sábado, 9 de junio de 2012

Urquijo recurrirá la ayuda al filme sobre 'Antza' por ser «apología del terrorismo»

  • J. M. ALONSO SAN SEBASTIÁN
  • 09/06/2012 ESPAÑA/El Mundo


  • Bildu reta al delegado del Gobierno y defiende la película porque «humaniza el conflicto»
    Queremos menos políticos locales, regionales, nacionales, comunitarios e internacionales. Estamos hartos de tanto sinvergüenza viviendo de exprimir al que trabaja. El PP va a utilizar todos los instrumentos a su alcance para impedir que el Ayuntamiento de San Sebastián, gobernado por Bildu, financie un documental sobre la vida de cinco presos de ETA, entre ellos el que fuera jefe de la banda Mikel Albisu Antza.

    Los populares consideran que el filme puede constituir un delito de «apología del terrorismo». Por ello, el delegado del Gobierno en el País Vasco, Carlos Urquijo, ordenará a la Abogacía del Estado que presente un recurso ante la Justicia para revocar el acuerdo que concede 9.000 euros a la película.

    El Ejecutivo de Juan Karlos Izagirre confirmó que aprobará el próximo viernes esta subvención, después de que un «defecto de forma» impidiera ayer su aprobación en la Junta de Gobierno local.

    Una vez que Bildu oficialice esta partida, la Delegación del Gobierno en Euskadi remitirá el acuerdo a la Abogacía del Estado, para que sea recurrido «ante los tribunales competentes» con vistas a evitar que el Ayuntamiento subvencione la película Ventanas al interior (el título inicial era Poemas de la cárcel).

    Urquijo aseguró que es «evidente» que esta decisión vulnera la Ley 29/2011 de Reconocimiento y Protección Integral a las Víctimas del Terrorismo, la cual obliga al Estado a «evitar actos que menosprecien a las víctimas del terrorismo, así como de homenaje a los terroristas». En su artículo 61, establece que los delegados del Gobierno en las comunidades velarán porque las corporaciones locales no adopten acuerdos que puedan contravenir esta normativa. «No vamos a permitir que con dinero público se exalte la personalidad de terroristas y se humille a sus víctimas», afirmó Urquijo.

    Pero Bildu no piensa echarse atrás, pese a estas advertencias y a la fuerte polvareda que ha levantado la medida en el PP y el PSE. El concejal de Igualdad, Asier Jaka, retó al delegado del Gobierno al asegurar que este proyecto resulta «enriquecedor» para tratar de comprender todas las perspectivas y situaciones del conflicto vasco. «Sirve para humanizar el conflicto», expuso.

    En Ventanas al interior, los directores Josu Martínez, Eneko Olasagasti, Mireia Gabilondo, Txaber Larreategi y Enara Goikoetxea abordan la historia de cinco presos en diferente situación. Aunque la identidad de los reclusos se mantiene en secreto, sí se conoce que uno de ellos es Mikel Antza, el etarra que más tiempo estuvo al frente de ETA (más de una década) hasta su detención en 2004 en Francia

    viernes, 8 de junio de 2012

    La Audiencia ve 'apariencia de delito' en las testigos del 11-M

    J. MANSO M. MARRACO M. PERAL MADRID
    08/06/2012 PORTADA/El Mundo


    Admite la querella de Zougam porque incluye «nuevas revelaciones que no pudieron ser tenidas en cuenta por el tribunal enjuiciador»
    Subraya que la testigo J-70 había sido rechazada como víctima por Interior 15 días antes de que declarara haberle visto en uno de los trenes
    Sostiene que «si la falsedad de los testimonios quedara acreditada» el único condenado como autor tendría derecho a «juicio de revisión»
    .Queremos menos políticos locales, regionales, nacionales, comunitarios e internacionales. Estamos hartos de tanto sinvergüenza viviendo de exprimir al que trabaja . La Sección Cuarta de la Audiencia de Madrid ha acordado, por unanimidad, ordenar una investigación judicial sobre si dos ciudadanas rumanas incurrieron en un delito de falso testimonio al «confabularse», a cambio de beneficios, para incriminar a Jamal Zougam, el único condenado como autor material de los atentados del 11-M.

    La Audiencia declara que el Juzgado de Instrucción número 39 de Madrid vulneró el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva al no admitir a trámite las querellas interpuestas por Zougam y por su madre contra las testigos protegidas J-70 y C-65, cuyos testimonios sirvieron para imponer al marroquí 42.917 años de cárcel.

