lunes, 11 de marzo de 2013

Gabriel Moris: "Lo más grave es que los españoles sigan impasibles ante el 11-M"


ANIVERSARIO DE LA MASACRE EN MADRID

Liberta Digital

Nueve años han pasado desde los terribles atentados. Gabriel Moris, víctima y perito en el juicio, hace para Libertad Digital un repaso de estos años.


Gabriel Moris y su esposa reciben a LD en su Casa | LD


Esta semana Gabriel Moris y su mujer Pilar Crespo recibieron a Libertad Digital en su casa de Alcalá de Henares. Perdieron a uno de sus tres hijos, Juan Pablo, el 11 de marzo de 2004. A cambio han recibido muchos quebraderos de cabeza, Gabriel una enfermedad con graves secuelas físicas, la pérdida repentina de otros seres queridos... Y la oscuridad. Desde la muerte de su hijo han descubierto lo más hermoso del alma humana pero también la miseria. Su luz es su inquebrantable fe en Dios. Sobre la otra fe, en el ser humano, me asegura Gabriel que no la ha perdido. Y le tengo que creer.
-¿Empezamos hablando del mal?
-Judas yo creo que sigue vivo. Yo creo que todos sabemos quién, quién ha podido participar, quién ha podido prevenir, quién ha podido investigar, quién ha podido juzgar, quién ha podido sentenciar y quién puede clarificar y purificar la corrupción que tenemos en el país.
-Se cumplen nueve años de los atentados...
-Para las víctimas no hace tantos años, lo tenemos presente a diario. Yo no sé, a lo mejor generalizo mucho, pero lo peor que le puede pasar a unos padres es perder a un hijo en plena juventud. Es una sandez que el duelo se pasa.
-Nueve años pero tengo la sensación que en el décimo aniversario estaremos más o menos igual. ¿Qué expectativas ves Gabriel?
-Las expectativas que teníamos casi el primer día. Parece como si este atentado se hubiera perpetrado para que sólo los autores y los encubridores lo conocieran. Y eso efectivamente no ha cambiado. Pero eso para mi no es lo más grave. Lo más grave es que el pueblo español entero y en concreto el madrileño permanezca impasible o mire para otro lado. No se alce, no se levante, no se organice. Que las víctimas permanezcamos cada una en nuestro rincón viendo y recontando la subvención que recibimos de los distintos organismos, que asumamos protagonismos estúpidos que no sirven para nada y que nos seamos capaces de unirnos codo con codo exigiendo lo único que debemos que debemos y podemos exigir: verdad y justicia. Y prevención de cara al futuro. Si este caso se deja sin resolver creo que España no podrá levantar cabeza nunca, porque está claro que tenemos unas clases dirigentes que nos tienen a todos subyugados.
-¿Tenemos remedio?
Tengo mis dudas de que en el tipo de sociedad que vivimos se pueda producir un cambio profundo que haga cambiar los antivalores que cultivamos por auténticos valores.
-¿Qué fue el 11M?
El 11M fue un crimen masivo perpetrado contra el pueblo español, lo que desconozco son los objetivos. Los inmediatos parece que si, es todo lo que ha venido después. Pero yo creo que eso se podía haber hecho sin matar a 200 personas y sin dejar inútiles a 2.000. Eso se podía haber hecho de otra forma. Ahora, no encuentro ninguna razón, ni ningún motivo para preparar y para eliminar toda posibilidad de investigación de un atentado tan grande para llegar al sitio donde estamos. Eso, es que no me entra en la mente.
-En el 11M pocas cosas son normales. Como que las víctimas, como harían en cualquier parte del mundo se nieguen a aceptar a los señalados como culpables de los asesinatos. Sería algo natural. Pero claro aquí, ¿los malos fueron los malos y los buenos...?
-Igual voy a hacer una afirmación excesivamente fuerte, pero yo siempre he dicho que los españoles no sabemos donde empieza el terrorismo y donde acaba. Y me reafirmo en este pensamiento. A las pruebas me remito. Y eso ya es grabe y es triste.
-El 11M dividió a la sociedad, ¿ha sacado lo peor de nosotros, llegando a convertir el atentado en un asunto tabú?
-Totalmente. Nunca ha dicho nadie oficialmente que este atentado fue político, nunca. Pero este atentado fue político y nadie creo que pueda rebatirlo. Se nos ha querido decir que fueron los musulmanes, se nos ha querido decir que fue Bin Laden, se nos ha querido decir grupos de los servicios secretos de otros países. Ha habido teorías de todo tipo. Pero ha habido una constante en todo esto, que nadie ha tenido la voluntad de investigar y eso ya denuncia a los que tienen la decisión firme de no investigarlo porque les pueda salpicar de una u otra forma. Y eso lo siento. Pero eso los hace culpables.
-¿Y ha sido culpa de la derecha o de la izquierda, del PP o del PSOE?
-Yo creo que no es tema de partidos políticos es tema de principios en la sociedad y en los partidos políticos que la representan o que deberían representarla. Yo diría que el Estado está implicado en este tema y que el Estado entero tomó la decisión de no investigar y eso los hace o actores o cómplices. Siento expresarme de esta forma. Soy capaz de decirlo para las más altas magistraturas, no tengo ningún problema. Si no evitamos la posibilidad de otra masacre de este tipo en España y no cambiamos por completo el rumbo de nuestra sociedad, insisto, España será un país que no podrá nunca alinearse en el grupo de los países libres.
-Creo que ves posible otro 11M. Pero la opinión pública está en lo contrario, en que el terrorismo está desapareciendo, desactivado.
-Ahí está el mal. En que nos engañan y nosotros nos dejamos engañar. Si fuera necesario para cualquier objetivo si. Si no conocemos quién lo hizo, ni cómo lo hicieron ni con qué lo hicieron ni cómo lo ocultaron cualquiera puede repetirlo. Lo mismo podrían repetirlo, de la misma manera. Vamos, yo lo veo clarísimo".
-Dices que no se ha hablado oficialmente de atentado político y sin embargo las víctimas, ¿están politizadas?
-Desgraciadamente es así. Para mi somos víctimas todos. Dobles víctimas, una por serlo y otra porque nos maltratan y nos usan. Pero efectivamente una de las cosas "buenas" que consiguieron fue la división total de las víctimas. Y para mi el atentado de los trenes de cercanías fue un crimen de lesa humanidad y en un crimen de lesa humanidad los colores políticos y las facciones no cuentan, cuentan única y exclusivamente los que concibieron la maldad y los que la ejecutaron y los que impidieron el que analizara y el que se condenara correctamente.
-Viendo la mejoría de tu salud Gabriel, no puedo evitar hablar de milagros. "Existen como las meigas", dice él y se ríe. ¿La aparición del Titadyn fue un milagro?
-Titadyn es una palabra innombrable. El Titadyn fue un intruso en la pericia. Tanto es así que las discusiones mayores de la pericia giraron en torno al Titadyn. Y bueno, para el fiscal que teóricamente tenía que defender los derechos de las víctimas y de los ciudadanos daba igual que fuera Titadyn o Goma-2 ECO o un explosivo militar. A él se conoce que no le mataron a ningún hijo, ni ha tenido ningún problema derivado del atentado. Muy bien, el fiscal muy bien, lo ocultó muy bien. Pero no lo pudo ocultar porque milagrosamente un señor cogió una muestra de polvo de extintor y apareció allí. Se organizó la revolución en los laboratorios de la policía científica. Y al final dejaron que pusiéramos la palabra Titadyn. No sirvió para nada, pero bueno.
-Este año hubo un importante descubrimiento, apareció uno de los focos de explosión, uno de los vagones de Santa Eugenia que no fue desguazado. Y además la Policía y la Guardia Civil sabían de su existencia. ¿Qué sentiste?
-Un rayo de luz se me encendió porque no parecía normal que si habían destruido todo ahora apareciera un foco, no. Pero ese rayo de luz, me lo apagaron inmediatamente cuando dijeron que el 11M era un caso juzgado y sentenciado.
-Pides una especie de recreación con los que fueron condenados por los atentados, ¿no?

