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domingo, 17 de noviembre de 2013

Luis Roldán, sobre su corrupción: "Hice lo que se hacía"

su pasado y presente en 'El País'

Extensa entrevista de El País a Luis Roldán. "Es evidente que fui condenado por una serie de delitos. Y sí, delinquí", afirma.





Luis Roldán | Archivo





Libertad Digital
El diario El País entrevista este domingo al exdirector de la Guardia Civil cuando se cumplen 20 años "de los comienzos del desastre". Cuatro páginas de entrevista y recuerdos que retratan a un hombre roto que pasa sus últimos años de vida en Zaragoza, ciudad en la que, por cosas del destino - resalta el entrevistador, Juan José Millás-, viven también el general de la Benemérita Enrique Rodríguez Galindo, condenado en el 2000 a 71 años de prisión por secuestro y asesinato, y el socialista, Juan Alberto Belloch, ministro de Justicia e Interior cuando Roldán fue detenido (previo pago) en el aeropuerto de Bangkok.
Luis Roldán cuenta cómo fueron sus años de prisión, cómo fue su huida y por qué se corrompió. "Es evidente que fui condenado por una serie de delitos. Y sí, delinquí", afirma. Malversación, cohecho, cinco delitos fiscales, fraude a Hacienda, estafa y falsedad documental. Eso sí, niega "absolutamente" que se hubiera llevado también dinero del Colegio de Huérfanos del Instituto Armado. "Fui investigado por ello; abrieron una investigación penal y quedó probado que no faltaba dinero y que yo no tenía participación alguna en la gestión del colegio".

Su vida en prisión

Por todo ello fue condenado a 31 años de prisión, aunque 20 efectivos, de los que cumplió 15 al redimir los 5 restantes por estudios y trabajo. "No tuve tercer grado, ni libertad condicional (…). Cumplí 10 años en régimen cerrado, en régimen de aislamiento. Me aplicaron la normativa FIES (Fichero Interno Especial Seguridad o Seguimiento). Comenzó Ciencias Políticas y de la Administración, pero no la terminó. "Me levantaba, me duchaba, limpiaba todo, fregaba el suelo con una fregona y luego me ponía a estudiar o leer. Tenía un pequeño televisor en la celda, pero no veía mucho la tele. Fundamentalmente, leía y escribía", rememora.
A diario veía "al funcionario de servicio y, hasta 2000 (ingresó en 1995), a los policías que pusieron también para vigilarme. Primero fueron dos y luego uno", señala. "Yo creo que velaban más por mi seguridad que por la de ellos", añade. Podía recibir visitas de "cuarenta minutos los fines de semana: veinte minutos el sábado y otros veinte el domingo, a unos horarios establecidos. Podía tener un vis a vis por mes. Durante los últimos años, dado que me había separado de mi mujer y que mi madre era muy mayor para viajar, casi no disfruté de este privilegio". Los cinco años restantes los cumplió en Zaragoza, donde "ya prácticamente al final me dejaron dormir en casa el viernes y el sábado. Todo esto hasta el 19 de marzo de 2010, en que quedó extinguida la pena".
Roldán se siente abandonado y chivo expiatorio desde el principio. Afirma haber pagado por sus delitos "como no ha pagado ningún otro". Le "cuesta mucho dar nombres" porque, dice, no le desea "mal a nadie", pero subraya que el trato que recibió fue "discriminatorio" y añade que "el que yo haya sido un chivo expiatorio no quiere decir que no hiciera todo lo que hice. Dicho esto, es evidente que fui un objeto, como una pelota de pimpón, entre PP y PSOE".

