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jueves, 16 de septiembre de 2010

Publicadas las imágenes del atentado contra los guardias civiles asesinados en Afganistán

En el vídeo se ve cómo el terrorista que abatió a tiros a dos guardias civiles y a un traductor trata de huir y lanza una nueva ráfaga contra la garita de seguridad de la base española

15/09/2010

Madrid. (EFE).- Las imágenes captadas por las cámaras de seguridad de la base española de Qala i Naw el pasado 25 de agosto se ve cómo el terrorista que abatió a tiros a dos guardias civiles y a un traductor trata de huir y lanza una nueva ráfaga contra la garita de seguridad.

El vídeo, emitido por la cadena de televisión Antena 3, incluye imágenes de dos cámaras de seguridad distintas -una en el interior de la base y otra en la puerta de la misma- comienza a las 9 en punto de la mañana.


El atentado, tal y como queda reflejado en el vídeo muestra la vieja base de Qala i Nau, donde el vigilante de la puerta principal oye tiros. Ve incluso un impacto de bala. No lo sabe aún, pero un terrorista acaba de asesinar a dos guardias civiles y a un intérprete español.

El soldado mira a ver qué pasa. Por sorpresa, se encuentra de frente con el asesino, que trata de huir por la puerta principal de la base. Lleva en las manos el fusil Kalashnikov con el que acaba de matar a los guardias civiles. Y su intención es seguir asesinando. Lanza una ráfaga contra el interior de la cabina de vigilancia. Afortunadamente, no hay nadie dentro.

Los soldados españoles corren tras él y le cercan en un fuego cruzado. El terrorista -un infiltrado de la policía afgana- cae abatido en la acera. Allí permanece mientras los soldados españoles comprueban lo ocurrido e informan de la situación.

Tras unos minutos, un convoy sale precipitadamente. Se evacúa a los militares y al civil atacado, les llevan al hospital de campaña español. Se cree que áun pueden salvarles la vida. En la entrada de la base, se queda el cuerpo inerte del asesino, arrastrado desde el exterior.

El asesino era el chófer de un jefe de la base. Resultó ser un terrorista talibán camuflado que acababa de disparar contra los agentes españoles y el traductor que trabajaban en la base en la formación de policías afganos.

En las fotografías publicadas por LaVanguardia se ve al terrorista abatido en la acera en el exterior de la base y cómo los soldados españoles forman un perímetro de seguridad en torno al cadáver.

El resto de las imágenes, captadas diez minutos después, muestran la salida de la base de un convoy de tres vehículos que evacúan a los heridos españoles. Más tarde se ve cómo dos agentes arrastran por los pies el cadáver del terrorista hasta el interior de la base.

En el atentado murieron dos guardias civiles, el capitán José María Galera Córdoba y el alférez Abraham Leoncio Bravo Picallo, y el intérprete español de origen iraní Ataollah Taefik Alili.

El Gobierno español considera que el atentado y el intento de asalto a la base protagonizado poco después por un grupo de ciudadanos fueron "organizados y premeditados".

lunes, 30 de agosto de 2010

Transparencia


AHMED RASHID

Zapatero embusteroCuando un gobierno sigue una política de mínima transparencia y mínima información sobre sus intervenciones importantes en política exterior siempre cabe la posibilidad de que a la vuelta de la esquina sobrevenga una crisis, y cualquier crisis de esa naturaleza termina convirtiéndose en una catástrofe.

Ese es el caso de las trágicas muertes de dos militares españoles y su intérprete en Qala-e-Now (Afganistán), de las manifestaciones consiguientes contra los españoles en esa localidad y de la gresca política en España. Grande ha sido el sufrimiento en España ante estas muertes y lo ocurrido posteriormente, no sólo porque tres españoles hayan perdido su vida, sino porque ni el Gobierno ni la opinión pública española estaban mentalmente preparados para una tragedia como ésta.

