miércoles, 28 de junio de 2017

Las 22 actuaciones que falsificaron el 11-M

El Español.Com

La tribuna

El autor analiza las incoherencias de la investigación del 11-M y reconstruye las anomalías que permitieron que se eliminasen pruebas cruciales.

Carlos Sánchez de Roda


El reciente atentado de Mánchester da pie para recordar, una vez más, las grandes dudas que envuelven la investigación del 11-M. Basta para ello con comparar la lógica forma de identificar el artefacto utilizado en Mánchester con la inexplicable investigación realizada el 11-M.
En el 11-M, las diez bombas que estallaron en los trenes y las otras dos que, tras ser encontradas intactas, fueron explotadas de forma controlada por los Tedax, fueron asimiladas judicial y policialmente a una mochila aparecida en la comisaría de Vallecas y que nadie vio en los trenes. Nada de lo que quedó en los focos, restos, huellas, roturas, deformaciones, fue tenido en cuenta para determinar las características de los artefactos, todo se redujo a tomar la mochila de Vallecas como arquetipo de todas las demás, sin siquiera comparar su composición con lo recogido y visto en los trenes, para luego limitarse a seguir dócilmente el hilo que empezaba en ella.
Extracto del informe
Extracto del informe
Pero no era fácil dar el cambiazo y evitar las comparaciones entre lo que quedó en los trenes y el contenido de la mochila. Para que eso fuera posible había que apartar cualquier dato que, procedente de los trenes, fuese contradictorio con un contenido de la mochila perfectamente detallado en solitario por el comisario Sánchez Manzano (1) tras la desactivación efectuada por sus artificieros Tedax: una bolsa de deportes de loneta color azul marino, 10.120 gramos de goma 2 ECO, 640 gramos de tornillos y clavos, un teléfono móvil Trium, una tarjeta Amena-Auna 32 K -número 652 282963-, cables de color rojo y azul, un detonador y un cargador Trium modelo MA0501. Y para eliminar todo lo que se opusiera en los trenes a esos elementos, tenían que ocurrir muchas cosas, tenían que ocurrir por lo menos las siguientes veintidós actuaciones:
1.- Ante todo, que la mochila estuviese preparada para no estallar dejando, por ejemplo, un cable suelto, y poder así conservar todos sus componentes. Además, si para proceder a su desactivación los artificieros pedían la evacuación de alguna vivienda próxima por el peligro de rotura de cristales, el jefe de la operación, tras efectuar una llamada telefónica, podría afirmar que no era necesaria la evacuación, evitando así dar excesiva repercusión pública al asunto.
2.- Que no existiesen o no apareciesen las obligatorias actas de recogida de muestras en los trenes, con enumeración de todas ellas y de los respectivos lugares en los que se recogieron.
3.- Que no existiera o no apareciera el inventario de las muestras analizadas químicamente en el laboratorio Tedax, con descripción y fotografía de todas y cada una de ellas.
4.- Que desaparecieran las muestras de tierra y de balasto tomadas en los cráteres producidos por las explosiones bajo los trenes, sin que quede constancia de si se analizaron o no, ni del resultado obtenido, en su caso, de esos análisis.
Fragmento del informe del Comisario del CNP Jorge Zurita, responsable de las primeras intervenciones policiales en Téllez. Se llega incluso a “salvaguardar y proteger la zona” de la que se tomarán las muestras del cráter.
Fragmento del informe del Comisario del CNP Jorge Zurita, responsable de las primeras intervenciones policiales en Téllez. Se llega incluso a “salvaguardar y proteger la zona” de la que se tomarán las muestras del cráter.
5.- Que las muestras tomadas en los trenes fuesen lavadas con agua y acetona en el laboratorio Tedax, y que luego esos líquidos desaparecieran sin dejar rastro.
6.- Que desaparecieran igualmente los algodones que los peritos Tedax impregnaron pasándolos por los focos de las explosiones.
7.- Que no existiera o no apareciera el acta detallada de los análisis químicos efectuados en el laboratorio Tedax, y que se sustituyera por unos resultados ambiguos y genéricos.
Resultados completos de los análisis de los explosivos de los trenes dados en el informe de la perito del laboratorio Tedax.
Resultados completos de los análisis de los explosivos de los trenes dados en el informe de la perito del laboratorio Tedax.
8.- Que, tras los primeros análisis del laboratorio Tedax, no se enviaran las muestras, con su inventario y cadena de custodia, al mejor dotado laboratorio de la Policía Científica.