"La corrupción era y es estructural"

Eso sí, a pesar de arrepentirse de sus delitos "totalmente, totalmente, totalmente. (No me explico cómo rompí con mi manera de entender la vida)", sí recuerda que era el modus operandi de los cargos públicos en aquella época. "No reflexionas, formas parte del paisaje, de lo que ves alrededor. Haces lo que se hacía".
En 1983, siendo delegado del Gobierno en Navarra, cobró por primera vez un sobresueldo en negro. "Seis millones de pesetas". ¿Era una práctica habitual?, le pregunta el entrevistador. "Sí, era una práctica habitual", contesta. ¿Vivían, entonces, en una atmósfera general de corrupción? "Yo consideraba que ese sobresueldo era normal", dice. Y reitera que "en esos momentos era la práctica habitual". Que él sepa, asegura, cobraban los jefes de la policía ("tenían 500.000 pesetas de libre disposición"), el gobernador civil de Madrid, el de Barcelona, los tres vascos y él. "Lo sé porque me lo han dicho. No fue probado, pero no tiene sentido que me pagaran a mí y no a los otros". Y afirma tajante: es "imposible" que Felipe González permaneciera al margen. "La corrupción era y es estructural".
Al principio era Rafael Vera el encargado de entregarle el dinero. Luego, Julián Sancristóbal, manifiesta. En total, ese dinero ascendió a "veintisiete millones de pesetas". Luego, ya como director general de la Guardia Civil, obtuvo otro tanto por cobrar comisiones de obras en los cuarteles. Pero no recuerda cuánto. "En la sentencia quedó acreditado que el monto de las comisiones fue de unos setecientos millones de pesetas. Este dinero se dobló al colocarlo en Suiza en moneda extranjera debido a las devaluaciones de la peseta. Hubo cuatro en sólo un año", añade.
Sus propiedades "fueron embargadas todas, unas ejecutadas por los bancos y, otras, subastadas. Las cuentas bancarias también fueron embargadas", asegura. Eso sí, logró salvar "unos diez millones de euros" a través de un abogado suizo al que le hizo un poder y éste "hace las transferencias a las diversas cuentas que le indica Paesa". A partir de ese momento, todo su dinero permanece en las "manos de Francisco Paesa o en las de sus testaferros". Por lo que queda en una situación de "absoluta dependencia" respecto a éste "en todos los sentidos", indica.

Su vida en libertad

Luis Roldán, de 70 años, vive actualmente con Natacha, una mujer rusa de 58 a la que conoció en Internet y con la que se casó. Residen en la que fuera casa de sus padres, que está a su nombre. Cuenta con el dinero de su pensión, 774 euros, y "de las ayudas que ocasionalmente recibo de mis hijos". Lleva una rutina tranquila: "Me levanto, me aseo y salimos a hacer la compra. Antes de comer damos una vuelta por la ciudad o acudimos a visitar una exposición. Por la tarde, si el tiempo es bueno, damos otra vuelta o acudimos a un acto cultural. Los miércoles, que es el día del espectador, vamos al cine. Y leemos mucho los dos".
Dice que está "agotando las últimas vendimias de la vida". Y es que Roldán no sólo tiene 70 años sino que está enfermo: toma medicinas para la próstata, la respiración, la tensión, la artrosis, para combatir los brotes de psoriasis y para la ansiedad. Padece también una presión intraocular. No obstante, ahora se siente "muy acompañado y querido por mi esposa y familia. Espero el final con serenidad".

sábado, 20 de marzo de 2010

Roldán: 'Otros se han ido de rositas, o casi'


SECUELAS DE LA ANTERIOR ADMINISTRACIÓN SOCIALISTA: Roldán: 'Otros se han ido de rositas, o casi'. El ex director socialista de la Guardia Civil dice

El ex director de la Guardia Civil dice que no hubo «interés en buscar el dinero»...