La falta de libertad que padecen los militares españoles sobre la forma en la que han de decidir su estrategia en Afganistán, las limitaciones impuestas al Ejército por el Gobierno y las reticencias a permitir el acceso de los medios de comunicación [al contingente español allí desplegado] o un debate público acerca de esta política no han hecho más que generar frustración, ignorancia en la opinión pública y una crisis política cada vez que cae asesinado un soldado español.

Lo más humillante para España, aparte de las muertes, han sido las manifestaciones de la población afgana contra su presencia en Qala-e-Now, algo que no había ocurrido nunca hasta ahora contra un país europeo en concreto. Las manifestaciones populares por bajas de civiles afganos o por bombardeos realizados por fuerzas de los Estados Unidos o de la OTAN se habían dirigido siempre contra los norteamericanos o contra el Gobierno afgano y no contra un país europeo determinado.

Para España, todo esto acarrea graves consecuencias. Implica que no ha sido capaz de granjearse las simpatías de la población de Afganistán occidental, pese al alto precio que está pagando en sangre y en recursos.

A pesar de algunas informaciones de prensa que aseguran que las manifestaciones fueron espontáneas, hasta ahora la inmensa mayoría de estas protestas han sido organizadas por los talibán, sus simpatizantes o políticos de la oposición al Gobierno afgano. No me cabe la menor duda de que esta manifestación fue organizada contra los españoles y contra el nuevo gobernador de la provincia de Badghis, Delbar Jan Arman, por los talibán, que sin lugar a dudas se han infiltrado con éxito en la localidad y entre su población a apenas unos metros de distancia de la base española.

Lo que demuestra la manifestación es que las fuerzas españolas no estaban al tanto del grado en que los talibán habían ido ganando influencia entre la población, del nivel de organización que habían alcanzado y de lo eficaces que han demostrado ser. La manifestación arroja enormes dudas sobre todo el esfuerzo realizado por los españoles. Encima, no ha habido declaración alguna del Gobierno que aclare quiénes promovieron la manifestación y por qué tuvo lugar.

En los últimos meses, las fuerzas españolas se han ido quedando cada vez más solas en la que es una de las provincias más aisladas del país. Los talibán se han movido a capricho por todas partes, han bloqueado con frecuencia la carretera principal que lleva hacia el sur, a Herat, en el sudoeste, y a Maimana y Mazar-e-Sharif hacia el norte, han intimidado a la población local y han lanzado ataques contra las fuerzas de la OTAN siempre que les ha venido en gana.

Algunos de los importantes proyectos españoles de ayuda y desarrollo han tenido que suspenderse porque se ha considerado que era excesivamente peligroso continuarlos.

Las limitaciones impuestas por el Gobierno a las tropas españolas impiden que los militares pasen a la ofensiva o se defiendan adecuadamente eliminando las bases y los focos de los talibán de los que tiene conocimiento. En vez de ello, el contingente español se ha atrincherado en sus posiciones cada vez más y en su lugar han sido enviados a Baghdis alrededor de 800 soldados estadounidenses para dar la batalla a los talibán. Todo ello ha sido extremadamente frustrante para el Ejército español, que estaba deseoso de cumplir plenamente con sus responsabilidades en lugar de tener que recurrir a los norteamericanos.

Con todo esto se ha enviado también una señal enormemente negativa a la población de la zona acerca de la falta de voluntad de España de entablar batalla con los talibán, y se ha enviado otra señal a los propios talibán de que pueden dar por inexistente la presencia militar española porque ésta no ha sido eficaz. Los insurgentes se han asegurado de que, hagan lo que hagan en esa zona, no va a haber reacción alguna de los españoles. Resulta a la vez una injusticia y un disparate que el Ejército español lleve a cabo operaciones militares bajo este tipo de imposiciones o que se ponga en juego la vida de los soldados cuando no pueden responder a las provocaciones de los talibán.

