Mostrando entradas con la etiqueta Encuestas electorales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Encuestas electorales. Mostrar todas las entradas

domingo, 13 de marzo de 2011

Rajoy y Zapatero pierden la batalla ante Díez, Duran y Mas


MARISA CRUZ / Madrid /El Mundo

Rubalcaba es el único ministro que consigue aprobar en capacidad política

Zapatero embustero

Sin cambios positivos en cuanto a valoración de los ciudadanos. Así se resume el resultado que arroja la encuesta de marzo de Sigma Dos para EL MUNDO. Al menos, en lo que afecta a las dos principales figuras políticas del país: José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

Cierto es que, desde hace ya varios meses, el líder de la oposición supera en nota al presidente del Gobierno, pero lo hace sin brillantez y, desde luego, no consigue el aprobado. Rajoy obtiene una calificación de 4,1 puntos, algo inferior a la que logró en el sondeo que publicó este periódico en febrero (4,18) perdiendo el tercer puesto del ranking en favor del presidente de la Generalitat, Artur Mas.

Por su parte, la estrella de Zapatero parece haberse eclipsado definitivamente. Tampoco él consigue recuperar puestos. Lejos están los tiempos en los que sin discusión aparecía como el político más valorado. Ahora, el presidente del Gobierno debe conformarse con la quinta posición y una mala nota de 3,79 puntos.

A Zapatero sólo lo aprueban los votantes socialistas, que le otorgan 5,38 puntos. De igual forma, a Rajoy sólo le conceden el aprobado los votantes del PP. Sin embargo, entre los dos hay una diferencia clara: quienes aseguran haber votado al PSOE en las pasadas elecciones conceden al líder de la oposición una nota bastante más alta (3,31) que la que otorgan a Zapatero los que votaron al PP (1,84).

Los tres primeros puestos de la lista corresponden de nuevo a políticos pertenecientes a partidos mucho más pequeños. Respecto a febrero, ha habido un trueque, porque ahora la carrera la encabeza el portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, Josep Antoni Duran Lleida (4,48), que le arrebata así el podio a la líder de UPyD, Rosa Díez (4,38), que pasa a colocarse en segundo lugar.

En esta ocasión, quien sí escala puestos es el nuevo presidente catalán, Artur Mas, que ya ha logrado figurar como el tercer político mejor valorado con un 4,14. Probablemente su ascenso deba más a la comparación que los ciudadanos establecen con su predecesor, José Montilla, que nunca despuntó en las encuestas, que a su gestión al frente de la Generalitat, todavía muy breve.

En los puestos de cola aparecen, igual que en meses anteriores, el coordinador general de IU, Cayo Lara (3,73), justo detrás de Zapatero y rozándole los talones; el dirigente de ERC, Joan Puigcercós (3,21) y, cerrando la clasificación, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu (3,2).

Por lo que se refiere a la valoración que consiguen los miembros del Ejecutivo, cabe destacar que únicamente el vicepresidente primero y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, logra una nota digna, superando con una cierta holgura (5,3) el listón del aprobado. Todos los demás se quedan por debajo del mismo, si bien la ministra de Defensa, Carme Chacón, el nombre que junto al de Rubalcaba suena como posible para suceder en su caso a Zapatero, se acerca al nivel del cinco (4,77).

Lógicamente los votantes socialistas son los que más alto puntúan a ambos. Los populares les rebajan mucho la nota, pero coinciden en que ellos dos son los que muestran más capacidad política. La misma opinión tienen quienes aseguran haber votado a Izquierda Unida o a otras fuerzas políticas.

La vicepresidenta segunda, Elena Salgado, y el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ocupan el tercer y cuarto puesto en valoración.

Para el furgón de cola se queda el vicepresidente tercero, Manuel Chaves, al que los ciudadanos sitúan en el puesto decimoprimero de 15. A este histórico del PSOE tampoco le benefician sus propios votantes que le colocan en el lugar número nueve. La peor clasificada vuelve una vez más a ser la ministra de Sanidad, Leire Pajín, precedida por la de Cultura, Ángeles González-Sinde.