viernes, 19 de marzo de 2010

Los secretos de Roldán


IGNACIO CAMACHO
Viernes , 19-03-10
EN febrero de 1995, cuando fue detenido en aquella rocambolesca operación del capitán Khan y sus anacletos tailandeses en el aeropuerto de Bangkok -escenario, personajes y aventura propios de una novela del detective Carvalho-, la fortuna amasada por Luis Roldán Ibáñez en una década de cohechos y mordidas ascendía al equivalente aproximado de diez millones de euros. Entre embargos, subastas y otras providencias, la justicia ha recuperado en los últimos quince años poco más de un millón y medio. Cuando hoy firme su libertad definitiva, tras cumplir la mitad de su condena oficial, el icono de la corrupción felipista será un pobre hombre rico que ha saldado -en el sentido literal, porque le han rebajado la pena-su deuda sin devolver el dinero.
Quiere la casualidad que Roldán sea ahora vecino de una ciudad, Zaragoza, cuyo alcalde actual fue el ministro que lo mandó detener en la bochornosa componenda de los papeles de Laos. En aquel tiempo Belloch soñaba con heredar a un González que no estaba dispuesto a dejarse suceder por nadie que no fuese él mismo. Engañó a Belloch, a Garzón y a media España, pero no pudo evitar que el hombre de los calzoncillos de lunares pusiese en jaque la honorabilidad del Estado. Roldán fue el símbolo de una época infame de venalidad pública y degradación política que convirtió a España en una cleptocracia cuyos tribunos más conspicuos formaban una banda de ladrones de cuello blanco. Nadie puede decir que tres lustros de cárcel sean un castigo leve, pero la evidencia del dinero oculto impregna su liberación del amargo aroma de un fracaso de la justicia.
Porque no sólo ha quedado sin aflorar el botín afanado en diez años de corruptelas. El ya ex convicto ha sido también un eficaz cortafuegos de silencio en torno a las tramas sombrías de aquella época turbia en que la podredumbre circulaba a caño libre por las tuberías de la razón de Estado. Resulta imposible desvincular esa terca opacidad, ese hermético blindaje de secretos, con el hecho contrastado y fehaciente de que los frutos del pillaje siguen en un limbo fiduciario. La clase de lazos invisibles que pueden unir el paradero ignoto de la rapiña con el impenetrable mutismo del condenado queda al albur de la imaginación, pero no es menester tenerla muy desmesurada para hacer conjeturas de una verosimilitud inquietante.
Ha llovido tanto desde aquel escándalo que la reaparición de su protagonista parece el descubrimiento de un remoto sustrato de la arqueología política. Roldán mantiene aún una popularidad seductora, un tirón mediático que está a medio camino entre la indignación por su relativa impunidad y la fascinación por su descaro delictivo. Pero más allá de eso, su libertad recobrada retrotrae las incógnitas de un tiempo mal resuelto cuyas claves acaso guarde en un arcano tan desconocido como el de su riqueza ilícita.

domingo, 14 de febrero de 2010

Roldán sale libre con su botín



Roldán sale libre con su botín
Luis Roldán cumplirá en marzo su condena de 31 años de prisión. El ex jefe de la Guardia Civil se va sin devolver nada y con la mayor parte de su botín intacto, unos 14 millones de euros. EL PAÍS revela cómo ha salvado su fortuna

JOSÉ MARÍA IRUJO 14/02/2010

La historia carcelaria de Luis Roldán se acaba, pero el misterio de su vidrioso botín continúa. El ex director general de la Guardia Civil, de 65 años, el hombre cuyo formidable escándalo contribuyó a acabar con los mandatos socialistas de Felipe González, cumplirá el próximo marzo la pena de 31 años de prisión a la que fue condenado por un largo rosario de delitos y liquidará su deuda con la justicia sin haber devuelto dos propiedades en París y San Bartolomé (Antillas francesas), valoradas en unos 3,7 millones de euros, además de un botín de, al menos, otros 10 millones, según la documentación judicial a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

* Los 31 años de condena se han reducido a 15 de cumplimiento

* "Paesa está protegido"

