martes, 30 de noviembre de 2010

Siete etarras trabajaron para Chávez, según un ex embajador venezolano


MANUEL MARRACO / Madrid/El Mundo

Arria declara en la causa en la que Velasco investiga la relación entre ETA y las FARC

Zapatero embustero

Cubillas es el más relevante, pero no el único. El ex ministro y ex embajador de Venezuela ante la ONU Diego Arria declaró ayer en la Audiencia Nacional que el régimen de Hugo Chávez ha contratado al menos a otra media docena de etarras. En su mayoría están o han estado vinculados al Instituto Nacional de la Tierra (Inti), del que Arturo Cubillas -responsable de la colonia etarra en el país- es jefe de seguridad.

El ex embajador declaró a propuesta de la acusación que ejercen conjuntamente la AVT y la Plataforma Democrática de Venezolanos en España, dentro de la investigación abierta por los vínculos entre ETA y las FARC, y la cobertura que pudo recibir del régimen chavista.

Fuentes jurídicas reconocieron que las palabras de Arria no incluyeron datos que sirvan para reforzar la causa penal contra Cubillas y el resto de etarras procesados. Pero sí describían un escenario de contactos entre Cubillas, las FARC y miembros del ejército venezolano, estos últimos necesarios para mantener una estructura de entrenamiento terrorista como la que se le atribuye. Los vínculos militares provendrían de su propia labor en el Inti, cuyas actuaciones al expropiar fincas son respaldadas por el ejército.

En su declaración ante el magistrado Eloy Velasco, Arria describió a Cubillas como el terrorista más relevante de los que se encuentran en Venezuela, a la altura de Rodrigo Granda, el representante de las FARC en el extranjero.

El testigo entregó al juez documentos con correos del ordenador de Raúl Reyes, algunos de los cuales dieron origen a la investigación. De acuerdo con ellos, el primer contacto de Cubillas con la guerrilla habría llegado de la mano de Granda. El ex embajador resaltó ante el juez lo llamativo de que ambos recibieran la nacionalidad venezolana con apenas un mes de diferencia.

Arria también entregó documentos que explican la evolución de la colonia etarra en el país, de cuyos movimientos el CNI ha estado «perfectamente informado». La mayor parte del bloque de 34 etarras deportados a Venezuela a finales de los 80 ha llevado una vida normal, pero existen varias «excepciones». Siete, según Arria, de las que Cubillas es la más relevante. La lista la completarían Eugenio Barrutiabengoa, Luis María Olalde, Jesús Ricardo Urteaga y José Martín San Sebastián. También Asún Arana, alto cargo en el Inti y viuda del histórico jefe de ETA Argala. Al grupo se unía hasta fechas recientes José Ayestarán, ya detenido y que confesó haberse entrenado en Venezuela de la mano de Cubillas.

Arria describió el vuelco que para la situación de la colonia etarra supuso el ascenso de Chávez al poder. Hasta entonces, todos se encontraban en situación de «residencia condicionada», algo que les impedía obtener la nacionalidad. Además, estaban vigilados continuamente por un «grupo especial de policías encargados de su «seguimiento y monitoreo». Con Chávez, ese grupo «fue desmantelado» y Cubillas, entre otros, logró la nacionalidad. «Se les dio libertad de acción», afirmó el testigo

1 comentario:

  1. Dios los cria y ellos se juntan. Para que luego hable el impresentable de chávez, mejor está calladito.

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