jueves, 2 de julio de 2026

 


 

El policía de Baiona que se infiltró en una secta y lo cuenta en una novela

Faro de Vigo 

Baiona

Jesús Vasconcellos Soliño, subcomisario en el equipo TEDAX de la Policía Nacional en Vigo, promociona "La falsa gurú" en la Feria del Libro olívica. Se trata de su primera novela, basada en su primera investigación como miembro de las fuerzas de seguridad, y tiene ya en marcha otras dos protagonizadas por su alter ego, Saúl

23 de agosto de 1996. La Guardia Civil desactivaba una bomba que ETA había colocado en el parador Conde de Gondomar, en Baiona, muy cerca de donde se había localizado otra tan solo dos días antes, a la vez que una más hallada en Santiago. La banda terrorista tenía en marcha una operación gallega con objetivos turísticos de primer nivel en la agenda aquel verano. La minuciosa labor de altísimo riesgo de los artificieros encandilaba entonces a Jesús Vasconcellos Soliño, auxiliar de la Policía Local de su localidad de solo 22 años. «En ese momento decidí que era lo mío», asegura.

Tres décadas más tarde ocupa el cargo de subinspector del equipo TEDAX-NRBQ (Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos-Nuclear, Radiológico, Biológico y Química) de la Policía Nacional en la Comisaría de Vigo y es graduado en Ciencias Políticas y de la Administración por la UNED, además de experto en coaching con programación neurolingüística y gestión emocional. Pero mucho antes de llegar a su deseado puesto se curtió en otras tareas, entre ellas, una infiltración en una secta que sirvió para desarticularla y liberar a una joven de 18 años. Una experiencia que lo ha marcado para siempre y que le ha llevado a dar el salto a la literatura y contarlo en su primera novela, «La falsa gurú. Una secta desde dentro», publicada por Editorial Elvira. Este viernes firmará ejemplares en la Feria del Libro de Vigo, de 17.00 a 18.00 horas.

 La historia real detrás de la novela ocurrió en 2001, recién llegado el autor a la Policía Nacional y en su primer destino, Palma de Mallorca, donde participó en la investigación que sirvió para desmotar una célula de la secta internacional de origen indio Osho. «Recibimos una denuncia de una madre que sospechaba que su hija estaba en el grupo y nos pusimos a trabajar. Mi jefe decidió que me infiltrase y empecé a ir a sesiones de reiki y meditación en la playa para contactar con la líder, la gurú de la novela, y su pareja», relata.

 El gancho fue fácil. «Como era joven, tenía 27 años y era gallego, dije que había roto con mi familia y por eso me había trasladado hasta allí, para alejarme. Dije también que se había muerto mi abuela y me había dejado dos pisos en herencia», explica. Así empezaron a acercarse a él y a tratar de captarlo. «Te dicen que tienes mucho potencial, mucho carisma, que eres muy valioso para la organización... tratan de despersonalizarlo todo y colectivizarlo para que no pienses por ti mismo y así es como aprovechan las debilidades de cualquier persona en situación vulnerable. Es muy peligroso porque leen tus microgestos, se aplican en conocer tus necesidades para tener esa empatía que te envuelve », advierte. 

«Preservar el secreto profesional y las identidades de las personas que intervienen en la historia» es la razón por la que Jesús Vasconcellos ha esperado un cuarto de siglo en poner negro sobre blanco aquel capítulo de su vida. Los personajes existieron aunque con otros nombres y el único perfectamente identificable es él mismo. Su alter ego se llama Saúl y «La falsa gurú» es su primera aventura.

El autor tiene en mente otros dos thrillers literarios con el mismo protagonista y quién sabe si este es el inicio de una serie de novela negra tan en auge. «La idea es seguir la trayectoria de Saúl, que nos pueda ofrecer nuevas experiencias sobre temas que a todos nos puedan interesar relacionados con mi actividad en cada momento», relata. Después de Mallorca se inició ya en el grupo de explosivos y pasó por comisarías de Valencia y Barcelona antes de regresar a la tierra: "Al final soy de Baiona, el acervo cultural tira mucho y volví".