Luis Roldán Ibáñez
Nacimiento:1949
Lugar:Zaragoza

Los jueces han logrado embargarle sólo el 8,7% de su deuda y se quejan de que él no ha devuelto nada

Los 10 millones de euros que ocultaba en 1993 en un banco suizo siguen sin aparecer. Sus dos testaferros han muerto

"Cometió delitos muy graves y ha cumplido de verdad y como pocos en este país", asegura el fiscal Alejandro Luzón

Mediante ventas ficticias salvó sus dos joyas de la corona: un piso en París y una villa en San Bartolomé

"El dinero hay que moverlo porque si no te pillan. Ellos iban en un reactor y nosotros en coche", dice un perito

Anticorrupción no ha logrado localizar el dinero que le pagó una televisión. Dice que lo gastó en cubrir deudas

Los jueces han logrado recaudar en el procedimiento civil 1.646.845 euros con el embargo de cuentas corrientes y la subasta de algunas de sus propiedades intervenidas en España, 6 de sus 15 pisos, una cantidad que sólo representa el 8,7% de los 19 millones de euros que adeuda al Estado (ver gráfico). El grueso de su fortuna, equivalente a 10 millones de euros del año 1993, se encuentra escondido en un territorio ignoto y a buen recaudo. Los testaferros Jean Henry, un bombero suizo alcoholizado, y Jack Pierre Aberlé, un tipo que acabó de indigente, murieron como dignos personajes de novela. Uno se reventó la cabeza de un disparo y el cuerpo del otro apareció semidesnudo sobre la cama de un hostal para vagabundos en Ginebra. Sólo Roldán y Francisco Paesa, el ex agente de Interior que le ayudó a ocultar su fortuna, conocen la verdad sobre el paradero del botín. "La localización del dinero fue imposible en este caso y en otros muchos. La culpa, como siempre, los paraísos fiscales", se lamenta Alejandro Luzón, fiscal anticorrupción que investigó el caso durante años.

Funcionarios de la cárcel de Zuera (Zaragoza) preparan la liquidación de condena de Roldán para remitirla al juez de vigilancia penitenciaria que aprobará las cuentas y lo pondrá en libertad definitiva cuando se cumplen 15 años de su ingreso en prisión, según señalan fuentes penitenciarias. Fue en febrero de 1995 cuando, envuelto en una ajustada gabardina y rodeado de policías de paisano, descendió del avión que lo condujo desde Bangkok (Tailandia) a Madrid, donde terminó el periplo de sus 11 meses de rocambolesca fuga. "Entonces no se imaginaba ni por asomo que estaría 15 años en la cárcel. Picó el anzuelo y creyó que le juzgarían sólo por algunos delitos. Le engañaron", asegura una persona próxima al recluso que pide el anonimato.

Desde que en 2005 logró el segundo grado, Roldán duerme en el Centro de Inserción Social de Zaragoza y pasa el día en su domicilio en esa ciudad, la antigua casa de sus padres, un sencillo piso de 70 metros cuadrados con un pequeño recibidor en el que exhibe una fotografía dedicada por los Reyes. Ha ejercido como presidente de su comunidad de vecinos y se ha jubilado de vendedor de seguros, una actividad a la que decía dedicarse para obtener su actual régimen de semilibertad. "Vivo de la ayuda de mi hijo y no tengo un duro", asegura a los que le escuchan. Una parodia más de este hombre que se inventó hasta sus títulos universitarios.

Roldán pasea a pie por el centro de Zaragoza, la ciudad natal en la que comenzó su carrera política como concejal del Ayuntamiento, viaja en autobús y no exhibe el menor signo de riqueza, pero fuera de España oculta una considerable fortuna que ha logrado salvar con toda clase de trucos, trampas y una cohorte de testaferros y abogados de dudosa reputación. El auto de la Audiencia Provincial de Madrid por el que se le anuló la concesión del tercer grado penitenciario describía así sus intenciones futuras. "Un empleo bien retribuido no alcanzaría para restituir la décima parte de los intereses anuales de lo debido. Sólo es una mera coartada de la decidida voluntad (del preso) de aprovechamiento definitivo de lo malversado. No ha devuelto voluntariamente nada y sólo mediante ejecución forzosa y venta en pública subasta de algunos de sus bienes se conseguirá en el mejor de los casos una fracción mínima de lo sustraído y defraudado".