9.- Que tras año y medio de realizar hasta cuatro periciales sobre la metralla de los trenes para las que sólo existía un clavo, cuando el juez pidiese expresamente su comparación pericial con la metralla procedente de la mochila de Vallecas, surgiese de la nada todo un surtido de clavos y tornillos atribuidos a los trenes, inexistentes hasta entonces y, naturalmente, muy coincidentes en sus dimensiones con los de Vallecas.
Súbita aparición en diciembre de 2005 de 21 tornillos y 32 clavos inexistentes para las cuatro periciales sobre metralla realizadas anteriormente.
Súbita aparición en diciembre de 2005 de 21 tornillos y 32 clavos inexistentes para las cuatro periciales sobre metralla realizadas anteriormente.
10.- Que no se realizara o no apareciera su acta, y que el juez no ordenara su realización, una pericial que analizase la posible pertenencia a las bombas de elementos tales como los siguientes, recogidos todos ellos en la estación de El Pozo: Trozos de bolsa de tejido azul con cremallera, hebilla y fragmentos de plástico, restos de cilindro metálico y circuito electrónico, pila de petaca bobina eléctrica y piezas metálicas, fragmentos de lo que parece un teléfono móvil, cargador y batería de 3,6 V.
11.- Que no se analizara ninguna muestra de las ropas de las víctimas, incumpliendo así la Recomendación (99) 3 del Consejo de Ministros de la UE, de 2 de febrero de 1999, para la armonización metodológica de las autopsias médico-legales, adoptada por el gobierno de España, que dice para estos casos que deben conservarse muestras de tejidos, de la ropa, etc., para su análisis químico, con el fin de identificar el tipo de explosivo.
12.- Que si el tribunal juzgador ordenaba realizar en el laboratorio de la Policía Científica una pericial química sobre las trazas de explosivo presentes en las muestras de los trenes, no existiese o no apareciese el acta de entrega de esas muestras al laboratorio de la Policía Científica, ignorándose quién, cuándo y cómo hizo esa entrega.
13.- Que las muestras llegaran a ese laboratorio sin cadena de custodia, como lo prueban los escritos de varios de los peritos actuantes y las transformaciones sufridas por varias de ellas entre la última pericial de metralla (2) y la de explosivos.
Textos incluidos en el acta por varios peritos intervinientes en la pericial de explosivos realizada por orden del Tribunal en mayo de 2007, con referencias a la carencia de cadena de custodia de las muestras.
Textos incluidos en el acta por varios peritos intervinientes en la pericial de explosivos realizada por orden del Tribunal en mayo de 2007, con referencias a la carencia de cadena de custodia de las muestras.
14.- Que en la noche siguiente a la aparición de un componente incompatible con la goma 2 ECO en la pericial de explosivos, las cámaras colocadas por el tribunal en el laboratorio dejasen de grabar, bien fuese por un oportuno apagón o bien por un oportuno obstáculo colocado ante ellas, y que a la mañana siguiente se detectaran múltiples e inexplicables “contaminaciones” en las muestras.
15.- Que si alguna instancia policial, por ejemplo, la brigada provincial Tedax de Madrid, pedía la conservación de los trenes para investigarlos durante el tiempo necesario, no se atendiera esa petición.
Transformación de la única muestra de metralla analizada procedente del tren de Santa Eugenia. A la izquierda la muestra en la pericial de diciembre de 2005 en el laboratorio Tedax. A la derecha, la misma muestra, tras pasar por el juzgado, tal y como aparece en la pericial de mayo de 2007 en el laboratorio de la Policía Científica. ¿Qué tipo de cadena de custodia hubo?
Transformación de la única muestra de metralla analizada procedente del tren de Santa Eugenia. A la izquierda la muestra en la pericial de diciembre de 2005 en el laboratorio Tedax. A la derecha, la misma muestra, tras pasar por el juzgado, tal y como aparece en la pericial de mayo de 2007 en el laboratorio de la Policía Científica. ¿Qué tipo de cadena de custodia hubo?
16.- Que los trenes fuesen desguazados y desaparecieran rápidamente, antes de que la Policía Científica pudiera investigarlos a fondo.
17.- Que si un tren se salvaba del desguace y la zona próxima a su foco de explosión se conservaba misteriosamente, esa circunstancia permaneciese oculta para las partes y fuese totalmente ignorada tanto en la instrucción como en el juicio oral, y que si esos restos eran visitados por peritos policiales durante la redacción de un informe pericial sobre las explosiones, ordenado por el juez instructor, esos peritos no dieran cuenta de su existencia ni de su visita en su pericial, e ignorasen en sus conclusiones importantes datos siempre ocultos de esa explosión (3).
18.- Que a pesar de que la Fiscalía escribiese más tarde (4) que esos restos conservados tan sigilosamente eran objetos de pruebas y que se habían adoptado medidas para la conservación de dichos restos, ante la eventualidad de posibles análisis posteriores. Y que todo ello se llevó a cabo con pleno conocimiento de los órganos judiciales de la instrucción de la causa y del enjuiciamiento, que fueron informados en su momento, y a pesar de tratarse del único foco de los trenes conservado en su integridad, no se conozca ningún análisis posterior realizado con ellos, y que ni siquiera se mencione su existencia en toda la instrucción ni en el juicio.
Nota de prensa de la Fiscalía de Madrid. Los restos que en ella se citan, tan importantes para la Fiscalía en 2012, jamás fueron ni siquiera mencionados en la instrucción, ni en el juicio ni en la sentencia del 11-M. Pertenecían al tren de Santa Eugenia.
Nota de prensa de la Fiscalía de Madrid. Los restos que en ella se citan, tan importantes para la Fiscalía en 2012, jamás fueron ni siquiera mencionados en la instrucción, ni en el juicio ni en la sentencia del 11-M. Pertenecían al tren de Santa Eugenia.
19.- Que la destrucción de los trenes se llevase a cabo sin ninguna autorización u orden conocida para realizarla, sin que ello promoviese ninguna iniciativa judicial o policial para investigar cómo pudo ocurrir tal ilegalidad.
20.- Que esa destrucción de los trenes se produjera sin que judicialmente existiera ni siquiera un reportaje fotográfico detallado que permitiese realizar una adecuada pericial sobre lo allí ocurrido, de forma que cuando peritos de la Policía y de la Guardia Civil realizasen una pericial de las explosiones, por orden del juez instructor, hubiera que recurrir a fotografías tomadas por bomberos, ferroviarios y policías municipales.
El juez Del Olmo entrega a los peritos de Policía y Guardia Civil, encargados de realizar el informe conjunto sobre las explosiones de los trenes, fotos realizadas por Policía Municipal, Renfe y Bomberos, fotos que luego fueron utilizadas en su informe pericial.
El juez Del Olmo entrega a los peritos de Policía y Guardia Civil, encargados de realizar el informe conjunto sobre las explosiones de los trenes, fotos realizadas por Policía Municipal, Renfe y Bomberos, fotos que luego fueron utilizadas en su informe pericial.
21.- Que cuando el juez plantease la posibilidad de reconstruir las explosiones en los trenes, el comisario Sánchez Manzano se adelantase a la opinión de los expertos rechazando esa posibilidad, pues tal reproducción no aportaría datos objetivos.
22.- Que los peritos artificieros se adhiriesen fielmente después a la opinión de su jefe y también ellos rechazasen la oportunidad de reproducir las explosiones de los trenes.
El Ayuntamiento de Madrid trata el robo de los restos del 11-M en el taller de la empresa Tafesa.
El Ayuntamiento de Madrid trata el robo de los restos del 11-M en el taller de la empresa Tafesa.
Todo eso tenía que ocurrir y todo eso ocurrió, y obsérvese la estrecha relación de casi todo ello con Sánchez Manzano, comisario jefe de los Tedax. Y la concurrencia de esas veintidós anómalas actuaciones no pudo ser casual, pues el incumplimiento de una sola de ellas podía haber puesto patas arriba toda la verdad oficial del 11-M. Tenía que haber un objetivo, una dirección que promoviera y controlara todo ello, y es fácil suponer qué es lo que se buscaba. Pero la sola existencia de este entramado permite asegurar que las bombas de los trenes nada tenían que ver con la mochila de Vallecas, en caso contrario, en vez de esas inexplicables actuaciones lo que habríamos tenido sería toda una serie de coincidencias entre la mochila y las bombas.
Uno de los precintos de la Guardia Civil colocados por orden del Fiscal General del Estado en el recinto que guardaba los restos del foco de explosión del tren de Santa Eugenia (foto del autor).
Uno de los precintos de la Guardia Civil colocados por orden del Fiscal General del Estado en el recinto que guardaba los restos del foco de explosión del tren de Santa Eugenia (foto del autor).
Gracias a todo ello, el Tribunal pudo dictar una sentencia basada en la autenticidad y en la composición de la mochila de Vallecas, cuya falsedad echaría por tierra toda la argumentación judicial y, con ella, la propia sentencia. Y cuando el 17 de julio de 2008 el Tribunal Supremo dictó la sentencia definitiva, parecía que los protagonistas de la eliminación de las pruebas de los trenes habían logrado definitivamente su objetivo.
Sin embargo, surgió algo sorprendente, algo imprevisible para los que consideraban cerrado y bien atado el caso. Un año después del carpetazo decretado por el Supremo, en julio de 2009, la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, a través de su abogado José María de Pablo, presentó una querella contra el comisario Sánchez Manzano y la perito de su laboratorio químico, por los delitos de omisión del deber de perseguir delitos, encubrimiento por ocultación de pruebas y falso testimonio. Y la querella fue admitida a trámite por e Juzgado de Instrucción número 43 de Madrid, que dirigía Coro Cillán. Se abría así una inesperada esperanza de que por fin la verdad saliera a la luz.
Y la juez Coro Cillán luchando contra los numerosos obstáculos que se iba encontrando en el camino, eludiendo durante dos años y medio las fuertes presiones que recibía, y rechazando las sucesivas peticiones de sobreseimiento, mantuvo la investigación abierta con el apoyo del fiscal. Durante ese tiempo declararon ante Coro Cillán numerosos e importantes testigos policiales, ferroviarios, y otros que no lo habían hecho en el juicio del 11-M. Muchas de esas declaraciones aportaban importantes nuevos datos a lo ocurrido con los trenes y con la toma de muestras en ellos (5).
El recinto que guardaba los restos de Santa Eugenia destruido y saqueado el 22 de octubre de 2013 (foto del autor).
El recinto que guardaba los restos de Santa Eugenia destruido y saqueado el 22 de octubre de 2013 (foto del autor).
Pero se estaba yendo demasiado lejos. Había que pararlo como fuera. Hubo un primer archivo de la causa decretado el 7 febrero de 2012, en el que se alegaba un absurdo e inexistente caso de “cosa juzgada”, archivo que se produjo precisamente el día siguiente al de la declaración ante Coro Cillán del que era presidente de Renfe el 11-M, Miguel Corsini, y coincidiendo en el tiempo con la aparición de los antes mencionados restos de uno de los focos de explosión de los trenes. Ya en octubre de 2013, esos restos, sigilosamente conservados y precintados por la Guardia Civil por orden de la Fiscalía, vieron violentados sus precintos, destruido el recinto que los guardaba y fueron finalmente robados en presencia y con ayuda policial (6), al tiempo que la juez Coro Cillán, que estaba suspendida cautelarmente, era inhabilitada por prevaricación por un asunto ajeno al 11-M.
Hubo nuevos intentos de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M de reapertura de la causa, pero todo fue en vano, el 19 de abril 2016, la Audiencia Provincial archivó definitivamente la querella, entretanto, la juez Coro Cillán había sido expulsada de la judicatura y su vida había quedado destrozada.
El 23 de octubre de 2013, un vehículo policial ante la puerta de entrada del taller en el que se estaba consumando el robo de los últimos restos de un tren del 11-M (foto del autor).
El 23 de octubre de 2013, un vehículo policial ante la puerta de entrada del taller en el que se estaba consumando el robo de los últimos restos de un tren del 11-M (foto del autor).
Y así se perdió, por ahora, la esperanza de ver por fin dirigida la investigación del 11-M a los trenes y a lo ocurrido con ellos y con lo de ellos extraído, y no a una mochila fantasma, que nadie vio en los trenes y que es incompatible con diversas actuaciones sumariales y con varias de las importantes declaraciones prestadas bajo juramento ante la juez Coro Cillán, las cuales han quedado archivadas y escondidas, que nadie se atreva a invocarlas. Para la justicia española esas declaraciones no han existido.
*** Carlos Sánchez de Roda es ingeniero y autor del libro 'Los trenes del 11-M' (Última línea, 2015), donde expone cómo la precipitación en el desguace de los vagones provocó grandes lagunas e incluso errores judiciales que podrían haberse evitado.
1. El Comisario Sánchez Manzano suscribió en solitario la nota informativa emitida tras la desactivación de la mochila de Vallecas. No se ha dado a conocer el acta que debieron suscribir los artificieros, cuyas identidades ni siquiera aparecen en la nota de Sánchez Manzano.
2. La última pericial sobre metralla se realizó el 14 de febrero de 2006, y la de explosivos del juicio finalizó el 15 de mayo de 2007.
3. El tren de Santa Eugenia no fue desguazado, sino reparado, y sus restos conservados sigilosamente durante 9 años.
4. Nota de prensa de la Fiscalía de Madrid de 6 de junio de 2012, tras la publicación en el periódico Libertad Digital de la existencia de esos restos hasta entonces desconocidos para todo el procedimiento judicial.
5. Algunas de esas declaraciones se comentan aquí.
6. La Policía Nacional, junto a personal de Adif, vigiló la entrada al taller en el que se realizaba el expolio. La Policía Municipal colaboró en la salida de camiones del recinto, como lo prueba al Diario de Sesiones del Ayuntamiento.

jueves, 25 de mayo de 2017

La reconstrucción del 11-M que nadie quiere hacer

 

 

El Español.com

Tribuna


Carlos Sánchez de Roda

La reconstrucción del 11-M que nadie quiere hacer

El pasado 9 de septiembre, un tren entró a excesiva velocidad en los cambios de vía de la estación de Porriño (Pontevedra), descarrilando y golpeando los muros de un paso superior y los postes de electrificación, a consecuencia de lo cual hubo cuatro víctimas mortales y medio centenar de heridos.
Seis meses después, el pasado 9 de marzo, cumpliendo las órdenes del juez instructor del caso, se llevó a cabo una reconstrucción de los hechos dirigida por peritos judiciales y técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios. Se reconstruyó lo ocurrido reproduciendo las mismas condiciones que el día del accidente, se repitió paso a paso el recorrido del tren accidentado, se siguió el mismo horario que el día del accidente y la misma secuencia de señales.
A continuación, los peritos se desplazaron a unas instalaciones de Adif en Redondela, lugar al que había sido trasladado el tren accidentado y en el que se encuentra desde entonces depositado y custodiado. Allí los técnicos realizaron nuevas comprobaciones. Todo ello es completamente normal. A nadie puede extrañarle este modo de proceder, que se repite siempre en casos similares. Se reconstruye lo ocurrido y se investiga el lugar de los hechos.
Los peritos de Porriño sí pudieron acudir, seis meses después del accidente, a inspeccionar el tren siniestrado
Sin embargo, algo tan básico, algo tan lógico como es una reconstrucción de lo ocurrido, no se realizó tras el terrible atentado del 11-M, en el que hubo nada menos que 192 víctimas mortales y miles de heridos. Y no se aplicó ese procedimiento tan normal a pesar de las enormes dudas que ensombrecen todo lo relacionado con la naturaleza de las bombas que estallaron en los trenes y con el explosivo empleado.
Y hay además otro asunto de gran importancia, y es que los peritos de Porriño pudieron acudir, seis meses después del accidente, a inspeccionar el tren en el lugar en el que se conservaba debidamente custodiado. En el 11-M, a pesar de haber pedido expresamente que se conservaran los trenes (1), los peritos se quedaron muy pronto sin ellos, pues todos menos uno desaparecieron en pocos días. Se salvó el que explotó en Santa Eugenia, cuyo misterioso e insólito tratamiento expuse en un artículo anterior.
El 11-M se cerró judicialmente equiparando las bombas explotadas con las de una mochila aparecida en la comisaría de Vallecas que nadie vio en los trenes, mochila que contenía una metralla que los forenses no encontraron en los cuerpos de las víctimas y de cuyas huellas en los vagones no hay noticia que se haya investigado. Por otra parte, los análisis químicos de las trazas de explosivo realizados en el laboratorio Tedax se cerraron con algo tan poco concreto como “componentes de dinamita”, sin que se acudiera al mejor dotado laboratorio de la Policía Científica para tratar de aclarar algo más esa imprecisa conclusión.
El juez del 11-M no ordenó reconstruir los hechos: se limitó a plantear a los peritos si lo consideraban necesario
En esa situación es evidente la importancia que habría tenido hacer algo tan normal como es una reconstrucción de las explosiones, utilizando para ello una mochila de las características de la de Vallecas y comprobando los efectos de su explosión en un tren, pero lamentablemente una prueba tan crucial y clarificadora no se llevó a cabo. Aunque, como veremos a continuación, sí hubo un tímido, aunque fallido, intento de realizarla.
Más de un año después del atentado, el 16 de marzo de 2005, el juez instructor del 11-M ordenó que cuatro peritos especialistas en explosivos de la Policía y de la Guardia Civil, dos de cada cuerpo, realizaran un informe conjunto sobre las explosiones en los trenes. Dentro de las cuestiones planteadas por el juez a los peritos estaba la siguiente (documento 1): “Si consideran necesario, al objeto de contestar con la adecuada precisión a las anteriores cuestiones, reproducir o simular, utilizando vagones de idénticas características a los que sufrieron los atentados, las explosiones que pudieron realizarse”.
Es decir, en este caso, a diferencia del de Porriño, el juez no ordena reconstruir los hechos, sino que se limita a consultar a los peritos “si consideran necesario reproducir o simular las explosiones”. Al parecer, el propio Del Olmo no lo consideraba muy necesario, pues no se atrevió a ordenar su realización, y trasladó la decisión a los propios peritos.
Fragmento de la providencia por la que el juez Del Olmo ordenaba realizar un informe conjunto Policía Guardia - Civil
Fragmento de la providencia por la que el juez Del Olmo ordenaba realizar un informe conjunto Policía Guardia - Civil
Los destinatarios de la consulta hecha por el juez están muy claros: los cuatro peritos que han de designar, por parejas, Policía y Guardia Civil. El asunto le llegó al comisario jefe de los Tedax de la Policía, Sánchez Manzano, quien interpretó de una forma muy curiosa y personal la orden del juez, y en vez de designar a los peritos para que redactaran, con los de la Guardia Civil, el informe pedido por Del Olmo, lo que hizo fue elaborar él mismo su propio informe personal, firmado por él y sólo por él, constituido en perito especialista único, y remitírselo al Juez denominándolo equívocamente "informe elaborado por la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ" (documento 2). Así pues, Sánchez Manzano elabora y envía al juez un informe que no se le había pedido a él, sino a cuatro peritos.
Oficio de respuesta a la petición por el juez de un informe pericial conjunto. El Subdirector General Operativo dice adjuntar un “informe elaborado" por el Tedax. En realidad, sólo lleva la firma de Sánchez Manzano.
Oficio de respuesta a la petición por el juez de un informe pericial conjunto. El Subdirector General Operativo dice adjuntar un “informe elaborado" por el Tedax. En realidad, sólo lleva la firma de Sánchez Manzano.
Y no era la primera vez que Sánchez Manzano actuaba de esta forma, pues ya el 10 de junio de 2004 había redactado su propio informe personal relativo entonces a la mochila de Vallecas. Y hay que recordar aquí lo que escribe en su libro el propio Manzano en relación con su firma de los informes periciales (2): "Mi firma consta en este documento, como en todos los informes periciales, bajo las abreviaturas del visto bueno. Ese visto bueno, que encabeza la firma del jefe de la dependencia, no implica asumir su contenido, lo que resultaría improcedente, salvo que reuniera las condiciones de perito y hubiera participado en la práctica de la pericia".
Pero en este caso su firma no va precedida de las abreviaturas del visto bueno. Alguna razón muy poderosa debía tener en este caso el Comisario Jefe para incumplir la orden del juez y constituirse él mismo en único autor del informe, sin el visto bueno de nadie.
Y creo que queda claro que, con el envío del informe, se da por contestada la petición del juez, pero no se dice nada respecto a que se trate de un informe conjunto con la Guardia Civil, como se le pedía expresamente, sino que se trata de un informe de la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NRBQ. Es como si se tratara de evitar la colaboración con la Guardia Civil, y se intentara contentar al juez con un informe sustitutivo propio que nadie le había pedido.
En su informe personal, Manzano contesta una por una las cuatro cuestiones planteadas por el juez y, entre ellas, lo relativo a la posible reconstrucción de las explosiones. Y claro, Sánchez Manzano estima que esas reconstrucciones no son necesarias (documento 3), puesto que “no aportarían unos datos objetivos, que permitan contestar con la adecuada precisión a las cuestiones planteadas”, y utiliza como argumento que los efectos de la explosión “dependen de diferentes factores”, como si no pudiesen ser reproducidos factores como los por él invocados: compactación, confinamiento del explosivo, colocación del artefacto e iniciación de la carga, del medio que les rodea, del lugar donde se produce, etcétera. ¿De verdad que esos factores no podían ser reproducidos? Siguiendo tan extraño criterio serían muy pocos los casos reproducibles.
Fragmento de la respuesta de Sánchez Manzano al requerimiento del juez: La reproducción de lo ocurrido “no aportaría datos objetivos”.
Fragmento de la respuesta de Sánchez Manzano al requerimiento del juez: La reproducción de lo ocurrido “no aportaría datos objetivos”.
Lo que sí hizo Sánchez Manzano fue designar a los dos peritos que le pedía el juez, pero no los nombró con la misión que se le solicitaba, que era clara e inequívocamente redactar el informe -misión que ya el propio Manzano había cumplido por su cuenta-, sino que los designó “para ampliar los estudios realizados sobre estos u otros extremos”.
Pero claro, Del Olmo no se conformó con el informe de Manzano, pues no era eso lo que había pedido, y su respuesta fue convocar a los peritos designados por Manzano y por la Guardia Civil para que fueran ellos, y sólo ellos, quienes redactaran el informe solicitado.
Tras diversas vicisitudes en la redacción, ocasionadas por haber desaparecido los trenes que había que investigar y por no disponer del suficiente material fotográfico de los mismos -que hubo que suplir con el procedente de Renfe, Bomberos y Ayuntamiento-, los peritos emitieron su informe (documento 4), en el que, como cabía esperar, pues no sería procedente contradecir al comisario, descartan la posibilidad de reproducir las explosiones en los trenes, puesto que “no se pueden reproducir, con exactitud, ni las mismas condiciones que presentaban los artefactos que explosionaron, ni las existentes en el interior de los vagones en el momento de las explosiones. Por lo tanto, como quiera que las reproducciones no serían exactas, tampoco de su resultado se podrían extraer conclusiones válidas que permitan contestar con mayor precisión aún a las preguntas formuladas en la pericia”.
Fragmento de la página 78 del informe elaborado por los cuatro peritos de Policía y Guardia Civil.
Fragmento de la página 78 del informe elaborado por los cuatro peritos de Policía y Guardia Civil.
Y así se dio carpetazo al asunto. Se repiten los argumentos de Sánchez Manzano: las reproducciones no serían exactas. El comisario podía dormir tranquilo, no se revisaría su actuación investigadora del 11-M, como ya advertí en otro artículo.
En resumen, según la opinión de Sánchez Manzano y de los cuatro peritos que elaboraron el informe conjunto, como no se pueden reproducir las explosiones con exactitud, es mejor no reproducir nada y quedarnos con otras cosas mucho más exactas como el análisis químico que dio como resultado “componentes de dinamita” y “ninguna substancia digna de mención”; exactas como son las muestras de metralla que aparecen, desaparecen y se transforman en los almacenes Tedax; exactas como son las muestras de tierra y de algodones que se recogen, pero que no se sabe si se analizan o no y que, en cualquier caso, desaparecen; exacto como es el cráter fantasma producido en el tren de Santa Eugenia, desconocido para los peritos a pesar de que ése era el único foco de explosión que podían visitar y que seguramente visitaron; exactas como son las toneladas de material de los trenes que desaparecieron por arte de magia; exacta como es la limpieza a fondo a la que se sometió el tren de Atocha en la propia estación antes de sacarlo en la mañana del día 12, y del que desaparecieron toneladas de material con destino desconocido; exacto como es el desguace final de los trenes, realizado ante la policía, sin que al parecer nadie lo ordenara ni lo autorizara; exactos como son los restos del tren de Santa Eugenia, que aún se conservaban en las fechas en las que se redactó el informe conjunto, pero que fueron totalmente ignorados en ese informe; exacta como es la inexistencia de restos de los dispositivos y contenedores de ninguna de las 12 bombas explotadas; exactas como las fotos tomadas por ferroviarios y bomberos; exacto como es, sobre todo, la mochila de Vallecas, supuestamente recogida en El Pozo por concienzudos agentes Tedax que no desconfiaron de sus más de 10 kilos de peso y a cuyo interior ni siquiera echaron un vistazo tras las tres explosiones allí producidas; exacto como es su supuesto y rocambolesco recorrido por todo Madrid; exacto como es su supuesto contenido cargado de metralla que no apareció en los cuerpos de las víctimas y cuyas huellas nadie atestiguó haber visto en los trenes; exacta como es la desaparición de las fotos que se tomaron de su desactivación, y como es el centrarlo todo en esa mochila, que ella sí que es exacta, mucho más exacta que cualquier reproducción de las explosiones. Teniendo esa mochila, tan fiable, ¿para qué investigar más?
No, no se ha hecho todavía la reconstrucción de lo sucedido el 11-M, pero aún se podría hacer. Bastaría con que se lo propusiera alguna autoridad policial o judicial competente que se enfrentase a las trabas que con toda seguridad le opondrían los principales y más poderosos partidos. Esa reconstrucción aclararía muchas dudas, pero claro, ¿a quién interesa que se aclaren esas dudas? Ahí tenemos a las víctimas, que llevan 13 años reclamando verdad, justicia y dignidad sin que nadie las escuche y atienda.
(1) Los Tedax de Madrid propusieron trasladar los trenes del 11-M a un apeadero del distrito de Vicálvaro donde tenían previsto buscar durante semanas pruebas y muestras de explosivo con una inspección exhaustiva de los convoyes explosionados. Así lo declaró el 23 de noviembre de 2011 ante la juez Coro Cillán el Inspector Jefe de la Brigada Tedax Provincial de Madrid el 11-M, Cáceres Vadillo.
(2) Juan Jesús Sánchez Manzano, 'Las bombas del 11-M', 2013. Página 72.
*** Carlos Sánchez de Roda es ingeniero y autor del libro 'Los trenes del 11-M' (Última línea, 2015), donde expone cómo la precipitación en el desguace de los vagones provocó grandes lagunas e incluso errores judiciales que podrían haberse evitado.

