jueves, 4 de febrero de 2010

Lo que no se sabía sobre la furgoneta de ETA con explosivos interceptada en Zamora


Lo que no se sabía sobre la furgoneta de ETA con explosivos interceptada en Zamora: los dos guardias civiles fueron encerrados dentro del vehículo por el terrorista.

Las circunstancias que rodearon la interceptación en Zamora de una furgoneta cargada de explosivos se van aclarando. ECD ya contó cómo el terrorista Garikoitz García Arrieta logró huir en el coche patrulla de la Guardia Civil. Ahora se añade un dato sorprendente: la pareja de la Benemérita fue encerrada por el etarra en la parte de atrás de la furgoneta. Una condecoración espera a los agentes.

Un agente de la Guardia Civil en prácticas fue quien dio la voz de alarma para esta ‘extraña’ operación, que sin embargo culminó con la exitosa detención de dos etarras y la captura de dos vehículos, uno de ellos cargado con explosivos y otros materiales listos para cometer atentados.

Según relatan a El Confidencial Digital fuentes de la Guardia Civil, el agente en prácticas dio aviso a sus superiores de que unos vehículos sospechosos se encontraban estacionados en una gasolinera de la localidad zamorana de Bermillo de Sayago. Una patrulla se desplazó al lugar, dio el alto a la furgoneta y pidió la documentación a la persona que conducía la furgoneta, así como los papeles del vehículo.

A partir de aquí, los hechos ocurrieron como sigue:

-- La documentación ‘estaba limpia’. Aunque después se comprobó que era falsa, sobre la marcha no había ningún antecedente policial que hiciera sospechar lo más mínimo.

-- Uno de los dos agentes se dirigió a la parte de atrás de la furgoneta. Tras abrir la puerta, entró dentro y, al ver lo que había en el interior, avisó a su compañero diciéndole: “Mira lo que he encontrado”. –véalo aquí-

-- El segundo agente entró también en la parte posterior de la furgoneta. En ese momento, el etarra Garikoitz García Arrieta les cerró la puerta, dejándoles encerrados dentro.

-- El terrorista subió al coche patrulla, que estaba con las puertas abiertas, las llaves puestas y el motor en marcha, y conduciendo el vehículo oficial abandonó el lugar.

-- Lo que no sabía es que el coche de la Guardia Civil llevaba un sistema de GPS, lo que permitió a la Benemérita tener el vehículo localizado en todo momento.

-- Cuando el vehículo cruzó la frontera con Portugal, fue interceptado y el etarra detenido por agentes portugueses.

El resultado final de la operación fue un éxito, según reconocen a ECD fuentes tanto de la Guardia Civil como del Cuerpo Nacional de Policía: dos terroristas detenidos y un cargamento de explosivos incautado, además de material electrónico dispuesto para utilizar en artefactos.

Aunque su actuación no fue la ‘idónea’ sí que obtuvo unos resultados positivos. Los dos agentes, sin saberlo, arriesgaron sus vidas al no tomar las medidas oportunas, una actuación que habría sido muy distinta en puntos más sensibles, como el País Vasco, donde no se habría descuidado la seguridad de los agentes ni un segundo, admiten fuentes del cuerpo.

El Director de la Policía y la Guardia Civil, Francisco Javier Velázquez, que ha seguido este asunto constantemente, es partidario de condecorar a los dos guardias civiles por su buena actuación. Dentro del Instituto Armado muchos agentes los consideran héroes.

El nuevo robot detector de bombas




El nuevo robot detector de bombas

* Indra desarrolla un sistema que permitirá a los Tedax localizar explosivos
* Podrán detectarlos a una distancia de 20 metros y determinar su composición
* Conocer el tipo de explosivo les ayudará a elegir el mejor procedimiento
* El proyecto se llama OPTIX y combina tres tecnologías basadas en el láser

Teresa Guerrero | Madrid
Actualizado miércoles 03/02/2010 19:09 horas

Detectar una bomba a distancia y saber su composición es uno de los grandes retos en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, las fuerzas de seguridad podrían contar pronto con una valiosa herramienta que les permitiría averiguar con un alto grado de fiabilidad si un vehículo o un objeto sospechoso lleva explosivos o se trata de una falsa alarma. La detección se haría a unos 20 metros de distancia y los artificieros podrían saber en poco más de un minuto a qué tipo de explosivo se enfrentan.