Todos estos problemas habrían tenido solución si hubiera habido un debate serio sobre esta política. Durante más de un año los españoles han estado esperando que hubiera un debate en el Parlamento y un discurso del presidente del Gobierno con contenido sobre la política de España en Afganistán y sus intenciones de cara al futuro.

Un debate de estas características podría asimismo sacar a la luz los puntos de vista de todos los bandos sobre cuestiones importantes, como por ejemplo la ayuda al desarrollo de Afganistán, los condicionamientos restrictivos a las tropas españolas y a la fijación de objetivos militares realistas, la necesidad de proporcionar un mayor acceso de los medios de comunicación a los soldados a través de periodistas españoles y la forma de llevar a cabo una política eficaz para ganarse a la población de la zona.

Nada de esto ha podido ocurrir porque nunca ha habido un debate y porque José Luis Rodríguez Zapatero se ha guardado sus opiniones para sí mismo. Parece como si la política del Gobierno fuera que, cuanta menos información haya, menos preocupada estará la opinión pública por el despliegue de sus soldados en Afganistán.

En estos momentos se están produciendo llamamientos peligrosos de algunos grupos políticos a que España se retire completamente de Afganistán y abandone sus compromisos con la OTAN. Hay declaraciones contradictorias de los partidos de la oposición. Sin embargo, hasta ahora la respuesta del Gobierno ha consistido en atrincherarse aún más si cabe, hacer caso omiso de todos los llamamientos a un debate, no dar una respuesta adecuada a sus críticos y asegurar a la opinión pública que hay una estrategia y que está en buenas manos.

España debe mantener sus compromisos con la OTAN y con Afganistán durante todo el tiempo por el que los haya contraído, pero el Ejército español no puede ser utilizado como argumento político ante la OTAN y, en realidad, verse obligado por el Gobierno a no hacer nada en defensa propia, ni combatir al enemigo talibán, ni granjearse las simpatías de los afganos en las zonas bajo su responsabilidad.

Es preciso que el Ejército y la opinión pública de España cuenten con una mayor confianza de la que su Gobierno les dispensa en la actualidad. La política exterior no puede llevarse a cabo en un vacío informativo.

lunes, 26 de abril de 2010

La UE acuerda un proyecto para luchar contra las bombas caseras en Afganistán



26-04-2010 / 14:00

El proyecto, que será desarrollado por la Agencia Europea de Defensa (EDA), incluye el envío de expertos que analizarán sobre el terreno los ataques y las mejores formas de repelerlos o minimizar los daños.

Las conclusiones de los estudios técnicos, liderados por Francia, serán difundidas entre todos los países que participan en la EDA, según anunció la propia agencia en un comunicado.

"A todos los niveles estamos trabajando contra la mayor amenaza que nuestras tropas tienen en los caminos afganos, que son las minas anticarro y los artefactos explosivos improvisados", explicó en una rueda de prensa la ministra española de Defensa, Carme Chacón.

Chacón recordó además que España ha puesto a disposición tanto de la OTAN como de la UE un centro especializado en la formación contra este tipo de bombas, con sede en Hoyo de Manzanares (Madrid).

Los ministros europeos de Defensa también analizaron hoy de forma más general la situación en Afganistán en un encuentro con el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

Según explicó Chacón, en la reunión se trataron principalmente fórmulas para mejorar la cooperación de la Alianza y la de los Veintisiete en el país asiático con el objetivo de no duplicar esfuerzos.

La ministra, cuyo país preside este semestre la Unión, subrayó la necesidad de "optimizar recursos" dada la situación económica que viven todos los países presentes en Afganistán.

Además, recordó el apoyo de la UE a la nueva estrategia aliada en la zona, "centrada en el bienestar de la población afgana" y "en la aceleración de la afganización".