    Las querellas, que relatan «nuevas revelaciones que no pudieron ser tenidas en cuenta» por el tribunal que juzgó el 11-M, aportan «indicios que bien pudieran avalar razonablemente la verosimilitud de la apariencia delictiva de la conducta» de las testigos protegidas, señala la Audiencia.
    La decisión de la Sección Cuarta de la Audiencia de Madrid no sólo corrige al Juzgado de Instrucción número 39 sino que también desautoriza al Ministerio Público. Además de apurar al límite el plazo de prescripción del posible delito de falso testimonio, la Fiscalía que dirige Eduardo Esteban propugnó el rechazo de la querella.

    La Sección Cuarta, integrada por los magistrados Eduardo Jiménez-Clavería (ponente), Mario Pestana y José Joaquín Hervás, ha ordenado a la titular de ese juzgado, Belén Sánchez, que admita a trámite las querellas promovidas por Jamal Zougam como acusación particular y por su madre como acusación popular contra las testigos protegidas C-65 y J-70. Ambas resultaron determinantes para la condena del marroquí.

    La jueza, que rechazó las querellas el 14 de febrero, deberá practicar «cuantas diligencias de prueba fueran necesarias para investigar» si las dos rumanas incurrieron en falso testimonio al señalar a Zougam como uno de los terroristas que colocaron las bombas.

    La apertura de la investigación se ha decidido por una sala integrada por magistrados de ideología muy plural (alguno de ellos pertenece a la Asociación Profesional de la Magistratura y otro a Jueces para la Democracia), que han resuelto por unanimidad.

    Lo han hecho, además, en un plazo récord, conscientes de que el recurso de los defensores de Zougam, Eduardo García Peña y Francisco Andújar, contra la inadmisión de las querellas, que tuvo entrada en la Audiencia la semana pasada, resultaría inútil si no obtenía respuesta antes del próximo día 20, fecha en la que prescribía el delito denunciado.
    La Audiencia recuerda la jurisprudencia de la Sala Penal del Supremo de que las querellas deben ser rechazadas cuando los hechos en los que se funden «no constituyan delito». Menciona, a este respecto, la doctrina del auto en el que el Alto Tribunal aceptó la querella contra el ex juez Baltasar Garzón por el caso de la memoria histórica.

    Los magistrados destacan que las querellas contra J-70 y C-65 «se hacen eco de nuevas revelaciones que no pudieron ser tenidas en cuenta en el momento del enjuiciamiento del atentado del 11-M».

    Se refieren, en concreto, a que las dos rumanas «pudieron confabularse con la finalidad de alcanzar ciertos beneficios personales y económicos [la nacionalidad española e indemnizaciones], faltando a la verdad en las manifestaciones que realizaron en la vista del juicio oral» contra Zougam.

    «Los hechos contenidos en la querella, de ser ciertos, pudieran ser constitutivos de un delito de falso testimonio» al contener «indicios que bien pudieran avalar razonablemente la verosimilitud de la apariencia delictiva de la conducta de las querelladas», argumenta la Audiencia.

    Según la querella, la testigo C-65 declaró en el juicio del 11-M que iba en el tren acompañada por J-70, pero en abril de 2004 había acudido a su consulado para informarse de las ayudas e indemnizaciones que podía obtener y manifestó que viajaba contra otra mujer, una tal Florentina, con la que precisamente acudió a la oficina consular.

    J-70, por su parte, fue rechazada por el Ministerio del Interior como víctima de los atentados. Durante la tramitación de ese expediente administrativo nunca dijo que viajara en el tren con C-65; lo dijo por primera vez varios meses después, tras acudir con ella a la Asociación 11-M Afectados por el Terrorismo. Entonces dio la misma versión que C-65 y logró una indemnización de 48.000 euros.

    La Audiencia destaca que estos datos -especialmente el relativo al consulado- surgen de informaciones publicadas por EL MUNDO que no han sido desmentidas y deben ser «singularmente investigadas».

    Se trata de «datos verificables» que apuntarían a un supuesto falso testimonio que «no es ni mucho menos descartable, pues la hipótesis delictiva mantenida en la querella, en principio, no es descabellada».

    La Sala añade que la jueza de instrucción vulneró el derecho a la tutela judicial efectiva al rechazar las querellas con el argumento de que los testimonios de J-70 y C-65 ya fueron valorados por los magistrados que juzgaron el 11-M, exigiendo así de forma implícita un requisito de procedibilidad (la licencia o autorización del tribunal del 11-M para perseguir un posible falso testimonio) que no piden la ley ni la jurisprudencia moderna.

    La Audiencia se refiere, finalmente, a la «trascendencia» que tuvieron los testimonios de J-70 y C-65, porque Jamal Zougam recibió «una pena de prisión de extrema gravedad con fundamento precisamente en las declaraciones que ahora se reputan falsas y cuya falsedad, de resultar acreditada, daría lugar a la revisión» de la condena.

    >Videoanálisis de Casimiro García-Abadillo.


  • JOAQUÍN MANSO MADRID
  • 08/06/2012 ESPAÑA

  • Las «nuevas revelaciones» para admitir la querella

    El auto destaca los datos aportados por este diario que no conoció el tribunal del 11-M
    . La resolución de la Audiencia de Madrid, que admite la querella de Jamal Zougam contra las dos testigos rumanas que determinaron su condena a pasar el resto de su vida en prisión, destaca que el escrito «se hace eco de nuevas revelaciones que no pudieron ser tenidas en cuenta en el momento del enjuiciamiento del atentado del 11-M por el tribunal enjuiciador». Esas circunstancias no fueron aportadas al sumario de la matanza y fueron publicadas por este diario en diciembre de 2011.

    Las testigos C-65 y J-70 testificaron en el juicio del 11-M que viajaban juntas en el quinto vagón del tren que explotó en Santa Eugenia y que Jamal Zougam pasó por su lado, golpeando con una mochila de «color azul clarito» en el hombro derecho de C-65 -que iba sentada en el sentido de la marcha, justo frente a su amiga J-70-. Además, en su camino empujó a un joven antes de abrir la puerta que daba paso al vagón contiguo, donde estalló la bomba. En la sentencia se tuvo en cuenta el testimonio de otro rumano, R-10, que ni siquiera asistió al juicio y que ofreció una versión contradictoria.


  • MANUEL MARRACO MADRID
  • 08/06/2012 ESPAÑA

  • «La principal prueba de cargo» del tribunal del 11-M

    Los reconocimientos de las testigos fueron la base de la condena de la Audiencia

    . Ninguna duda tiene el tribunal de lo que vieron». La Audiencia Nacional zanjó así su valoración de los dos únicos testigos protegidos del 11-M que habían comparecido en el juicio para reconocer a Jamal Zougam. Eran, de nuevo en palabras del tribunal, «la principal prueba de cargo», puesto que el resto no eran sino «pruebas circunstanciales e indirectas» que servían para «reforzar» la de los reconocimientos.

    La condena al marroquí por los delitos de pertenencia a organización terrorista, estragos, 191 homicidios y 1.853 homicidios intentados se basó en tres elementos: los reconocimientos, las tarjetas de teléfono empleadas en las bombas y la relación de Zougam con otros implicados en la masacre.
    Los testigos
    «La principal prueba de cargo contra Jamal Zougam está constituida por la identificación que de él hacen, sin fisuras y sin ningún género de duda, tres viajeros». La Audiencia se refirió así a las dos testigos rumanas que en breve pasarán formalmente a la condición de imputadas y para las que la sentencia elaborada por Javier Gómez Bermúdez no ahorró elogios: «Ambas, con una firmeza y seguridad encomiables, a pesar del duro interrogatorio al que fueron sometidas, volvieron a reconocer al procesado».
    La condena también se apoyó, aunque en mucha menor medida, en la declaración de otro testigo rumano que no compareció en el juicio y cuyas recientes declaraciones a este diario también arrojan dudas sobre su reconocimiento de Zougam.

    La propia Audiencia Nacional había considerado inválidos otros tres reconocimientos de Zougam presentados en el juicio por la Fiscalía.
    tarjetas
    La Policía llegó hasta Zougam, primer detenido del 11-M, por la tarjeta extraída del teléfono que debía hacer detonar la mochila desactivada en Vallecas. Su rastro llevó a los investigadores hasta un locutorio de Lavapiés del que Zougam era socio. La Audiencia acabó acusándole de «suministrar» las tarjetas necesarias para las bombas, pese a que, como ha venido insistiendo la defensa del marroquí, fue en realidad su socio quien compró el lote de tarjetas usado en los trenes y otro empleado el que las vendió. Es decir, que él ni las vendió ni las compró.

    Zougam alegó, y sigue haciéndolo, que no es lógico que empleara tarjetas cuyo rastro llevaba a su tienda; ni que los terroristas compraran y liberaran los móviles en otras tiendas cuando él también podía hacerlo; ni que fingiera la venta de unas tarjetas que eran suyas; ni que siguiera con su vida normal -a diferencia del resto de implicados- tras la masacre; ni que siguiera en el locutorio dos días después, como si aguardara a ser detenido, cuando ya sabía por la prensa que la Policía seguía el rastro de la tarjeta. La misma Policía que hacía meses le había pinchado el teléfono y seguía sin hallar nada incriminatorio contra él.
    Las amistades
    Las amistades de Zougam también pesaron en la condena: «El procesado conoce a varios miembros de la célula que se suicida en Leganés, así como a la mayoría de los procesados». La afirmación de la Audiencia Nacional tuvo una rotunda respuesta del Supremo, que diluyó la relevancia que esa prueba pudiera tener. «En realidad, la relación que la sentencia establece entre el recurrente y las personas citadas, que es cierto que no constituyen la mayoría de los implicados, no es más que un dato circunstancial que no afecta en nada a la fuerza acreditativa de los otros indicios», dijo el Supremo.

  • J. M. MADRID
  • 08/06/2012 ESPAÑA

  • Los letrados de Zougam reclaman una «investigación rigurosa caiga quien caiga»

    La presidenta de la AVT recuerda que ella retiró la acusación contra el marroquí en el juicio

    Ninguna duda tiene el tribunal de lo que vieron». La Audiencia Nacional zanjó así su valoración de los dos únicos testigos protegidos del 11-M que habían comparecido en el juicio para reconocer a Jamal Zougam. Eran, de nuevo en palabras del tribunal, «la principal prueba de cargo», puesto que el resto no eran sino «pruebas circunstanciales e indirectas» que servían para «reforzar» la de los reconocimientos.

    La condena al marroquí por los delitos de pertenencia a organización terrorista, estragos, 191 homicidios y 1.853 homicidios intentados se basó en tres elementos: los reconocimientos, las tarjetas de teléfono empleadas en las bombas y la relación de Zougam con otros implicados en la masacre.
    Los testigos
    «La principal prueba de cargo contra Jamal Zougam está constituida por la identificación que de él hacen, sin fisuras y sin ningún género de duda, tres viajeros». La Audiencia se refirió así a las dos testigos rumanas que en breve pasarán formalmente a la condición de imputadas y para las que la sentencia elaborada por Javier Gómez Bermúdez no ahorró elogios: «Ambas, con una firmeza y seguridad encomiables, a pesar del duro interrogatorio al que fueron sometidas, volvieron a reconocer al procesado».
    La condena también se apoyó, aunque en mucha menor medida, en la declaración de otro testigo rumano que no compareció en el juicio y cuyas recientes declaraciones a este diario también arrojan dudas sobre su reconocimiento de Zougam.

    La propia Audiencia Nacional había considerado inválidos otros tres reconocimientos de Zougam presentados en el juicio por la Fiscalía.
    tarjetas

    La Policía llegó hasta Zougam, primer detenido del 11-M, por la tarjeta extraída del teléfono que debía hacer detonar la mochila desactivada en Vallecas. Su rastro llevó a los investigadores hasta un locutorio de Lavapiés del que Zougam era socio. La Audiencia acabó acusándole de «suministrar» las tarjetas necesarias para las bombas, pese a que, como ha venido insistiendo la defensa del marroquí, fue en realidad su socio quien compró el lote de tarjetas usado en los trenes y otro empleado el que las vendió. Es decir, que él ni las vendió ni las compró.

    Zougam alegó, y sigue haciéndolo, que no es lógico que empleara tarjetas cuyo rastro llevaba a su tienda; ni que los terroristas compraran y liberaran los móviles en otras tiendas cuando él también podía hacerlo; ni que fingiera la venta de unas tarjetas que eran suyas; ni que siguiera con su vida normal -a diferencia del resto de implicados- tras la masacre; ni que siguiera en el locutorio dos días después, como si aguardara a ser detenido, cuando ya sabía por la prensa que la Policía seguía el rastro de la tarjeta. La misma Policía que hacía meses le había pinchado el teléfono y seguía sin hallar nada incriminatorio contra él.
    Las amistades
    Las amistades de Zougam también pesaron en la condena: «El procesado conoce a varios miembros de la célula que se suicida en Leganés, así como a la mayoría de los procesados». La afirmación de la Audiencia Nacional tuvo una rotunda respuesta del Supremo, que diluyó la relevancia que esa prueba pudiera tener. «En realidad, la relación que la sentencia establece entre el recurrente y las personas citadas, que es cierto que no constituyen la mayoría de los implicados, no es más que un dato circunstancial que no afecta en nada a la fuerza acreditativa de los otros indicios», dijo el Supremo

    El PP apunta una vez más a Rubalcaba por el caso del Faisán

    FERNANDO LÁZARO MADRID 08/06/2012 ESPAÑA/El Mundo

     Señala que la Guardia Civil le deja de nuevo «en evidencia» El último informe remitido por la Guardia Civil a la Audiencia Nacional sobre el chivatazo a ETA en el bar Faisán ha reactivado de nuevo las críticas políticas hacia la gestión del que fuera ministro del Interior y vicepresidente del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba. Desde las filas del Partido Popular se apunta que, de nuevo, los datos aportados por las Fuerzas de Seguridad del Estado «dejan en evidencia» tanto al actual líder de los socialistas como a los que fueron sus colaboradores en el Ministerio del Interior. El chivatazo policial a ETA se perpetró el 4 de mayo de 2006, cuando ya Rubalcaba estaba al frente de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado. Desde las filas populares, su secretario de Justicia, Derechos y Libertades, Iñaki Oyarzabal, valoró el trabajo realizado por la Guardia Civil: «Damos el máximo crédito al informe» del Instituto Armado. En dicho informe, los agentes de información avalan las sospechas apuntadas ya por la Policía en sus reiterados informes sobre el que fuera jefe superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamiés, y su subordinado y hombre de confianza, el inspector José María Ballesteros. La Policía incluía en la maniobra del Faisán al que fuera director general, el primero de la época del Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero, Víctor García Hidalgo. «La Guardia Civil actúa con total objetividad. Lo más grave y preocupante del informe es que deja en evidencia a Rubalcaba y a su equipo, de manera clara». Para el dirigente popular, número dos del PP en el País Vasco, en los informes policiales se apuntan «sospechas que ponen en tela de juicio la acción del Ministerio del Interior anterior, deja serias dudas sobre la gestión de altos cargos de Rubalcaba». Para Oyarzabal, los informes policiales, tanto de la Guardia Civil como de la Policía Nacional, confirman «actuaciones absolutamente reprobables, con chivatazo de por medio, de un Ministerio» durante un proceso de negociación con ETA. El juez Ruz reclamó un informe a la Guardia Civil sobre el soplo a Joseba Elosua, propietario del bar Faisán y uno de los implicados en la trama de extorsión de los terroristas. Elosua fue alertado por dos policías de que iba a ser detenido cuando se desplazara a Francia para entregar a ETA dinero procedente del cobro del llamado impuesto revolucionario entregado por empresarios vascos y navarros. Ruz llegó a procesar inicialmente a los mandos policiales Enrique Pamiés y José María Ballesteros, y al que fue su director, García Hidalgo. Pero en una extraña maniobra de Gómez Bermúdez, el procesamiento fue revocado y se le reclamó a Ruz que profundizara en las pesquisas. El juez pidió entonces estos informes a la Guardia Civil. Acusaciones como Dignidad y Justicia ya han asegurado que pedirán al instructor el procesamiento de los sospechosos.

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    jueves, 7 de junio de 2012

    Ruz pide a la Guardia Civil actualizar el informe sobre la parte más débil del 'caso Faisán'

  • MANUEL MARRACO MADRID
  • 07/06/2012 ESPAÑA/El Mundo


  • El Instituto Armado criticó que la Policía desdeñara algunas llamadas del día del soplo
    Queremos menos políticos locales, regionales, nacionales, comunitarios e internacionales. Estamos hartos de tanto sinvergüenza viviendo de exprimir al que trabaja . El punto más endeble de la investigación del caso Faisán es el relativo al análisis de las llamadas entrantes, es decir, las que habría recibido -no enviado- la persona que el 4 de mayo de 2006 rondaba el bar Faisán y acabó pasando a su propietario el móvil desde el que le dieron el chivatazo.
    De hecho, el reciente Informe de Análisis de la Guardia Civil apuntaba como única debilidad de las pesquisas que el equipo investigador de la Policía hubiera relegado el estudio de llamadas entrantes en detrimento de las salientes. Y hacia ahí apunta el juez Pablo Ruz, que nada más recibir el informe ha pedido a la Guardia Civil que lo actualice teniendo en cuenta lo contenido en otro informe de las Fuerzas de Seguridad. Se trata del elaborado en los últimos meses por el propio equipo investigador sobre las llamadas entrantes. Ese informe policial llegó al juez a principios de la semana pasada, por lo que la Guardia Civil no lo pudo valorar en el informe que presentó el viernes.

    Cuando se hizo cargo del caso, el equipo investigador buscó la llamada del chivatazo entre las emitidas desde el bar Faisán, no entre las recibidas allí. Lo lógico era, razonaron, que quien debía localizar al dueño del bar hiciera la llamada clave a su superior cuando estuviera ante Elosúa, para poder pasarle el teléfono. Y no que el superior le llamara sin saber si en ese momento estaba ante Elosúa.

    A la Guardia Civil, como a las defensas de los imputados, no ha acabado de convencerle la decisión del equipo investigador. «No existe ningún indicio definitivo», dice su informe, «que permita excluir esta posibilidad, por lo que en el establecimiento de los criterios adecuados para la selección de llamadas sospechosas deberían haberse tenido en cuenta las llamadas en sentido entrante registradas en el tramo horario establecido».

    Esa deficiencia también fue apuntada por el Pleno en el auto en el que revocó el procesamiento de los tres imputados, lo que llevó al juez a pedir a la Policía un «análisis ampliatorio» de las llamadas entrantes. Según fuentes jurídicas, ese informe se habría centrado en varias llamadas que, por la hora a la que se efectuaron y su duración, podrían encajar teóricamente con la del soplo, pero sin que su estudio haya avalado que puedan ser las del chivatazo.

    La propia Guardia Civil limitó en su informe el alcance de esa laguna en el estudio de las llamadas. «Un eventual hallazgo de nuevas llamadas, de por sí, no significaría un cambio significativo [...] Sólo nuevos datos, producto de la ampliación de la investigación, [...] en un número suficientemente numeroso y con capacidad diagnóstica importante, podría suponer un vuelco».

    miércoles, 6 de junio de 2012

    El soplo del Faisán estaba ligado a los contactos con ETA según la Guardia Civil


  • M. MARRACO Á. ESCRIVÁ MADRID
  • 06/06/2012 PORTADA/El Mundo

  • El año que viene los gastos no superarán los ingresos y nos podremos centrar en el pago de la deuda socialista y sus intereses. Rubalcaba saboteará todo lo posible para conseguir que suba la prima de riesgo. El Informe de Análisis sobre el caso Faisán remitido por la Guardia Civil a la Audiencia Nacional vincula el chivatazo a ETA a las «dificultades» surgidas tras la tregua entre la banda terrorista y los enviados del Gobierno. Así consta en el informe 19/2012, que dedica un apartado al «Análisis de los datos relacionados con la situación política».
    El Instituto Armado afirma en su informe «que a pesar del poco tiempo transcurrido entre la publicación del comunicado de la banda terrorista declarando un alto el fuego permanente y de la situación esperanzadora que se abría, existían informaciones y declaraciones tanto de una parte como de otra que reflejaban dificultades de entendimiento entre la dirección de ETA y los encargados de mantener los contactos con la misma». Y a continuación señala que «de esa situación era consciente el autor de la llamada en la que se advertía a Joseba Elosua sobre el dispositivo policial».

    Las conclusiones del informe, publicadas el sábado por este diario, corroboran la tesis planteada por el equipo investigador de la Policía, que supone la implicación en el soplo del ex director de la Policía Víctor García Hidalgo, el ex jefe superior del País Vasco Enrique Pamies y el inspector José María Ballesteros. Ésa es, a juicio del Instituto Armado, «la hipótesis más consistente».

    El informe final presentado hace un año por la Policía no sólo vinculaba el chivatazo a la negociación, sino que afirmaba tajantemente que «la naturaleza del móvil es política y se articula en el marco del proceso de negociación».

    El informe de la Guardia Civil, firmado por cuatro miembros de la jefatura de Información especialistas en ETA y su entramado de apoyo, no es tan rotundo sobre este aspecto. Entre otras cosas, porque no es una de las cuestiones planteadas expresamente por el juez Pablo Ruz el pasado 8 de marzo. Desde aquel auto, en el que el juez reactivó la investigación tras la decisión del Pleno de revocar los procesamientos, todas las nuevas diligencias y los informes recabados han seguido señalando a los imputados, por lo que el instructor podría volver a dictar un auto de procesamiento.

    El elemento novedoso de mayor calado es, sin duda, el informe de la Guardia Civil, ya que una de las objeciones más contundentes del Pleno fue, precisamente, que el equipo policial designado para las pesquisas era un teórico sospechoso del soplo. Ahora la Guardia Civil descarta esa posibilidad.
    Pero el Instituto Armado también se exculpa a sí mismo y aprovecha el informe para dejar caer la injusticia que supuso su expulsión de la investigación por parte de Baltasar Garzón, disconforme con sus pesquisas. Recuerda que comenzaron a indagar «con datos erróneos debido a la ubicación espacial incorrecta del lugar desde el que se mantuvo la comunicación telefónica [del soplo]». Y explica que «cuando el 14 de julio de 2006 los investigadores de la Guardia Civil dan cuenta a la autoridad judicial [Garzón] del estado y evolución de sus investigaciones, aún no se había dado traslado a los mismos de la ubicación correcta». «Esta información», remata, «era conocida desde el día 22 de junio».


  • MANUEL MARRACO ÁNGELES ESCRIVÁ MADRID
  • 06/06/2012 ESPAÑA

  • Las 18 «evidencias» contra los imputados

    La Guardia Civil somete diversos elementos clave de la investigación a la técnica llamada Análisis de Hipótesis de Competencia, habitual en los servicios de inteligencia
    . Análisis de Hipótesis de Competencia, o ACH por sus siglas en inglés. Ésa es la técnica a la que la Guardia Civil ha sometido una lista de elementos relevantes de la investigación que denomina «evidencias». Se trata, según explica el propio informe, de una técnica desarrollada por un veterano analista de la CIA y convertida en «estándar internacional como herramienta de análisis». «Proporciona al analista», explican los autores del informe, una herramienta para superar esas trampas del pensamiento humano, al requerir un esfuerzo de identificación de todo el abanico posible de hipótesis, utilizando todos los datos disponibles».

    El informe elabora diversos cuadros -uno de ellos se reproduce en esta página- para mostrar la consistencia de las diferentes posibilidades sobre la autoría del chivatazo. Las hipótesis reflejadas son cuatro: que el soplo lo dieran los imputados (H1), el propio equipo investigador (H2), otras agencias antiterroristas (H3) u «otros actores ajenos a la lucha antiterrorista» (H4).

    Sobre cada uno de los 18 elementos de relevancia -que incluyen tanto «hechos» como «inferencias» de los investigadores-, la tabla indica su relación con cada hipótesis. En concreto, si esa evidencia resulta Muy Consistente (CC), Consistente (C), Muy Inconsistente (II) o Inconsistente (I). También cabe la posibilidad de que sea neutra (N) respecto a una hipótesis o que no sea aplicable (NA).

    De la aplicación de ese método al caso Faisán surge la afirmación clave de la Guardia Civil: que la hipótesis de que «los imputados en el procedimiento» fueran los autores del soplo es «la más consistente».

    Rubalcaba, embustero y malignoEn concreto, esa hipótesis acumula cuatro evidencias «muy consistentes»: La existencia de una única llamada saliente (del bar a otro lugar) con determinadas características en el tramo horario estudiado; el conocimiento de los autores del soplo de detalles «profundos y recientes» del operativo policial; los perfiles atribuidos a quien pasó el móvil a Elosua y a quien le dio el soplo (los dos eran policías); y, finalmente, el hecho de que Ballesteros fuera grabado saliendo del bar Faisán instantes después de que concluyera la llamada sospechosa.

    Además, otros 11 elementos resultan «consistentes» con esa versión. En contra sólo están dos de los elementos incluidos en el análisis. El primero, que Elosua no reconoció a Ballesteros como el hombre que le pasó el teléfono (un dato «inconsistente» con la hipótesis principal). El segundo, la coartada de Pamies de que ese día había enviado a Ballesteros a la zona para preparar el encuentro con un confidente, algo que resultaría «muy inconsistente» con la versión que condujo a los procesamientos.

    Antes de situarlos en la tabla, la Guardia Civil elabora fichas concretas sobre cada una de esos 18 elementos analizados. Sobre uno de los datos determinantes del caso, que designa como «Evidencia 14», dice lo siguiente: «Del análisis de la cinta de videovigilancia se obtuvo que el inspector Ballesteros aparece, y se reconoce, en las imágenes del bar Faisán, en el horario estimado como de realización de los hechos (antes y después de la llamada). Esta evidencia es muy compatible, por lo tanto, con la hipótesis H1 [la propuesta por el equipo investigador] e incompatible con las demás».

    Sobre la «Evidencia 11», relacionada con el tráfico telefónico, el informe dice que «existe una serie de llamadas entre los imputados, de cuyo análisis se infieren posibles vínculos con la secuencia de los hechos. Ello es evidentemente compatible con H1 e incompatible con H2 (no existe similar concatenación de llamadas)».

    Además de este Análisis de Hipótesis de Competencia, el informe ofrece otras tablas de datos y compatibilidades que refutan la afirmación del Pleno de que la versión del equipo investigador y del juez contenía incoherencias y contradicciones. La Guardia Civil concluye exactamente lo contrario. Todo es compatible, dice, tras cruzar los datos de seis fuentes distintas: la cinta de videovigilancia del Faisán, el acta de vigilancia elaborada el día del soplo por dos policías, los datos técnicos de la audiobaliza instalada en el coche de Joseba Elosua y las declaraciones del propio dueño del Faisán, de su yerno y de una camarera.

    martes, 5 de junio de 2012

    Dignidad y Justicia pedirá de nuevo tres procesamientos por el 'Faisán'

  • FERNANDO LÁZARO MANUEL MARRACO MADRID
  • 05/06/2012 ESPAÑA/El Mundo


  • Considera que se confirman las sospechas sobre García Hidalgo, Pamies y Ballesteros
    El año que viene el Gobierno del PP conseguirá superávit primario. Rubalcaba saboteará todo lo posible para conseguir que suba la prima de riesgo.La Audiencia Nacional estaba pendiente de este informe. Era la última diligencia que quedaba en el juzgado que dirige Pablo Ruz sobre el chivatazo policial a ETA del bar Faisán de Irún, perpetrado el 4 de mayo de 2006. Ahora, tras presentar la Guardia Civil sus conclusiones, las acusaciones empiezan a plantearse cuáles serán sus próximos pasos. El Instituto Armado apunta en su informe de conclusiones como hipótesis más verosímil la participación en este chivatazo del que fuera el primer director general de la Policía durante el Gobierno de Zapatero, Víctor García Hidalgo, el que estuvo con ese Ejecutivo al frente de la Jefatura Superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamies, y el inspector destinado en Vitoria y dedicado a la lucha contra el terrorismo internacional José María Ballesteros. Los mismos que fueron señalados ya en su día por la Policía Nacional en sus informes.

    Los tres implicados tuvieron cargos de responsabilidad durante el mandato, cuando estuvo al frente del Ministerio del Interior, del ahora líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba.

    Una de las principales acusaciones, Dignidad y Justicia, dirigida por Daniel Portero, tiene claro cuál será su próximo paso. Esta acusación entiende que el juez deberá procesar de nuevo a los tres sospechosos de haber dado la alerta al dueño del Faisán e implicado en la trama de extorsión de ETA, Joseba Elosua. Como recuerda Daniel Portero, ya el informe elaborado por la Policía sostenía una concatenación de llamadas y de imágenes videográficas que apuntaban a la posible participación de los tres sospechosos. Ruz elevó el procesamiento contra ellos por dos delitos: revelación de secretos y colaboración con banda armada. Y es que aquel 4 de mayo de 2006 agentes de la Policía alertaron a Elosua de que iba a ser detenido cuando viajara a Francia para entregar dinero a ETA procedente de la extorsión al empresariado vasco y navarro.

    El inicial procesamiento de Ruz fue tumbado en una confusa maniobra por parte del magistrado Gómez Bermúdez, que logró que fuera el Pleno de la Sala de lo Penal el que se pronunciara. El dictamen señalaba que debía profundizar en sus investigaciones sobre la autoría. La Sala decidió levantar entonces los procesamientos.

    El aluvión de reacciones socialistas, silenciosas durante los años de instrucción, fue tremendo. Exigían al Gobierno y al PP disculpas a los procesados y a Rubalcaba. De hecho, el líder socialista había sido situado en la cúspide de la responsabilidad política por este caso. Ahora estamos a un paso de un nuevo procesamiento de los subordinados del que fuera vicepresidente de Rodríguez Zapatero.