El proyecto se llama OPTIX y, en su primera fase, tendrá forma de robot. La empresa española Indra desarrolla esta tecnología, que podría comenzar a funcionar en 2012. Se trata de un proyecto impulsado por la Unión Europea dentro del Programa Marco de I+D, cuyo objetivo es diseñar nuevos métodos para detectar explosivos a distancia. Los futuros usuarios de este sistema, como la unidad Tedax de la Guardia Civil, colaboran en su desarrollo.
Amenaza terrorista

Tras los atentados del 11-M en Madrid, Indra formó un grupo de investigación para dotar a las fuerzas de seguridad de nuevas tecnologías para hacer frente a la amenaza terrorista. "Se trata de ponérselo cada vez más difícil a los terroristas. Son muy ágiles en sus respuestas y cambian rápidamente de explosivos para esquivar los sistemas de control así que el objetivo es lograr que cada vez sea más complicado colocar una bomba", afirma Javier Hernández, ingeniero y experto en sistemas de seguridad de Indra.

En la actualidad, los perros adiestrados son el método más usado para localizar explosivos.

Cuando se manipulan explosivos siempre quedan pequeñas trazas tanto en las manos de las personas que los manejan como en los objetos que los contienen. Eliminar estos residuos por completo es muy complicado por lo que resulta prácticamente imposible transportarlos sin dejar rastro. La tecnología OPTIX se basa en detectar estas trazas a través de tres técnicas distintas y complementarias. El láser se proyecta sobre el objeto sospechoso, excita la sustancia e identifica un patrón químico.

"Un 'tedax' tiene que trabajar con certeza. Cualquier tecnología tiene sus limitaciones porque los explosivos pueden presentarse de muchas maneras", explica Carlos de Miguel, responsable del proyecto. "OPTIX está siendo diseñado para detectar cantidades microscópicas de explosivos y la combinación de tres tecnologías permite un alto grado de fiabilidad, que es lo que un 'tedax' quiere".
Mayor seguridad para los Tedax

El jefe de la Unidad Central Operativa de Desactivación de Explosivos de la Guardia Civil cree que esta herramienta supondría un gran avance en su trabajo: "Nos daría mucha más seguridad a la hora de actuar, tanto físicamente como para saber ante qué nos enfrentamos".

Cuando hay dudas sobre si un vehículo o un objeto sospechoso lleva una bomba, las fuerzas de seguridad mandan a un perro a una cierta distancia. Una vez que el animal la ha detectado, comienza el proceso para neutralizarla, en el que suelen emplearse robots manejados por control remoto.

Al manipular explosivos siempre quedan pequeñas trazas. Transportarlos sin dejar rastro es muy complicado.

"Siempre trabajamos con la hipótesis más peligrosa para no equivocarnos. Si supiéramos la composición del artefacto nuestra ventaja sería muy grande pues podríamos utilizar en cada ocasión el procedimiento más adecuado para desactivarlo".

El sistema desarrollado por Indra complementaría el trabajo de los perros, que en la actualidad es el método más utilizado por las fuerzas de seguridad de todo el mundo para detectar explosivos. No los reemplazaría, pues estos animales "tienen una versatilidad que, al menos de momento, no ofrece ninguna tecnología", asegura este responsable de la Guardia Civil.

En principio, este sistema no está pensado para detectar explosivos en pasajeros o maletas en puntos de control de aeropuertos aunque sí serviría para detectar bombas en aparcamientos. Asimismo, podría usarse como herramienta forense para determinar si un sujeto ha estado en contacto con explosivos.

Vídeo: Indra

El Gobierno roba a los pensionistas



Reforma
El Gobierno roba a los pensionistas
Pablo Molina
El llamado Estado del bienestar es una estafa monumental y el sistema público de pensiones el mecanismo más injusto e insolidario que jamás ha concebido el ser humano.
El sistema público de pensiones es un latrocinio oficial que justifica sobradamente la necesidad de destruir el llamado Estado del bienestar. La culpa la tienen, en primer lugar, los beneficiarios del sistema, que a estas alturas siguen siendo incapaces de exigir a los políticos el derecho a manejar sus propias finanzas para utilizar el dinero aportado durante su vida laboral en la forma que estimen oportuno una vez alcanzada la edad de jubilación.

No se dan cuenta de que el Estado les roba y que, cuando ya no son útiles para la actividad productiva, les sigue manipulando con abundantes dosis de demagogia en función de los cálculos electorales del partido en el poder.

El Gobierno no concede ninguna pensión. Por el contrario, lo que hace es robar la mayor parte de lo acumulado por el beneficiario a lo largo de su vida para dejarle unas migajas que, encima, raciona a su antojo decidiendo a qué edad puede o no dejar de trabajar y cuánto debe percibir hasta su muerte.

Sólo hay que hacer unos cálculos sencillos para percibir las dimensiones del desfalco. Considerando una pequeña aportación mensual de 80 euros a la Seguridad Social, una persona que haya trabajado toda su vida, por modesto que haya sido su empleo, ha acumulado a los sesenta y cinco años del orden de cuatrocientos mil euros (a un interés compuesto del 5%, descontada la inflación, que es también una tasa más que razonable en una inversión a largo plazo). Ese capital acumulado le permitiría cobrar una pensión de mil quinientos euros hasta los noventa años, y eso en caso de que no quisiera rescatar el total del dinero ahorrado. Pues bien, la inmensa mayoría de los trabajadores jubilados perciben menos de la mitad de ese dinero y, además, tienen que vivir con la zozobra constante de no saber qué van a cobrar al año siguiente o si va a haber dinero suficiente en la caja del Estado para pagarles esa miseria.

El llamado Estado del bienestar es una estafa monumental y el sistema público de pensiones el mecanismo más injusto e insolidario que jamás ha concebido el ser humano. Por eso hay que criticar a Corbacho y enviar a este Gobierno al lugar que recomendó en su día el secretario general de la UGT madrileña, pero sin olvidar que el verdadero enemigo de los jubilados es el actual sistema de previsión social. Y si preferimos seguir concediendo a los políticos el poder de decidir sobre nuestra ancianidad, entonces no nos quejemos. A trabajar hasta los ochenta años para el Gobierno y punto en boca.

miércoles, 3 de febrero de 2010

La AUGC anuncia movilizaciones: "se acabó el derrotismo y la resignación"



quejas por ser el cuerpo peor tratado y pagado
La AUGC anuncia movilizaciones: "se acabó el derrotismo y la resignación"

La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha denunciado las "presiones políticas" del Ministerio del Interior en la sanción de seis meses de empleo y sueldo para seis guardias civiles, cuatro de ellos representantes de la asociación, por manifestarse conjuntamente en Madrid con los sindicatos policiales en reivindicación de mejoras laborales el pasado 18 de octubre de 2008. Además, ha elaborado un extenso documento sobre los cerca de 1.600 cuarteles de la Guardia Civil repartidos por España en el que se detalla el "lamentable estado" en el que se encuentran, que enviará al Ministerio del Interior y a todos los partidos políticos.

La Guardia Civil no pide nada extraordinario, asegura la AUGC, sólo pide la equiparación laboral con la Policía Nacional, las mismas condiciones que cualquier otro cuerpo policial. Su secretario general, Alberto Moya, asegura que es el cuerpo de seguridad peor tratado, peor pagado y con las peores condiciones profesionales incluidas las Fuerzas Armadas. Sólo quieren una jornada laboral digna: "lo digo porque algo ha cambiado, porque los guardias civiles no estamos dispuestos a seguir asumiendo esta situación de abandono y discriminación laboral a las que nos tiene sometido el Gobierno. Se acabó el derrotismo y la resignación, hemos salido a la calle varias veces para reclamar derechos y lo volveremos a hacer, eso y lo que sea necesario".

El próximo jueves hay reunión con el Ministerio del Interior. Amenazan con abandonarla y con movilizaciones si no les toman en serio.

martes, 2 de febrero de 2010

Soplo al director de la Policía


LUCHA ANTITERRORISTA / La delación a ETA
Soplo al director de la Policía

García Hidalgo fue alertado de que sus teléfonos estaban intervenidos en el 'caso Faisán'

FERNANDO LÁZARO

Madrid

Algunos jugaron con ventaja. Tuvieron información privilegiada de cómo avanzaban las investigaciones del caso Faisán sobre el chivatazo policial a ETA. Según explicaron a este diario fuentes policiales, los investigadores del caso detectaron cómo al menos el que fuera director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, fue alertado de que sus teléfonos estaban intervenidos y sus conversaciones eran vigiladas. El aviso, este nuevo chivatazo, según estas fuentes, se produjo a finales de septiembre de 2006, dos meses después de que el juez Baltasar Garzón pasara a ocuparse de la instrucción.