En este sentido, Chacón confió en que los programas de formación puestos en marcha por la comunidad internacional permitan dotar de "hasta 171.000 efectivos" al ejército afgano y de 130.000 a la Policía.

martes, 2 de febrero de 2010

Otro español muerto en Afganistán en un ataque a su blindado obsoleto


MISIONES EN EL EXTERIOR / Atentado contra las tropas
Otro español muerto en Afganistán en un ataque a su blindado obsoleto

Los soldados del convoy respondieron a la agresión ayudados por helicópteros italianos y mataron al menos a tres talibán

ROBERTO BENITO

Madrid

En 2010 no hay tregua invernal que valga en Afganistán. La comunidad internacional decidió enviar decenas de miles de efectivos al país para derrotar a la insurgencia a sus feudos, España se sumó con entusiasmo a la escalada militar y nuestras Fuerzas Armadas sufrieron ayer de nuevo el golpe de la guerra, cuando un explosivo talibán se llevó por delante la vida de un soldado del Ejército español, John Felipe Romero, de origen colombiano, que viajaba en un BMR con 30 años de antigüedad. Y ya son 92 los fallecidos desde el inicio de la misión, hace más de ocho años.

Ayudadas por helicópteros italianos, las tropas españolas respondieron al ataque con disparos y acabaron con la vida de al menos tres talibán, que tras la explosión de la mina antipersona permanecían emboscados en la zona para atacar de nuevo a los soldados. Las tropas se incautaron de armamento y munición de los insurgentes.

Estaba avisado que éste iba a ser el año más duro de la guerra hasta ahora, de que los talibán iban a reaccionar con violencia a la llegada de más soldados de la OTAN, y ayer, pasado el mediodía, el funesto vaticinio se confirmó en forma de bomba al paso de un convoy español.

El atentado se produjo en la provincia de Badghis, la única de Afganistán bajo responsabilidad española. Una caravana de 11 vehículos, todos BMR, y varios coches de la Policía afgana recorrían en misión de reconocimiento la llamada Ruta Lithium, que une las dos principales localidades de la provincia: la capital, Qala-e-Now, bastión de la OTAN en la región y sede de la base española, y Bala Murghab, centro de la actividad de la insurgencia en la zona. En realidad, hablar de ruta es casi quimérico, porque no aparece en los mapas. Es la OTAN la que la está intentando abrir: expulsando a los talibán de la zona, montando puestos de guardia y atravesándola con convoyes. Allí, en una de las zonas más inhóspitas del país, a pocos kilómetros de la frontera con Turkmenistán y a muchos de la civilización.

Una tarea que afrontan desde hace meses los efectivos españoles, que en Afganistán son más de 1.000. Hasta ahora habían sufrido varios ataques a lo largo de la ruta, pero en forma de hostigamiento y de tiroteos, de lucha directa, escenario en el que las tropas se sienten seguras. Sólo en diciembre hubo dos ataques importantes en la zona más complicada del recorrido, el desfiladero de Sang Atesh, pero fueron repelidos con facilidad por las tropas, que no sufrieron ni siquiera daños materiales. Ayer, sin embargo, ese mismo desfiladero se convirtió en la tumba del soldado John Felipe Romero Meneses, de 21 años, soltero y de nacionalidad colombiana, porque el ataque se realizó con lo que más temen los militares en Afganistán: las bombas escondidas en los caminos.

Un explosivo de gran potencia estalló al paso del BMR en el que viajaban el soldado Romero y los otros seis militares que resultaron heridos, dos de ellos de gravedad. Exactamente la misma dinámica seguida por la insurgencia en el anterior atentado que acabó con la vida de un militar español, el cabo Ancor Cabello, el del 7 de octubre en Herat: un explosivo en la ruta seguida por las tropas españolas y un vehículo blindado con más de 30 años de antigüedad que salta por los aires.

Los BMR fueron introducidos en los 70 y, a pesar de las mejoras y de la insistencia del Gobierno en que son seguros, su uso en misiones como la de Afganistán es discutido.

