domingo, 24 de marzo de 2024

 


 

"La bolsa de Vallecas" en los atentados terroristas del 11M 

 

Han pasado 20 años desde los atentados del 11 de marzo en Madrid, y parte de la ignorancia sigue arraigada en la sociedad de este hermoso país llamado España

Alonso Holguín           EDATV        23 de Marzo 2024




 Han pasado 20 años desde los atentados del 11 de marzo en Madrid, y parte de la ignorancia sigue arraigada en la sociedad de este hermoso país llamado España. Una de las funciones esenciales es la educación, la formación intelectual para asegurar un futuro mejor. Enviamos a nuestros hijos a las escuelas con la sana intención de mejorar lo que recibimos de nuestros padres: un estado democrático y de derecho. Un derecho que proporciona seguridad jurídica a los ciudadanos; un derecho necesario para cumplir y hacer cumplir la ley con el fin de alcanzar una convivencia en paz y libertad. Un derecho con mayúsculas.
 
 Sin embargo, después de estos 20 años, debemos considerar que nuestro esfuerzo ha sido en vano. Observa, todo el esfuerzo, no solo una parte. Ahora bien, querido lector, los malos, bribones, oportunistas, personas con complejos de inferioridad, aquellos temerosos de todo el orbe ibérico, deben saber que no lograron su objetivo con algunos de nosotros. Y, como tal, debemos dedicarnos a educar a las nuevas generaciones. No inventaremos teorías, no buscaremos argumentos sofisticados ni de inteligencia artificial; no crearemos nada nuevo ni innovador. Será un trabajo de búsqueda, confrontación, y recopilación de cuestiones enterradas en cientos de miles de documentos. Porque ocultaron la verdad y promovieron la mentira para engañar a la sociedad, a la nación, a un estado cuya clase política cedió ante los terroristas. ¿Listos? ¡A por ellos!
 

Mi hijo estudia Formación Profesional –Informática y Comunicaciones– en una escuela de una orden religiosa, concertada por el Ministerio de Educación y Ciencia en la Comunidad de Madrid. Recientemente, llegó a casa y dijo:

—Papá, hoy nos explicaron algo sobre el 11M: utilizaron teléfonos móviles para activar las bombas.

—Hijo, déjame contarte un par de cosas…

Este es el propósito de esta serie: descubrir la mentira que cambió el curso de España. Enfatizaré algunos aspectos según avance el artículo. No, no serán repeticiones ni errores en la confección.

La mañana del 11 de marzo de 2004, España sintió su núcleo herido por unas acciones terroristas en los trenes de Cercanías de Madrid. El juez Del Olmo, a cargo de las diligencias, ordenó el traslado de los fallecidos y sus pertenencias a la Institución Ferial de Madrid –IFEMA– para centralizar las investigaciones tendentes a averiguar la autoría de ese atentado terrorista. Las pertenencias consistían en ropa, bolsas y mochilas de diversos tamaños. Uno de los aspectos más confusos fue la llamada "mochila de Vallecas". En teoría, los objetos recolectados en el tren de la estación "El Pozo" se reunieron en bolsones de basura. El inspector jefe Cáceres Vadillo, jefe de la brigada TEDAX –Técnicos en Desactivación de Artefactos Explosivos– de Madrid, ordenó revisar dos veces, sí, dos, todos los coches del tren en esa estación. Los agentes desobedecieron las órdenes. Realizaron esa revisión cuatro veces, sí, cuatro. Es decir, una revisión más que exhaustiva.

 Esos bolsones conteniendo los objetos fueron llevadas en dos furgonetas tipo "Combi" de la Policía Nacional a la comisaría de Villa de Vallecas. De esa dependencia, trasladaron a la comisaría de Puente de Vallecas –Vallecas cuenta con dos comisarías de la Policía Nacional–. Por la tarde se ordenó su remisión al IFEMA hacia las 16:30 h. Allí fueron depositadas, se acordonó el área con una cinta en uno de los pabellones. La jueza a cargo del IFEMA ordenó la devolución de los objetos a la comisaría vallecana porque no estaban inventariados. ¿Por qué no se realizó el inventario allí mismo? Volvieron a cargar los objetos en dos furgonetas y los depositaron en la comisaría.

Mientras realizaban ese inventario, una agente encontró una bolsa con un peso "superior" a lo habitual en los objetos hacia la 01:30/01:45 h –en un futuro próximo veremos la importancia de las horas y minutos–. Al abrir la bolsa, observó un teléfono móvil conectado a un par de cables de manera muy extraña. No, no es normal un teléfono móvil con dos cables saliendo del mismo. Estos objetos se encontraban dentro de una bolsa de basura azul y esta dentro de la bolsa de deporte; bolsa de deporte, que no mochila. Un agente que transportó los bolsones, afirmó después que esa bolsa de deportes nunca estuvo en IFEMA.

La agente del inventario transmitió la novedad de inmediato al inspector, quien ordenó desalojar la comisaría y avisar al equipo TEDAX. Estos agentes se personaron hacia las 02:20 / 02:30 h, desplazados desde su sede en el complejo de Latacona, distrito de Moratalaz.

Siguiendo órdenes del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe da la unidad central de TEDAX –diplomado en Derecho, pero NO contaba con el curso de técncio especialista en desactivación de artefactos explosivos (TEDAX)–, trasladaron el artefacto en un vehículo escoltado por otros dos al parque Azorín; dicho parque se encuentra a 700 m de distancia del edificio oficial. El traslado contradice la doctrina europea para la desactivación de artefactos explosivos. Esta doctrina aconseja evacuar a todas las personas –excepto a los agentes TEDAX– y operar in situ sobre el artefacto. Conviene recordar, esa misma mañana se intentaron desactivar dos artefactos en las estaciones de "Atocha" y "El Pozo"; ambos explosionaron en sendos intentos. Por ello, los TEDAX determinaron que eran "artefactos inestables". ¿Qué llevó al comisario Juan Jesús Sánchez Manzano a ordenar el traslado de un artefacto que podría ser "inestable", como los activados esa misma mañana? Sigamos.

En dicho parque, el agente "Pedro" TEDAX fue el encargado de intentar la desactivación. Según dicta la doctrina, realizaron una serie de radiografías. Dada la escasez de luz en la zona, no pudieron apreciar el interior de la bolsa. Las radiografías se visionaron posteriormente en la sede de la unidad central de TEDAX en el complejo policial de Canillas. Además de las radiografías, se encargó al inspector "José Luis" de la brigada de Madrid un reportaje fotográfico de la bolsa. Fueron los TEDAX quienes realizaron el reportaje con una cámara de fotos analógica, el tradicional carrete. Él se quedó viendo a distancia los diferentes destellos del flash sobre la bolsa de deportes. ¿Seguro? Continuemos.

 

El agente "Pedro" optó por la opción de "poteras" para intentar desactivar el artefacto. Las "poteras" son una serie de cables que intentan retirar el cableado del detonador y del explosivo. No tuvo éxito. Tras conversar con los compañeros TEDAX en el lugar de los hechos, y ante las presiones de los comisarios por recuperar la mayor parte de los efectos del artefacto para encontrar a los autores de la masacre, el agente "Pedro" decidió proceder con sus propias manos en la bolsa. Lo primero fue buscar el cableado y la conexión al material explosivo. Dio por desactivado el artefacto explosivo. Al mismo tiempo, recogieron el material de la bolsa y confiscaron el carrete de fotografías del inspector "José Luis" al devolverle la cámara fotográfica.

Este agente "José Luis" declaró en el juicio oral: "No vemos ningún tipo de bolsa de deportes, en ningún momento hay bolsa de deportes" (Juicio Oral 03–05–07). ¿Raro no? Todo quedó a disposición de la unidad TEDAX central, bajo el mando del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano. Eran las 5:15 a.m. del 12 de marzo.

Explosivos. Posteriormente se determinó la composición del explosivo: Goma 2 ECO. Esta es una de las formas de la dinamita con componentes claramente diferenciados de otras dinamitas.

Los componentes son fundamentales. En la investigación de un delito, una de las partes principales es el hallazgo del arma del crimen. En este caso, los explosivos. ¿Saben por qué se denominó Titadyn "50" a esa dinamita? Porque "50" es el porcentaje de nitroglicerina en su composición. ¿Qué es la nitroglicerina? Una sustancia explosiva muy "inestable" cuando se activa. Sigamos con la bolsa de Vallecas y su contenido.

El teléfono móvil era de la marca Motorola, modelo Triumph T–110. Quien confeccionó la bolsa dejó también un cargador dentro. Según nos informaron durante la investigación y los procedimientos judiciales, su posición en la bolsa de Vallecas era servir de iniciador del detonador eléctrico. Los cables estaban soldados en el interior y enviarían la electricidad necesaria al sonar la alarma del móvil. Es decir, con los cables soldados y la alarma programada, al activarse se iniciaría el detonador para comenzar la explosión.

El dispositivo telefónico tiene un número de serie único que la compañía puede utilizar para identificar dónde se vendió el dispositivo. En aquellos días, los teléfonos se configuraban en origen para cada compañía de telefonía móvil. Este aparato se vendió en la tienda "Bazar top", propiedad de los hermanos Suresh y Rakesh Kumar, ciudadanos de origen hindú y dependientes de la tienda también. Ese teléfono fue parte de un lote de 10 dispositivos vendidos en su tienda en tres días diferentes a dos personas. Dichos teléfonos móviles fueron liberados –presuntamente– en la tienda "Test Ayman", propiedad de Maussili Kalaji, ciudadano de origen sirio. Kalaji, tras su paso por el ejército sirio y su formación en Rusia, llegó a España. Al parecer, colaboró en varios servicios con la Policía Nacional, lo que le sirvió para acceder a la nacionalidad española e ingresar en dicho cuerpo policial. Dentro del cuerpo, ha prestado servicios en la UCIE (Unidad Central de Información Exterior) y como escolta–conductor del entonces juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional. Es importante destacar sus conocimientos avanzados en telecomunicaciones. Recuerden este nombre, Kalaji, para un futuro no muy lejano.

 Una vez liberados –presuntamente– los teléfonos móviles, fueron vendidos a dos individuos que hablaban en un idioma diferente al español o al árabe. Los hindúes no distinguen entre el búlgaro (según apuntaron los compradores) ni el euskera o vascuence. Los compradores anotaron los diferentes números de serie en su libro de ventas. Resulta paradójica esta anotación, ya que son los ÚNICOS números de dispositivos que registraron en su libro de ventas, y en la última página del mismo. Además, en una de las compras, los mismos compradores adquirieron un reloj marca Casio y una cinta de video. Originalmente, los móviles estaban asociados a la empresa Movistar. Volvamos al parque Azorín.

 

El agente "Pedro" TEDAX fue introduciendo cada elemento del artefacto en bolsas separadas. Enviaron esas bolsas a la sede de la unidad central de TEDAX en el complejo policial de Canillas. Primero, enviaron el dispositivo y el cargador –ambos encontrados en la bolsa de Vallecas– a Policía Científica para el análisis lofoscópico –la búsqueda de huellas dactilares o perfiles genéticos depositados–. De ese informe, no se tiene ninguna noticia posterior en el sumario. ¿Por qué? No hay datos.

Los agentes de Policía Científica observaron la presencia de una tarjeta SIM de la compañía Amena. La tarjeta SIM es el número de teléfono asignado a un dispositivo y la identificación de una persona como su legítimo propietario; me refiero al número. Esa tarjeta, como es comúnmente conocido, se utilizaba para realizar llamadas telefónicas –en aquellos tiempos no era posible navegar por Internet desde los móviles, ¡qué tiempos!–. Dicha tarjeta fue enviada a la brigada de Información. Se entiende que esa "brigada" era la comisaría general de Información, dentro del mismo complejo policial de Canillas. Tras ese análisis lofoscópico, el aparato fue devuelto a la unidad central TEDAX.

 El comisario Juan Jesús Sánchez Manzano emitió un informe temprano en la mañana del día 12 sobre el teléfono móvil: "En el teléfono móvil se han observado modificaciones que permiten utilizarlo como sistema de temporización y activación. Se desconocen las causas por las que no ha funcionado". Recordemos aquí que dicho comisario jefe de la unidad central de TEDAX es licenciado en Derecho, pero no está diplomado en el curso de TEDAX: NO ERA UN TEDAX. Pues bien, días más tarde, el día 15, emitió un segundo informe. En el punto 4 de este último, decía: "Si bien el teléfono en cuestión se recepcionó apagado en la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NBQ, tras su estudio se pudo comprobar que tenía activadas las funciones de despertador, concretamente a las 07:40 h, y de vibración como señal de salida". Es importante recalcar que el teléfono se recibió apagado. Luego, comprobaron la activación de las funciones de despertador a las 07:40 h y la señal de vibración como señal de salida. Si eso era así, ¿por qué no se activó la mañana o la tarde del día 11 de marzo a las 07:40 h? ¿Recuerdan que los artefactos explosionaron a las 07:38 h? ¿Ven la importancia de las horas exactas?

Personas ajenas a la investigación oficial se lanzaron inmediatamente a realizar comprobaciones con dicho dispositivo de la marca Motorola, modelo Triumph T-110. Primero comprobaron que, para acceder al lugar de colocación de la tarjeta SIM, se debe retirar la batería del teléfono móvil. Si se retira la batería y no se coloca inmediatamente, el teléfono móvil pierde la programación de la hora, la alarma programada… ¡Y las afirmaciones del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano se vuelven irrelevantes!.

Avanzada esa tarde, en un fax enviado a las 19.35 h por el comisario jefe de la brigada provincial de Información de Madrid, se decía: "Este teléfono actuaba como sistema detonante a través de su alarma o emitiendo una llamada a dicho terminal". ¿Hagamos memoria? ¡Vamos! ¿Recuerdan que el dispositivo se recibió "apagado"? Si estaba apagado en el momento de la desactivación en el parque Azorín, ¿cómo iba a funcionar el dispositivo con una llamada si estaba APAGADO? Profundicemos un poco.

El teléfono móvil se encontraba "liberado", en teoría. En origen, asociado a la empresa Movistar, pero se liberó –presuntamente– en la tienda "Test Ayman" del agente Kalaji de la Policía Nacional. Por lo tanto, podría funcionar con cualquier tarjeta. La tarjeta encontrada en su interior –tras la desactivación– correspondía con la empresa Amena. Sin embargo, uno de los agentes TEDAX introdujo su tarjeta de la compañía Vodafone en el laboratorio cuando analizaron el teléfono. No funcionó. Procedieron a instalar otra de Movistar. En ese preciso instante el número del agente recibió una llamada en dicho dispositivo. ¡Hay que joderse con la oportunidad!

Pero, ¿qué necesidad hubo de introducir una tarjeta de telefonía? El dispositivo, una vez encendido, con la batería puesta y sin haber "perdido" la programación de fecha, hora y alarma de los presuntos terroristas que confeccionaron el artefacto, podría revelar dichos datos. Es más, ¿qué necesidad hay de una tarjeta si el teléfono se introduce apagado y la activación ha de ser por alarma, ya que la llamada queda invalidada al no estar encendido?

 La SIM identifica al "propietario" de la tarjeta, quizás del teléfono; la SIM aporta un acusado de perpetrar el atentado. En este caso, Jamal Zougam, ciudadano marroquí trabajador de un locutorio. En dicho locutorio vendía tarjetas de telefonía, daba de alta a usuarios de tarjetas. Por lo tanto,  acceso a nombres, apellidos y DNI –NIE– de otras personas para identificar tarjetas SIM. ¿Quién se cree que fuera tan calamidad de insertar o ceder una de esas tarjetas con sus datos personales para ser colocada en un teléfono y activar un artefacto explosivo? En serio, ¿se puede ser tan idiota? ¡Vamos, no me jodas! Perdón. Volvamos al artefacto.

 Los cables salientes del teléfono no estaban conectados al explosivo ni protegidos con cinta aislante, como es frecuente y necesario en la confección de artefactos. Una vez se abrió el teléfono móvil en la unidad central de TEDAX en Canillas, comprobaron que se habían soldado los cables al sistema de vibración del teléfono móvil. ¿Recuerdan que dicho teléfono estaba apagado? Bien. ¿Recuerdan que un teléfono móvil apagado no funciona si recibe una llamada? Bien. ¿Recuerdan que un teléfono móvil activa su vibrador al encenderse, sea para iniciar el dispositivo, sea para iniciar su alarma? Bien. ¿Por qué el dispositivo no se activó a las 7:40 h de la mañana o de la tarde, hora programada para la alarma, según afirma en informe el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano? Ese modelo permite programar la hora, bien por la mañana o tarde, pero no el día concreto de la alarma. ¿Por qué no se activó por la mañana o tarde del día 11 o 12 de marzo? No se tiene constancia de ello. ¿Conservó el teléfono móvil la configuración de fecha, hora y alarma, tras retirar la tarjeta Amena, colocar la batería de nuevo, retirar la batería, insertar la tarjeta Vodafone y luego Movistar –propiedad del TEDAX que analizaba el teléfono–? ¿Sí? ¡Qué suerte!

 Vamos a fiarnos del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano –por unos momentos–, no se alarmen. Una vez el dispositivo en poder de los TEDAX, comprueban la fecha, hora y alarma; observan la presencia de una tarjeta de telefonía; comprueban que el vibrador del aparato está conectado a un detonador eléctrico: "El detonador eléctrico con cápsula de cobre de 64 cm de longitud, dos mordazas que terminan con la cápsula, tapón de estancamiento de color azul turquesa, cableado unifilar de cobre y recubrimiento de plástico de color rojo y azul, de 205 cm de longitud el cable azul y 198 cm el cable rojo. En el culote del detonador figura inscrito el número 5, y en el cableado se encuentran adheridas dos etiquetas, una con las inscripciones 5 2.5, y la otra con el logotipo UEB DETONADOR ELÉCTRICO –BLASTING CAP– DETONATEUR ELECTRIQUE –Made in Spain, por una cara, y CE 0163 –PELIGRO EXPLOSIVO – DANGER EXPLOSIVE – DANGER EXPLOSIF por la otra". Recordemos, de ese detonador eléctrico salen dos cables sin conectar ni encintar ni insertar en la sustancia explosiva. Por lo tanto, el impulso eléctrico necesario para detonar la dinamita tipo Goma 2 ECO… ¡No podía explosionar con ese método! ¿Cómo? Exacto. Si la alarma hubiera funcionado –quedó claro que el teléfono no se activaría con una llamada porque estaba apagado– habría transmitido la energía al detonador, que se habría activado e iniciado el impulso eléctrico… ¡A ninguna parte porque los cables no estaban conectados! ¿Es tan complicado? ¿Creen ahí acaban los aspectos oscuros de este sistema? ¿Qué elemento falta en un artefacto explosivo confeccionado por los terroristas de forma habitual? Una pila de petaca, habitualmente de 9v, para garantizar el impulso eléctrico necesario. Sigamos

Metralla. Concretamente una serie de clavos con un peso de 600 gramos. Según mencionó el TEDAX "Pedro", estos clavos estaban adheridos al explosivo Goma 2 ECO. Sin embargo, esta bolsa no explotó. Especialistas consultados tienen serias dudas sobre la eficacia de estos clavos como metralla debido a su fragilidad a la temperatura de detonación de explosivos. De hecho, recuerdan a los terroristas más "profesionales", quienes utilizan rodamientos de acero, tornillos y tuercas de mayor entidad, volumen y peso para causar mayores daños a las víctimas del atentado terrorista.

Un último detalle. Tras analizar la bolsa de Vallecas, los agentes de Policía Nacional pudieron comprobar la existencia de una anotación en el asa de la misma. Una serie de letras que sin determinar significado ni autoría. Las letras parecen adivinarse: E Fs Mq –siendo la última letra posiblemente una "g"–. Observarán que estos caracteres son de alfabetos occidentales, distintos a signos de lenguas árabes. Quizás pasen detalles frente a nosotros que no vemos; no vemos porque tapan el sol con un dedo y dicen "es de noche". Y nosotros, de buena fe, confiamos y tragamos.

 En fin, espero haber ayudado a aclarar uno de los puntos clave de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid: "La bolsa de Vallecas: el inicio de la mentira". En un futuro cercano, analizaremos con detalle otro punto. Hay varios más. ¿Creen posible generar más dudas en base a los elementos de la investigación, sumario, comisión de investigación, juicio oral y sentencia?