Fue en ese momento cuando los investigadores detectaron un muy ilustrativo bajón en la actividad de los teléfonos móviles de tarjeta prepago que estaban siendo investigados por el equipo dirigido por Carlos G. y cuyo uso se atribuía a García Hidalgo. También comprobaron una importante disminución en el volumen de llamadas del teléfono oficial que hasta ese momento era utilizado por el ex director de la Policía.

La convicción fue entonces clara: se había producido una fuga de información (y no la primera) sobre las investigaciones judiciales. Según estas fuentes, la alerta pudo haberse ampliado al resto de los presuntos implicados en la trama, pero en el que más claramente observaron el fin de las comunicaciones es en el caso de García Hidalgo.

Cuando se detectó el chivatazo, el entonces instructor de la causa, Fernando Grande-Marlaska, puso en marcha una doble investigación de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. En ambos casos, los encargados tenían la prohibición expresa de facilitar datos a sus superiores. La llegada de Garzón sacó a la Guardia Civil y dejó sola a la Policía Nacional, que mantenía la prohibición de dar información a sus superiores de la Comisaría General de Información.

Pero, según explicaron fuentes cercanas a los investigadores, el director general tuvo información de las pesquisas. Los encargados policiales detectaron movimientos telefónicos desde cabinas entre mandos relacionados con los investigados. Incluso, se constató cómo policías de la lucha antiterrorista contactaron con los investigados para que les llamaran desde «teléfonos seguros». Es decir, quedaba la constancia de que entre mandos de la Policía existía la sospecha de que estaban intervenidos los teléfonos de los citados como sospechosos en los informes.

Conviene recordar que en los escritos enviados por el equipo de Carlos G. al juez Garzón se explica que los investigados habían adoptado una serie de «medidas de seguridad» para «proteger la confidencialidad de sus comunicaciones». Trataban de blindarlas, lo que para los investigadores era un indicio más de su presunta implicación en el chivatazo a Joseba Elosua, dueño del bar Faisán y uno de los responsables de la trama de extorsión de ETA.

Una de estas medidas fue la activación casi simultánea de varias tarjetas telefónicas de Movistar. Todas prepago. En aquel momento, año 2006, no era necesario identificarse para adquirir este tipo de tarjetas.

En sus escritos, los investigadores hacen un detallado control comparativo de los teléfonos sospechosos prepago con los oficiales asignados por Interior a los investigados.

Así, en el informe remitido al juzgado de Garzón en enero de 2007, los policías detallaban el cruce de llamadas entre cinco teléfonos de tarjeta prepago utilizados, al menos, por el inspector de Vitoria que se presume que entregó el teléfono a Elosua, el jefe superior en el País Vasco (al que se atribuye el chivatazo) y el director general de la Policía. En el caso de este último, los investigadores averiguaron que, además del oficial, funcionaba con otros dos teléfonos con tarjetas prepago.

Uno de estos números es el que tenía en su poder el etarra Jon Iurrebaso, uno de los intermediarios del Gobierno en el proceso de paz. La Policía no logró acreditar a quién correspondía uno de esos teléfonos prepago; sólo que estaba siendo utilizado fundamentalmente en San Sebastián y que no pertenecía a ninguno de los investigados.

A requerimiento de Garzón, los investigadores detallaron en uno de sus escritos el número de copias que realizaron del informe matriz, en el que se detallaban sus acusaciones. Indicaron que de él y de sus anexos, firmados además de por Carlos G. por los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía 18.724, 78.870, 78.887 y 78.882, se realizaron dos copias. El original quedó en manos del juez. Una de las copias le fue entregada al Director Adjunto Operativo de la Policía y otra se la quedó el jefe del equipo investigador.

Además, para demostrar que las pesquisas estaban blindadas, los investigadores detallan: «Al haberse elaborado el informe 367/06 por los cinco funcionarios y con el fin de garantizar la confidencialidad de su contenido, se adoptó la precaución de confeccionar el mismo en disco duro externo (memoria USB), motivo por el que cada uno de los funcionarios están en posesión del archivo informático que contiene el borrador del precitado informe».

Un comisario apuntó al investigador

No aporta datos, sólo su impresión personal y profesional. Pero es uno de los pocos informes policiales que, además de los del equipo de investigación dirigido por Carlos G., constan en el sumario instruido por Garzón. Está firmado por el comisario José C., que cuando se produjo el chivatazo estaba destinado en la Comisaría General de Información. En su escrito, lanza sospechas sobre Carlos G. Apunta un comentario de este inspector jefe sobre el llamado 'proceso de paz'. El mando policial asegura que el inspector, que llevaba meses tras la pista de la trama de extorsión de ETA presuntamente liderada por Joseba Elosua, se había mostrado en contra de actuar contra ella porque, a su entender, podía perjudicar el 'proceso'.

