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lunes, 11 de agosto de 2014

Camacho y Rubalcaba, las caras políticas del Faisán y la negociación con ETA, se despiden en septiembre

DEJAN SU ESCAÑO EN EL CONGRESO

Libertad digital



Volverán a sus actividades profesionales anteriores a la política. Rubalcaba a la universidad, Camacho a su carrera como fiscal.
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Rubalcaba cede la cartera de Interior a Camacho en julio de 2011. | Archivo



2014-08-11
Fueron los hombres fuertes del Ministerio del Interior. Durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en plena convulsión nacional por la negociación política con los terroristas de ETA y por el chivatazo a la banda en el bar Faisán, eran los encargados de dirigir uno de los ministerios más importantes con auténtica mano de hierro. Los dos abandonarán la política en activo en el mes de septiembre, cuando está previsto que dejen el escaño que ocupan en el Congreso de los Diputados.
Tras las elecciones generales de 2004, Alfredo Pérez Rubalcaba fue designado portavoz del PSOE en la Cámara Baja mientras que Antonio Camacho entró desde el principio en el Gobierno, tomando posesión como secretario de Estado de Seguridad, el segundo cargo en importancia dentro del departamento. El destino les unió en abril de 2006, cuando Zapatero puso al frente de Interior al primero de ellos para que controlase la negociación con los terroristas.
Sólo un mes después de que el dúo comenzase a trabajar mano a mano en la sede del Paseo de la Castellana, dos agentes de la Policía Nacional advertían a dueño del bar Faisán de Irún (Guipúzcoa), lugar de referencia para el aparato de extorsión de ETA, de una operación antiterrorista que estaba preparada ese mismo día y que podía acabar con varios terroristas de ETA, el dueño del negocio y el veterano dirigente del PNV Gorka Aguirre con los huesos en la cárcel.
El propio Camacho, por indicación de Rubalcaba, fue el encargado de desplazarse hasta París, donde intentó apaciguar los ánimos de la juez antiterrorista francesa Laurent Le Vert, que clamaba contra el Gobierno español por haber filtrado una operación contra una de las estructuras más importantes de la banda terrorista, y que llevaba siendo preparada desde hacía meses.
Ya con la maquinaria engrasada, el Gobierno empezó a hacer públicos los supuestos informes de verificación de la ausencia de actividad criminal por parte de ETA, unos informes elaborados desde el Ministerio del Interior en los que se ponía de manifiesto que la banda ya no tenía ningún tipo de actividad y en los que se ocultaban que las cartas de extorsión seguían llegando a los empresarios y se omitía los robos que ETA perpetraba en Francia para rearmarse.
Pérez Rubalcaba Camacho relajaron a las Fuerzas de Seguridad, que pese a las instrucciones políticas que recibían continuaron desarrollando operaciones contra ETA, aunque eso sí, en número mucho menor a las que se desarrollaban de manera habitual antes del proceso de negociación. El objetivo era que Policía y Guardia Civil no entorpecieran la apuesta personal del presidente del Gobierno: un final negociado del terrorismo.
Público ya en los medios de comunicación el chivatazo a ETA, los dos hombres fuertes del Ministerio del Interior negaron una y otra vez la evidencia, aprovechándose de que la investigación judicial estaba prácticamente paralizada debido a que saltaba de juez en juez en laAudiencia Nacional. Cuando la oposición o los medios les preguntaban por el caso utilizaban a las Fuerzas de Seguridad y a sus asesinados por ETA como parapeto.
La investigación judicial terminó sacudiendo al Ministerio del Interiorcuando el juez imputó a dos policías y al entonces director general de la Policía por la delación, y el teléfono móvil profesional de Antonio Camacho se entremezcló en el juego de llamadas clave del caso. Su68674XXXX aparecía dentro del tráfico de llamadas registrado por los investigadores policiales antes, durante y después del soplo a los etarras.
Por si fuera poco, el teléfono móvil que había utilizado el entonces máximo responsable de la Policía, Víctor García Hidalgo, para comunicarse con Camacho y al que éste había respondido no era ninguno de sus teléfonos móviles habituales, sino una línea prepago, con número 648XXX190, que para colmo había sido facilitada como salvoconducto a Jon Iurrebaso, uno de los etarras encargados de negociar con el Gobierno, y que este había intentado utilizar en Francia para evitar su detención en marzo de 2007, pero que no le sirvió de nada.
En julio de 2011, Rubalcaba abandonó el Ministerio del Interior para convertirse en candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno en unas elecciones que los socialistas terminarían perdiendo el 20 de noviembre de ese año. Camacho, tras siete años como número dos del Ministerio del Interior, fue premiado con una cartera de ministro que apenas le duró cinco meses.
Una inexplicable decisión judicial desimputó al exdirector de la Policía en la causa del chivatazo a ETA y dejó sólo en el banquillo de los acusados a los dos policías nacionales acusados con él inicialmente. Ambos mandos del Cuero Nacional de Policía negaron el soplo a ETA durante el juicio en la Audiencia Nacional, y lo reconocieron, aunque dijeron que fue una orden política, durante su defensa en el Tribunal Supremo.
Los dos policías han sido condenados a penas de prisión, aunque no ingresarán, y serán expulsados del cuerpo salgo indulto del Gobierno. Los dos máximos responsables del Ministerio del Interior se retiran de la vida política este mes de septiembre y podrán volver a sus trabajos anteriores a su entrada en política: Rubalcaba volverá a dar clases en la universidad, Camacho continuará su carrera profesional como fiscal.

jueves, 15 de mayo de 2014

El Gobierno del PP y el encubrimiento del Faisán

 15-V-2014

Las declaraciones de la defensa del inspector José María Ballesterosde este lunes ante el Tribunal Supremo, en las que por primera vez admiten que él fue quien, "cumpliendo órdenes de sus superiores", entregó en el bar Faisán el móvil desde el que el entonces jefe superior del País Vasco, Enrique Pamies, dio el chivatazo al aparato de extorsión de ETA, debería causar, en principio, un giro radical y esperanzador en el enjuiciamiento de este bochornoso capítulo de la paz sucia con ETA.
Sin embargo, pocas esperanzas hay de llegar hasta el fondo del asunto si, al mismo tiempo, se tiene presente la vergonzosa postura del fiscal, que ha renunciado a la acusación por colaboración con ETA, y la del letrado del PP, que se ha limitado a dar por entregado su recurso y ni siquiera lo ha defendido.
A muchos les parecerá inconcebible que la Fiscalía y el PP, que otrora se comprometió a llegar hasta el fondo con todas las consecuencias, traten ahora de echar tierra sobre el asunto. Pero esta posición no deja de ser acorde con la política continuista de un Gobierno irreconocible, cuyo ministro del Interior, nada más asumir la cartera, dijo que la labor de sus antecesores socialistas en el cargo había sido "ejemplar" y que le constaba que el Ministerio del Interior "en ningún momento" había "dejado en suspenso el Estado de Derecho".
Sólo desde esta voluntad política de pasar página se puede entender que un organismo jerarquizado y dependiente del Gobierno como la Fiscalía haya decidido ahora ignorar la elocuente jurisprudencia que afirma que lacolaboración con una organización terrorista no exige compartir afinidad ni objetivos con la banda armada.
Sólo desde esa misma voluntad política se puede asumir que dos mandos policiales -las dos únicas personas condenadas por el chivatazo, que lo son únicamente por un delito de revelación de secretos- actuaran motu proprio, sin cumplir órdenes de sus superiores, el secretario de Estado,Antonio Camacho, y el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Sólo desde esta voluntad política de pasar página se puede entender que no se haya pedido en ningún momento la comparecencia en sede judicial del actual vocal del CGPJ y emisario del Gobierno de Zapatero ante la ETA, Manuel Gómez Benítez, quien, según actas incautadas a los terroristas, puso en valor la comisión de este chivatazo como prueba de la voluntad del Gobierno de Zapatero de proseguir las negociaciones con la banda terrorista.
Sólo desde el abandono de los principios se puede entender que muchos políticos del PP, que tanto alzaban la voz por este infame asunto en cada sesión de control al Gobierno de Zapatero, guarden ahora tan clamoroso silencio.
A pesar de la confesión de Ballesteros, y teniendo presente la politización de los más altos tribunales, no cabe sino esperar nueva y supremavergüenza para el Estado de Derecho.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Pamiés niega que García Hidalgo le ordenara dar un chivatazo a ETA

Juicio por el caso Faisán

Libertad Digital

El policía dice que con el dueño del bar Faisán, Joseba Elosúa "no he hablado en mi vida".


Enrique Pamiés y José María Ballesteros, durante el juicio


Siete años después, la Audiencia Nacional ha comenzado a juzgar este lunes el chivatazo a ETA, el soplo a la banda terrorista que impidió el 4 de mayo de 2006 que un operativo conjunto del Cuerpo Nacional de Policía y la Policía francesa desarticulase a ambos lados de la frontera la estructura de extorsión de ETA, cuyo epicentro era el bar Faisán de Irún.
En el banquillo de los acusados hay únicamente dos agentes de Policía. El primero, el por entonces Jefe Superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamiés Medina. El otro, José María Ballesteros Pastor, que era inspector de la Brigada de la Información de la Policía en Vitoria y hombre de confianza del máximo responsable policial en la comunidad vasca.
Pese a que el chivatazo a ETA tenía una motivación claramente política, evitar la detención del histórico dirigente del PNV, Gorka Aguirre, el mismo día que el por entonces líder de ese partido, Josu Jon Imaz, se iba a reunir en La Moncloa con José Luis Rodríguez Zapatero para darle su apoyo a la negociación político con ETA, ningún dirigente político está sentado en el banquillo de los acusados. Ni siquiera el dirigente del PSOE de Álava y por entonces director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, quien estuvo imputado durante buena parte de la instrucción.
El primero de los imputados en declarar está siendo Enrique Pamiés, quien ha negado haber dado ni ordenado chivatazo alguno a la organización terrorista ni haber recibido instrucciones políticas de García Hidalgo para que se avisara al dueño del bar Faisán, Joseba Elosúa, de la operación antiterrorista que se encontraba en marcha.
"¿Recibió usted una orden política de interrumpir la Operación Urogallo?", le preguntó a Pamiés el fiscal Carlos Bautista. "Para nada, tampoco lo hubiera admitido", respondió tajante el alto cargo policial.
El ex Jefe Superior de la Policía del País Vasco dijo que su participación en las fatídicas 17 llamadas que habrían dado lugar al chivatazo a ETA se encuadraban dentro de sus labores habituales del cargo, tanto en las comunicaciones con García Hidalgo como con las que mantuvo con su subordinado Ballesteros.
Pamiés dijo que mandó a Ballesteros a la zona de la frontera para que le avisase de la posible presencia policial hispano-francesa en la zona debido a que ese mismo día tenía concertada una cita en el País Vasco francés con un miembro de la banda terrorista ETA que facilitaba información a la Policía y que era conocido en clave como El Romano.
En esta línea, sobre la llamada en la que supuestamente Ballesteros le pasó al dueño del bar Faisán para que le advirtiese de la operación policial, Pamiés dijo que en la misma su subordinado sólo le advirtió de la presencia policial en la frontera y en ningún caso habló con Joseba Elosúa. "Con Elosúa no he hablado en mi vida", aseveró.

Ballesteros reconoce que estuvo en el Faisán

El siguiente en testificar fue el otro imputado, el inspector de Policía José María Ballesteros, quien reconoció durante su comparecencia que el día del chivatazo a ETA estuvo en el bar Faisán de Irún, pero que no fue durante mucho tiempo y que en ningún caso le cedió su teléfono a Joseba Elosúa para que le diesen el soplo.
"Dice que entró en varios bares y tiendas para recoger la información. ¿Estuvo esa mañana en el bar Faisan?", le preguntó el fiscal. "Seguro, me moví por toda esa zona", respondió Ballesteros. "¿Se tomó usted un café en el bar Faisan?", continuó el representante público. "No", respondió tajante el policía.
"¿Le puso usted el teléfono en la oreja al señor Elosúa?", prosiguió el interrogatorio. "No. Yo no le he pasado mi teléfono a nadie, y mucho menos ese que es el personal, sólo se lo dejo a mi mujer y mis hijos", contestó el por entonces inspector de la Brigada de la Información de la Policía en Vitoria.

domingo, 15 de septiembre de 2013

La Audiencia juzga el chivatazo a ETA sin identificar a quien lo ordenó


Mañana comienza la vista del ‘caso Faisán’ con dos policías como únicos acusados

Si el PSOE se hubiera puesto al lado del PP para decir NO claramente, el secesionismo catalán se habría acabado de cuajoSólo dos acusados se sentarán en el banquillo. Son dos los que responderán de las acusaciones de colaborar con ETA y de revelarle secretos. Son dos y los dos, uniformados, los dos, policías. El caso del chivatazo policial a la banda en el bar Faisán llega a su primer puerto judicial.

La Audiencia Nacional juzgará desde mañana lunes por esa delación del 4 de mayo de 2006, hace más de siete años, al que fuera jefe superior de Policía del País Vasco en aquellas fechas, el comisario Enrique Pamies, y al inspector de Policía entonces destinado en Vitoria en la lucha contra el terrorismo islamista José María Ballesteros. Pero no habrá más. Nadie se sentará junto a ellos. De momento, el caso queda reducido a un asunto puramente policial.

Pero la gran pregunta quedará en el aire. Es poco probable que la X de la ecuación quede despejada. Poco, muy poco probable. Muchas serán las sospechas. Muchas han sido durante estos años. Pero certezas y, en muchos casos, afán por investigarlas y aclararlas en cuanto a las claves políticas del caso, ninguno. Y el eco resuena desde hace años en los palacios de la Justicia: ¿Quién dio la orden?

Las víctimas del terrorismo, todas, reclaman una respuesta a lo que consideran que ha sido una de las mayores traiciones a la democracia. La demanda la abandera ahora Daniel Portero, presidente de Dignidad y Justicia. Quieren saber quién y por qué ordenó a dos policías que alertaran al dueño del bar Faisán, a Joseba Elosua, uno de los presuntos implicados en la trama de extorsión de ETA, de que se iba a producir una gran operación policial hispano-francesa, dirigida por el juez Fernando Grande-Marlaska contra todo el aparato de financiación de la banda.

Porque Elosua fue alertado. Fue avisado el mismo día en que el presidente del Gobierno, entonces José Luis Rodríguez Zapatero, iba a recibir en La Moncloa a Josu Jon Imaz. El dirigente del PNV iba a trasladarle su apoyo al mal llamado proceso de paz con ETA.

¿Problema? En la operación que se iba a llevar a cabo bajo la dirección de la Audiencia Nacional estaba previsto detener también, por su presunta implicación en la trama, al dirigente del PNV Gorka Aguirre, encargado de las relaciones internacionales de la formación nacionalista. Aguirre, que falleció durante la investigación debido a una enfermedad, había sido detectado en contacto con los implicados.

El caso es que alguien entendió que esa operación «podía perjudicar el proceso de paz» (así se recoge en diferentes escritos del sumario) y puso en marcha un improvisado dispositivo con la presunta participación de los dos mandos procesados.

En aquellos momentos, el control policial sobre el bar Faisán era intenso. Los dispositivos de grabación de vídeo estaban en plena actividad.

Ballesteros, según el auto de procesamiento, entró al bar Faisán de Irún y le entregó un teléfono móvil a Elosua. Al otro lado, siempre según la acusación, Pamies, que fue quien presuntamente le alertó de que iba a ser detenido y de que se iba a llevar a cabo una redada.

La entrada y salida de Ballesteros del bar Faisán, en la franja horaria en que se presume que se llevó a cabo la delación, quedó recogida en las cámaras policiales y es una de las principales pruebas de cargo, además de las secuencias telefónicas de los procesados en la mañana de ese 4 de mayo de 2006.

En aquellas fechas, los mandos policiales recibían órdenes de un Ministerio del Interior que tenía como máximo responsable a Alfredo Pérez Rubalcaba. Su número dos era el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, y Víctor García Hidalgo, el director general de la Policía.

Este último estuvo en el punto de mira durante muchos meses. El intercambio de llamadas con Pamies durante el día y las horas en que se produjo el chivatazo era muy sospechoso. Pero la investigación judicial no profundizó en esa vía y, pese a la insistencia de las acusaciones, faltó el último empujón.

Y es que el proceso fue muy complejo. El sumario pasó por manos de tres jueces. Inicialmente, el magistrado Fernando Grande-Marlaska, que ocupaba de forma circunstancial el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, del que era titular Baltasar Garzón, era quien llevaba las riendas. Era él quien ultimaba la operación Urogallo contra el entramado de extorsión y fue quien detectó el chivatazo.

Grande-Marlaska estaba dispuesto a resolver este caso por la vía rápida y tirar hacia arriba, hacia quien dio la orden. Tuvo que aguantar todo tipo de presiones. Incluso, sutilmente, sobre la mesa le dejaron un suculenta oferta laboral con el fin de apartarle de la causa. También la rechazó.

Así, tuvo que ser el propio Garzón, el titular de la plaza, quien regresara antes de tiempo de sus cursos en Estados Unidos para hacerse cargo del caso, que estaba muy avanzado con la investigación ya caliente para determinar quién fue el mando político que dio la orden de ayudar a ETA.

Pero, al llegar el juez, condenado después por prevaricación, el sumario acabó en el cajón del olvido. Llegó la ralentización. La información se acumulaba. Las partes complicadas y que podían llevar a investigaciones con implicaciones políticas (como el caso del etarra Yurrebaso con el número de móvil de García Hidalgo) iban a piezas separadas que, poco a poco, pasaban
a mejor vida, al olvido judicial.

Y así hasta que llegó la condena de Garzón, que propició la llegada al juzgado de Pablo Ruz, que dio el último empujón al caso pero tampoco trató de averiguar en el plano político quien era la X del chivatazo. Tuvo que soportar y sortear las maniobras del juez Gómez Bermúdez, que de manera alambicada trató de tumbar toda la instrucción del sumario sin, finalmente, conseguirlo.

Por el camino se queda sin incorporar a la causa un informe elaborado por Asuntos Internos y que pone sobre la mesa las múltiples maniobras dirigidas desde estamentos político-policiales (durante el último Gobierno de Zapatero) encaminadas a torpedear la investigación.

Llega a su primer puerto judicial pero parece que de momento cojea, que le falta la pata política. ¿Habrá que dejar tiempo al tiempo?

>Vea hoy en Orbyt el vídeoanálisis de Fernando Lázaro.

Los policías se enfrentan a 10 años de cárcel

El fiscal general ordenó al encargado del caso que les acusara de colaborar con ETA

Enrique Pamies y José María Ballesteros podrían salir del juicio del Faisán con condenas de hasta 10 años de cárcel. Ésa es la solicitud de prisión más elevada de los cuatro escritos de acusación que están sobre la mesa de Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional: los de la Fiscalía, Dignidad y Justicia, la Asociación de Víctimas del Terrorismo y el Partido Popular.

Todos ellos recogen una calificación jurídica coincidente para el relato de lo sucedido la mañana del 4 de mayo de 2006: un acto de colaboración con organización terrorista. Sin embargo, el escrito de la Fiscalía lo califica de esa manera únicamente de manera subsidiaria y por orden expresa de la Fiscalía General del Estado.

Hasta hace cinco meses, la Fiscalía que dirige Javier Zaragoza, y en particular el fiscal del caso, Carlos Bautista, planteaban únicamente que los hechos se consideraran «un delito de revelación de secretos con grave daño para la causa pública». Finalmente, el pasado mes de abril, Eduardo Torres Dulce ordenó que el escrito de acusación incluyera expresamente, aunque fuera como calificación alternativa, la posibilidad de que se tratara de un delito de colaboración terrorista. Un factor clave para dar esa orden fue una reciente sentencia del Supremo que deslindaba con precisión los requisitos de ese delito y a cuya luz el caso Faisán sí era un caso de colaboración terrorista.

El escrito del Ministerio Público, siempre de particular relevancia para cualquier tribunal, reclama para el ex jefe superior de Policía del País Vasco dos años de prisión por revelación de secretos. Esa eventual condena, de llegar a ser firme, no supondría su ingreso efectivo en prisión al no superar los dos años. Lo que sí conllevaría es la expulsión del Cuerpo de Policía de quien hoy es el máximo responsable provincial de Huesca, ya que el fiscal añade la petición de inhabilitación para formar parte de cualquier fuerza o cuerpo de la seguridad del Estado o de otra fuerza de seguridad autonómica o local. En el caso de Ballesteros, la petición se atempera: año y medio de prisión y tres años de inhabilitación por idéntico delito.

Ésa es la opción que la Fiscalía prefiere y la que el fiscal Bautista tiene previsto defender en su informe final a la Sala. Pero, alternativamente, propondrá las condenas a ambos de cinco años de cárcel por colaborar con ETA –el mínimo posible para ese delito–, además de 11 años de inhabilitación.

La acusación popular ejercida por Dignidad y Justicia, la asociación que preside Daniel Portero, reclama las penas más altas: 10 años de cárcel para Pamies –el máximo legal por colaboración– y nueve para Ballesteros, ambos por un delito de colaboración terrorista en concurso ideal (es decir, que no conlleva su propia pena sino que eleva la del delito de terrorismo) con otro de revelación de secretos.

Esa misma fórmula del concurso de delitos es la empleada por la AVT, que reclama penas prácticamente iguales: ocho años y medio para Pamies por dar el soplo a la banda y ocho para Ballesteros por participar en él.

Los dos policías tendrán enfrente a una cuarta acusación nada habitual. El Partido Popular pide para los policías de Rubalcaba ocho años y medio por colaboración terrorista, en el caso de Pamies, y siete años y medio por el mismo delito para Ballesteros.

La penúltima palabra –la última la tendrá el Tribunal Supremo– sobre si se cometió un delito, sobre si los acusados fueron los autores y sobre cuál es la calificación jurídica correcta– corresponde a la Sección Tercera de lo Penal, presidida por Alfonso Guevara. La ponencia de la decisión correrá a cargo del magistrado Antonio Díaz Delgado. El tribunal lo completa el magistrado Guillermo Ruiz Polanco.

El juicio contará con una importante particularidad. La Sala ha dado luz verde a que comparezca como testigo protegido un miembro de ETA que ha sido confidente de las Fuerzas de Seguridad del Estado. La declaración de El Romano ha despertado cierta controversia. Hubo quien, inicialmente, se planteó cómo podía acudir a dependencias judiciales una persona que pertenecía a ETA y que seguramente estaba siendo buscada. La duda quedó despejada cuando se supo que El Romano, la coartada de Pamies para el juicio, tenía prescrita la orden de busca y captura casualmente desde el pasado mes de mayo.

La Policía detectó maniobras para ocultarlo

La Policía ha puesto en marcha una nueva actuación encaminada a revisar casos, detectar errores y tratar de mejorar, a partir de ellos, las investigaciones policiales.Y para ello, ha organizado nuevo grupo de análisis, de especialistas, que revisan los casos más significativos que la Policía ha tenido entre manos o, incluso, casos históricos que no han podido ser resueltos.
Ese nuevo equipo de analistas está integrado en la Unidad de Asuntos Internos. Y entre los casos que han caído en sus manos está el chivatazo del Faisán.
Durante varios meses, este grupo de analistas ha estado revisando, con un «ojo puro», con una «mirada sin contaminación», todas las actuaciones llevadas a cabo desde 2006. Se trataba de auditar las indagaciones realizadas hasta ese momento y conocer si el grupo de analistas llegaba a las mismas conclusiones que los investigadores, que el grupo que, bajo la batuta de la autoridad judicial, estuvo dirigido por el ya comisario Carlos Germán.
Los especialistas, como ya adelantó EL MUNDO, han concluido que las sospechas sobre la autoría del chivatazo se centran en las mismas personas que señaló el equipo policial de Carlos Germán y que están procesadas por el juez Ruz.
Revisaron todo el sumario y analizaron y cruzaron de nuevo datos sobre los movimientos telefónicos que se produjeron en la zona del bar Faisán, en Irún, aquella mañana del 4 de mayo de 2006. También estudiaron las conversaciones intervenidas.
Según estas fuentes, los expertos policiales han detectado, tras estudiar toda la documentación, maniobras por parte de responsables policiales de aquella etapa (2006) para tratar de evitar el esclarecimiento de los hechos.