Roldán ha salvado el grueso de su botín tal y como advirtieron los jueces que le negaron, una y otra vez, el tercer grado. Ahora los planes del ex director de la Guardia Civil apuntan fuera de España. En la isla de San Bartolomé, una roca de 25 kilómetros cuadrados en las Antillas francesas, Roldán compró una coqueta villa de tres habitaciones, salón, tres baños y piscina. Se llamaba Marie Blanche (María Blanca), en honor de su segunda mujer, Blanca Rodríguez-Porto, de 52 años, una gallega con la que tuvo dos hijos después de separarse de su primera esposa. La visitaban en Semana Santa, sólo con sus amigos más íntimos, y sin la presencia de escoltas o testigos incómodos que se preguntaran cómo el jefe de los 75.000 guardias civiles tenía una propiedad en el barrio de Marigot, el más exclusivo de la isla, donde exhiben sus casas de verano las primeras fortunas de Francia y personajes como el bailarín Rudolf Nureyev, ya fallecido, o miembros de las familias Rothschild y Rockefeller.

Villa Marie Blanche cambió su nombre por villa Majagua, pero sus dueños siguieron siendo el matrimonio Roldán, una pareja hoy distanciada, según los testimonios de personas próximas a ambos. "Durante sus últimos cuatro o cinco años Blanca dejó de visitarle en prisión. Poco a poco la relación se enfrió. Eso y el aumento de su condena por el Tribunal Supremo le afectó mucho y condujo a la depresión", asegura un funcionario de la cárcel de mujeres de Brieva (Segovia) que pide el anonimato. Roldán cumplió en este centro la mayoría de su condena hasta su traslado a la prisión de Zuera. Durante parte de su estancia en Brieva, once policías le custodiaban en distintos turnos en el pabellón de 300 metros que ocupó en solitario por motivos de seguridad.

En París el matrimonio disfrutó de un piso señorial de 255 metros cuadrados en el número 3-5 de la calle del General Detrié, junto a la Torre Eiffel y los Campos de Marte, en el distrito número siete, uno de los más exclusivos de la capital francesa, un escenario de glamour y lujo que a Blanca le fascinaba. Otra de sus joyas inmobiliarias en el extranjero que la justicia tampoco ha logrado embargar.

"Con la Operación Esmeraldas que les montó Francisco Paesa lograron salvar estas dos propiedades", recuerda Conrado Pérez, el perito que dedicó varios años a descifrar el enorme rompecabezas de los centenares de cheques que cobraba Roldán de las principales constructoras del país (Huarte, Cubiertas y MZOV, Agromán, Obrascón, Laín) por la construcción de los cuarteles de la Guardia Civil, así como del uso fraudulento de fondos reservados de Interior durante los mandatos de José Luis Corcuera y Rafael Vera.

El 17 de abril de 1994, cinco meses después de que estallara el escándalo, el matrimonio Roldán se alojó en el Beau Rivage, el exclusivo hotel frente al lago Leman donde fue asesinada la emperatriz Sissi, un establecimiento que frecuentaba toda la familia, incluidos la madre y hermanos de Blanca, desde que todo el clan familiar abrió cuentas en el CBI-TDB de la calle de Rhone, en el centro de Ginebra, un banco donde les introdujo Jorge Esparza Martín, entonces director comercial de Huarte, un "cliente de primera", según le catalogó la entidad.