 De momento, los lectores pueden disfrutar de esta opera prima que para el escritor ha supuesto todo un reto con gran recompensa. «Estoy viviendo un sueño», asegura.

jueves, 30 de abril de 2026

 

 


 

 La crónica de Badajoz

Un cumpleaños más

El Policía Nacional de Badajoz que sobrevivió a ETA: 37 años del atentado frustrado a Juan Antonio Conejo en Vitoria

"Dije: ‘Tráeme al equipo TEDAX que creo que me han colocado una bomba'": el testimonio del pacense revive uno de los episodios de los años del plomo

 

Este 21 de abril se cumplen 37 años del atentado frustrado que sufrió el agente de Policía Nacional pacense Juan Antonio Conejo Blázquez en Vitoria-Gasteiz, un episodio que pudo costarle la vida a él y a la que era su esposa y que hoy revive con un testimonio marcado por la memoria y las secuelas.

"Fue un viernes 21 de abril de 1989, llevaba cuatro meses casado", recuerda Conejo. Aquella tarde, antes de salir de casa, siguió una rutina que en aquellos años era casi obligada para los agentes destinados en el País Vasco: revisar el vehículo. "Me agaché y vi un paquete adosado, le dije a la que era mi mujer: 'No toques el coche, no te apoyes'".

3,5 kilos de amonal y tres pastillas de TNT

El artefacto, colocado por la banda terrorista ETA en los bajos del coche, contenía 3,5 kilos de amonal, tres pastillas de TNT y diez metros de cordón detonante. La bomba era "antimovimiento" que la hacía especialmente peligrosa. "Había niños alrededor del coche jugando, si se hubieran apoyado, hubieran volado", rememora.

Sin teléfonos móviles en aquella época, Conejo tuvo que recorrer unos metros hasta una cabina para alertar a sus compañeros: "Llamé al 091 y dije: 'Tráeme al equipo TEDAX que creo que me han colocado una bomba'". Durante más de dos horas y media, los artificieros trabajaron para desactivar el explosivo. "Un cabo me dijo que iba a volar el coche porque estaba muy difícil la situación", explica.

Evitó una desgracia

Finalmente, la intervención fue un éxito y evitó una tragedia en pleno contexto de los conocidos como "años del plomo", cuando ETA intensificó sus ataques contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El atentado contra Conejo se enmarca en la actividad del "comando Araba", responsable de numerosos asesinatos y acciones violentas en la década de los 80.

Tras lo ocurrido, el agente permaneció varios días escoltado en casa y decidió abandonar el País Vasco. "Era el segundo aviso que me daban", señala, recordando que años antes ya había recibido una carta amenazante: "Este va a ser el primer anuncio que te vamos a dar para que abandones el País Vasco", le pusieron en un comunicado en el que lo insultaban por ser policía.

 

Secuelas permanentes

De regreso a Badajoz, se incorporó a la Jefatura Superior de Policía de Extremadura, donde desarrolló el resto de su carrera. Sin embargo, las secuelas han perdurado en el tiempo. "He seguido intentando olvidar, pero eso no se olvida", reconoce. Décadas después, fue apartado del servicio activo por un trastorno de estrés postraumático.

Hoy, 37 años después, la memoria sigue intacta. "Tengo un cuadro de ansiedad. Hoy hace justamente 37 años de aquel día fatídico que podía haber sido", afirma, agradeciendo el apoyo recibido por compañeros y asociaciones de víctimas. Por ello, como cada año celebra el día como si de un cumpleaños se tratara, pues conmemora que al no subirse al coche volvió a nacer.

El caso de Juan Antonio Conejo simboliza el riesgo constante al que se enfrentaron muchos agentes durante los años más duros del terrorismo en España y pone rostro a una historia de supervivencia que, más de tres décadas después, continúa buscando reconocimiento y justicia. 

 

lunes, 26 de mayo de 2025

 


 

 La Razón

23.05.2025

Las trampas de ETA para acabar con la vida de los TEDAX

Mañana se cumplen 36 años del asesinato en Bilbao de tres desactivadores, dos de la Policía y uno de la Ertzaintza


 ETA, a lo largo de su siniestra historia, ha utilizado diversos métodos para asesinar, siempre cobardes, a traición, propio del carácter de sus pistoleros, que se presentaban como gudaris (soldados) salvadores del pueblo vasco y no eran otra que unos delincuentes mafiosos incapaces de enfrentase cara a cara con sus “enemigos”, muy valientes ante los que aterrorizaban con sus armas y que temblaban ante la sola presencia de un uniforme de los servidores del orden.

 Entre estos métodos, que no les suponían ningún riesgo, estaba el de colocar trampas para los desactivadores de explosivos ( TEDAX) no pudieran inutilizar sus bombas y, si se daba la ocasión, acabar con sus vidas.

 Todas las especialidades de las Fuerzas de Seguridad son importantes poque se complementan unas a otras para lograr un fin común. Sin embargo, los TEDAX causan una especial admiración ya que, además de una gran preparación técnica, deben estar dotados de un valor y sangre fría “a prueba de bombas”, nunca mejor dicho. Honor para ellos. 

 Mañana se cumplen 36 años. Fue un de mayo de 1989. Tres de estos agentes del Cuerpo Nacional de Policía, aunque uno de ellos, Luis Hotelano, había decidido ingresar en la Ertzaintza (era el jefe de desactivadores) se enfrentaban a una incidencia en el barrio bilbaíno de Zorroza. Los otros dos eran Manuel Jódar y José María Sánchez. 

 Con el fin de atraer la atención de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, varios terroristas colocaron un artefacto explosivo de escasa potencia en las proximidades de un concesionario de Peugeot del citado barrio. Al mismo tiempo, los etarras estacionaron en las inmediaciones un vehículo cargado de explosivos. Una vez estalló el primer artefacto, llegaron al lugar varios miembros de los equipos de desactivación de la Policía Nacional y de la Policía Autonómica vasca. Inmediatamente, los artificieros procedieron a inspeccionar los alrededores ante la posibilidad de que hubiera más explosivos. Fue así como repararon en un taxi cuya desaparición había sido denunciada por su propietario después de que dos terroristas lo robaran pistola en mano la noche anterior. En el maletero del taxi se encontró una potente bomba instalada en un bidón con veinte kilos de amonal, cuarenta de metralla y un multiplicador de pentrita. Los artificieros iniciaron el procedimiento de desactivación. Después de manipular durante más de dos horas el explosivo y de haber neutralizado varios sistemas trampa de activación, se decidieron a retirar el bidón. Según palabras de testigos presenciales,, los tres artificieros "se acercaron al maletero y comenzaron a sacar con sus manos bolsas y un bidón, mientras una cuarta persona les hacía fotografías. Parecían demasiado tranquilos, como si pensaran que ya habían terminado".

 

Entonces tuvo lugar el estallido de la bomba que causó la muerte en el acto de los tres agentes.x. El artefacto explosivo contaba con un sistema de iniciación oculto entre cemento para que no fuera detectado fácilmente por los miembros de las Fuerzas de Seguridad. Asimismo, como resultado de la explosión, otras once personas —cuatro policías, un bombero y seis civiles— resultaron heridas de diversa gravedad (Vidas Rotas).

La sentencia número 72, dictada en 1995 por la sección 2.ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, condenó a José Luis Martín Carmona, en calidad de autor, a 20 años de reclusión mayor por un delito de atentado, y a dos penas de 28 años de reclusión mayor por dos delitos de asesinato. A los herederos de cada uno de los fallecidos se les reconoció una indemnización por valor de 20 millones de pesetas. En una sentencia anterior, otros dos etarras, Fernando del Olmo Vega e Inmaculada Pacho Martín, también habían sido condenados por su participación en el triple asesinato.

 

Luis Hortelano García, de 33 años, era natural de Bilbao, estaba casado y tenía dos hijos. Había ingresado en el Cuerpo Nacional de Policía en 1982, pero cuatro años más tarde lo abandonó para incorporarse a la Ertzaintza.

Manuel Jódar tenía 35 años. era natural de la localidad granadina de Rubite. Estaba casado y tenía dos hijos. Había ingresado en el Cuerpo Nacional de Policía en 1975. La familia de Manuel Jódar abandonó el País Vasco tras nueve años de acoso, según denunciaron ante el juez Baltasar Garzón en 2003 en el escrito de un procedimiento judicial abierto contra la «limpieza étnica» en esa comunidad autónoma. En el texto reza que la familia «se veía incapaz de aguantar la presión sufrida», cuyo «único motivo era no ser de ideología nacionalista».

 

José María Sánchez tenía 34 años, había nacido en el pueblo salmantino de Galinduste. Estaba casado con Ana María Lerena, con quien tenía un hijo de cuatro años y una hija de apenas cinco meses. Había ingresado en el Cuerpo Nacional de Policía en 1981. Los restos mortales del agente fueron enterrados en el cementerio de su localidad natal, de setecientos cincuenta habitantes, donde SánchezGarcía veraneaba con su familia. Otro vecino oriundo de esa pequeña localidad salmantina, el guardia civil Esteban Sanz, también murió a manos de terroristas de ETA en Tolosa(Guipúzcoa) en 1979.

Otros 10 agentes de los TEDAX murieron por la acción de las distintas bandas terroristas. La labor de TEDAX ha sido reconocida en múltiples ocasiones contribuyendo a que esta especialidad alcance un elevado prestigio, nacional e internacional. En 1983 le fue impuesta la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Rojo a título colectivo; en 2005 se le concedió la Placa de Honor de la Orden al Mérito Constitucional; y el año 2015 la Orden de Isabel La Católica, según recuerda la propia Policía.

 

jueves, 27 de marzo de 2025

 


Marca 26/03/2025

Un infiltrado de ETA, protagonista en 'Código 10': "Tengo que estar pendiente porque me pueden matar"

 Nacho Abad consiguió entrevistar a Alberto, nombre ficticio de una persona amenazada en la actualidad

 
 
 En la última emisión de 'Código 10', Nacho Abad tuvo la oportunidad de hablar con Alberto, un infiltrado de la banda terrorista ETA. Un duro testimonio de una persona que reconoció que, actualmente, sigue recibiendo amenazas de muerte: "Necesito ayuda, he suplicado ayuda al Gobierno, he sacrificado mi vida por España y estoy totalmente abandonado"
Nacho Abad, en el inicio del programa, subrayó que esta persona, de la que no se facilitó su identidad real, "corre peligro". "Hice todo lo que pude y más por evitar que muchas familias estén destruidas", aseguró 'El infiltrado', como le denominó el espacio televisivo de Cuatro.  

Una entrevista que evidencia el miedo de muchos ciudadanos que lucharon contra el terrorismo armado en España y que siguen pagando su labor por el país: "La venganza existe y algún día alguien puede pasar mi nombre... Tengo que estar pendiente de que alguien esté detrás mío porque me pueden matar".

"Solamente le dije a mi madre que su hijo no era un terrorista en su lecho de muerte"

Alberto lo dejó todo cuando era joven para embarcarse en este proyecto y consiguió grandes logros como desarticular el comando Álava. Todo desde dentro y ocultando esta valiosa información a amigos, familiares y conocidos. "Era muy complicado todo porque me tenía que hacer pasar por uno de ellos", apuntó.  

En la última emisión de 'Código 10', Nacho Abad tuvo la oportunidad de hablar con Alberto, un infiltrado de la banda terrorista ETA. Un duro testimonio de una persona que reconoció que, actualmente, sigue recibiendo amenazas de muerte: "Necesito ayuda, he suplicado ayuda al Gobierno, he sacrificado mi vida por España y estoy totalmente abandonado".

Nacho Abad, en el inicio del programa, subrayó que esta persona, de la que no se facilitó su identidad real, "corre peligro". "Hice todo lo que pude y más por evitar que muchas familias estén destruidas", aseguró 'El infiltrado', como le denominó el espacio televisivo de Cuatro.

Una entrevista que evidencia el miedo de muchos ciudadanos que lucharon contra el terrorismo armado en España y que siguen pagando su labor por el país: "La venganza existe y algún día alguien puede pasar mi nombre... Tengo que estar pendiente de que alguien esté detrás mío porque me pueden matar".