Bruscos frenazos

Y también advierten de que, viendo el comportamiento judicial durante toda la instrucción, se detectan unas aceleraciones y unos bruscos frenazos en las pesquisas, como si alguno de los tres magistrados no hubiera sido lo profesional que se debiera a la hora de afrontar uno de los mayores escándalos de los últimos años. Y donde advierten este comportamiento es durante la instrucción de Baltasar Garzón, aunque en ningún momento lo citan expresamente ni le acusan claramente de bloquear el caso. Pero sí comparan su actividad con la de los otros dos instructores, Fernando Grande Marlaska y Pablo Ruz.

viernes, 14 de diciembre de 2012


CENSURAN LA ACTITUD DEL PP/Libertad digital

UO renuncia al caso Faisán porque cree que no se quiere aclarar


La Unión de Oficiales de la Guardia Civil (UO) ya no quiere continuar como acusación particular en la causa que se sigue desde hace años en la Audiencia Nacional por el chivatazo a ETA, una delación que en 2006evitó una operación policial contra la estructura de extorsión de la banda terrorista y que tenía como centro neurálgico el bar Faisán de Irún (Guipúzcoa).
De haberse llevado a cabo el golpe el día señalado inicialmente, los agentes de la Policía Nacional habrían arrestado junto a algunos terroristas al por entonces dirigente del PNV Gorka Aguirre –fallecido en 2009–, un hecho que habría coincidido en el tiempo con el encuentro en La Moncloa entre José Luis Rodríguez Zapatero y Josu Jon Imaz –en aquel momento líder peneuvista–, en el que éste último dio al primero todo su apoyo a la negociación Gobierno-ETA.
La asociación profesional de agentes de la Benemérita, con representación en el Consejo de la Guardia Civil, considera que el hecho de que la Audiencia Nacional haya retirada la imputación del dirigente socialista y exdirector de la Policía Nacional, Víctor García Hidalgo, tiene como objetivo eliminar cualquier atisbo de causa política al chivatazo a ETA y dejar el mismo como una mera iniciativa de los dos mandos policiales –Enrique Pamiés y José María Ballesteros– que continúan imputados.

Censuran la actitud del PP

A esto, se une que UO tiene que compartir acusación con el Partido Popular –una decisión tomada por el juez Baltasar Garzón– y que, desde que esto es así, la formación política no ha permitido a la asociación solicitar las pruebas que hubiese considerado oportunas ni le ha facilitado las información que sería de prever en estas circunstancias. Es más, creen que el partido de Mariano Rajoy ha perdido el interés en encontrar a los instigadores políticos.
Estas dos últimas cuestiones han sido las que han llevado a la asociación a tener serías dudas sobre la intención real de la Justicia, el Gobierno y el PP de llegar investigar hasta el final este chivatazo a ETA para aclarar quién dio la orden de que se llevase a cabo la delación.
"La investigación ha quedado, en nuestra humilde opinión, hecha jirones, por lo que se vislumbra la imposibilidad de saber quien o quienes fueron los verdaderos artífices de una orden que va más allá de lo policial", consideran desde la asociación.
"No nos vamos a prestar al despropósito, a lo político, ni a la creencia de que unos compañeros de Cuerpo Nacional de Policía han decidido, por iniciativa propia, favorecer a una banda de asesinos y jugar con la seguridad de otros policías y ciudadanos inocentes. Eso, sencillamente, no hay quien se lo crea. La tentación de negociar obedece a un juego político, y el demiurgo de ese juego se encuentra detrás del cortafuegos procesal existente", añaden.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Rubalcaba asegura que no conoce la documentación de la juez Le Vert


08:37 (24-12-2010) |La gaceta

Sobre si le gustaría ser presidente del Gobierno, el ministro de Interior ha contestado: "No me lo he planteado nunca".

El vicepresidente primero del Gobierno y ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha asegurado no conocer el contenido de la documentación remitida por la magistrada antiterrorista Laurence Le Vert sobre el supuesto chivatazo a ETA que se habría producido en el bar 'Faisán' de Irún (Guipúzcoa) el 4 de mayo de 2006 salvo por los medios de comunicación y ha lamentado "el insulto detrás de otro" que sufre a diario por parte del PP.

"Rajoy ha puesto un leñero detrás de mí que se pasa todos los días intentado partirme la tibia como esos defensas malos cuando les toca un extremo que es más rápido que ellos. Es un insulto detrás de otro y es uno más", ha dicho en declaraciones a CNN+, que cierra este próximo 31 de diciembre, recogidas por Europa Press en referencia a las declaraciones del vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, que le ha situado como "la x" del 'caso Faisán'.

El titular de Interior ha asegurado no conocer la documentación remitida por Le Vert y ha explicado que sólo conoce lo revelado por los medios de comunicación. En base a ello, ha explicado, "la jueza ha dicho la verdad: que aquella fue una operación que ella no hizo porque no tenía preparado el asunto y que la hizo cuando la tenía que hacer".

Asimismo, ha reiterado que esa operación policial "se hizo, que todos los que estaban implicados en aquella operación fueron detenidos y que todos ellos están procesados a la espera de juicio".

"Desde el punto de vista de la eficacia de la lucha antiterrorista la operación se culminó y la juez Le Vert dijo que la hizo cuando lo creyó oportuno", ha señalado.

No se ve como sucesor de Zapatero

Por otra parte, Rubalcaba ha asegurado que nunca se ha planteado ser presidente del Gobierno y ha reiterado que él no es la persona del partido a la que Zapatero ha comunicado ya su decisión sobre si volverá a presentarse a las elecciones.

Además, ha calificado de "inevitables" las cábalas sobre su futuro y ha asegurado que es consciente de que todo lo que hace, como su reciente viaje a Afganistán para visitar a los guardias civiles destinados allí, se interpreta en clave de si se está colocando o no en una supuesta la carrera sucesoria.

jueves, 23 de diciembre de 2010

González Pons: "Rubalcaba es la X del caso Faisán"


12:48 (23-12-2010) | La Gaceta

"Rubalcaba era el ministro del Interior bajo cuyo mandato se produjo el chivatazo a ETA" ha dicho el vicesecretario de Comunicación del PP

El vicesecretario de Comunicación de PP, Estaban González Pons, ha asegurado que el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, es "la X" en el caso del supuesto chivatazo a ETA en el bar Faisán el 4 de mayo de 2006 y ha recalcado que su partido seguirá pidiendo explicaciones por este asunto en el Congreso.

"Rubalcaba era el ministro del Interior bajo cuyo mandato se produjo el chivatazo a ETA. Por lo tanto tiene una responsabilidad política sobre el chivatazo si finalmente se demuestra que el chivazo se produjo", ha enfatizado, para añadir después: "Rubalcaba es la X del caso Faisán, de eso no cabe ninguna duda".

El diputado del PP se ha pronunciado así dos días después de que el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz haya recibido la documentación remitida por la magistrada antiterrorista francesa Laurence Le Vert sobre el 'caso Faisán' y ha ordenado su traducción del francés, informaron fuentes jurídicas. La comisión rogatoria recoge el tráfico de llamadas en el bar 'Faisán' en los días de la operación contra el aparato de extorsión.

Aunque ha señalado que su formación no conoce la documentación que forma parte de la comisión rogatoria, el responsable de Comunicación del PP ha confirmado que seguirán pidiendo explicaciones sobre este caso, que ha tildado de "muy grave".

miércoles, 22 de diciembre de 2010

La Audiencia blinda los informes de la juez Le Vert sobre el chivatazo del Faisán



07:18 (22-12-2010) | La Gaceta

Pablo Ruz impone medidas de seguridad para impedir filtraciones. Tres traductores son los únicos con acceso a la documentación, que se introduce en una caja fuerte

A. L. Madrid

Por fin ha llegado a la Audiencia Nacional la esperada documentación de la jueza francesa Laurent Le Vert sobre el chivatazo a ETA en el bar Faisán. Una información que, según fuentes conocedoras del caso consultadas por LA GACETA, puede arrojar luz a lo que pasó el 4 de mayo de 2006, en pleno proceso de paz.

Ante la importancia de la documentaciónl, el juez de la Audiencia Nacional que ahora se ocupa del caso, Pablo Ruz, ha decretado una sorprendentes y extremas medidas de seguridad. De momento, sólo tres traductores jurados de la Audiencia acceden a los 645 folios que han llegado desde Francia. Y cada uno de los folios se custodia una vez traducido. “Folio traducido, folio a la caja fuerte”, aseguran fuentes conocedoras de este proceso.

Cuando todos los folios hayan sido traducidos y guardados en la citada caja fuerte, el juez Ruz podrá disponer de ellos. Y entonces se los hará llegar a las partes personadas en el caso. Entre ellos, está el Partido Popular, la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y Dignidad y Justicia.

Teniendo en cuenta el volumen de la documentación, Ruz ha decidido abrir una pieza separada con este asunto. La asociación Voces contra el Terrorismo Verde Esperanza, que dirige Francisco José Alcaraz, tiene previsto personarse en este punto.

Extensión

Los informes, que llegaron el lunes al Juzgado Central de Instrucción número 5 en respuesta a la comisión rogatoria que Baltasar Garzón cursó en febrero pasado y Ruz reiteró en junio, constan de 645 folios que serán traducidos “a la mayor brevedad posible” por el servicio de intérpretes de la Audiencia Nacional.

En la comisión rogatoria cursada el 17 de febrero para solicitar estos documentos, Baltasar Garzón –encargado del caso antes de su suspensión del pasado mayo– preguntaba a las autoridades francesas por las razones que motivaron que el 4 de mayo de 2006, día en que se habría producido el chivatazo, se suspendiera la actuación policial prevista contra el aparato de extorsión de ETA.

También quería saber “si se realizó en su momento investigación o análisis de las llamadas” que podrían haber hecho tanto Elosúa como el presunto etarra José Antonio Cau Aldanur, en caso de que sus teléfonos estuvieran intervenidos, así como desde la cabina de teléfono situada junto al bar Faisán, que habría sido utilizada por el primero.

El juez también reclamaba copia de las transcripciones y observaciones telefónicas que se hubieran realizado en esta investigación, en caso de que se hubieran elaborado, y de todas aquellas actuaciones practicadas por Francia en relación con este procedimiento.

"Buena noticia"

Por su parte, el diputado popular Ignacio Gil Lázaro, que semana tras semana viene preguntando a Rubalcaba por este asunto en el Congreso, mostró ayer su confianza en que la información remitida por Le Vert contribuya a esclarecer la verdad. A juicio de Gil Lázaro estos papeles deben suponen un paso más en el desarrollo del procedimiento que ha de "sustanciar las responsabilidades penales y políticas".

Francia envía sus datos sobre el chivatazo


M. M. /Madrid/ El Mundo

La Audiencia recibe la respuesta a la comisión rogatoria enviada en febrero

Zapatero embustero

Los datos reunidos en Francia sobre el caso Faisán ya están en la Audiencia Nacional. El juez Pablo Ruz recibió el lunes la respuesta a la Comisión Rogatoria Internacional librada el pasado mes de febrero por Baltasar Garzón a la juez antiterrorista francesa, Laurence Le Vert. Han sido 10 meses de espera -Garzón la cursó en febrero y Ruz insistió en junio-, pero la respuesta ha sido abundante: 645 folios de información dividida en 10 carpetillas, según explicaron ayer fuentes jurídicas.

La secretaría de Gobierno de la Audiencia ya ha ordenado que la comisión rogatoria sea traducida «a la mayor brevedad posible». Una vez que examine la información, el juez deberá resolver si su contenido requiere nuevas diligencias de investigación, que también podrán ser propuestas por las partes personadas.

La solicitud de colaboración a la Justicia francesa pretende arrojar luz sobre algunos puntos de la investigación. El principal, qué es lo que llevó el 4 de mayo de 2006 a la juez antiterrorista a negarse a practicar las detenciones, acordadas con el juez Grande-Marlaska, del etarra Antonio Cau y del dueño del bar Faisán, Joseba Elosua, cuando éste le entregaba lo que podía ser dinero de la extorsión. La negativa se produjo poco después de que, en el lado español de la frontera, Elosua recibiera el chivatazo.

La comisión rogatoria reclamaba a Le Vert todos los datos de tráfico telefónico que la Policía francesa hubiera obtenido en su investigación. El juez Garzón se negó en un primer momento a pedir esas explicaciones, que consideró «innecesarias». La Sección Segunda de la Audiencia Nacional le corrigió afirmando que «no está aclarado [...] el motivo por el que se tomó esta decisión y si, efectivamente, la filtración tuvo algo que ver con aquélla».

La Fiscalía ha pedido el archivo provisional del caso, en el que están imputados el ex director general de la Policía Víctor García Hidalgo, el jefe superior de Policía del País Vasco y un inspector.

El diputado del PP Ignacio Gil Lázaro consideró ayer una «buena noticia» la respuesta francesa, pero lamentó que llegara «en la última semana del curso político, cuando no hay sesión de control», lo que le impedirá preguntar al Gobierno sobre el asunto en las próximas semanas.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

El bar Faisán era utilizado por ETA para cobrar extorsiones desde hacía 26 años


INFORME POLICIAL SOBRE LOS ANTECEDENTES DEL ‘CHIVATAZO’


El bar Faisán era utilizado por ETA para cobrar extorsiones desde hacía 26 años

Elosua (i) y Madariaga en una foto tomada por la Policía en la puerta del bar Faisán en mayo de 2006.

Carlos Fonseca.- 15/12/2010 (06:00h) El Confidencial

El bar Faisán, en el que se produjo el ‘chivatazo’ a ETA que investiga la Audiencia Nacional, era utilizado desde 1980 por la banda terrorista para cobrar las extorsiones a empresarios. Como “centro neurálgico” de la red de cobro del “impuesto revolucionario”, en él se celebraban los contactos con las víctimas, la negociación, la entrega de recibos de pago y la recepción del dinero. Su propietario, Joseba Elosua, destinatario de la filtración que el 4 de mayo de 2006 frustró una operación policial contra la red de extorsión, ya ejercía en1980 como “intermediario” de la misma. Como tal ponía en contacto a los empresarios amenazados con el Aparato de Finanzas de ETA, conocido en clave como GEZI (punta de flecha).

Todos estos datos figuran en un amplísimo informe sobre esta red de extorsión elaborado con carácter previo a su desmantelamiento, frustrado por el chivatazo’ y ejecutado un mes más tarde, que recoge abundante información sobre la composición de la trama, las identidades de empresarios extorsionados, ‘pinchazos’ telefónicos y fotografías de los contactos entre las víctimas y los chantajistas en el Faisán desde el año 2000.

Las investigaciones de los servicios antiterroristas permitieron establecer que GEZI dirige y controla todos los aspectos de la extorsión: se encarga de recopilar información sobre posibles objetivos, que archiva en un fichero informático conocido como EGUR (leña); elabora y distribuye las cartas exigiendo el “impuesto revolucionario”; negocia con las víctimas las cantidades y formas de pago, y emite los recibos que sirven a aquellos para justificar que han pagado en caso de que la banda les exija por error nuevos pagos.

Contactos semanales

GEZI operaba en España a través del bar Faisán, donde se depositaban en sobres las informaciones sobre eventuales víctimas, que el etarra José Antonio Cau Aldanur recogía cada semana para entregarlos en Francia al dirigente Eloy Uriarte, Señor Robles, que tras analizar la información la hacía llegar a Ángel Iturbe, Ikula, el máximo responsable de la red. Tras el visto bueno de éste se elaboraban las cartas de extorsión, que se entregaban en el Faisán para su distribución a través de una red de colaboradores. Si el amenazado no pagaba tras la primera carta la banda se le remitían hasta tres más como “recordatorio” con un 5% de recargo en concepto de “intereses de demora”. Desde 2000, la banda comenzó a incorporar códigos alfanuméricos a cada extorsión para facilitar su seguimiento.

El Faisán era también el lugar en el que víctimas e intermediarios gestionaban el pago de la extorsión y el lugar de pago. Dinero que posteriormente era recogido y trasladado al país vecino por el citado Cau Aldanur. El informe tiene documentadas 46 citas orgánicas de la red en el Faisán entre 2004 y la fecha del ‘chivatazo’. El mismo documento acredita la mediación de su propietario, Joseba Elosua en las negociaciones con numerosos empresarios y la recogida de dinero, e igualmente en la distribución de remesas de cartas. Elosua fue detenido por primera vez en octubre de 1980 y ya entonces reconoció que mediaba entre las víctimas de los chantajes y ETA.

La investigación en torno al Faisán permitió descubrir también que en algunos casos la banda exigía el pago del chantaje en divisas, sobre todo dólares americanos, libras esterlinas y francos franceses, posiblemente para pagar compras de material. El recibo de pago de la extorsión a una empresa navarra en 2001 dice así: “Mediante esta carta ETA quiere manifestarle: le confirmamos que tiene en su poder el pago de 37 millones de pesetas; concretamente 72.000 libras esterlinas, 52.000 dólares americanos y 280.000 francos franceses. Con este pago queda vencida la solicitud de dinero solicitado. Aviso: guarden este escrito para poderlo presentar en el caso de que sea preciso. Gracias”.

El "cobrador" de ETA José Antonio Cau (izquierda) se dirige al bar Faisán el día previo al 'chivatazo'.

Operación fallida

Los servicios antiterroristas decidieron desmantelar esta red el 4 de mayo de 2006, aprovechando que el etarra Cau Aldanur tenía previsto desplazarse desde Francia para recoger el dinero de una extorsión en el Faisán. Un control policial aparentemente rutinario registraría su vehículo antes de que cruzara la frontera de vuelta con el importe del chantaje. Si se comprobaba que efectivamente llevaba el dinero se pondría en marcha una operación para detener en España y Francia al resto de miembros de la trama.

Una persona todavía desconocida alertó a Elosua de la operación y frustró la operación. ETA acababa de anunciar un “alto el fuego permanente” que abrió el proceso de paz con el Gobierno; Josu Jon Imaz, entonces presidente del PNV se reunía ese día con Rodríguez Zapatero en La Moncloa para trasladarle e lapoyo de su partido y, para enredar aún más las cosas, entre las personas que iban a ser detenidas estaba el dirigente peneuvista Gorka Aguirre.

Víctor García Hidalgo, entonces director general de la Policía; el jefe superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamies, y un funcionario de Vitoria, J.M.B. están imputados como presuntos autores de la filtración y pendientes de la decisión que tome el juez Pablo Ruz, que ha sustituido a Baltasar Garzón al frente del Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional que investiga el caso.

martes, 14 de diciembre de 2010

Gil Lázaro: "Rubalcaba no contesta porque la verdad del chivatazo le condena"

EL DIPUTADO HABLA DE LAS NUEVAS REVELACIONES

Ignacio Gil Lázaro ha hablado, en esRadio, de lo nuevo sobre el chivatazo a ETA: Eguiguren se vio con Elosua antes del soplo. Él –y no Rajoy- volverá a preguntar a Rubalcaba en el Congreso por el asunto pero no espera una respuesta. Cospedal cree que se ha certificado una "conexión política".

2010-12-13
LIBERTAD DIGITAL – ESRADIO

En el día en que Fernando Lázaro en El Mundo revelaba que Jesús Eguiguren se reunió con Elosua días antes del soplo en el bar Faisán, Ignacio Gil Lázaro, azote del superministro Rubalcaba en el Congreso, ha estado en Es la Noche de César para referirse a estos y otros aspectos de la investigación sobre el escándalo policial.

Para Gil Lázaro, está claro quién es la X del caso porque "es evidente" que los imputados, "un inspector, un jefe superior de Policía y un ex director general de la Policía", no montan "un hecho tan execrable" por su cuenta. "Si además uno trata de encontrar el motivo, es claro", dijo Gil Lázaro aludiendo al hecho de que el día del soplo Zapatero recibió a Imaz para recibir de él el apoyo a la negociación con ETA. En la operación estaba prevista la detención del dirigente nacionalista ya fallecido Gorka Aguirre: "Cómo iba a decirle el presidente 'muchas gracias, que sepas que esta mañana acabamos de detener a tu compañero'. Alguien decidió que no podía ser y ese alguien sólo puede ser quien tiene suficiente poder para tomar decisiones de esa naturaleza".

La revelación de El Mundo sobre Eguiguren no le ha sorprendido "en absoluto" y auguró más novedades próximamente: "Está pendiente que la juez Le Vert mande informes sobre los hechos en Francia". "Conocemos el grueso pero ahora están pendientes de aparecer detalles muy importantes para comprender la respuesta de quien no quiere contestar en el Congreso", dijo.

Precisamente a este asunto, las lacónicas, burlonas y a veces inexistentes respuestas de Rubalcaba, aludió Gil Lázaro en la entrevista. Para el diputado, "su no contestación es una contestación muy clara: no puede responder porque responder a la verdad sería autoinculparse". Si el miércoles decidiera seguir sin contestar, estaría, a su juicio, "volviendo a estafar a la opinión pública" y "demostrando que es culpable y responsable de aquella vergonzosa, ruin y vil decisión". "Volverá a acreditar que teme pavorosamente a la verdad y es comprensible, porque la verdad le condena", zanjó.

El miércoles que viene será él previsiblemente, y no Mariano Rajoy, quien pregunte de nuevo al vicepresidente. Indicó que "el seguimiento" lo ha llevado él y apuntó que el líder del PP preguntó sobre el tema en el ya lejano año 2006. En cuanto a la negociación con ETA que según los indicios está ya en marcha, Gil Lázaro apuntó que "preferiría creer" que no están negociando. "Lo que pasa es que hay tantos precedentes en que el Gobierno ha mentido descaradamente que no tendría por qué extrañar que este sea uno más", explicó.

El PP le exige que aclare 'la conexión política' entre Eguiguren y el chivatazo


CARMEN REMÍREZ DE GANUZA / Madrid /El Mundo

Zapatero embustero

Para el PP, la revelación sumarial de los contactos entre Joseba Elosua y el socialista Jesús Eguiguren en las fechas previas al chivatazo a ETA ha marcado un antes y un después en el devenir político de la causa. Porque es «la conexión política» de la trama lo que, por primera vez y tras varios años de investigación, se ha puesto de manifiesto.

Así lo expresó la número dos del partido, María Dolores de Cospedal, después de que el Comité de Dirección, presidido por Mariano Rajoy, dedicara al asunto buena parte de su habitual reunión de los lunes.

Y es que, según las fuentes consultadas en la cúpula popular, con el nuevo dato el caso Faisán «cobra verdadero sentido y dimensión política».Sigue en página 6

Si durante años el PP ha reprochado al Gobierno socialista, y al propio Rubalcaba, que bajo su mandato y bajo el marco de la tregua de ETA permitiera un chivatazo que dio al traste con la detención de un terrorista, ahora -decían- ya podrá criticar que «el terrorista en cuestión era el propio interlocutor del PSE y tenía un interés muy especial en protegerle».

Ni siquiera esperó la secretaria general a que le preguntaran para afirmar en rueda de prensa: «Hasta ahora conocíamos el hecho en sí; ahora conocemos la conexión política». «Sabíamos», continuó, «que una persona relacionada con ETA había logrado evadir la prisión» y que, «como consecuencia del chivatazo, se había ayudado a la banda terrorista ETA». «Hoy, lo que sabemos es que el señor Elosua era la persona que mantenía las relaciones y los contactos con el PSOE, particularmente con Eguiguren».

Lo cierto es que, pese a debatir largamente sobre este asunto, el Comité de Dirección no alumbró más iniciativas que la pregunta parlamentaria de rigor al propio Rubalcaba. La última vez que el diputado Ignacio Gil Lázaro interrogó al ministro del Interior sobre el Faisán fue en la sesión de control de la semana pasada. El popular le emplazó a contestar una larga serie de preguntas por escrito, y el ministro se despidió de él con un irónico «hasta el próximo miércoles».

Las fuentes consultadas en el PP reconocían ayer -pese a la relevancia de lo publicado ayer por EL MUNDO- su estrecho margen de maniobra política. Señalaban que el propio sumario pende del hilo de la juez antiterrorista francesa Le Vert, a la que atribuyen el grueso de la información pendiente y a cuya voluntad de colaboración adjudican que el sumario desvele sus pretendidas responsabilidades políticas.

En todo caso, lo populares no cejan, y ayer mismo aseguraban que detrás de la consabida pregunta en la sesión de control habrá peticiones de comparecencia y cualquier iniciativa que contribuya a mantener «vivo» uno de los asuntos más «graves» de los acontecidos en democracia.

Por su parte, la izquierda abertzale radical metió ayer más presión al lehendakari Patxi López, al que propone que asuma la propuesta de Jesús Eguiguren de 2005, y canalice así y haga respetar un acuerdo entre todas fuerzas políticas vascas.

En un artículo titulado El Espíritu del Kursaal, publicado en la página web www.ezkerabertzalea.info, los radicales se refirieron de esta forma al acto celebrado el pasado fin de semana en San Sebastián, con el que los socialistas daban el pistoletazo de salida a la precampaña.

«López», reza el artículo, «habló sobre el proceso de la izquierda abertzale. Como de costumbre, habló sobre el movimiento de los demás, confirmando la inmovilidad y la inactividad (pereza, dejadez) que suele demostrar tanto en acto como en palabra».

«Las lecciones de los últimos meses no dejan ya espacio a los tópicos», continúa el artículo, íntegramente redactado en euskara. «López, que tiene la honradez de enseñar un camino integrador a quien quiere caminar por la vía de la democracia, tiene dos asignaturas pendientes: garantizar las condiciones democráticas para todos y dar camino a la fórmula que Eguiguren proclamaba en 2005».