Esa mañana los Roldán tomaron un taxi y viajaron hasta Annemasse, un tranquilo pueblo francés en la frontera con Suiza. Allí les esperaba Roland Costacurta, de 69 años, un gestor de fortunas amigo de Francisco Paesa, el escurridizo personaje de las cloacas del Estado que ayudó a Roldán a ocultar su fortuna. El ex jefe de la Guardia Civil estaba nervioso y desesperado. Había conocido a Costacurta meses antes, después de que una investigación de Diario 16 desvelara su colección de pisos y su sociedad Europe Capital, SL, y le había pedido que le vendiera estas dos propiedades para borrar su rastro. Ahora el objetivo era mucho más retorcido.

"Este tipo tenía problemas. Este tipo buscaba soluciones a cualquier precio. No quería aparecer como propietario de sus inmuebles en París y San Bartolomé. Me propuso que comprara las dos casas y me convirtiera en comprador fiduciario", declaró Costacurta al juez suizo Paul Perraudin cuando meses después se descubrió el sofisticado engaño.

La cita se produjo en la notaría Barralier-Moyne-Picard donde Costacurta, que tiene una casa de campo en Annemasse, había hecho otras operaciones similares. Todo el papeleo estaba preparado para ejecutar la farsa. Las sociedades Emeraude Vert y Emeraude Bleu (esmeralda verde y esmeralda azul), inscritas en la ciudad de Thonon y constituidas por Costacurta, compraron el piso de París y la villa de San Bartolomé y pagaron a los Roldán 1,2 millones de euros. Lo que no consta en las escrituras de venta es que los Roldán habían enviado el dinero de la compra simulada al propio Costacurta tres meses antes. El notario francés ignoraba que la pareja española acababa de venderse a sí misma sus propiedades. La policía suiza encontró en la casa de Costacurta los 200.000 euros que el testaferro cobró por la simulación, pero las joyas inmobiliarias del matrimonio ya estaban a salvo. "Intentamos embargar estas dos casas. Mandé agentes a París y a San Bartolomé, pero fue imposible", se lamenta Rafael Bermejo, el comisario de policía que participó en la detención de Roldán en Bangkok.

De los 10 millones de euros que Roldán ocultaba en sus cuentas suizas del banco CBI-TDB no se sabe nada. La última pista conocida condujo hasta el Overseas Union Bank, un banco de Singapur donde los hermanos y abogados luxemburgueses Monique y Jean Paul Goerens, clientes de Paesa, abrieron cuentas a nombre de la sociedad Almeida Invesments en las que recaló el botín. El llamado efecto helicóptero, mover el dinero de un lugar a otro a velocidad de vértigo, volvió locos a los peritos que le seguían la pista. "El dinero hay que moverlo continuamente porque si no te pillan. Ellos iban en un avión de reacción y nosotros en coche. Nadie es tan tonto de dejar quieto el dinero, sobre todo si sabes que te están siguiendo. Lo perdimos en Singapur. Allí se rompió la cadena. Fue una auténtica pena porque el país se negó a colaborar", se lamenta el perito Conrado Pérez.

La cadena de la que habla Pérez arrancó en el banco de Ginebra donde Roldán ocultaba los 10 millones de euros; y siguió en la sede del Aresbank en Madrid donde los testaferros Henry y Aberlé abrieron por orden de Paesa dos cuentas a nombres de sociedades domiciliadas en San Vicente (islas Granadinas) y en Irlanda. Ahí se produjo el primer salto del dinero y desde esa entidad, presidida entonces por Luis Vañó y donde trabajó Beatriz García, sobrina de Paesa, se inició el efecto helicóptero que movió el dinero de un sitio a otro hasta terminar en Singapur, un férreo paraíso fiscal.

Alejandro Luzón, el fiscal anticorrupción, lo recuerda así: "La colaboración de Suiza nos permitió seguir muy bien la pista del dinero, pero Singapur devolvió la comisión rogatoria (auxilio judicial) y se negó a colaborar. Este dinero puede estar ahora en cualquier sitio, hay muchas leyendas, pero la única realidad es que Roldán no lo ha devuelto". "Dedicamos mucho esfuerzo y tiempo en seguir el dinero, pero no pudo ser", reconoce el fiscal Daniel Campos, hoy destinado en la Audiencia Nacional.

La carrera que libraron peritos, policías y fiscales en España contra los testaferros contratados por Paesa la ganaron estos últimos por goleada. Los dos principales artesanos de la ocultación del botín suizo se han llevado sus secretos a la tumba. El 31 de agosto de 1994, un mes después de que las autoridades de Singapur se negaran a colaborar, el testaferro Aberlé, de 59 años, el leal fiduciario de Paesa desde su etapa de banquero en la Guinea del dictador Macías, fue hallado muerto en el hotel Mont Blanc, una residencia para vagabundos y prostitutas en Courage, localidad separada de Ginebra por el río L'Aure. José Luis Rodríguez, un malagueño amigo de Paesa, regentaba el establecimiento. El hombre que movió los 10 millones de euros de Roldán vivía como un mendigo en la habitación número 15, no tenía relación con su ex mujer ni con sus dos hijos y los 625 euros que costaba su manutención los abonaba el Hospicio General de Ginebra. "Mi padre trabajó durante toda su vida para Paesa", reconocen sus hijos, que entregaron al periodista sus agendas en las que aparecen múltiples gestiones para el ex espía del Ministerio del Interior.

La suerte de Jean Henry, el otro testaferro que vino a Madrid a abrir las cuentas en el Aresbank conducido supuestamente por Agustín Guardia, el abogado de Roldán, fue más trágica y novelesca. Dos años después, el 27 de julio de 1996, la policía lo encontró muerto en su apartamento de Ginebra, en el número 52 de la calle Liotard, una casa sencilla de cinco alturas. Tenía un disparo en la cabeza. Henry supuestamente se suicidó, estaba separado, no tenía hijos y su único compañero era el alcohol. Nadie se interesó por él y el Estado se hizo cargo de los gastos del entierro. Sus restos reposan en una tumba de anónimos en el Jardín del Recuerdo del cementerio de San George, el lugar donde se entierra en Ginebra a los que nadie reclama. Los hombres que movieron el botín de Roldán no vivieron para contarlo. La elección para el trabajo sucio de dos personas desahuciadas parece tan calculada como escalofriante.

Roldán asegura que Paesa se quedó con su dinero suizo, pero la investigación judicial demostró que este espía bregado en sucias batallas durante la etapa socialista, ETA y los GAL, cobró su parte del botín sustraído. "Paesa recibió su parte. Ahí están los pagos que lo acreditan, y la gente que hace estas cosas no se queda con el dinero de sus clientes", asegura el fiscal Luzón. "Nadie puede creerse que Paesa se quedó con el dinero. Tampoco que Roldán no tiene un duro", insiste el comisario Bermejo. "No me creo nada. Sólo los hechos probados. O lo tiene él o Paesa. Hablamos de sólo dos personas", apunta Antonio Asunción, que cesó como ministro del Interior por la fuga de Roldán.

¿Ha pagado suficiente Roldán? Los fiscales Luzón y Campos, que le persiguieron sin descanso, creen que en el terreno penal la condena del ex director de la Guardia Civil ha sido ejemplar. "Si lo comparamos con otros casos de corrupción de la época, como el de Filesa, AVE, etcétera, que tenían un perfil similar nunca logramos tanta conformidad entre nuestra petición de condena y la sentencia final", dice Campos. "Cometió delitos muy graves y ha cumplido como pocos en este país. Y lo ha cumplido de verdad. Sobre todo si lo comparamos con Mario Conde y otros", apostilla Luzón. Los dos fiscales reconocen que no todo fue perfecto y que el mayor fracaso del caso fue no cazar a Paesa ni localizar la fortuna suiza. El perito Conrado Pérez reconoce que se quedaron sin investigar las compras de uniformes a Inditex, de coches a Citroën y Nissan y adquisiciones de la Guardia Civil del Mar. "Tuvimos que cerrar el caso por falta de tiempo", lamenta.

Roldán compareció hace una semana en la sede de la Fiscalía Anticorrupción en Madrid donde se investiga el paradero del dinero que le abonó la cadena Telecinco por someterse a una entrevista en 2008. Se paseó por el mismo edificio donde todavía continúan el fiscal Luzón y el comisario Bermejo. Y la historia se ha vuelto a repetir. "Identificamos el pago de unos 12.000 euros, pero cobró en efectivo y nos ha dicho que le adeudaba la pensión a su mujer y que se lo ha gastado todo. Ha aprendido la lección de que para perder el rastro del dinero no hay que utilizar cheques", se queja uno de los funcionarios que presenció su declaración.

Villa Majagua, en el paraíso de San Bath (San Bartolomé), y el piso de París se dan por perdidos. ¿Aparecerán algún día los 10 millones de euros que atesoraba en un banco suizo? ¿En cuánto se habrán convertido después de 17 años? "Reabriremos el caso si nos llegan nuevas pistas. El asunto no está cerrado", advierte el fiscal Luzón.
Los 31 años de condena se han reducido a 15 de cumplimiento

La condena de Luis Roldán a 31 años de prisión por malversación, cohecho, estafa, falsificación y contra la Hacienda Pública quedó reducida a 20 años tras la aprobación del nuevo Código Penal de 1995. El Tribunal Supremo estipuló que los presos decidieran si cumplían sus condenas con arreglo al código antiguo o al nuevo y estableció que siempre se aplicaría la solución más favorable al reo. El ex director general de la Guardia Civil se acogió a este beneficio y tomó las ventajas de cada uno de ellos. El Código Penal de 1973 contemplaba la redención de penas y Roldán redimió desde 1995 a 2000. A partir de ese año se acogió al nuevo código en el que varios de los delitos por los que fue condenado tenían penas de prisión inferiores. De esta forma, la condena de 27 años de la Audiencia Provincial de Madrid, que el Supremo había elevado a 31 -el ponente fue Cándido Conde Pumpido, actual fiscal general del Estado-, se redujo a 20 años, según explican fuentes de Instituciones Penitenciarias. Roldán redimió por estudios y buen comportamiento cinco años de cárcel, por lo que ha cumplido un total de 15 años. El ex jefe de la Guardia Civil permaneció una década solo en un pabellón privado de la prisión de mujeres de Brieva (Ávila). Estuvo custodiado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, con los que jugaba partidas de cartas y parchís. La puerta de su celda permanecía siempre abierta y cada mañana barría y fregaba la nave en chándal. "Preparó su defensa durante mucho tiempo y pasaba horas muertas leyendo los legajos que le enviaba su abogado. Hizo estudios en la UNED, pero los resultados no eran buenos. Cuando fue condenado tuvo un bajón anímico. Nunca nos habló del dinero", recuerda un funcionario. Jorge Esparza Martín, ex director comercial de Huarte, el hombre que condujo a los bancos suizos a los otros miembros del clan Roldán (Gabriel Urralburu, ex presidente socialista del Gobierno de Navarra, y Antonio Aragón, ex consejero de Obras Públicas, también condenados), cumple su condena de 16 años de cárcel en régimen abierto desde 2007, año en el que logró el tercer grado. En la prisión de Alcalá de Henares (Madrid), donde ingresó en el año 2000, desarrolló actividades para mejorar su situación penitenciaria: monitor deportivo, comentarista de prensa, profesor de inglés y de historia del arte. Ha salvado parte de su patrimonio, tanto en España como en Suiza. Urralburu y Aragón, al igual que sus esposas, han cumplido ya sus penas.