Pésima imagen del Gobierno y su líder

A medida que corren los meses, la imagen del presidente Zapatero y de su Gobierno empeora. Entre los españoles parece haber calado la idea de que el presidente y su equipo actúan con demasiada improvisación y dan continuos bandazos. La mayoría de los españoles califica la imagen del jefe del Ejecutivo como mala o muy mala. Así lo expresa un 52,1% de los encuestados cuando se refiere al jefe del Ejecutivo, en tanto que sólo un 15,8% mantiene que Zapatero tiene una imagen buena o muy buena. Cuando lo que se juzga es al equipo de Gobierno en su conjunto, las cosas empeoran. Sólo un 11% cree que traslada buena imagen, mientras que un 53,3% opina exactamente lo contrario. El declive del presidente se aprecia incluso entre los votantes socialistas. Uno de cada cuatro califica con un mal o muy mal a Zapatero, aunque desde luego esta proporción está alejadísima de la que se registra entre los votantes del PP donde nueve de cada 10 rechaza totalmente al presidente. La imagen del jefe del Gobierno cosecha su peor valoración entre los votantes situados entre los 30 y los 44 años y entre los mayores de 65. También son estos votantes los que se muestran más críticos con el Ejecutivo.

viernes, 11 de marzo de 2011

La histórica inversión electoral del 14-M


ROBERTO BENITO / Madrid / El Mundo

Los comicios que llevaron a Zapatero al poder tres días después de los atentados del 11 de Marzo, de los que hoy se cumplen siete años, reventaron de forma única en España los vaticinios de los principales sondeos

Cuando los más de 26 millones de españoles que votaron en las elecciones del 14 de marzo de 2004 acudieron a las urnas aquel frío domingo, pocos tenían en mente otra cosa que no fueran los brutales atentados que habían conmocionado a España tres días antes y todos los acontecimientos que se habían sucedido durante las dos largas jornadas posteriores.

Los resultados de los comicios confirmarían horas después lo que muchos sospechaban y pocos se atrevían a vaticinar: los españoles habían dado un vuelco histórico a los pronósticos de las encuestas y habían entregado el poder a José Luis Rodríguez Zapatero.

El de esas elecciones fue un caso único, con sólo dos posibles comparaciones en las democracias occidentales, en el que los porcentajes que los sondeos preveían sólo una semana antes para cada partido acabaron yendo a la otra formación. Ni después, en 2008, ni antes, en las ocho convocatorias electorales al Congreso precedentes, ocurrió nada semejante. Ésta es la crónica de los aciertos y errores de las encuestas preelectorales desde los primeros comicios de junio de 1977, y del accidente de aquel mes de marzo de 2004.

2004. En ninguna convocatoria electoral ha sido tan dispar lo pronosticado por las encuestas y lo ocurrido finalmente en las urnas como en los comicios del 14 de marzo de 2004, en los que un PP que había gobernado los últimos cuatro años con mayoría absoluta pasó súbitamente a la oposición.

El 8 de marzo, EL MUNDO había publicado un sondeo en el que se percibía cierto avance socialista y cierto retroceso popular, pero en el que ni mucho menos se adivinaba una posible derrota de Mariano Rajoy. Los datos que ofrecía la encuesta eran un 42,1% de los votos para el PP y un 37,6% para el PSOE: 4,5 puntos de diferencia.

La misma tendencia se apreciaba en el último sondeo que publicó El País, el 7 de marzo. El diario daba un 42% al PP y un 38% al PSOE: cuatro puntos de diferencia. Incluso el Centro de Investigaciones Sociológicas coincidía con el pronóstico que difundió el 4 de marzo, en el que daba un 42,4% al PP y un 35,5% al PSOE, siete puntos de diferencia.

Zapatero embustero

Entre los sondeos y las elecciones discurrió la última semana de campaña electoral, la más traumática de la historia reciente de España. Tras varios días de mítines anodinos destinados a cambiar poco o nada lo vaticinado por las encuestas, el jueves 11 de marzo estallaron los trenes en la línea 2 de Cercanías de Madrid. Esa misma mañana comenzaron las especulaciones sobre la autoría de los atentados, que se incrementaron al día siguiente y que alcanzaron el paroxismo el sábado, durante la jornada de reflexión, cuando decenas de manifestaciones recorrieron las principales ciudades del país denunciando supuestas mentiras del PP sobre la naturaleza de la masacre.

Las elecciones terminaron dictando el vuelco electoral. El PP perdió y el PSOE ganó, con unas diferencias abismales respecto a las pronosticadas por los sondeos que, de hecho, suponían una inversión: el 42% que se vaticinaba para el PP lo logró el PSOE y el 37% que se daba al PSOE lo obtuvo el PP.

Nunca las empresas de demoscopia habían fallado de esta manera en sus pronósticos a sólo una semana de las elecciones. Sin embargo, no hubo un debate especial en torno a las razones que habían podido provocar el error, ni se generó preocupación por la utilidad de este tipo de sondeos. Nadie tenía dudas y nadie las tiene hoy de que un acontecimiento como el del 11-M sirvió por sí mismo para cambiar la voluntad electoral de millones de españoles.

1977. En las primeras elecciones democráticas desde la Segunda República, la demoscopia no estaba precisamente desarrollada en España y la población no había ni empezado a asimilar la cultura de sondeos electorales que tiene ahora asumida, y ello tuvo su reflejo en las primeras encuestas que se publicaron en los principales periódicos.

El de Diario 16, publicado el 9 de junio, seis días antes de las elecciones del día 15, daba a UCD 20 puntos más que al PSOE (40,5% frente a 20,7%), lo que evidentemente fue una previsión errónea, aunque hasta después de las elecciones no se comprobara.

Más ajustado fue el que publicó El País el 12 de junio, que daba a UCD una intención de voto del 30,2% y al PSOE del 24%. El error en el pronóstico de El País no estuvo en la diferencia entre los dos partidos, sino en sus porcentajes de voto, más bajos de lo que después fueron.

Errores aparte, ambos sondeos coincidieron en cualquier caso en pronosticar la victoria de UCD y el ascenso del PSOE como principal partido de la izquierda, por encima del PCE y de otros.

1979. Las elecciones de este año fueron las primeras en las que realmente los diarios nacionales realizaron grandes encuestas de intención de voto. Diario 16 ofreció el 27 de febrero, dos días antes de los comicios, unos resultados mucho más ajustados a la realidad que en 1977. De hecho, el diario casi lo clavó. Vaticinó que UCD revalidaría la mayoría, y no falló. Sólo erró en la distancia que le separó del PSOE. El sondeo preveía una diferencia entre ambos de sólo 1,2 puntos, pero finalmente los socialistas se quedaron a 4,4 puntos -34,8% frente a 30,4%-.

El País, por contra, patinó con su encuesta, publicada también el 27 de febrero, al pronosticar una victoria del PSOE por casi dos puntos. Pese a todo, el error fue parcial. El País casi acertó con el número de votos que lograría el PSOE; su fallo estuvo en UCD, ya que predijo un hundimiento del partido de Adolfo Suárez que no se produjo.

1982. Pocas dudas hubo en las encuestas que se publicaron antes de las elecciones en las que los socialistas iban a arrasar y a inaugurar una nueva etapa política en España.

Tanto el sondeo de Diario 16 como el de El País, publicados ambos el 22 de febrero, seis días antes de los comicios, pronosticaron una victoria aplastante de los socialistas, favorecida sobre todo por la división del voto de centroderecha en tres partidos: la UCD, AP y el CDS de Suárez. Si acaso, se erró en la magnitud de la victoria de Felipe González: los dos diarios le otorgaban un 42,9% de los sufragios, y finalmente obtuvo el 48,1%.

1986. Los sondeos para las elecciones de la III Legislatura dejaron de nuevo pocas dudas sobre quién iba a ser el vencedor. Diario 16 y El País publicaron los suyos el 15 de junio y ambos coincidieron en pronosticar que el PSOE revalidaría su amplia victoria sobre AP. Las encuestas fueron muy acertadas, ya que se acercaron bastante a la diferencia que finalmente los socialistas lograron sobre los populares.

1989. Junto a los pasados comicios de 2008, las encuestas que los dos principales periódicos realizaron en la campaña electoral de 1989 fueron las más ajustadas a lo que ocurrió en las votaciones.

EL MUNDO, que estrenó su primer número -el 23 de octubre- con el sondeo electoral, y El País coincidieron en señalar la tercera victoria consecutiva del PSOE de Felipe González y casi clavaron el porcentaje de voto tanto de los socialistas como de AP.

1993. Con el Gobierno de Felipe González cercado por los escándalos de corrupción y por la crisis económica, las encuestas que EL MUNDO y El País publicaron el 30 mayo, siete días antes de las elecciones del 6 de junio, vaticinaron por primera vez que el PP ganaría los comicios y terminaría con 11 años de gobiernos socialistas.

La diferencia que los dos periódicos daban a los populares eran mínimas -1,3 puntos en la de EL MUNDO; 0,3 en la de El País- y finalmente no se materializaron, ya que González ganó de nuevo las elecciones.

La de 1993 fue la primera vez que las últimas encuestas antes de las elecciones de los dos principales periódicos no acertaron en sus predicciones sobre el ganador. No obstante, todos los expertos coinciden en que aquellos comicios fueron muy ajustados y que la última semana de campaña fue clave para que los socialistas se impusieron de nuevo, aun perdiendo la mayoría absoluta que habían conservado desde 1982.

1996. Lo ocurrido en 1993 a punto estuvo de repetirse en 1996. Si tres años antes Felipe González había acudido a las urnas en medio de numerosos escándalos, en 1996 esa situación era límite. Por ello, con una corriente de opinión claramente favorable al cambio, los sondeos que EL MUNDO y El País publicaron pocos días antes de los comicios señalaron una victoria clara del PP.

Ésta se produjo, pero por un margen muy inferior al previsto. De nuevo, la última semana de campaña, en la que González apeló al miedo del regreso de la derecha al poder, fue fundamental y a punto estuvo de dar al traste con la dura labor de oposición realizada por José María Aznar durante los últimos siete años.

Así, los 10,9 puntos de ventaja que le dio EL MUNDO y los 9 que le otorgó El País en los sondeos se quedaron en el 1,1 final que marcó la primera victoria de Aznar. Pese a todo, las encuestas acertaron en el pronóstico final, es decir, en que en España habría un relevo en el poder.

Aun así, el fallo de las encuestas generó un intenso debate entre los sociólogos y los expertos en demoscopia, que explicaron de forma extensa por qué había ocurrido lo que había ocurrido.

Los directores de las principales empresas de sondeos, como Amando de Miguel o Carlos Malo de Molina, coincidieron en señalar al «voto oculto» como el responsable. Es decir, los miles de votantes socialistas que ocultaron su decisión en los sondeos, lo que Amando de Miguel describió como «la vergüenza que producía votar al PSOE».

A ello se unió el incremento de la participación en el último momento, provocado en buena parte por los sondeos que vaticinaban una aplastante victoria del PP. Como señaló Malo de Molina, «muchos electores, al conocer las encuestas, votaban más en contra del PP que a favor del PSOE»; Un sentimiento que fue explotado por los socialistas en la última semana de campaña.

2000. Nadie pudo predecir la mayoría absoluta del PP, aunque las encuestas apuntaron el incremento del voto popular y el descenso del socialista. EL MUNDO dio, en el sondeo publicado el 5 de marzo, 4,6 puntos de ventaja al PP, al igual que El País, cuya encuesta salió el mismo día. Al final, Aznar incrementó de forma impresionante su mayoría y la distancia fue de 10,4 puntos.

La explicación que entonces se dio, además de un nuevo episodio de «voto oculto» -en esta ocasión, a favor del PP-, fue que los sondeos no valoraron lo suficiente la mala imagen que dio la alianza Joaquín Almunia-Francisco Frutos, que en la última semana de campaña fue devastadora para ambas formaciones.

2008. Tras la tormenta de 2004 vino la paz de 2008. El PP de Rajoy tenía muchas cosas a favor, pero a una semana de las elecciones las encuestas eran claras y señalaban que Zapatero revalidaría su mayoría.

El 2 de marzo, El País otorgaba al PSOE una ventaja de 4,1 puntos, y un día después EL MUNDO pronosticaba la misma diferencia.

Al final, las elecciones dieron la victoria a los socialistas por 3,9 puntos. De nuevo, la demoscopia y los estudios de sociología electoral habían acertado, como en la mayor parte de los 10 comicios al Congreso que ha habido en España desde 1977. El accidente de 2004 se había superado.

domingo, 2 de enero de 2011

Rosa Díez y Artur Mas baten a Zapatero y Rajoy


MARISA CRUZ / Madrid/ El Mundo

El presidente del Gobierno cae por vez primera al quinto puesto de valoración

Zapatero embustero

Cambio también en la valoración que tienen los españoles de los líderes políticos. La estrella del presidente del Gobierno parece definitivamente apagada; la del líder del primer partido de la oposición ilumina pero no refulge, y en el lugar natural que debería estar reservado para ambos, es decir, el primero y el segundo, se sitúan dos nombres con menos poder: la líder de un partido pequeño y aún muy nuevo, Rosa Díez (UPyD), y el flamente presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas (CiU).

Díez reina en el podio del aprecio ciudadano. Los españoles encuestados por Sigma Dos para EL MUNDO le otorgan una nota de 4,27 puntos. No aprueba, pero es la que obtiene mejor calificación. Sin duda, a la representante de UPyD en el Congreso le beneficia su verbo fácil y didáctico; su tendencia innata a llamar a las cosas por su nombre y, además, su tino a la hora de centrar el debate en los asuntos que más preocupan a los españoles.

Y después, sorpresa, sorpresa. Un político circunscrito hasta la fecha a los límites estrictos de Cataluña ocupa el segundo puesto. El nuevo presidente de la Generalitat y líder de CiU, Artur Mas, obtiene una nota del 4,24. En favor de Mas parece haber jugado su exposición continua en los medios, catalanes y nacionales, propiciada por la reciente cita electoral en Cataluña, en la que ha conseguido por fin hacerse con el poder fulminando una fórmula de gobierno, la del tripartito, que decepcionó profundamente a propios y extraños.

Y por fin, el tercer lugar. Mariano Rajoy, el líder del Partido Popular y el hombre que cuenta hoy por hoy -salvo enormes sorpresas- con prácticamente todas las papeletas para ser el próximo jefe del Gobierno, debe conformarse con una nota de 4,13 puntos.

Rajoy supera en sólo un cuarto de punto (0,25) al presidente, José Luis Rodríguez Zapatero. En realidad, nunca ha logrado sacarle una ventaja apreciable. La mayor que se ha dado entre ambos se produjo hace justamente un año, cuando la encuesta de enero de EL MUNDO le otorgó una ventaja al popular sobre el socialista del 0,35.

Ambos son, de lejos, los dos político más conocidos por los españoles y por ello son también los que concentran las mayores críticas y, probablemente, el hastío mayor. Aunque entre Rajoy y Zapatero el margen es escaso, otro personaje logra colarse entre ambos para arrebatar al presidente la cuarta posición. Se trata del portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, Josep Antoni Duran Lleida, que obtiene una nota de 4,12, sólo una décima inferior a la de Rajoy.

En cualquier caso, entre el presidente y el líder de la oposición existe una diferencia clara. El segundo es mejor visto por sus seguidores, -es decir, por quienes aseguran votar al PP- que el primero.

Los votantes socialistas otorgan a Zapatero una nota de 5,33, en tanto que los votantes del PP conceden a Rajoy un 6. Además, quienes votan al PSOE dan a Rajoy un 3,11, en tanto que los que votan al PP sólo puntúan a Zapatero con un 2. El presidente del Gobierno goza de mejor valoración entre las mujeres que entre los hombres, aunque la diferencia es escasa. Por el contrario, el líder del PP es más apreciado entre los hombres.

Los votantes situados en la franja de edad de 18 a 45 años son los más duros con el presidente, pese a que fueron ellos, sobre todo, los más jóvenes -entre 18 y 30 años- los que más empujaron para auparle a La Moncloa en las convulsas elecciones de 2004.

En cualquier caso, no resulta extraña la baja puntuación que obtiene Zapatero, sobre todo si previamente se observa que el presidente tiene una imagen mala o muymala para el 50,4% de los ciudadanos. Exactamanete el mismo porcentaje se repite con la imagen del Ejecutivo en su conjunto.

Cuando lo que se pide es valorar a los ministros, las sorpresas son escasas. El vicepresidente primero, ministro del Interior y portavoz del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, es el que obtiene la mejor puntuación, con casi un punto de distancia respecto a la ministra de Defensa, Carme Chacón, que es la segunda mejor valorada por los españoles. En tercera posición se produce un empate, ya que la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, y la nueva ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, logran la misma nota. A continuación se sitúa el titular de Educación, Ángel Gabilondo, seguido de la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.

Los peor valorados por los ciudadanos son la titular de Sanidad, Leire Pajín; el nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde.

martes, 9 de febrero de 2010

Encuestas electorales


Encuestas electorales
8 de Febrero de 2010 - 10:27:21 - Luis del Pino
Entradilla al programa "Sin complejos" del domingo 7 de febrero de 2010

En las últimas fechas, hemos conocido tres encuestas diferentes – la del Centro de Investigaciones Sociológicas y las que hoy publican los periódicos El Mundo y El País - que confirman las tendencias de voto que se vienen apuntando en los últimos meses:

1. La crisis económica y la falta de liderazgo están pasando factura al PSOE, que día a día ve cómo su apoyo electoral disminuye. En concreto, el PSOE perdería entre 6 y 8 puntos, según las distintas encuestas, con respecto a ese 44% que obtuvo en las elecciones generales de 2008. Se trata de una pérdida importante, sin ninguna duda, pero tampoco es el desplome que cabría esperar para un partido que ha llevado a la Nación a la quiebra económica e institucional.

2. El Partido Popular, por su parte, sólo consigue parcialmente recoger ese voto descontento. Si mañana se celebraran elecciones, el PP subiría, según las distintas encuestas, entre un 0,5% y un 3,5% de los votos.

3. ¿Y dónde están yendo esos votos que ya no van a parar al PSOE, pero que tampoco cosecha el PP? Pues básicamente a dos sitios: por un lado, a Izquierda Unida, que subiría entre 1 y 2 puntos; y por otro lado a UPyD, que duplicaría (según la encuesta de El Mundo) o cuadruplicaría (según la encuesta del CIS) sus resultados de 2008, empezando a disputar a Izquierda Unida el puesto de tercera fuerza política.

Con estos resultados, si mañana se celebraran elecciones, el Partido Popular sería el claro vencedor, pero sin la necesaria mayoría absoluta que le permitiera gobernar sin pagar peaje a los nacionalistas. La duda es si la subida de UPyD será suficiente como para poder sustentar un gobierno en coalición con el PP.

En condiciones normales, estando España en grave riesgo de quiebra y camino de los cinco millones de parados, el Partido Popular tendría que estar 20 puntos por delante del PSOE. ¿Tiene sentido entonces que, con la que está cayendo, cada décima adicional de distancia entre el PP y el PSOE cueste un auténtico triunfo? Pues la verdad es que sí. Tiene bastante sentido. Teniendo en cuenta la desastrosa oposición que el PP está haciendo, parece casi un milagro que haya logrado colocarse por delante del PSOE.

Porque la estrategia meliflua, tontita y apática de Rajoy – si es que Rajoy tiene una estrategia, cosa que dudo sinceramente – probablemente esté consiguiendo captar algunos votos entre el electorado menos sectario y más desencantado del PSOE, pero a costa de perder un número de votos similar por su derecha, de toda esa gente que está harta de que le tomen el pelo, de que le engañen con promesas electorales de cambio que luego no se cumplen (como ha sucedido en Galicia) y de que les consideren, en definitiva, como votantes cautivos.

En la encuesta que hoy publica El País, hay un dato bastante revelador: el 54% de los votantes socialistas se fía poco o nada de José Luis Rodríguez Zapatero. Pero es que el 60% de los votantes del PP se fía poco o nada de Mariano Rajoy. Con lo cual, el panorama con el que España va a tener que enfrentarse a una situación de posible quiebra del Estado no puede ser más desolador: estamos haciendo frente a la mayor crisis de nuestra Historia con un Gobierno y una Oposición de los que no se fían ni sus propios votantes.

¿Quién va a poder, entonces, exhibir la capacidad de liderazgo necesaria para encarar los problemas, para proponer las soluciones y para transmitir a la gente la confianza en que, aunque ahora haya que hacer sacrificios, en el futuro las cosas volverán a mejorar?

¿Quién va a ser capaz de señalarnos la luz al final del túnel y de convencernos de que conoce el camino de salida?

¿Quién tiene la inteligencia, la mesura y la determinación que hacen falta para sacarnos de esta crisis económica, institucional y moral?

Habrá que estar atentos a la evolución de los acontecimientos. Las citas electorales comienzan este año con unos comicios catalanes marcados por la incertidumbre. Veremos lo que dan de sí.

En cualquier caso, como los dos principales partidos sigan ganándose a pulso la desconfianza de sus votantes, no estarán haciendo sino abonar el terreno para el surgimiento de nuevas formaciones políticas que los sustituyan.

Lo cual, a estas alturas, tampoco me parece tan mala solución, qué quieren que les diga.