Estos datos fueron aportados por el que fuera comisario de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Comisaría General de Información en aquellas fechas a requerimiento del entonces juez instructor de ese sumario, Fernando Grande-Marlaska. Este comisario envió al menos tres informes a este magistrado y otros dos a Baltasar Garzón cuando éste retornó a su juzgado tras su estancia en Estados Unidos.

El responsable de la UCI se refería así a los comentarios que, durante las reuniones preparatorias para desmantelar la trama del 'impuesto revolucionario', asegura que realizó el inspector jefe Carlos G., entonces jefe de la sección de Economía de la Unidad Central de Inteligencia.

Pero en su informe, además de aportar comentarios que se presume que escuchó a Carlos G., el comisario de la UCI no da indicios, ni pistas ni aporta pruebas que sostengan que fue el responsable de la investigación el mismo que dio el chivatazo a ETA.

De hecho, ni Grande-Marlaska inicialmente, ni después Baltasar Garzón, llamaron a declarar a Carlos G. tras la denuncia de su superior.

De hecho, Carlos G., pese a haber enviado cinco informes a la Audiencia Nacional sobre sus investigaciones, no ha sido citado a declarar por el instructor ni una sola ocasión. Ni siquiera, como recuerdan fuentes policiales, ha sido llamado a instancias de la Fiscalía para que ratificara sus informes, para que diera fe de que esos escritos presentados ante el juez eran sus conclusiones. Como recuerdan las partes, éste es otro de los puntos pendientes de la investigación


DANIEL PORTERO /Presidente de Dignidad y Justicia
«Si se archiva el caso sería un chivatazo judicial»

Está al frente de una asociación decidida a poner toda la carne en el asador para conocer quién dio el chivatazo a ETA y, sobre todo, quién lo ordenó

FERNANDO LÁZARO

Madrid

Pregunta.- ¿Por qué se personó Dignidad y Justicia en este procedimiento?

Respuesta.- Lo decidimos en 2006, justo cuando se conoció el chivatazo, porque entendemos que forma parte del sumario troncal, el de la trama de extorsión de ETA.

P.- Vista la evolución de la causa y, ante la petición de archivo por parte del fiscal y el silencio de la AVT, parece que se quedan solos. ¿Han recibido presiones o mensajes para que rebajen la presión acusatoria?

R.- No directamente. Lo que pasa es que a veces en algunos círculos de la Audiencia Nacional no estamos bien vistos; lo percibimos sobre todo en el trato con la Fiscalía. Y esto es muy triste, porque son ex compañeros de mi padre. En la Fiscalía no podemos casi ni entrar. Notamos un ambiente muy hostil contra nosotros.

P.- Hasta el juez Grande-Marlaska recibió cantos de sirena para que el caso no avanzara.

R.- Entiendo que los hubo. Para nosotros, Garzón, judicialmente, merece el respeto en algunas causas, pero, en otras, entiendo que se está pasando de la raya. Debe tener mucho cuidado, porque él, en algún momento, puede pensar que la información que tiene es privilegiada de cara a otros asuntos propios y personales, y tiene que darse cuenta de que siempre habrá alguien detrás, vía judicial, vía periodística o por otra, que va a hacer lo posible para que se esclarezca la verdad.

P.- Algunos dicen que investigar el chivatazo puede provocar un grave daño en la moral de las Fuerzas de Seguridad y perjudicar la lucha antiterrorista.

R.- Yo creo que no. Es un ejercicio democrático que se sepa la verdad. Y en algún momento se va a saber.

P.- ¿Seguro?

R.- Creo que sí, y que en algún momento se sabrá también que Egunkaria y Udalbiltza estuvieron sobre la mesa de negociación entre el Gobierno y ETA. A lo mejor quien debería saberlo es el tribunal que está juzgando a los encausados en Egunkaria. Y el caso Faisán también se sabrá.

P.- Han tenido acceso a una parte del sumario del chivatazo. No le voy a pedir que nos dé información, porque lo tiene prohibido por Garzón, pero sí que nos haga un dibujo, que nos diga las conclusiones a las que ha llegado.