El propio Ministerio de Defensa es consciente de ello y está en pleno desarrollo de un plan de sustitución de los BMR por otros tipos de vehículos. A corto plazo, el relevo de los actuales blindados se está realizando con los RG-31, mucho mejor preparados y similares a los utilizados por EEUU y otros países aliados, que comenzaron a enviarse el pasado otoño, pero que hasta marzo no se usarán de forma generalizada.

Dando idea de lo organizado del ataque de ayer, después de la explosión, un grupo de talibán abrió fuego contra los militares españoles y se entabló un combate. Tras solicitar y recibir apoyo aéreo, las tropas lograron al fin controlar la situación, matando a tres insurgentes, haciendo huir a los demás e incautándose de armamento y munición. Los helicópteros italianos que acudieron en su ayuda mataron también a un número indeterminado de atacantes. A continuación abandonaron el lugar. No dio tiempo ni siquiera a analizar el explosivo utilizado en el atentado. De ello se encargará el equipo del Centro Internacional de Desminado que viajó anoche hasta Afganistán junto a Carme Chacón, que se desplazó al país para repatriar el cuerpo del soldado John Felipe Romero.

Así, con bombas, enfrentamientos armados y muertos, está hoy Afganistán. La comunidad internacional ha comenzado a barajar la posibilidad de dialogar con los talibán para aislar a los elementos más radicales. Pero de momento, lo que toca es más soldados y más conflicto. Por parte de España, 511 nuevos efectivos, que llegarán antes del verano a Afganistán. Allí, donde la realidad es hoy más que nunca la de la bomba escondida en los caminos esperando el paso de las tropas internacionales.

sábado, 9 de enero de 2010

Un soldado español fallece atropellado por un vehículo en una base en Afganistán


Un soldado español fallece atropellado por un vehículo en una base en Afganistán

* El accidente se ha producido este viernes en la zona de mantenimiento de vehículos de la Base de Apoyo Avanzado de Herat.
* Tenía 24 años, era de nacionalidad española y oriundo de Ecuador.
* Desde 2002, el número de muertes se eleva a 89.

20MINUTOS.ES. 08.01.2010 - 17.58 h

Un soldado español ha fallecido este viernes tras ser atropellado por un vehículo en Afganistán. Así lo ha comunicado el Ministerio de Defensa, que han precisado que el accidente se ha producido en la zona de mantenimiento de vehículos de la Base de Apoyo Avanzado (FSB) de Herat.

El soldado falleció debido a la gravedad de las lesiones que presentaba El soldado ha sido identificado como Christian Quishpe Aguirre, de nacionalidad española y oriundo de Ecuador. Tras el accidente, el soldado fue trasladado de inmediato al hospital Role 2, donde los médicos intentaron estabilizarlo, aunque finalmente falleció debido a la gravedad de las lesiones que presentaba.

Casado y con una hija

El soldado, de 24 años, ingresó en el Ejército español el 1 de septiembre de 2001. En la actualidad estaba destinado en el Grupo Logístico de Montaña número 1, con sede en Huesca. La familia del soldado, que estaba casado y tenía una hija, ya ha sido informada. El Coronel Jefe de la FSB de Herat ha abierto una investigación para aclarar las circunstancias de este accidente.

89 muertes desde 2002

La muerte de este viernes eleva a 89 el número de integrantes de la misión española fallecidos desde el comienzo del despliegue, en enero de 2002.

Siete de los fallecidos murieron en ataques de los insurgentes, 79 en accidentes aéreos (62 en el Yak-42 y 17 en el helicóptero Cougar), dos en un accidente de tráfico, incluido el de hoy, y otro por un infarto de miocardio.

El primer ataque mortal contra las tropas españolas se produjo el 8 de julio de 2006, cuando la explosión de un artefacto activado a distancia acabó con la vida del soldado Jorge Arnaldo Hernández, de origen peruano, cuando realizaba una patrulla por la provincia de Farah.