"Solamente le dije a mi madre que su hijo no era un terrorista en su lecho de muerte"

Alberto lo dejó todo cuando era joven para embarcarse en este proyecto y consiguió grandes logros como desarticular el comando Álava. Todo desde dentro y ocultando esta valiosa información a amigos, familiares y conocidos. "Era muy complicado todo porque me tenía que hacer pasar por uno de ellos", apuntó.

Un infiltrado de ETA, protagonista en 'Código 10': "Tengo que estar pendiente porque me pueden matar"

"Son gente con ideas tan macabras que lo único que querían era matar y matar, gente joven que dices '¿cómo pueden pensar de esa manera?'. Lo que tienen es odio", añadió. Además, se tuvo que enfrentar a una pena de prisión siendo inocente. Nadie supo de su trabajo, excepto una persona: "Solamente le dije a mi madre que su hijo no era un terrorista en su lecho de muerte (...) Estaba sedada cuando me despido de ella. Yo creo que me oyó, quiero pensar que lo oyó".



sábado, 8 de marzo de 2025


 


 

 Estrella Digital

Este 8M hemos estado con mujeres TEDAX de la Policía Nacional… y nos hemos puesto el traje de 40 kg. que llevan ellas

 En el año 1990 ingresó la primera mujer en la especialidad TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional y en la actualidad hay tan sólo 19 mujeres de esta especialidad en toda España. Este 8M ESTRELLA DIGITAL ha estado con ellas

Sólo el traje pesa 35 kg.; el casco, alrededor de 5 kg. Y moverse y maniobrar con él no es sencillo. El peso del casco provoca que la cabeza se tambalee. De hecho, hay que mantener el cuello rígido para no perder el equilibrio.

A la hora de andar, da la sensación de que, de repente, te has convertido en un robot. No es fácil desplazarse con un equipo tan pesado y, además, el casco no es que facilite mucho el movimiento. Pero, a la hora de intervenir, y en según qué casos, hay que llevar esos 40 kg. sobre el cuerpo, porque la seguridad de los intervinientes es la prioridad; un error podría costarles la vida.


A la hora de intervenir, y en según qué casos, hay que llevar esos 40 kg. sobre el cuerpo, porque la seguridad de los intervinientes es la prioridad. (Foto: Policía Nacional).

 

Para llevar ese equipamiento hay que entrenar, porque no sólo se trata de desplazarse con él. Hay que tirarse (literalmente) al suelo para desactivar el explosivo, o poner una carga para realizar una explosión controlada del artefacto localizado. Y tampoco es sencillo llevar a cabo esas maniobras, muchas veces a contrarreloj, con 40 kg. sobre el cuerpo.

Pero ellas (al igual que sus compañeros) son capaces de hacerlo. Y ESTRELLA DIGITAL ha podido comprobarlo durante un reportaje que se publicará en los próximos días sobre el Grupo TEDAX-NRBQ de Madrid de la Policía Nacional. Esta especialidad celebra este año su 50º aniversario.

 La policía Teresa Manchado se ha puesto el traje durante el reportaje, con la ayuda (una persona sola no puede hacerlo) del inspector Víctor Araya y su compañera, también policía, Sara Fernández.

 La policía Teresa Manchado (con el traje puesto) y sus compañeros el inspector Víctor Araya y la policía Sara Fernández.

Después, el jefe del Grupo TEDAX-NRBQ de Madrid, el inspector Fernando Blázquez, ha retado a ESTRELLA DIGITAL a emular a Teresa Machado. ¡Y, aunque con dificultad, hemos superado el reto! (Este 8M, también tenía que ser una mujer la que superase el reto).

8M: sólo 19 mujeres forman parte de los TEDAX de la Policía Nacional

En el año 1990 ingresó la primera mujer en la especialidad TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional y en la actualidad, de los 300 técnicos en desactivación de explosivo que tiene el Cuerpo, sólo hay 19 mujeres, más otras tres que se incorporan ahora, cuando finalicen el el 40º Curso de Especialista TEDAX-NRBQ. Teresa Manchado y Sara Fernández son dos de ellas.

 Desde 1975 se han realizado un total de 438.000 intervenciones y 13 agentes TEDAX (técnicos en desactivación de explosivos) han fallecido en acto de servicio.


 



martes, 4 de marzo de 2025

 


 

Los Tedax, un cuerpo de élite sin margen de error

 Canal Sur

"los reporteros" 
2 de Febrero 2025

Esta unidad de la Policía Nacional ha cumplido esta semana 50 años. Nacieron como especialistas en desactivación de explosivos, una tarea de riesgo extremo a la que se han ido sumado nuevos desafíos como las amenazas nucleares, radiológicas, químicas o biológicas.

"Los Reporteros" visita el campo de prácticas operativas de Linares, y habla con el policía nacional que desactivó el coche bomba con más explosivos de ETA, hace 25 años en Sevilla. Hoy jubilado, es la primera vez que concede una entrevista.

Los Tedax, unidad de élite de la Policía Nacional, han cumplido esta semana 50 años. Nacieron como técnicos especialistas en desactivación de artefactos explosivos, una tarea de riesgo extremo a la que se han ido sumado nuevos desafíos como las amenazas nucleares, radiológicas, químicas o biológicas. Hemos compartido su historia e inquietudes y observado cómo se forman y entrenan para una profesión que va mucho más allá de esas escenas de película en las que se debe cortar el cable adecuado: el rojo o el azul... Han elegido el camino más arriesgado, ese en el que un mínimo fallo puede ser letal.

"Los Reporteros" visita el campo de prácticas operativas de Linares, y habla con el policía nacional que desactivó el coche bomba con más explosivos de ETA, hace 25 años en Sevilla. Hoy jubilado, es la primera vez que concede una entrevista. Julio se asoma al lugar que marcó sus 40 años como Tedax. A escasos metros de la estación de Santa Justa, en Sevilla, desactivó el coche bomba con más explosivos de ETA. Ocurría el día de Nochevieja del año 2000, frente a la Tesorería, adonde hoy retorna para evocarnos aquella agónica madrugada. Pese a evitar el que podría haber sido el mayor atentado de ETA en Andalucía sigue sin querer que le identifiquen.

¿Era consciente del peligro al que se enfrentaba? "Al principio no porque al fin y al cabo, las circunstancias en las que me encontré eran muy distintas a las que yo estaba viviendo en aquella época. Un explosivo industrial, que es la dinamita son 3 o 4 veces superior en potencia que el amonal. 168 kilos de dinamita sobresalían a todos los valores que yo entonces había visto. Cuando yo vi esta cantidad de explosivos y me veía yo que podía estar en ese momento y al día y al momento siguiente no podría haber existido siquiera ese golpe de adrenalina que te da, te hace seguir para adelante". Fueron horas tensas ante un coche, sobre el que volcó toda la experiencia que, como Tedax, adquirió en su anterior etapa en El País Vasco y Navarra.

ETA marcó con fuego la historia de los Tedax pero desde su inicios la unidad contrarresta también a otros grupos terroristas y amenazas. El cordobés Rafael Valdenebros fue el primer Tedax fallecido en acto de servicio. Murió por la acción de un grupo terrorista canario.

Las amenazas, en constante evolución, les obliga a actualizar conocimientos y a un exigente programa de entrenamientos. Para ser un agente del Tedax se requiere control emocional y nervios de acero. Además, una formación de alto nivel. Para empezar, superar las oposiciones a policía, 2 años de servicio, un expediente excelente, aprobar unos exámenes internos y un curso de especialización de 18 meses. Así lo comprobamos en el campo de prácticas operativas La Enira, en Linares, con policías que están a un paso de convertirse en Tedax.

https://www.canalsur.es/multimedia.html?id=2128981&jwsource=cl

 

domingo, 9 de febrero de 2025


 


 

Medio siglo al servicio de la ciudadanía:

 La especialidad TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional celebra hoy su 50 aniversario

 Ministerio del Interior


 

  • El 31 de enero de 1975 el Ministerio de la Gobernación mediante una “orden interna de carácter reservado” creaba en la Policía la especialidad de “Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos”
  • En 2004 esta especialidad se incorporó a la Comisaría General de Información, integrándose plenamente en la lucha contra el terrorismo
  • Los TEDAX han ido adaptándose a los nuevos riesgos de violencia terrorista asumiendo, entre otras, las funciones asociadas a la amenaza procedente de los agentes NRBQ (nuclear, radiológico, biológico y químico)
  • Desde 1975 se han realizado un total de 438.000 intervenciones y trece agentes TEDAX han fallecido en acto de servicio