R.- Se ve claramente que falta la mitad de la instrucción, como mínimo. Si hay 14 tomos, faltan otros 14, que es la parte de la Guardia Civil. En esta causa no se la ha dejado participar y lógicamente tiene mucho que decir, porque la Guardia Civil sólo tuvo un mes para preparar lo que precisamente era la investigación sobre el equipo de investigación policial del chivatazo. La Guardia Civil tenía el encargo de investigarles a ellos. Pero en cuanto entra en el procedimiento Garzón les aparta y entiende que es un tema de la propia Policía. Y el equipo de investigación hace bien su trabajo, pero teledirige en un único sentido.

P.- ¿Cree que los investigadores no apuraron todas las líneas?

R.- Creo que el hecho de que este equipo ya formara parte de las propias investigaciones sobre la trama de extorsión, y que fueran ellos los primeros que tuvieron el material de la baliza que permitió destapar el chivatazo, hace que existan dudas. Eso no quiere decir que acuse a los investigadores, pero creo que no hay que descartar todas las hipótesis. Pienso que no están todos los que son ni son todos los que están.

P.- El hecho de que un equipo de policías ponga en el punto de mira a su director general...

R.- La investigación es muy buena, es un trabajo muy fino, muy trabajado, pero visto con orejeras, en una única dirección. Para evitar cualquier duda y sospecha, creo que el propio equipo investigador se debería haber sometido a investigación, y quién mejor que la Guardia Civil para llevarla a cabo.

P.- ¿Tiene una hipótesis de lo que pasó?

R.- Hombre, quien tiene todas las de perder es García Hidalgo. Sobre el resto, habría que investigar más.

P.- Pero parece que todo está en vía muerta.

R.- El problema es que el juez no nos ha dado la oportunidad. En la Sala de lo Penal hay 32 diligencias pendientes sobre este asunto que deben resolverse; la Sala tiene que decir sí o no a esas diligencias. Si dice que sí, creo que la investigación va a avanzar muchísimo y creo que algún día se podrá aclarar algo.

P.- ¿Y si es un no?

R.- Pienso que, si se cerrara la puerta, sería un escándalo aún mayor que lo que se ha producido con el propio chivatazo. Sería un chivatazo judicial, absolutamente.

P.- Los informes apuntan al director. ¿Por dónde cree que sigue la línea ascendente de implicados: Interior, Ferraz, quizá Moncloa...?

R.- Hay un tráfico de llamadas con la Secretaría de Estado, con el señor Camacho, que es más que dudosa. Creo que Interior debería aclarar como mínimo por qué esos días existen esas llamadas y precisamente a la hora crítica. Si Interior quisiera ser transparente, no tendría que darle miedo hablar y debería explicar en qué consistieron aquellas llamadas. Si no lo quiere hacer, es un problema. Deben aclarar mucho. Debe hablar el Ministerio del Interior, ya sea el ministro o el secretario de Estado. Y deben aclarar esta situación. Tienen mucho que decir y no estoy viendo que sean transparentes. A mí me crea una cierta sospecha.

P.- ¿Cómo valora la actuación de Garzón?

R.- Creo que se ha equivocado. Ha mantenido el secreto mucho tiempo. Este tema es delicado, pero la sociedad española y las víctimas del terrorismo no se merecen estos silencios. Lo que tenía que haber hecho Garzón es abrir el abanico de la investigación y no cerrarlo al sacar a la Guardia Civil.

P.- Por lo que sabe, ¿es verosímil que los policías dieran un chivatazo sin recibir órdenes?

R.- Es inverosímil de todo punto

LUCHA ANTITERRORISTA / La delación a ETA
El caso llega al Parlamento vasco

MIKEL SEGOVIA

Bilbao

El Partido Popular del País Vasco exigirá en el Parlamento autonómico que se depuren las responsabilidades política del caso Faisán y que se condene los «métodos espurios» empleados en la lucha contra ETA. En una proposición no de ley remitida a la Cámara vasca, el PP reclama el apoyo de los partidos para llegar hasta el final y esclarecer el presunto chivatazo a miembros del aparato de extorsión de la banda terrorista, poco antes de que se iniciara una operación policial contra ellos y en la que podría haber intervenido el Ministerio del Interior. Para los populares, se trata de un caso de gravedad que pone en juego la credibilidad del Estado de Derecho, por lo que reclama evitar «que estas actuaciones queden impunes».

El parlamentario del PP Carlos Urquijo recuerda que, «una vez más», se ha recurrido a «penosos atajos» en la lucha contra ETA «que nos alejan de su final».

En su petición señala que la confianza de la ciudadanía ha quedado gravemente «deteriorada» al haber provocado «alarma e indignación» tras comprobar que no se respeta la ley en la lucha contra ETA.

El parlamentario del PP vasco solicita «pronunciamientos claros y compromisos institucionales» en esta materia para superar la desconfianza generada en la lucha contra la violencia que lleva a cabo el Estado de Derecho. Junto a ello, reclamará que el Parlamento vasco apoye la «actuación inmediata» de la Justicia. La iniciativa también insta al Gobierno español a evitar en el futuro la «reiteración de actuaciones» que deslegitimen la acción del Estado de Derecho.

Otro español muerto en Afganistán en un ataque a su blindado obsoleto


MISIONES EN EL EXTERIOR / Atentado contra las tropas
Otro español muerto en Afganistán en un ataque a su blindado obsoleto

Los soldados del convoy respondieron a la agresión ayudados por helicópteros italianos y mataron al menos a tres talibán

ROBERTO BENITO

Madrid

En 2010 no hay tregua invernal que valga en Afganistán. La comunidad internacional decidió enviar decenas de miles de efectivos al país para derrotar a la insurgencia a sus feudos, España se sumó con entusiasmo a la escalada militar y nuestras Fuerzas Armadas sufrieron ayer de nuevo el golpe de la guerra, cuando un explosivo talibán se llevó por delante la vida de un soldado del Ejército español, John Felipe Romero, de origen colombiano, que viajaba en un BMR con 30 años de antigüedad. Y ya son 92 los fallecidos desde el inicio de la misión, hace más de ocho años.

Ayudadas por helicópteros italianos, las tropas españolas respondieron al ataque con disparos y acabaron con la vida de al menos tres talibán, que tras la explosión de la mina antipersona permanecían emboscados en la zona para atacar de nuevo a los soldados. Las tropas se incautaron de armamento y munición de los insurgentes.

Estaba avisado que éste iba a ser el año más duro de la guerra hasta ahora, de que los talibán iban a reaccionar con violencia a la llegada de más soldados de la OTAN, y ayer, pasado el mediodía, el funesto vaticinio se confirmó en forma de bomba al paso de un convoy español.

El atentado se produjo en la provincia de Badghis, la única de Afganistán bajo responsabilidad española. Una caravana de 11 vehículos, todos BMR, y varios coches de la Policía afgana recorrían en misión de reconocimiento la llamada Ruta Lithium, que une las dos principales localidades de la provincia: la capital, Qala-e-Now, bastión de la OTAN en la región y sede de la base española, y Bala Murghab, centro de la actividad de la insurgencia en la zona. En realidad, hablar de ruta es casi quimérico, porque no aparece en los mapas. Es la OTAN la que la está intentando abrir: expulsando a los talibán de la zona, montando puestos de guardia y atravesándola con convoyes. Allí, en una de las zonas más inhóspitas del país, a pocos kilómetros de la frontera con Turkmenistán y a muchos de la civilización.

Una tarea que afrontan desde hace meses los efectivos españoles, que en Afganistán son más de 1.000. Hasta ahora habían sufrido varios ataques a lo largo de la ruta, pero en forma de hostigamiento y de tiroteos, de lucha directa, escenario en el que las tropas se sienten seguras. Sólo en diciembre hubo dos ataques importantes en la zona más complicada del recorrido, el desfiladero de Sang Atesh, pero fueron repelidos con facilidad por las tropas, que no sufrieron ni siquiera daños materiales. Ayer, sin embargo, ese mismo desfiladero se convirtió en la tumba del soldado John Felipe Romero Meneses, de 21 años, soltero y de nacionalidad colombiana, porque el ataque se realizó con lo que más temen los militares en Afganistán: las bombas escondidas en los caminos.

Un explosivo de gran potencia estalló al paso del BMR en el que viajaban el soldado Romero y los otros seis militares que resultaron heridos, dos de ellos de gravedad. Exactamente la misma dinámica seguida por la insurgencia en el anterior atentado que acabó con la vida de un militar español, el cabo Ancor Cabello, el del 7 de octubre en Herat: un explosivo en la ruta seguida por las tropas españolas y un vehículo blindado con más de 30 años de antigüedad que salta por los aires.

Los BMR fueron introducidos en los 70 y, a pesar de las mejoras y de la insistencia del Gobierno en que son seguros, su uso en misiones como la de Afganistán es discutido.

El propio Ministerio de Defensa es consciente de ello y está en pleno desarrollo de un plan de sustitución de los BMR por otros tipos de vehículos. A corto plazo, el relevo de los actuales blindados se está realizando con los RG-31, mucho mejor preparados y similares a los utilizados por EEUU y otros países aliados, que comenzaron a enviarse el pasado otoño, pero que hasta marzo no se usarán de forma generalizada.

Dando idea de lo organizado del ataque de ayer, después de la explosión, un grupo de talibán abrió fuego contra los militares españoles y se entabló un combate. Tras solicitar y recibir apoyo aéreo, las tropas lograron al fin controlar la situación, matando a tres insurgentes, haciendo huir a los demás e incautándose de armamento y munición. Los helicópteros italianos que acudieron en su ayuda mataron también a un número indeterminado de atacantes. A continuación abandonaron el lugar. No dio tiempo ni siquiera a analizar el explosivo utilizado en el atentado. De ello se encargará el equipo del Centro Internacional de Desminado que viajó anoche hasta Afganistán junto a Carme Chacón, que se desplazó al país para repatriar el cuerpo del soldado John Felipe Romero.

Así, con bombas, enfrentamientos armados y muertos, está hoy Afganistán. La comunidad internacional ha comenzado a barajar la posibilidad de dialogar con los talibán para aislar a los elementos más radicales. Pero de momento, lo que toca es más soldados y más conflicto. Por parte de España, 511 nuevos efectivos, que llegarán antes del verano a Afganistán. Allí, donde la realidad es hoy más que nunca la de la bomba escondida en los caminos esperando el paso de las tropas internacionales.

lunes, 1 de febrero de 2010

La Asociación de Víctimas del Terrorismo critica la condena a Mohamed Belhadj

La Asociación de Víctimas del Terrorismo consideró ayer «una vergüenza» la «ridícula» condena a ocho años de prisión que un tribunal marroquí ha impuesto al huido del 11-M Mohamed Belhadj.

Sólo ocho años para el huido del 11-M

Un tribunal marroquí condena a Belhadj aunque cree que no estuvo en los trenes

JOAQUÍN MANSO

Madrid

Un tribunal marroquí condenó ayer a ocho años de cárcel al huido del 11-M Mohamed Belhadj por la denuncia oficial que presentó contra él España a través del juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco, que lo consideraba, con el apoyo de la Fiscalía, autor de los 191 asesinatos terroristas de los trenes.

La Sala de lo Criminal anexa del Tribunal de Sale encontró a Belhadj culpable de «constituir una banda criminal, preparar y cometer actos terroristas y atentar gravemente contra el orden público», aunque fuentes judiciales en Marruecos señalaron que esa formulación se corresponde con el delito equivalente en España de pertenencia a una organización terrorista, ya que el tribunal entiende que no está acreditado que colocase alguna de las bombas. Es decir, era un miembro de la célula de El Tunecino y colaboró en el 11-M, pero no se ha probado que llegase a montar en los trenes. La sentencia será recurrida con toda probabilidad.

Las mismas fuentes señalaron a EL MUNDO que la principal prueba de cargo contra Belhadj ha sido el contrato de alquiler del piso de Leganés en el que se suicidaron siete islamistas, que está firmado por él. Además, su perfil genético apareció en la casa de Morata en la que se montaron las bombas.

Mohamed Belhadj fue arrestado en mayo de 2009 por las autoridades de Siria, que lo extraditaron a Marruecos en cumplimiento de la orden de busca y captura internacional que dictó contra él en abril de 2004 el juez Juan del Olmo. La Policía española, sin embargo, había informado al instructor de que lo más probable es que hubiese muerto en 2005 en un atentado suicida en Irak.

Como Marruecos no extradita a sus nacionales, el juez Velasco tuvo que presentar una denuncia ante la Corte de Sale. Así había ocurrido en 2007 con otro de los huidos, Abdelilah Hriz, que fue condenado a 20 años de prisión. Muchos más que Belhadj, ya que el tribunal entiende que la participación de éste fue menor.

Después del suicidio múltiple de Leganés, Belhadj huyó de Madrid y se refugió con los demás prófugos del 11-M en La Fortaleza de los Guerreros, el edificio de islamistas de Santa Coloma que la Policía mantenía vigilado