"Exacto. Que nos expliquen si una de las personas que está en la cárcel puede simular la explosión de uno de los trenes. Que lo vuelvan a repetir. Yo lo veo difícil. Podría ser una prueba interesante para justificar las hipótesis del 11M. Sigo insistiendo en que si se sostiene (la versión oficial) nos la tienen que explicar mejor, que nos tienen que decir cuál fue le móvil, la logística, los autores y por qué el tratamiento que se le dio policial y judicialmente fue el que fue". 
-Una de las palabras más usadas estos años ha sido "chapuza". ¿Crees en el tópico de la chapuza española?
-Todo, todo, todo fue una chapuza pero que trataba de impedir que conociéramos a los auténticos autores y a los auténticos beneficiarios a posteriori de lo que ocurrió.
-¿A quién le benefició el 11M?

"El qui prodest yo creo que no hay que perderlo de vista nunca. Sea quien sea. Pero todos sabemos y vemos a los que les aprovechó: a los que pretenden que España se desintegre les vino muy bien, a los terroristas les vino de maravilla, a los que se están enriqueciendo sacándonos a nosotros el dinero que no tenemos les está viniendo muy bien, porque ninguno es culpable, ninguno va a la cárcel, ninguno reconoce la deuda y aquí no pasa nada". 
-Te voy a dar unos nombres. Juan Jesús Sánchez Manzano.
-Un señor que está pendiente de juicio permanentemente. Y que de momento así seguirá.
-El juez Javier Gómez Bermúdez.
-Es un señor que tuvo en sus manos la posibilidad de despejar todas las incógnitas y nos dejo sumidos en la incógnita inicial.
-La juez Coro Cillán.
-Una valiente o una persona que trató de hacer justicia y por eso atentaron contra ella.
-Zapatero y Rubalcaba.
Nada más ocurrir el atentado se transformaron en portavoces de la sociedad y una vez que ganaron las elecciones dijeron que el 11M no existía. Pero ninguno de los dos ha vuelto a hablar del 11m ni quieren saber nada del 11M .
¿Incluimos algún nombre más?

"Pues si. Yo, por ser positivo, voy a recordar un nombre. Que fue portavoz en la comisión de investigación. Eduardo Zaplana. Dijo una frase en el cierre de la Comisión de Investigación, a la que por cierto Zapatero, que por la mañana estuvo en el Parlamento en la aprobación de la Ley del matrimonio homosexual no tuvo la delicadeza de acudir. El señor Zaplana dijo en su intervención: "ustedes se han empeñado en cerrar esta investigación pero no debería cerrarse y algún día se abrirá porque no se han dilucidado las responsabilidades políticas. Yo espero que esa profecía de Zaplana se cumpla, pero no en una comisión formada por políticos sino formada por otro tipo de personas que sean capaces de poner en claro las responsabilidades políticas del atentado, que sin duda a las hubo". 
-Gabriel defines a Juan Pablo, tu hijo asesinado, como una persona muy abierta, muy simpática siempre preocupado por los que sentía más débiles que él. El terrorismo le llevaba a apagar la televisión cuando salían los proetarras y estuvo en San Sebastián manifestándose cuando la banda terrorista asesinó Miguel Ángel Blanco. ¿Qué casualidad, verdad?
-Y nos dijo: mirad, allí, la manifestación ha sido masiva, pero se respira odio en las calles. Había restaurantes donde no nos dejaban entrar cuando nos veían con las pegatinas de la manifestación y había gente por la calle que nos increpaba. Allí hay mucho odio. Y bueno no se equivocó, yo creo que el odio ése le alcanzó a él. Ése u otro similar. Pero sin odio no se puede matar a 200 personas anónimas y herir a 2.000. Eso sin odio no se puede hacer.
-¿Odio a quién?
-Ah... Ahí está la cuestión, ahí está la cuestión.

*Gabriel Morís Noguera, víctima del 11M, ex vicepresidente de la AVT, Licenciado en Químicas. Fue perito en el análisis de los explosivos autorizado por el juez Javier Gómez Bermúdez durante el juicio del 11M
.

«Veo la foto y pienso: esto yo no lo he vivido»


  • JOAQUÍN MANSO MADRID/El Mundo
  • 11/03/2013 PORTADA

  • El joven herido cuyo rostro fue icono del 11-M rompe su silencio

    Los socialistas se burlan de la mujer en Ponferrada... como en Benidorm se burlaron del Pacto Antitransfuguismo y de todos los españoles
    A la izquierda, Sergio Gil en 2004, el día del atentado; a la derecha, ayer, nueve años después. / R. CASES / A. HEREDIA

    Sergio Gil posa para el fotógrafo de EL MUNDO ayer en un parque de la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid. / ANTONIO HEREDIA

    A la izquierda, Sergio Gil en 2004, el día del atentado; a la derecha, ayer, nueve años después. / R. CASES / A. HEREDIA
    «Vivir». Sergio, icono a su pesar, resume con esa normalidad extraordinaria todo lo que ha hecho durante los últimos nueve años, exactamente los que separan a aquel chaval de 19, que puso rostro en todo el mundo al alma desgarrada de los españoles tras la mayor tragedia humana que ha padecido esta generación, del hombre de 28, que hoy irá a trabajar como uno más, con los que se quedaron allí en la memoria. Y mañana será otro día.
    «Veo la foto y pienso: esto yo no lo he vivido...». Su mirada perdida y esa mueca ensangrentada de rabia serán para siempre, aunque él no lo quiera, la imagen del 11-M, pero la amnesia ha borrado de su mente todo lo que ocurrió desde que se subió al tren. Sergio hace tiempo ya que pasó esa página de su vida y se dedicó a «vivir».
    «Vivir» es cambiar los fines de semana de discoteca por tranquilas jornadas de fotografía y pesca en Sacedón. Llevar zapatos y camisa donde antes se ponía deportivas y sudadera. Sustituir las competiciones de mountain bike por la afición a la bicicleta de montaña. «Vivir» es, sobre todo, conocer una noche inolvidable a Sandra, pasar los veranos a su lado haciendo esnórquel en Menorca o en Lanzarote y, por fin, dejar el nido en el barrio de siempre de Santa Eugenia por un piso hipotecado en Rivas con la mujer que quiere, aprovechando que ahora han bajado un poco. Sin agobios, como a él le gusta.
    Sergio no mira atrás. Como para casi todo el país, las prioridades para él son otras. Nunca estuvo encerrado en el 11-M, no tiene secuelas ni guarda ningún trauma -«ni siquiera fui a terapia»-, aunque sí es cierto que, los primeros años, no podía evitar que le viniese a la cabeza, sólo de vez en cuando, pero casi a diario. «Ahora, ni lo pienso. Lo miro en positivo: he tenido suerte, estoy perfectamente; otros han salido mucho peor o no pueden contarlo. El sobrino de un amigo murió allí». Responde con energía, lo tiene claro.
    En su ojo derecho, inflamado de rojo y negro en esa foto mundial, no hay ni rastro de aquel día. «Pensaban que lo iba a perder, pero ya ves». Sus pupilas son grandes, marrones, de mirada franca. Sobre la ceja, sobresale un pequeño bulto, un resto de la fractura de cráneo, y un poco más arriba asoma una cicatriz, de cuando le operaron por un derrame cerebral. Se ven, sí, aunque la verdad es que tampoco demasiado.
    Ha vuelto a montar en tren, al menos dos o tres veces. La primera fue un par de años después de los atentados. «Me estaban arreglando el coche. Le di unas cuantas vueltas antes de montarme. Al principio, iba muy tenso. Pero se me fue olvidando según iban pasando las paradas». Santa Eugenia, Vallecas, El Pozo, Entrevías, Atocha y Recoletos para acudir a su puesto de administrativo en el Banco de España, el mismo trayecto que aquel día interrumpieron las bombas en la penúltima estación. Tampoco se regodea en el rencor: «Han pasado nueve años, ha habido un juicio...».
     

    Los socialistas se burlan de la mujer en Ponferrada... como en Benidorm se burlaron del Pacto Antitransfuguismo y de todos los españolesY está la foto. Sergio es consciente de que los libros de Historia que narren el 11-M se ilustrarán con esa imagen. Lo asume, pero desde luego preferiría no haber sido él. La mira y no recuerda nada. Su madre, Elvira, contó entonces que, justo en ese momento, llamaba a casa, a sus padres: «¡Me ha pillado, me ha pillado!».

    «Me acuerdo de ir corriendo, 'anda, que pierdo el tren', me monté y después, no recuerdo nada, nada del viaje ni de lo que pasó luego, hasta que me desperté en el hospital. Los primeros días, me venían algunas imágenes, como si hubiese sido un sueño. Pero ahora, nada. Los médicos me han explicado que es un mecanismo de defensa, que a otra gente también le pasa, que puede ser por el shock del traumatismo craneoencefálico tan fuerte». 

    Tardó varios días en ser consciente de lo que había ocurrido. Se lo contó una enfermera. Él pensaba que estaba allí porque se había caído de la moto. Hasta una semana después, no asimiló la magnitud de la tragedia. En el mismo momento que supo que era víctima de un atentado, conoció también su protagonismo. Se lo tomó con calma: «No me afectó mucho... Lo acepté bien. La que peor lo pasó fue mi madre, que tuvo que ver la foto de su hijo en todas partes en ese estado... Años después la he vuelto a ver y digo... uf...».

    Recibió infinidad de visitas y de llamadas, toda su gente, amigos que hacía años que no veía, desconocidos que le enviaban cartas para darle ánimos. Los médicos y el Banco se volcaron. El aliento de todo un país que se había mirado en sus ojos, que había hecho de su rostro el suyo. «Una señora de Barcelona me mandó una colonia y una camiseta y me dijo cosas muy cariñosas. No podía estar mal, con todo eso, me venía arriba».

    «Arriba» es la esperanza, la normalidad que recuperó del todo nueve meses después, cuando le dieron el alta definitiva. Y hasta hoy. «Veo la foto y pienso: esto yo no lo he vivido...». Sergio sabe que «vivir» es otra cosa mucho más extraordinaria. 

  • ÁNGELES PEDRAZA
  • 11/03/2013
  • 15
  • ESPAÑA

  • Los años de plomo

    Tres mujeres encienden cirios en un altar improvisado en Atocha por las víctimas del 11-M. / A. HEREDIA
    Nueve años ya. Esta mañana, cuando el reloj ha marcado las 7.39 se ha vuelto a parar el tiempo. Los relojes han vuelto a llorar, como la ciudad de Madrid lo hizo hace ya más de 3.000 días. Pueden pasar las hojas del calendario pero nunca cambiarán los recuerdos y las sensaciones de aquel trágico día 11 de marzo de 2004 en el que la barbarie y la sinrazón terrorista golpeó las vidas de miles de personas.
    Como cualquier otro día en mi vida, te recuerdo a ti, Miryam. Recuerdo cómo te arrebataron de mis brazos. Los terroristas robaron tu vida, tu futuro, tus ilusiones… junto con las de otras 190 personas inocentes que ese día montaron en los trenes para seguir adelante, para luchar, para vivir… En aquel macabro viaje, la locura de los que luchan contra la libertad borró sus sonrisas, truncando miles de vidas y provocando una herida que aún sigue abierta en el corazón de nuestro país.
    Estas líneas son para vosotros. Para todos y cada uno de vosotros. Sois los héroes. Los únicos protagonistas de toda esta cruel historia. Y nada ni nadie, por mucho que se empeñen algunos, van a evitar que muchos sigamos luchando por la Verdad. Vuestra Verdad. Aquel día nos robaron la inocencia y nos arrebataron a nuestros seres queridos pero hoy, en 2013, nueve años después, seguimos luchando para que se haga Justicia. Porque vuestra memoria y dignidad lo merecen.
    Miryam, nada ha vuelto a ser como antes de aquel infausto día. Nada. Es tu recuerdo el que me mantiene fuerte y viva para seguir adelante. Y junto al resto de tus compañeros en aquel cruel viaje, seguimos manteniendo viva vuestra voz. Porque nadie va a impedir que las generaciones futuras conozcan lo que ocurrió aquel 11 de marzo.
    Pero tengo que decir que sigo lamentando el silencio después de tanto tiempo. Han pasado nueve años y sigo sin saber quién decidió que la vida de mi hija terminara aquella mañana junto a la de 190 personas más. Nos dejaron para siempre con una duda eterna y la sensación de que no quieren que se haga justicia.
    Fue en ese momento cuando mi fe en el sistema judicial comenzó a resquebrajarse. De repente, como un golpe frontal en la cabeza que te deja aturdida para siempre, me di cuenta que no todos los engranajes del Estado se pusieron en marcha al ritmo que tenían que hacerlo para despejar cualquier incógnita.
    ¿Por qué todo aquel dolor? ¿Por qué tanta injusticia? Y también, ¿por qué se nos pide que olvidemos y pasemos página? ¿Por qué se nos pide silencio a las víctimas del 11-M bajo el pretexto de que existe una sentencia judicial? Respeto esa sentencia pero nadie puede pretender negarnos jamás el derecho a recordar ni a seguir clamando Justicia.
    Miryam, esos anhelos de Justicia y de búsqueda de la Verdad afianzaron mi compromiso, y desde el año 2010 soy presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo. Compruebo cada día la terrible sensación de desamparo y soledad en la que nos encontramos las víctimas en estos tiempos tan aciagos en los que los terroristas parecen tener privilegios frente a quienes fueron asesinados.
    Desde la AVT jamás nos cansaremos de luchar por esta Verdad. El 11-M no es un caso cerrado, es un caso abierto. Sigue habiendo demasiados detalles por esclarecer. Y esos detalles no serán jamás cualquier cosa porque arrebataron la vida de 191 personas y causaron miles de heridos. Cada una de esas personas merece que no quede el más mínimo resquicio sin resolver.
    Aquella barbarie perpetrada el 11 de marzo de 2004 no puede quedar impune jamás. ¿Por qué ese silencio que sólo marca el camino a la impunidad? ¿Qué nos ocultan los que tendrían que facilitarnos la Justicia? ¿Qué saben? ¿Por qué nueve años después las víctimas seguimos con esa sensación de injusticia?
    Parece evidente que se ha hecho todo lo posible para que las víctimas jamás tengamos respuesta. Y no saben el daño que hacen quienes lo consienten. Una herida profunda que amenaza con perpetuarse hasta la eternidad. Desde el año 2004, las víctimas del 11-M, hemos vivido nuestros propios años de plomo.
    Hoy, como cada año, llueva o nieve, volveremos al Retiro. Para sentir el calor de la sociedad en un día para ellos. Para recordarlos y hacer que sus sueños vivan entre nosotros un día más. Para tratar de revivir sus maravillosas sonrisas mediante flores que llevan grabado el nombre de cada una de las víctimas. Y miraremos al cielo mientras 191 globos se elevan hasta la eternidad.
    Y a los pies de los 191 cipreses, volveremos a pedir Verdad, Memoria y Dignidad. Ellos lo merecen. Y clamaremos Justicia. Porque no nos van a silenciar nunca. Ni ayer, ni hoy ni en el futuro. Es lo que merecen los 191 muertos, los miles de heridos y la sociedad española, que lloró con nosotros y a la que los terroristas quisieron doblegar asesinando a nuestros seres queridos

  • CARLOS CUESTA
  • 11/03/2013
  • ESPAÑA

  • Del 11-M a Bárcenas


    Hoy vuelve a ser 11-M. Y como todos los 11-M desde aquel 2004 seguimos sin saber quién estuvo detrás de un atentando que acabó con la vida de 192 personas con un único objetivo: cambiar la historia de España.

    Un teléfono que no pudo dar la información señalada por la versión oficial, unos explosivos que no fueron los que explotaron, una mochila falsa depositada fuera de la escena del crimen, una cadena de custodia de las pruebas rota en cientos de ocasiones, unos testigos pagados y decenas de pruebas más manipuladas consiguieron acabar con la época de mayor desarrollo de España para dar paso al auge de los soberanismos, la entrada de ETA en las instituciones, el más absoluto desprestigio internacional y el fin de unos principios económicos que permitieron sortear con fuerte crecimiento la crisis internacional del año 2000.

    Hoy descubrimos que aquel atentado no sólo acabó con la mejor política jamás desarrollada en España. Acabó con el valor de enfrentarnos a nuestro pasado. Porque hoy resulta duro confirmar que el PP, objetivo evidente de aquel atentado junto con los 192 asesinados, no quiere saber nada de lo que resulta difícil no calificar de golpe de Estado.

    La Policía, la Guardia Civil o el CNI siguen infiltrados por mandos colocados bajo etapas socialistas. Los jueces que, como Cillán, osan investigar el 11-M caen casualmente en el desprestigio. La Fiscalía pasa de soslayo pese a la evidente manipulación de pruebas en el 11-M. Y la Justicia se mantiene bajo la férrea órbita de un control bipartidista.

    Y todo ello mientras la maquinaria de presión social sobre la derecha vuelve a engrasarse. Una maquinaria que no cesará mientras la izquierda siga controlando los resortes del Estado y la propaganda. Y una maquinaria que garantizará que el PP tiemble ante cualquier escándalo publicado en la prensa. Se llame Bárcenas, Gürtel o Trajes.

    El PP no acabó con esos resortes en el pasado. Hoy sigue preso de ellos. Unos resortes que debilitan la actuación del Gobierno y que le hacen perder los nervios incluso frente a los chantajes internos como el de su ex tesorero.

    Cada cual decide su futuro. Pero construirlo en base al miedo nunca será garantía de éxito

    jueves, 7 de marzo de 2013

    'Las cloacas del 11-M'


    NOVEDAD EDITORIAL 




    Sobre las 14:30, en la Unidad Central Tedax en Canillas, la perito tedax comunicó a Sánchez Manzano y a su jefe, el comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro Jaén, el resultado de los análisis de los restos de la estación del Pozo: "[...] apunta a que hay restos de componentes de dinamita" (CI, 5, 55). Apunta. Son los famosos "picos" o "puntas" que "aparecen" en los cromatogramas de los análisis de los explosivos. ¿Preguntó Cuadro Jaén qué componentes eran esos? No, que sepamos. ¿Requirió que se enviaran los restos a la Policía Científica para que averiguara lo que no había hecho "su" Unidad Central? Tampoco nos consta. Cuadro se limitó a comunicar que era "dinamita", a secas:
    Esa información yo se la transmito al Subdirector Operativo sobre esa hora aproximadamente, él lo recibe y no me hace ningún comentario al respecto.
    Fijémonos, sin embargo, lo que hubiera hecho el experimentado y reputado inspector jefe de los Tedax de Madrid, Cáceres Vadillo, y que no pudo hacer porque Sánchez Manzano y Cuadro Jaén le apartaron de la investigación:
    Yo las hubiese llevado todas [las muestras y los restos de explosivo] a Policía Científica, pero yo tengo que seguir una cadena de mando, y esa cadena de mando a mí me exige que todas las muestras... las llevásemos a la Unidad Central, y fue lo que hicimos. A partir de ese momento pregunte a los responsables. (...) Si hizo [la Unidad Central] alguna relación, o no la hizo, en el sumario estará".
    Los resultados de esta decisión no pudieron ser más desastrosos: no consta ningún inventario de los restos en el sumario; desaparecieron o se destruyeron todas las muestras al margen de las 23 analizadas en el laboratorio de la Unidad Central, trenes enteros incluidos; y no se pudo averiguar qué explotó en los trenes. El lector puede sacar sus propias conclusiones.
    Pero sigamos en nuestro intento de comprender lo que ocurrió con la investigación de los explosivos. Para ello es muy útil una declaración que hizo Cuadro Jaén en la comisión parlamentaria, que intentaremos analizar:
    Le decía que esa primera valoración, que ya es una prueba, que no es un indicio, que se produce a las 14:30 o 14:40, a las 5:00 de la mañana se confirma y se confirma que estamos en presencia de dinamita, y al cabo de los tres días están detenidos los autores.
    Hagamos una exégesis. Lo que se encontró a las 5:00 de la mañana del día 12 fue el explosivo que había dentro de la mochila de Vallecas, que era una dinamita determinada, Goma 2 Eco. Es decir, que para Cuadro Jaén, lo concreto, la Goma 2 Eco encontrada en una mochila que apareció en una comisaría de policía –en unas circunstancias bastante extrañas, como se verá–, "confirma" lo indeterminado y no averiguado a las 14:30 que explotó en los trenes, que considera, además, una "prueba" incontestable. ¿De qué, nos preguntamos?
    En definitiva, lo que estaba contando el Comisario era un reflejo de lo que estaba pasando con la investigación, que no era otra cosa que el desplazamiento del foco de atención desde el auténtico escenario del crimen, los trenes, hacia unos escenarios diferentes y ajenos a los hechos principales. Las pruebas sobrevenidas que aparecieron en estos escenarios secundarios, la Renault Kangoo y la mochila de Vallecas, se convirtieron desde ese momento, no ya en las pruebas principales, sino en las "únicas pruebas" del 11-M.
    A partir de ese momento, todos los datos que fueron saliendo en esos nuevos escenarios se aplicaron automáticamente en el escenario principal –por un método que ya hemos llamado "alegórico", aunque también se le podría denominar "analógico" o, simplemente, como preferirían algunos, "método del embudo"–. Por ejemplo, aparece Goma 2 Eco en la mochila, ergo en los trenes explotó Goma 2 Eco (c. q. d.); en la mochila de Vallecas se encontró un teléfono móvil ergo lo que se utilizó para activar las bombas que explotaron en los trenes fueron teléfonos (c. q. d.)...
    Un silogismo muy parecido al que utilizó el tribunal para demostrar que la Kangoo no estaba vacía en Alcalá –¡porque en Canilllas había aparecido llena!–. Razonamientos que escandalizarían a cualquier padre de la lógica, antigua o moderna, desde Aristóteles a Russell, pasando por Occam, Popper o Lakatos...
    [...]

    Mimesis en la Audiencia

    Todos los argumentos de la Fiscalía sobre los componentes de los explosivos, refutados, a nuestro entender, por los peritos independientes, fueron sin embargo rescatados en la sentencia (...) Pero no sólo quedó en eso. El gran hallazgo del fiscal Zaragoza de la irrelevancia del arma del crimen para condenar al condenable también fue asumido por el tribunal. Con menos crudeza pero con todos los efectos. Así lo expresaron en la cuarta premisa en la que se fundamentaba el "hecho probado" (...):
    La falta de determinación exacta de la marca de la totalidad del explosivo no impide llegar a conclusiones jurídico-penalmente relevantes respecto de la intervención de los procesados en los hechos enjuiciados y su consiguiente responsabilidad criminal pues, como se verá a continuación, está plenamente acreditado el tráfico de explosivos desde Asturias con destino al grupo terrorista que cometió los atentados de Madrid y Leganés.
    (...) ¿De dónde sacan que los que aparecieron inmolados en Leganés fueron los que cometieron el atentado? ¿Les juzgaron acaso? ¿Investigaron y valoraron su participación en los hechos? Ya hemos visto que no lo hicieron, como resaltó el Tribunal Supremo con la expresiva mención de que "no fueron juzgados".
    [...]
    Por cierto, curioso el nuevo lapsus, que hemos destacado en cursivas.¿Pero no quedamos en que los de Leganés se suicidaron? ¿O es que los que cometieron los atentados de Madrid también volaron a los que se encontraban en Leganés? ¡En qué estarían pensando sus señorías!
    [...]

    Cambio de régimen

    Aznar compareció ante los medios de comunicación a las 14:40 del día 11, una hora después de la rueda de prensa del ministro de Interior Acebes. En la alocución de Aznar lo que más se destacó fue que no nombrara a la banda terrorista ETA por su nombre. Los críticos de Aznar querían significar que esta omisión debía obedecer a que el presidente tenía ya datos que apuntaban al terrorismo islamista. No creemos que éste fuera el caso [tampoco lo creyó el representante del PSOE en la Comisión, Álvaro Cuesta: "(...) aunque no se citara a ETA, es cierto que Ud. se refería a ETA" (...)]. No obstante, sus manifestaciones parecen encerrar un mensaje que todavía no se ha desencriptado:
    Estamos del lado de la Constitución. [...] Es también el gran acuerdo sobre nuestro régimen político y es la expresión de nuestra España unida y plural. No vamos a cambiar de régimen ni porque los terroristas maten ni para que dejen de matar. Por eso les digo a todos los españoles que no debemos aspirar a nada que no sea la completa derrota del terrorismo, la derrota completa y total. Sin rendición ni condiciones de ninguna clase. No hay negociación posible ni deseable con estos asesinos que tantas veces han sembrado la muerte por toda la geografía de España. [...] Somos una gran nación, somos una gran nación cuya soberanía reside en todos los españoles. Quien decide es el pueblo español, y nunca permitiremos, no vamos a permitir nunca, que una minoría de fanáticos nos imponga nuestras decisiones sobre nuestro futuro.
    ¿A quién se está dirigiendo Aznar? ¿Son normales esas referencias –justo después de un atentado tan brutal– a una eventual "negociación" con los asesinos, o a la posibilidad de que se coarte la capacidad soberana del pueblo español? No lo parece.
    La impresión es que Aznar está respondiendo a alguien que le estuviera lanzando un reto de gran calado. Es llamativa, también, la identidad temática entre las manifestaciones tempranas de Carod-Rovira, Jonan Fernández y la Gran Soflama de Iñaki Gabilondo con el discurso de Aznar, escasas horas después. El contenido de los mensajes que se lanzaron por la mañana en la SER propugnaba una negociación con ETA y la apertura de un ambicioso y radical proceso político que diera satisfacción a las demandas hasta entonces inatendidas de los separatistas. Es el "Tiempo Nuevo" que reclamaba Gabilondo que encaja perfectamente con el "cambio de régimen" al que se refiere Aznar.
    ¿Podrían tener alguna relación estas referencias? ¿Se le estaba haciendo al presidente algún tipo de oferta o pacto en el que la negociación "política" con ETA fuera una de las condiciones ineludibles? No lo sabemos pero si fue así, Aznar, desde luego, no cedió.
    No deja de ser llamativo que a partir de ese momento empezaran a ocurrir todas las cosas "nuevas" que fueron cambiando la faz y el sentido de los atentados, en esa metamorfosis de las montañas cercanas a los desiertos lejanos, o, si se prefiere, de la chapela al turbante.
    ¿Destapó Aznar la caja de los truenos por su tozudez y obstinación en mantener firmemente los principios del Estado de Derecho y su determinación en no transigir con el terror? Éste es uno de los mayores enigmas del 11-M.
    [...]

    El mejor testigo, el juez

    En su sentencia, los jueces del tribunal dejaron patente que lo de la mochila o bolsa de Vallecas para ellos era un asunto clarísimo:
    El Tribunal no tiene duda razonable alguna sobre la autenticidad de la bolsa de deportes conteniendo un artilugio explosivo, que fue desactivada en la madrugada del día 12 de Marzo en el parque Azorín de Madrid, ni de su procedencia: la estación de El Pozo.
    Veamos cómo fundamenta su convicción. Hasta la redacción de la sentencia, los hechos conocidos eran que en el tren nº 21.435 de la estación de El Pozo explotaron dos bombas en los vagones 4 y 5, y que el policía municipal nº 7.801-3 encontró en el piso de abajo del vagón nº 3 una mochila "trampa", o "señuelo", la cual fue neutralizada por los Tedax en el andén de la estación. Es decir, tres bombas. Sin embargo en los hechos probados se dice: "Otras cuatro bolsas o mochilas con explosivos fueron colocadas en el tren 21.435".
    ¿De dónde sacan la cuarta? Así lo explican: "Dos [de las cuatro bolsascolocadas], puestas en el piso superior de los vagones cuatro y cinco, explosionaron a las 7:38 h. en la estación de El Pozo. Las otras dos, dejadas en los pisos inferiores de los vagones segundo y tercero, no llegaron a explosionar, siendo una neutralizada en la estación y la otra desactivada en el parque Azorín de Vallecas por los especialistas de explosivos de la policía" (...). Es decir, que el tribunal manifiesta que la mochila de Vallecas estaba en el vagón nº 2, y además en el piso inferior, igual que lo que vio el municipal en el vagón nº 3.
    ¿Y cómo así?, nos preguntamos. ¿Quién la descubrió? ¿Quién la vio debajo del asiento del vagón nº 2? ¿Quién la sacó al andén? ¿Quién la abrió para saber que era la mochila de Vallecas, extremo sin el cual nos parece imposible la identificación? Hemos mirado de arriba abajo en las 721 páginas de la sentencia pero no hemos encontrado la menor referencia que dé cuenta de ninguna de esas incógnitas. Alguien se preguntará: ¿pero cómo es posible? ¿Las sentencias no tienen que estar motivadas? Y así es, pero el motivo, en este caso, no ha dejado ni rastro de su existencia.
    Cegada la vía de la Sentencia, no tenemos más remedio que acudir al juicio oral, al auto de procesamiento del juez instructor o al sumario para encontrar las pistas que nos puedan conducir a resolver el enigma que nos acaba de plantear el Tribunal. Ya sabemos que para Gómez Bermúdez lo que no está en el sumario no existe. Escudriñemos en los 238 tomos y los 93.326 folios de que consta la pieza judicial. ¿Qué encontramos? Nada.
    Pidamos ayuda, entonces, al juez instructor. ¿Qué nos dice? Del Olmo recurre a un acto de fe, pero no se pilla los dedos: "El artefacto localizado en la Comisaría del Distrito de Puente de Vallecas, también provenía de este mismo tren [de la estación de El Pozo], y no es posible determinar en qué vagón fue colocado inicialmente". Vayamos entonces a las declaraciones del juicio oral. Ahí deberá haber alguna pista, algún testigo, aunque sea fugaz. Ni rastro. Entonces, ¿qué es lo que ha pasado? Porque, que sepamos, sólo hay testimonios que acrediten que en El Pozo apareció una mochila, una sola, la que se explosionó enfrente del vagón nº 3.
    Éste es un episodio que, en un juego de asociaciones y en clave humorística, nos trae a la memoria un pasaje de la célebre poesía de Baltasar del Alcázar "Cena jocosa":
    Alegre estoy, vive Dios.
    Mas oye un punto sutil:
    ¿no pusiste allí un candil?
    ¿Cómo remanecen dos?
    Pero son preguntas viles;
    ya sé lo que puede ser:
    con este negro beber
    se acrecientan los candiles.
    Pero no. No es este, evidentemente, el caso. ¿Qué nos queda, entonces? Pues, continuando con el tono desinhibido del poeta sevillano, sólo se nos ocurre una solución al enigma: que se trastocaron los papeles, y que el famoso "A buen juez, mejor testigo" del romántico José de Zorrilla se convirtió en el "El mejor testigo, el juez", con resonancias más profundas del Siglo de Oro.


    NOTA: Este texto es un extracto de Las cloacas del 11-M, que Ignacio López Bru acaba de publicar en la editorial Sepha.

    lunes, 4 de marzo de 2013

    «A ver si cae este Gobierno y viene el PSOE, que lo tendremos mejor»





    FERNANDO LÁZARO MADRID 04/03/2013/El Mundo

    Los presos de ETA 'dudosos', desanimados al no detectar las salidas colectivas pactadas Cunde el desánimo en las cárceles. Muchas eran las promesas que durante meses recibieron los presos de ETA tras el inicio del alto el fuego. Los mensajes que sus intermediarios les han transmitido les aupaban hacia una pronta resolución de su situación carcelaria. Pero ven que pasan los meses y esas promesas de que se iban a producir acercamientos y excarcelaciones no se cumplen. Y este desánimo se está haciendo más palpable en ese grupo de etarras que estaba ya a punto de dar el paso, que estaba inmerso en esos laboratorios penitenciarios que puso en marcha Rubalcaba y que siguió manteniéndolos vivos, pero ya de forma protocolaria y pública, el ministro Jorge Fernández. Esos presos que estaban a punto de romper con el colectivo etarra, con el trazo duro de ETA en las cárceles, y acogerse a la solución individualizada. Y ese desánimo se lo trasladan a los suyos, a su entorno. Una de sus reflexiones es: ¿dónde están esas promesas que nos llegaron cuando el Gobierno de Zapatero estaba negociando con los nuestros? De hecho, en las prisiones-laboratorio, en ésas que sirven para madurar a los dubitativos antes de trasladarlos a Nanclares de Oca, el mensaje es cada vez más nítido: «A ver si cae este Gobierno». Entienden, y así se lo dicen a los suyos, que, al menos de momento, con este Ejecutivo de Rajoy, no logran ver de forma inmediata las soluciones para ellos. Así consta en sus conversaciones. Esas prisiones-laboratorio están en Zuera (Zaragoza) y Villabona (Asturias). Y uno de los internos de ETA que se encuentra en esa situación es el integrante del comandoIpar Haizea de ETA, Sergio García Razquin, condenado entre otros delitos por el asesinato de un guardia civil. Este interno había mostrado ciertos gestos de romper con la disciplina etarra en las prisiones. Su evolución era clara. En 2000 afirmaba: «Yo todas las noches encuentro algún motivo para reírme del mundo, sobre todo últimamente, cuando veo a Mayor Oreja explicar lo inexplicable. De funeral en funeral los quiero ver a los listos estos, al menos mientras nos tengan como nos tienen». Ahora estaba alejándose de las tesis más radicales. Confiaba en que los acuerdos de Zapatero con ETA se fueran respetando. Pero lo único que quiere, y así lo transmite a su entorno, es que el Gobierno actual «caiga». Y este mensaje es reciente, del mes pasado. «A ver si viene uno del PSOE, que lo tendremos mejor», indicó este interno que está cumpliendo condena en la cárcel aragonesa de Zuera. Y es que defiende que con el Ejecutivo anterior se habían alcanzado una serie «acuerdos» que les hacían albergar esperanzas de mejorar en la situación del colectivo de presos. Sobre la mesa, el debate eterno de si los presos rompen con la disciplina y comienzan a acogerse de forma individualizada a los beneficios penitenciarios a los que tienen derecho y que ETA se ha negado siempre a que sus internos los disfruten. Pero el debate sigue abierto y las consignas de los duros siguen ganando. La falta de iniciativas individualizadas dejan claro cómo el núcleo duro de los presos de ETA sigue actuando bajo las consignas que le llegan del exterior, de la dirección etarra. En sus conversaciones recientes, este etarra también habla de cómo recibe consignas por parte del que fuera abogado de etarras y ahora ya miembro de la Cámara Alta, en el Senado, Iñaki Goyoaga. Este ahora senador parece que trasladó mensajes a los internos para que sean ellos los que den pasos individualizados con el fin de avanzar en su resolución penitenciaria. Ese debate sigue vivo en las prisiones. Lo que sí tienen claro los presos de ETA en general es que ellos son «la infantería» y que cuentan muy poco para los que toman ahora las decisiones políticas en la izquierda abertzale. Saben que no tendrán sitio cuando salgan de prisión. García Razquin, compungido, admite que no pintan nada, que ningún preso jugará papel relevante político alguno cuando abandone la cárcel. «Nadie se va a levantar de la silla» en la izquierda abertzale para dejar hueco a un preso. «Es lo malo que tiene ser de la infantería», insiste.

    sábado, 2 de marzo de 2013

    La Dirección Antiterrorista de Francia duda de que ETA pretenda desarmarse


  • JUAN MANUEL BELLVER PARÍS CORRESPONSAL
  • 02/03/2013/El Mundo
  • 12
  • ESPAÑA


  • Etarras detenidos en los últimos dos años tenían componentes para fabricar explosivos

    Francia no se fía de la tregua etarra. Según la policía antiterrorista gala, la banda sigue activa en el país vecino, donde continúa robando coches y gestionando un arsenal todavía muy nutrido. Y la posibilidad de un eventual desarme es un rumor que no acaba de materializarse.

    Tras dos semanas de juicio en París a Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, y otros nueve miembros de ETA, todos los testimonios de los oficiales de la Subdirección Antiterrorista (SDAT) apuntan en la misma dirección. «Teniendo en cuenta que la organización ha declarado el abandono definitivo de la actividad armada, el hecho de que sus miembros circulen por el territorio francés en coches robados, con armas y componentes de explosivos, nos parece cuanto menos desestabilizante», comentó ayer el comandante Laurent Hury.

    Ya el 12 de febrero, durante la primera jornada de las vistas sobre el caso Aramendi en el Tribunal Especial de lo Criminal, otro comandante de la SDAT, Stephane Durey, sugería que ETA sigue operativa y realizando acciones en el territorio francés: «La opinión pública ha percibido la tregua unilateral como la disolución de la banda, pero ese no es el caso. Mientras que ETA conserve el potencial ofensivo, la capacidad de atacar, el conflicto no habrá terminado».

    Txeroki y otros jefes del aparato militar de la organización terrorista se sientan en el banquillo de la Cour d'Assises del palacio de Justicia hasta el 15 de marzo para responder en tres sumarios relacionados con el secuestro de una familia donostiarra en agosto de 2007 en Las Landas (suroeste de Francia) por un comando que le robó su furgón para cometer con él un atentado -finalmente fallido- con coche bomba en la costa de Castellón.

    Según Hury, dichos etarras -que el segundo día del proceso protagonizaron un altercado y tuvieron que ser reducidos por los agentes de la policía presentes en la sala- habrían permitido en septiembre de 2010 el anuncio del alto el fuego al ver su estructura «debilitada» y a toda la organización «desorganizada a causa de las detenciones y los decomisos».

    «Pero la tregua sólo cuenta en España», ya que ETA considera Francia «un territorio de aprovisionamiento», advirtió el oficial. En ese sentido, el comandante de la SDAT recordó que la banda conserva también la mayoría de las 404 armas que sustrajo en un robo cometido en Vauvert (sureste de Francia) en octubre de 2006, ya que hasta ahora se les han requisado 149 de ese lote.
    En declaraciones recogidas por Efe, Hury insistió en que la actividad clandestina de la organización terrorista no ha parado en Francia, donde se siguen constatando robos de coches. Además, hizo hincapié en que en algunas de las detenciones de los dos últimos años, los etarras capturados circulaban con componentes para artefactos explosivos.