 

La actual especialidad TEDAX-NRBQ (Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos-Nuclear, Radiológico, Biológico y Químico) celebra hoy su 50 cumpleaños. El 31 de enero de 1975, ante la creciente presión terrorista que sufría España, el Ministro de la Gobernación decidió crear la Especialidad de “Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos” -TEDAX- dentro de la estructura de la Policía. Este hito tuvo su origen en un hecho terrorista ocurrido en noviembre de 1972, en el hotel Ritz de Barcelona, donde un paquete bomba dirigido a una personalidad de Oriente Medio fue exitosamente desactivado por técnicos de explosivos militares.

Esta especialidad tiene hoy como funciones principales intervenir y actuar ante la presencia de artefactos explosivos y agentes NRBQ, procediendo a su completa neutralización, minimizando los posibles daños ocasionados por su explosión o la liberación o diseminación ambiental de algún componente nuclear, radiológico, biológico o químico.

4.718 incidencias por terrorismo

Con su actuación, los TEDAX llevan 50 años enfrentándose a múltiples incidentes en los que los operativos policiales requieren de su pericia. Desde 1975 los agentes han intervenido en un total de 438.004 incidencias, destacando los 4.718 incidentes por terrorismo y las 2.851 intervenciones NRBQ. También intervienen en los avisos ante la detección de ARR (Artefactos Reales Reglamentarios), como piezas de artillería y munición procedentes de la guerra civil española, los cuales son descubiertos en múltiples circunstancias. En el año 2024 estas intervenciones fueron 247 y un total de 7.726 desde sus inicios.

A lo largo de estos 50 años, las actividades delictivas y el terrorismo han evolucionado al mismo ritmo que los avances científicos y tecnológicos. De la misma manera, la formación, la investigación, los procedimientos y los medios propios de los TEDAX han ido en continua y permanente adaptación a esas circunstancias.

Lucha contra el terrorismo

Durante la década de los 80 y 90, los TEDAX desactivaron multitud de artefactos explosivos de las bandas terroristas ETA y GRAPO. Entre ellos, el 14 de mayo de 1989 lograron neutralizar en Tudela (Navarra) una furgoneta bomba con unos 50 kg de explosivo. Ese mismo año, en San Sebastián, desactivaron un coche bomba y en Sevilla, el 31 de diciembre del año 2000, otro cargado con 161 kg de explosivo.

El 11 de marzo de 2004 tuvo lugar en Madrid el peor atentado de la historia de España, un acto terrorista en el que se colocaron trece mochilas bomba en cuatro trenes de cercanías, de las que diez explosionaron. Una de las que no explosionó pudo ser desactivada por los TEDAX.

13 TEDAX fallecidos en acto de servicio

El primer TEDAX que perdió su vida desactivando un artefacto explosivo fue en La Laguna (Tenerife). El agente falleció por las heridas ocasionadas mientras intentaba desactivar una bomba colocada por el MPAIAC en una sucursal bancaria el 24 de febrero de 1978. El último desgraciado suceso en el que, desactivando un artefacto explosivo fallecieron tres TEDAX, tuvo lugar en Madrid, el 1 de julio de 1991, cuando un paquete bomba remitido por ETA explosionó en una empresa del polígono industrial de Villaverde. En total han sido trece los TEDAX de Policía Nacional fallecidos a consecuencia de su actividad profesional, doce mientras actuaban ante un artefacto explosivo y uno víctima directa de un atentado terrorista, sin olvidar a aquellos que fallecieron por causas relacionadas con esa actividad y otros, que sin perder la vida, resultaron heridos de diversa consideración.

La labor de TEDAX ha sido reconocida en múltiples ocasiones contribuyendo a que esta especialidad alcance un elevado prestigio, nacional e internacional. En 1983 le fue impuesta la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Rojo a título colectivo; en 2005 se le concedió la Placa de Honor de la Orden al Mérito Constitucional; y el año 2015 la Orden de Isabel La Católica.