lunes, 1 de noviembre de 2010

«Rubalcaba era el eje de la negociación entre Amedo y Benegas»


ANTONIO RUBIO / Madrid

Se llama Raúl Martín, es abogado, empresario, vasco, ya ha cumplido los 60 y siempre se ha considerado un socialista de pro. Además, durante muchos años fue un hombre muy cercano a Txiqui Benegas, tanto en la época en la que el dirigente socialista desempeñó el cargo de Secretario de Organización (1984-1994) como después, cuando dirigió la Secretaría de Relaciones Políticas e Institucionales del PSOE. Se autodefine como un negociador y ésa fue la principal función que desempeñó para el Partido Socialista entre los años 1993 y 1996. Ahora, Raúl Martín ha reconocido a EL MUNDO que él hizo de «negociador» del PSOE, que no de intermediario, ante el ex policía José Amedo, el magistrado Baltasar Garzón y el coronel del CESID Juan Alberto Perote. Todo ello antes de las elecciones generales de marzo de 1996.

A Amedo, condenado por los GAL, le ofreció una importante cantidad de dinero a cambio de unas cintas muy comprometedoras para el PSOE. Al magistrado Garzón le hizo ver que venía en nombre del PSOE para saber si era cierto que había coaccionado en diciembre de 1994 a Michel Domínguez y José Amedo por sus revelaciones sobre los miembros del Gobierno socialista implicados en los GAL. Y a Perote le propuso que reconociera que había sustraído ilegalmente fichas clasificadas del CESID a cambio de continuar en la carrera militar y pasar un corto periodo de tiempo en la cárcel.

Zapatero embustero

Los últimos años de Raúl Martín, según rememora él mismo, fueron duros y complicados, pero sigue manteniendo una excelente memoria de lo que aconteció entre 1993 y 1996. Sostiene, entre otras muchas cosas, que el actual ministro de Interior y vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, «era el eje de todo el tema, el eje de la operación» que intentó anular a Amedo, Garzón y Perote.

Martín también afirma que la relación entre Rubalcaba, entonces ministro de la Presidencia y portavoz del Gobierno, y Txiqui Benegas, ex secretario de Organización del PSOE, era de subordinación: «Quien dirigía todo era Pérez Rubalcaba y Benegas asumía».

Pregunta.- ¿Cuándo le ofreció dinero a Amedo y a cambio de qué?

Respuesta.- Fue a principios de 1996. Txiqui Benegas me dijo un día: «Pepe Amedo, ése que ha estado en la cárcel por el tema de los GAL, tiene unas cintas que nos comprometen y que pueden alterar la paz que tenemos y la situación actual. Llámale y a ver qué te puede dar».

P.- ¿Quiere decir que se puso en contacto con Amedo a instancias de Txiqui Benegas?

R.- Sí. Hablé con Amedo porque me lo pidió Txiqui. Tuvimos varios encuentros, unos en un par de bares o pubs de la calle del Pintor Rosales de Madrid y otro en un restaurante cerca de la Plaza de la República Dominicana.

P.- Y después, ¿qué pasó?

R.- Amedo me pidió dinero por el material que tenía. Me dijo que en aquellos momentos no tenía un duro, que Garzón le había cogido todo lo que tenía. Le respondí que yo no tenía dinero, pero que hablaría con una serie de empresarios vascos para conseguir algún dinero. Recuerdo que le hablé de unos cinco millones de pesetas [30.000 euros], pero finalmente no conseguí nada. De todas formas, yo no tenía intención de darle ni un duro y sólo intenté ayudar porque su mujer tenía cáncer.

[EL MUNDO tiene en su poder unas cintas en las que aparecen como interlocutores Martín y Amedo. En ellas se habla de dos pagarés de 200 millones de pesetas (1.202.024 euros) cada uno que se obtendrían gracias a un grupo de empresarios vascos y de dos bancos, uno español y otro portugués. Ese encuentro entre el ex policía y el abogado se llevó a cabo en un despacho la calle de Goya, 83 de Madrid].

P.- ¿Qué ocurrió finalmente con las conversaciones o negociaciones con Amedo?

R.- Veo que Amedo persigue locamente el dinero y que, a cambio, es capaz de decir cualquier cosa, y entonces corto el tema.

P.- ¿Y ya está?

R.- Veía que Amedo no me daba lo que Benegas me había pedido, se lo comunico a Benegas y corto ese tema. Aunque sí debe ser cierto que alguien le entregó alguna cantidad a Amedo. Él mismo me lo reconoció más tarde y me dijo que él pensaba que el dinero que había recibido era mío.

[EL MUNDO publicó el 27 de septiembre que entre octubre de 1995 y febrero de 1996 el PSOE pagó 35 millones de pesetas (210.354 euros) al ex policía como anticipo de los 600 millones (3,6 millones de euros) que le habían prometido. Parte del dinero -en concreto 23 (139.000 euros)- lo trasladó desde Bilbao a Madrid Joaquín Abascal, un intermediario. Éste era amigo de Benegas y se llevó el 10% del total que cobró Amedo].

P.- Durante sus negociaciones con Amedo llegó a conocer a un intermediario de Txiqui Benegas que se llama Joaquín Abascal. [Raúl Martín piensa, no se acuerda del personaje, pero al ver las fotos publicadas por este diario el pasado 27 de septiembre cae en la cuenta y reconoce al tal Abascal].

R.- A ese señor me lo trae Amedo.

P.- Entonces, es consciente de que en aquel momento, entre finales de 1995 y principios de 1996, el PSOE, a través de Txiqui Benegas, está llevando a cabo dos negociaciones en paralelo con Amedo. Por una parte está Abascal y por la otra usted.

R.- Yo no sabía que Amedo ya estaba negociando con Benegas. Fueron bastante perversos si eso es así. Y aún más perversos si en una comida que se celebra con mi familia [habla de un almuerzo con Benegas en el restaurante Guetaria] me utilizan a mí para hacerle creer al otro [se refiere a Amedo] que el dinero lo he puesto yo.

P.- Txiqui Benegas, Joaquín Abascal, José Amedo y usted. Son muchos personajes para una sola negociación.

R.- Se deja un protagonista en esta trama.

P.- ¿Quién?

R.- Alfredo Pérez Rubalcaba.

P.- ¿Qué papel cumplió en esta trama el actual vicepresidente del Gobierno y ministro del Interior?

R.- Era el eje de todo el tema. Y soy consciente de que lo que acabo de decir me va costar mi futuro. Y además me sacarán mi pasado, que tiene algún capítulo del que no estoy muy orgulloso.

P.- ¿Pérez Rubalcaba estaba al tanto del encargo que Txiqui Benegas le hace a usted?

R.- Vamos, si no estaba al tanto yo era tonto. Pero, ¡ojo!, mi encargo no es ilegal. Lo que me encargan es muy razonable: investiga, entérate de lo que hay y mira a ver qué se puede hacer.

P.- ¿Estuvo usted presente en alguna reunión entre Benegas y Rubalcaba?

R.- Estuve presente en varias conversaciones telefónicas entre Benegas y Rubalcaba en el despacho de Txiqui. Benegas le hablaba a Rubalcaba con relación de subordinación y creo, o estoy convencido, que quien dirigía todo era Rubalcaba y que Benegas asumía. También recuerdo que Txiqui le dijo a Rubalcaba que todo iba según lo previsto.

P.- Eso quiere decir que Benegas informaba a Rubalcaba de todos sus movimientos.

R.- No. Fíjese que no más rotundo le digo. Benegas le pedía información e instrucciones a Rubalcaba.

P.- ¿Benegas actuaba con la anuencia del entonces ministro de la Presidencia y actual vicepresidente?

R.- Supongo, por las conversaciones que se celebran y que yo escucho. Y además no hablaron una vez, hablaron varias. Pienso que quien dirigía todo era Alfredo Pérez Rubalcaba.

P.- Contactó con Amedo, le ofreció dinero por unas cintas y también negoció con el juez Garzón. ¿Qué le pidió al magistrado?

R.- Soy un admirador de la labor que ha realizado Garzón en la Audiencia Nacional y lo conocía por cuestiones profesionales. Entonces fui hasta su juzgado y le dije que me habían encargado que averiguara si era verdad que había coaccionado a Domínguez y a Amedo.

P.- ¿Y qué dijo Garzón?

R.- Me preguntó quién me mandaba y quiénes eran los que tenían intención de que se publicara que él había presionado a Amedo y Domínguez. Le respondí de una forma sencilla, clara y directa: «Hay que ser lógico. Sigue la línea del PSOE y mira dónde termina». Después me propuso hacerme testigo protegido y rechacé la oferta. En esas mismas fechas también me enteré de que Amedo estaba pidiendo dinero para ir a declarar contra Garzón y entonces decidí retirarme del asunto.

P.- Pero, ¿hubo coacción o no hubo coacción a los testigos?

R.- Domínguez me dijo que Garzón lo había coaccionado. No sé de qué forma. Entiendo que descalificar a Garzón es una exageración.

P.- ¿Qué le une al juez Garzón?

R.- Admiración por todo lo que ha hecho. También tengo que reconocer que en las últimas fechas se ha equivocado, pero eso ha sido porque iba cargado de trabajo y eso lleva a que unas veces aciertas y otras cometes errores.

P.- En varias ocasiones ha utilizado la palabra negociador o se ha definido como tal. Pero es indudable que ni Amedo ni Garzón le pidieron que desarrollara ese papel.

R.- No, no fue ninguno de los dos, fue Txiqui Benegas el que me encarga que me entere de qué es lo que tiene Amedo y cómo está el tema de las coacciones de Garzón a los dos ex policías, y que viera lo que podía hacer.

P.- ¿Y con quién más ha negociado temas relacionados con los GAL?

R.- Con el coronel Juan Alberto Perote, cuando estaba en la cárcel de Alcalá por sustraer documentos del CESID.

P.- ¿Qué le ofreció?

R.- Sacarlo de la cárcel y que continuara en la carrera militar si devolvía las fichas que se había llevado del CESID.

P.- ¿Consultó con Txiqui Benegas sobre este tema?

R.- Sí. Benegas me dijo que la decisión final sobre ese tema la tenía que tomar alguien superior, que tenía que decidir Alfredo.

[Cuando Perote salió de la cárcel escribió un libro, Confesiones de Perote, y en su página 337 descubre que en enero de 1996 lo visitó en la cárcel su amigo Raúl Martín, que le ofreció salir de allí en 24 horas si se comprometía a mantener silencio y a renunciar a su abogado, Jesús Santaella].

P.- ¿Qué más gestiones realizó en esa aquella época?

R.- Intenté ayudar al comisario Miguel Planchuelo [condenado por el secuestro de Marey y pendiente del último juicio de los GAL, en el que le piden 114 años por un atentado en Bayona], que se encontraba en una situación delicada económicamente. Recuerdo que se lo comenté a Benegas y su respuesta fue: «Lo siento, no podemos ayudar a todos».

«He negociado en muchos sitios, en muchas ocasiones y en todas las situaciones», dice Raúl Martín, muy consciente de que tras estas declaraciones y revelaciones tendrá serios problemas: «Intentarán desprestigiarme sacando algún asunto turbio y dinamitarán los negocios que tengo en marcha, pero no me asusta nada», dice. Y sentencia: «La verdad y la justicia valen cualquier sacrificio, y ya es hora de que se sepan todas las mentiras que han contado en estos últimos años».

Amedo denuncia a Rubalcaba

Tras las revelaciones de EL MUNDO donde se indicaba, entre otras cuestiones, que «querían que Amedo asumiera el secuestro de Lasa y Zabala» y se subtitulaba esa información con que «la oferta, según el subcomisario, se planteó a finales de 1995 en un chalé de Madrid al que acudieron Rubalcaba, Benegas, el general Galindo y el abogado del PSOE», el actual ministro del Interior envió una carta a este periódico puntualizando: «No he asistido nunca en mi vida a una reunión como la que describe en la noticia». Más adelante, Rubalcaba hacía una mención directa a Amedo: «No me relaciono con delincuentes». Después de esa misiva, el ex policía se dirigió a una comisaría y presentó una denuncia contra el ministro del Interior y aclaró: «Extinguí mi pena en septiembre de 2008». Y recordó que el calificativo de Rubalcaba «constituye un delito de injurias». «Cuando cometí delitos fue por órdenes del Gobierno de González», añade.

1 comentario: