viernes, 8 de marzo de 2019

El misterio Kalaji, el policía que estuvo en todos los momentos del 11-M




Moncloa.com
Joaquín Vidal  8 de marzo de 2019


Del mismo modo que se podía ver indistintamente a Ayman Maussili Kalaji con uniforme de Policía en la puerta de una comisaría del centro de Madrid, estaba en la escolta del juez Garzón o inmerso en una operación de la Brigada de Información, la inteligencia de la Policía, este español nacido en Siria estaba en tan diferentes lugares del 11M, que su figura es aún un misterio.
Maussili Kalaji (que son sus apellidos españolizados), hoy 60 años, vive con una pensión de retiro de la Policía en un pueblo de la provincia de Toledo pegado a la carretera A-5, a menos de 80 kilómetros de Madrid. Kalaji –que es como se le conoce– estuvo directa o indirectamente implicado en casi todos los momentos del 11M. Desde la liberación de las tarjetas con que se activaron los explosivos, como incluso en el hallazgo de la furgoneta Kangoo en Alcalá de Henares, clave para encontrar la autoría de los atentados,o las escuchas a “El Tunecino”.
Su aparición directa en el sumario del 11M tiene que ver con el rastro de los teléfonos móviles que se siguió a través de la mochila hallada intacta, con explosivos, en Vallecas, tras la terrible matanza. Bazar Top, la tienda de los hindúes, donde el comando compró los teléfonos móviles con que activaron las bombas, encargó la liberación de los móviles a la tienda de Kalaji, llamada Test Ayman. Un comercio que compatibilizaba con su trabajo de agente de Policía. De allí salieron los teléfonos móviles que se prepararían para meter en las mochilas y activar las bombas que mataron a 191 personas el 11M.
Fuentes de la investigación encuentran aquí un hilo que nunca se aclaró convincentemente.Las personas que encargaron el trabajo, según los testimonios de los empleados de la tienda, hablaban un idioma extraño, no árabe. Era búlgaro.
Maussili Kalaji fue identificado por los agentes que investigaban el atentado días después, parece que en torno al 17 de marzo, porque sobre esto también hay controversia, que no se aclaró en su declaración como testigo en el juicio del 11MLa versión extraoficial asegura que los conocimientos de Kalaji fueron claves para seguir la pista hasta el comando que estaba escondido en Leganés. Pero esto parece más propaganda extendida por los amigos de Kalaji, que los hay, en la Policía y en otros ámbitos.
Ayman Kalaji no es un policía con una carrera convencional. Nacido en Siria, llegó a España con 22 años, en 1981. En 1984 consiguió la nacionalidad española, al parecer como premio por servicios prestados al Estado. Después, entró en la Policía, algo también atípico. Según ha reconocido el propio Kalaji, formó parte del ejército sirio, donde, según él mismo ha declarado, “aprendí lo necesario para ser soldado… y alguna cosa más”. Algo más que motivó que la seguridad nacional siria lo enviara a un curso de especialización en la Unión Soviética. Un curso que Kalaji no ha detallado en sede judicial.
Diversas fuentes lo sitúan posteriormente en un campamento de Hezbollah, la milicia armada libanesa apoyada por Siria, impartiendo cursos de explosivos, pero esto no ha sido confirmado. Él solo ha negado “que mandara un campamento de entrenamiento”, no que fuera parte de él. Un informe del Telesforo Rubio, comisario General de Información, dice que los explosivos y los teléfonos se soldaron con gran celeridad, entre el 3 y el 8 de marzo, cuando éstos quedaron liberados.

LA DECLARACIÓN DE GARZÓN EN EL CONGRESO

Lo que sí está confirmado es que Kalaji trabajó en la Unidad Central de Información Exterior (UCIE). Unidad volcada en el terrorismo islamista. Y que formó parte de la escolta del juez Baltasar Garzón, entre otros destinos en la Policía. Sus conocimientos de árabe y sus contactos en el mundo islamista lo hacían un agente de enorme valor. Entonces, ¿qué hacía vigilando, uniformado, con un fusil franchi, la entrada de una comisaría, un trabajo muy poco valorado en la Policía?
Según relató el propio Garzón en la comisión de Investigación del Parlamento sobre los atentados, hubo una operación clave contra el terrorismo islamista en 1989, con la incautación de un cargamento de armas en el puerto de Valencia. Y allí estaba Kalaji, como parte del operativo de inteligencia de la UCIE.
A Kalaji se le atribuye el control de diferentes confidentes encaramados en las estructuras terroristas yihadistas. Eso ocurrió en sus tiempos de la UCIE, de la que se fue, según su testimonio ante el juez “porque no estaba conforme” con algunas cosas en la forma de trabajar. Dejara o no la Unidad de Inteligencia de la Policía volcada en el yihadismo, lo que sí está claro es que Kalaji es una pieza más en el complicado entramado entre el juez Baltasar Garzón y el traficante de armas sirio Monzer Al-Kassar, condenado por el propio Garzón. Al-Kassar se pudre a día de hoy en una remota prisión de Estados Unidos, alejado de cualquier acceso a periodistas. Su papel parece entre oscuro y aprovechado en todo el movimiento de inteligencia que hubo en torno a la segunda guerra de Iraq y hasta el 11M.

LAS ESCUCHAS A ‘EL TUNECINO’

Lo que sí está comprobado es que Kalaji, además de conocer a Al-Kassar, sabía quién era el ideólogo del comando que perpetró el 11M, Sherhane Ben Fakhet, ‘El Tunecino’. Este terrorista de corte intelectual había sido controlado por los servicios de inteligencia de la Policía. Incluso por la propia hermana de Kalaji, Lina. Lina Massouli era traductora de la Policía y había tratado las intercepciones telefónicas con las que se controlaba a ‘El Tunecino’. Según la versión que en su momento trasladaron los amigos de Kalaji, se atribuye un aviso de Lina a sus superiores respecto a la peligrosidad de ‘El Tunecino’.
Las coincidencias de la vida de Ayman Masouli Kalaji con el 11M adquieren nuevos tintes cuando aparece en escena, en Alcalá de Henares, una furgoneta Renault Kangoo cargada de evidencias. Entre los agentes que acudieron a controlar esta furgoneta estaba una policía local llamada Marisol. Fuentes de la inteligencia llegan a atribuir a esta Marisol incluso el hallazgo de la furgoneta. Marisol sería una agente más, si no fuera porque se trataba de la exmujer de Ayman Masouli Kalaji. La Policía consideró que fue la furgoneta Kangoo la pieza clave de la investigación que conectó todos los escenarios y dio la pista clave. También fue la que permitió abandonar la primigenia tesis de que ETA era la autora de la matanza, y orientar la investigación hacia los grupos yihadistas, como así era en realidad.
Si a este puzzle se le añade la relación Kalaji-Garzón y se une la relación entre Garzón y el comisario Enrique García Castaño, ‘El Gordo’, clave también en la investigación del 11M, es inevitable un cierto escalofrío.
Kalaji fue despachado en el juicio por el 11M con apenas quince minutos de interrogatorio. La Fiscalía pasó de puntillas por su testimonio y las defensas lanzaron algunas preguntas graneadas pero poco orientadas. Kalaji solo se incomodó cuando le preguntaron por su pasado militar en el Ejército sirio: “No sé qué tiene que ver esto”, dijo. El juez Bermúdez le cortó diciendo que era él quien decidía qué tiene que ver y conminándole a responder a la pregunta. Kalaji se fue con una respuesta genérica y no aclaró qué aprendió en la Unión Soviética durante esos seis meses de entrenamiento especializado.

“Espías franceses” destruyeron pruebas en Siria que revelaban quién ordenó el 11-M, según Villarejo






El español.com

EL 11-M, 15 AÑOS DESPUÉS

Una filtración desde España y el veto del comisario Telesforo Rubio a un viaje de Villarejo a Damasco permitieron la intervención francesa


8 marzo, 2019
CL
La Guardia Civil hizo una entrega controlada de explosivos días antes del atentado del 11 de marzo de 2004 en Madrid y su objetivo, el terrorista Jamal Ahmidan, a quien querían acorralar con dicha estrategia, se escapó con 200 kilos de dinamita. Para burlarles, el yihadista contó con la ayuda del servicio secreto francés y de personal cercano a la embajada de Marruecos, que instruyó luego a la célula de Morata de Tajuña en el montaje de bombas. Parte de esas instrucciones llegaron desde una cabina en el Líbano, pero cuando los espías franceses y marroquíes supieron que España investigaba esa pista por una "fuga de información", hicieron desaparecer las pruebas y colocaron otras manipuladas como la mochila de Vallecas para orientar las pesquisas. 
Esa es, a grandes rasgos, la versión que el comisario José Manuel Villarejo aportó la semana pasada en un escrito remitido a la Audiencia Nacionalsobre lo que supuestamente, y siempre según su versión, sucedió en el atentado del 11-M que acabó con 191 víctimas mortales. 

En el documento remitido al juez Manuel García-Castellón, encargado de la investigación del caso Tándem que tiene como principal investigado a Villarejo por los presuntos delitos de organización criminal y blanqueo, entre otros, el excomisario mantiene que toda esta conspiración para atentar en España habría quedado soterrada "de no haberse conocido la labor de dirección que los terroristas recibieron desde fuera, a través de la cabina de teléfono" ubicada en Beirut (Líbano) pero controlada por la inteligencia siria.
"Tuve conocimiento de la existencia de tal cabina gracias a las excelentes relaciones que mantenía por medio del comerciante de armas [Monzer Al Kassar] con los jefes del servicio de espionaje sirio, el general Alí Duba y más tarde su sucesor Abderraman Hunney [conocido como El Viejo]", mantiene el exmando policial en la información remitida a la Audiencia Nacional supuestamente para "defenderse". Intenta argumentar que el trabajo de espionaje que realizó a petición del BBVA contra miembros de Sacyr, por el que está imputado, tenía también sentido como agente encubierto del Estado y le habría permitido conseguir información relacionada con el 11-M.
"En numerosas ocasiones estos responsables me mostraron su confianza, como cuando aceptaron el retorno de los agentes del CNI expulsados de Siria o los datos esenciales sobre el arsenal de armas del que disponía Irak antes de la guerra, información que fue transferida en su totalidad a la CIA, a través de los responsables de esta agencia en Madrid", se puede leer en el mencionado documento. 

Un chivatazo

En su escrito desde la cárcel de Estremera, donde se encuentra en prisión preventiva desde hace más de un año acusado de liderar presuntamente una organización "parapolicial", el exagente ahonda en su declaración del pasado mes de enero, donde, tal y como adelantó EL ESPAÑOL, ya reveló ante la Justicia la organización de un viaje a Siria para investigar las comunicaciones realizadas desde esa cabina. Unos datos que, según él, fueron entregados cercenados por los responsables del servicio secreto sirio, dejando la investigación en una vía muerta. 
"Una vez conocido este dato crucial de la cabina, ante mi insistencia, [los servicios secretos sirios] optaron por facilitar el listado de llamadas, de manera extraoficial, entregándome una copia en mano para lo cual me pidieron un encuentro personal en Damasco, como medida de confidencialidad", asegura Villarejo. 
"Así que lo comuniqué  a los máximos responsables que ya había nombrado en el Ministerio del Interior Zapatero, y tanto el DAO Miguel Fernández-Chico como el resto de la cúpula, en principio estuvieron de acuerdo con dicho viaje [...] En el último momento, cuando ya disponía incluso de visado, se me comunica que yo no viajaría, sin alegar ninguna justificación para tal decisión, que suponía que se despreciaba tan importante información, al no cumplir la condición de mi presencia, ya pactada", prosigue el alegato del exagente investigado por la Justicia.
Hace ocho años el diario El Mundo publicó una entrevista con el traficante de armas Monzer Al Kassar desde una cárcel en EEUU en la que relataba una versión muy similar sobre la organización y la existencia de ese viaje, al que acudió finalmente el entonces comisario de Información, Telesforo Rubio.
"Por parte del servicio secreto sirio se me comunica que una fuga de información procedente de España había alertado de esta entrega, por lo que miembros del espionaje francés habían viajado con anterioridad, llevándose este listado y facilitando a la delegación española una copia cercenada, donde ua no constaban determinados números. Por más que insistí en recuperar estos números, que tal vez podrían habernos conducido a conocer los autores intelectuales que dinero las instrucciones a los terroristas, mis gestiones fueron inútiles. Ni los sirios tenía interés en contrariar a Francia ni el Gobierno español a través del Ministerio de Interior mostró interés alguno en conocer estos datos", concluye.


Parte de los explosivos del 11-M salió de “depósitos de la Guardia Civil”, denuncia Villarejo al juez





El español.com


La dinamita se entregó “con el fin de colocar un dispositivo de seguimiento” y luego se alteró el libro de registro.

Bomberos trabajan en uno de los vagones del atentado.
Bomberos trabajan en uno de los vagones del atentado.

ESPAÑA EL 11-M, 15 AÑOS DESPUÉS

Las revelaciones del excomisario José Manuel Villarejo sobre el 11-M no terminan en la presunta implicación de espías marroquíes y franceses en el atentado, según ha sostenido en un escrito remitido a la Audiencia Nacional. Además, el exmando policial investigado en el caso Tándem y en prisión desde noviembre de 2017 asegura en el documento remitido al juezManuel García-Castellón que parte del explosivo utilizado en los trenes salió en realidad de "los depósitos de armas de la Guardia Civil". Eso explica, según el exagente, la existencia de distintos tipos de explosivo (Titadine o Goma 2 ECO) en los atentados.
Según la versión aportada por Villarejo, que ha pedido que el Gobierno desclasifique los documentos oficiales que le vinculen con el 11-M para poder "defenderse",  la operación de compra de 200 kilos de explosivos por parte de Jamal Ahmidan, alias El Chino, el 29 de febrero de 2004, era en realidad una "entrega controlada" por la Guardia Civil, que "con el fin de colocar un dispositivo de seguimiento" integró entre la dinamita "algún material explosivo existente en los depósitos de armas" del instituto armado, según la versión del excomisario. 
El objetivo que había detrás, según Villarejo, era crear un intento de atentado ficticio, una compra controlada de dinamita que serviría para detener a los presuntos terroristas en posesión de la munición y acreditar así su intención de atentar en suelo español de forma inminente. Pero, según él, algo salió mal.
El comisario jubilado sostiene que los yihadistas contaron con "ayuda externa" para burlar la vigilancia y terminar perpetrando el atentado y apunta directamente a encubiertos de la inteligencia francesa. "De no haber contado con ayuda muy profesional, esos delincuentes comunes de tan escasa preparación jamás habrían burlado a un experimentado y muy fogueado equipo de seguimiento de la Guardia Civil", sostiene en el escrito remitido al Juzgado Central de Instrucción número 6.
"Inexplicablemente la vigilancia y el dispositivo fallaron y El Chino se perdió al entrar en Madrid, a pesar de que el control fue tan riguroso que se le llevó a parar en varias ocasiones para verificar que por el peso detectado en la amortiguación no había transferido su letal carga a ningún otro vehículo", sostiene el exagente encubierto. 


El excomisario José Villarejo.
El excomisario José Villarejo.

Mentiras en el juicio

El uso de distintos explosivos en los diez artefactos que estallaron en los trenes de Madrid dejando 191 muertos es uno de los principales puntos de discordia en la investigación judicial del 11-M. Sobre el papel, los terroristas tuvieron acceso únicamente a la Goma 2 ECO que el minero y confidente de la Guardia Civil, José Emilio Suárez Trashorras, obtuvo de forma ilegal de la explotación minera donde trabajó, Mina Conchita. 
Sin embargo, tanto los análisis oficiales como los realizados por los distintos peritos de las acusaciones determinaron que en al menos en una de las explosiones el reactivo tenía componentes que no se encontraban en laGoma 2 ECO utilizada para uso minero. Por los componentes, allí se utilizó un tipo distinto de dinamita, llamada Titadine. 
Ahora, el excomisario Villarejo mantiene ante la Audiencia Nacional que ese explosivo dispar salió de un polvorín de la Guardia Civil y que se camufló entre los 200 kilos de dinamita adquiridos por El Chino, propiciando así "la confusión de Titadine o Goma 2 ECO con cordón detonante".
El excomisario, acusado de encabezar una presunta organización criminal para enriquecerse por medio de investigaciones ilegales, señala además a dos mandos de la Guardia Civil, a los que acusa de mentir en el juicio para ocultar que la compra de los explosivos fue una operación concertada por la Guardia Civil con Trashorras, que era su confidente. 
"Cuando se produjo el atentado, el coronel jefe que era el responsable de la operación [Félix Hernando, entonces responsable de la Unidad Central Operativa] negó la existencia de la misma durante el juicio y después, antes de su pase a la reserva, fue ascendido a general ante su amenaza de hablar", explica el policía en el documento remitido la pasada semana al juez que le investiga.
"Respecto al cabo responsable del control de armas y explosivos de la Guardia Civil, de nombre L.A [Villarejo revela al juez el nombre completo],pasó de inmediato al CNI y el libro de registro se perdió y fue sustituido por uno nuevo, adecuadamente maquillado", concluye el excomisario en su alegato.

"Sujetos vinculados a la embajada marroquí" intervinieron en el 11-M, denuncia Villarejo al juez


El español.com

 EL 11-M, 15 AÑOS DESPUÉS

  • Agentes de Rabat "instruyeron en el montaje de los explosivos a los terroristas", sostiene el excomisario.
  • Que no se inmolaran "evidencia" que fue "una operación de inteligencia no yihadista", según el exagente encubierto. 

"Luctuosos acontecimientos"

sábado, 29 de diciembre de 2018

Los Tedax recomendaron a la Ciudad Gastronómica tomar precauciones con la morcilla de León "por su poder explosivo"



ILEON

Una excavación en una de las posiciones de trincheras de montaña del Frente Norte de la Guerra Civil desvela que la tradicional morcilla de cebolla fue utilizada como explosivo alternativo, pero el Ayuntamiento de León ignoró la advertencia oficial para que no celebrara en octubre el mes de este producto y expusiera a los ciudadanos a su volatilidad.

granadas guerra civil noceda de gordón tedax guardia civil
Las granadas encontradas en el cerro Castrilterrón que fueron cargadas con morcilla leonesa en la Guerra Civil.
Nacho Matachana | 28/12/2018 - 09:32h.
***INOCENTADA ACTUALIZADA. AGRADECEMOS A TODOS NUESTROS LECTORES SU SENTIDO DEL HUMOR Y SUS REACCIONES A NUESTRA INOCENTADA. Y A LOS TEDAX DE LA GUARDIA CIVIL Y A LA BICHA SU INSPIRACIÓN PARA LA ELABORACIÓN DE ESTA NOTICIA HUMORÍSTICA. FELIZ AÑO A TODOS***
El Ayuntamiento de León recibió el pasado 3 de julio una advertencia de los Tedax para que suspendiera el mes de la morcilla leonesa dentro de los actos de la Ciudad Gastronómica Española, tras comprobarse en una excavación arqueológica que fue usada como explosivo alternativo en la Guerra Civil Española.
Sin embargo, las autoridades municipales leonesas desoyeron la advertencia de los Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos y durante todo el mes de octubre expusieron a los ciudadanos, dentro de los actos de la Ciudad Gastronómica Española, a la volatilidad de este producto.
La consideración de explosivo alternativo de la morcilla de cebolla leonesa se pudo certificar en los estudios posteriores a la localización de unas extrañas granadas y artefactos caseros encontradas en una excavación arqueológica de las trincheras del alto Castrilterrón, un puesto defensivo republicano en el Frente Norte de la Guerra Civil. Los arqueólogos, al encontrarlos sin haber sido detonados, llamaron a los Tedax para desactivarlos. Pero al final no se produjo explosión por carecer de pólvora en su interior.
Extrañados por no encontrar rastros de pólvora (pese a que se encontraban intactos), pero sí evidencias de un extraño compuesto biológico de color negro, los arqueólogos llevaron sus restos a la Universidad donde los científicos buscaron mediante un espectrómetro de masas la composición de los mismos. La sorpresa surgió al detectarse que los artefactos explosivos estaban repletos de morcilla leonesa. Una serie de pruebas químicas más confirmaron la volatilidad del compuesto y se certificó la hipótesis de que pudiera haber sido usada como explosivo alternativo de emergencia, debido a la escasa disponibilidad de armamento de los republicanos en 1937.
Un croquis de las posiciones defensivas en Castrilterrón. En rojo donde se encontraron los artefactos explosivos con restos de morcilla leonesa en su interior.
Un croquis de las posiciones defensivas en Castrilterrón. En rojo donde se encontraron los artefactos explosivos con restos de morcilla leonesa en su interior.
Eso provocó que los artificieros enviaran una comunicación a las autoridades municipales leonesas para que extremaran precauciones durante la celebración del mes de este producto tras ser designado uno de los productos estrella de la Capitalidad Gastronómica de España, recomendando que no se celebrara para evitar volatilidades en los ciudadanos leoneses.

"La advertencia se perdió entre tanto policía", aseguran fuentes municipales

Consultadas fuentes municipales de por qué razón el Ayuntamiento pudo ignorar la clara advertencia de los artificieros de las fuerzas de seguridad del Estado y permitir sin más que se celebrara dentro de los actos de la capitalidad gastronómica la promoción de la morcilla leonesa tras haber recibido esta comunicación, no han sabido explicar de forma convincente a este periódico lo ocurrido.
La morcilla, dentro del 'Mes del Vino del Bierzo y la Morcilla de León' fue agasajada a nivel nacional y, pese a la recomendación de precaución se promocionó a bombo y platillo en la página web de la Capitalidad Gastronómica, que en el que se indica "la línea de fortaleza y consistencia de todos los productos derivados de la matanza".
Al parecer, según las mismas fuentes municipales, todo se debe a un error provocado por el barullo provocado por tanta fuerza policial ocupando el Ayuntamiento el día 3 de julio de este año. "Lo más probable es que entre las cajas que se llevaron durante los registros policiales de la Operación Enredadera en el Consistorio de Ordoño se fuera traspapelada esa advertencia y por eso no se ha llegado a hacer nada para evitar la degustación de la morcilla leonesa; no es culpa nuestra que hubiera tanto jaleo ese día y no se nos comunicara de nuevo", explican algunos funcionarios del Ayuntamiento de la capital de la provincia.
Carlos S. Campillo / ICAL Miembros de la UDEF del Cuerpo Nacional de Policía, registran el ayuntamiento de León
La Policía, registró el 3 de julio el Ayuntamiento de León. Fotografía: Carlos S. Campillo (ICAL).
Por su parte, los encargados de llevar adelante los actos de la Capitalidad Gastronómica 2018 y los miembros de la cúpula del Gabinete de Alcaldía han criticado que las autoridades esatatales hayan permitido que ocurra este desagradable fallo. "En el Ayuntamiento de León se hace todo de forma excelente y exitosa, y es imposible que haya habido un error por nuestra parte", explicaron. Para después matizar: "En todo caso el problema será de quien no ha hecho las cosas bien. Si tan problemático era el asunto deberían haberlo vuelto a comunicar, nosotros no podemos tener la culpa de esta situación sobrevenida porque está claro que ningún ciudadano puede criticarnos por nuestra gestión municipal que es la mejor de España".

La Guardia Civil recomienda precaución

La recomendación de la Guardia Civil ante la localización de explosivos de la Guerra Civil por parte de los ciudadanos es que no se manipulen de ninguna manera y que se llame cuanto antes al cuartelillo más cercano para que se hagan cargo de su manipulación, ya que pueden ser altamente peligrosos al no saberse si están cargados realmente con pólvora. Sin embargo, fuentes de la Comandancia de la Benemérita en León no han confirmado que hayan recibido aún ningún protocolo activo sobre la morcilla leonesa.
Según nuevas investigaciones conocidas por este periódico, las últimas comprobaciones químicas en la Universidad han detectado que también se han encontrado restos de morcilla de cebolla en los casquillos de bala de la excavación arqueológica en Castrilterrón. Con lo cual los expertos han deducido que ésta se podía usar "como armamento de repetición".

jueves, 20 de diciembre de 2018

Sánchez Manzano: "la proximidad de las elecciones generales enturbiaron la investigación del 11-M"


Cadena Ser.com

El excomisario de Móstoles, Juan Jesús Sánchez Manzano, fue el Comisario Jefe de los Tedax cuando se produjeron los atentados del 11-M en Madrid

                                                    

Excomisario de Móstoles, Juan Jesús Sánchez Manzano /

Hace una semana que estuvimos hablando con el que fuera comisario de Móstoles Juan Jesús Sánchez Manzano, y que se ha jubilado en el mes de octubre. En aquella ocasión repasamos su trayectoria profesional en el municipio mostoleño. Sin embargo, hoy hablamos sobre los atentados terroristas del 11-M de 2004 ya que en aquellos años fue comisario jefe de los Tedax cuando se produjeron dichos ataques terroristas en Madrid.
Tras los atentados que acabaron con la vida de 192 personas y una ejemplar investigación policial y judicial –reconocida a nivel internacional– se determinó que un grupo de radicales islamistas habían sido los culpables.
En cambio, la cercanía de las elecciones generales, como nos cuenta el excomisario, enturbió todo y miembros del Ejecutivo de José María Aznar, en ese momento en el poder, alimentado la “teoría de la conspiración” presente en algunos medios y con algunos periodistas que seguían apostando por que ETA era responsable.
El excomisario nos cuenta como fue aquel día, la investigación ejemplar de la policía nacional y su personal camino como "cabeza de turco". A continuación, pueden escuchar la entrevista completa con Juan Jesús Sánchez, excomisario y autor del libro "Las bombas del 11-M".