domingo, 19 de marzo de 2017

Una región llena de bombas

 

El País

El equipo de desactivación de explosivos de la Guardia Civil tiene una media de dos o tres salidas a la semana por artefactos abandonados

Cuando suena el teléfono del Equipo de Desactivación de Explosivos (Edex) de la Guardia Civil de Madrid, sus seis integrantes saben que les toca salir a puntos muy distantes de la región. Los artefactos de la Guerra Civil son los que más trabajo dan a este grupo de especialistas, que reciben a diario información de organismos nacionales e internacionales de las bombas y de las novedades en los materiales utilizados.
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Bombas desactivadas por la Guardia Civil en la Comunidad de Madrid.
El trabajo de estos profesionales comienza por una formación como técnicos en desactivación de explosivos (Tedax). “Lo más importante es convencer a la mujer, que muchas veces no quiere. Después, se precisa mucha vocación y tener mucha sangre fría”, reconoce el responsable del equipo, el sargento primero Juan Domingo.
La región está plagada de bombas. Se concentran, lógicamente, en los puntos en los que se registraron batallas en la Guerra Civil. Se llevan la palma el eje formado por Brunete, Quijorna y Villanueva de la Cañada. Le siguen Arganda, Rivas, San Martín de la Vega y Morata de Tajuña. Por último, la sierra con Rascafría y Guadarrama. “Son bombas que tienen ya unos ochenta años pero que pueden explosionar sin ningún problema. Están formadas por trilita que puede estar activa si se ha permanecido estable y en buenas condiciones de almacenamiento”, reconoce el sargento.
Los artefactos los suelen encontrar paseantes, cuando hace buen tiempo, o en las construcciones, al horadar los terrenos. También hay aficionados que salen al campo con detectores de metales para buscar granadas y bombas abandonadas. Otras veces les toca intervenir cuando muere una persona mayor que las tenía almacenadas durante años. De hecho, el récord de la Comandancia de Madrid la tiene una bomba guardada en un sótano de Morata de Tajuña. Su peso, 290 kilos, suficientes para derribar medio municipio. Hallada en octubre de 2008, los integrantes del Edex la llevaron a una cantera donde la explosionaron. