La crónica de Badajoz
Un cumpleaños más
El Policía Nacional de Badajoz que sobrevivió a ETA: 37 años del atentado frustrado a Juan Antonio Conejo en Vitoria
"Dije: ‘Tráeme al equipo TEDAX que creo que me han colocado una bomba'": el testimonio del pacense revive uno de los episodios de los años del plomo
Este 21 de abril se cumplen 37 años del atentado frustrado que sufrió el agente de Policía Nacional pacense Juan Antonio Conejo Blázquez en Vitoria-Gasteiz, un episodio que pudo costarle la vida a él y a la que era su esposa y que hoy revive con un testimonio marcado por la memoria y las secuelas.
"Fue un viernes 21 de abril de 1989, llevaba cuatro meses casado", recuerda Conejo. Aquella tarde, antes de salir de casa, siguió una rutina que en aquellos años era casi obligada para los agentes destinados en el País Vasco: revisar el vehículo. "Me agaché y vi un paquete adosado, le dije a la que era mi mujer: 'No toques el coche, no te apoyes'".
3,5 kilos de amonal y tres pastillas de TNT
El artefacto, colocado por la banda terrorista ETA en los bajos del coche, contenía 3,5 kilos de amonal, tres pastillas de TNT y diez metros de cordón detonante. La bomba era "antimovimiento" que la hacía especialmente peligrosa. "Había niños alrededor del coche jugando, si se hubieran apoyado, hubieran volado", rememora.
Sin teléfonos móviles en aquella época, Conejo tuvo que recorrer unos metros hasta una cabina para alertar a sus compañeros: "Llamé al 091 y dije: 'Tráeme al equipo TEDAX que creo que me han colocado una bomba'". Durante más de dos horas y media, los artificieros trabajaron para desactivar el explosivo. "Un cabo me dijo que iba a volar el coche porque estaba muy difícil la situación", explica.
Evitó una desgracia
Finalmente, la intervención fue un éxito y evitó una tragedia en pleno contexto de los conocidos como "años del plomo", cuando ETA intensificó sus ataques contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El atentado contra Conejo se enmarca en la actividad del "comando Araba", responsable de numerosos asesinatos y acciones violentas en la década de los 80.
Tras lo ocurrido, el agente permaneció varios días escoltado en casa y decidió abandonar el País Vasco. "Era el segundo aviso que me daban", señala, recordando que años antes ya había recibido una carta amenazante: "Este va a ser el primer anuncio que te vamos a dar para que abandones el País Vasco", le pusieron en un comunicado en el que lo insultaban por ser policía.
Secuelas permanentes
De regreso a Badajoz, se incorporó a la Jefatura Superior de Policía de Extremadura, donde desarrolló el resto de su carrera. Sin embargo, las secuelas han perdurado en el tiempo. "He seguido intentando olvidar, pero eso no se olvida", reconoce. Décadas después, fue apartado del servicio activo por un trastorno de estrés postraumático.
Hoy, 37 años después, la memoria sigue intacta. "Tengo un cuadro de ansiedad. Hoy hace justamente 37 años de aquel día fatídico que podía haber sido", afirma, agradeciendo el apoyo recibido por compañeros y asociaciones de víctimas. Por ello, como cada año celebra el día como si de un cumpleaños se tratara, pues conmemora que al no subirse al coche volvió a nacer.
El caso de Juan Antonio Conejo simboliza el riesgo constante al que se enfrentaron muchos agentes durante los años más duros del terrorismo en España y pone rostro a una historia de supervivencia que, más de tres décadas después, continúa buscando reconocimiento y justicia.

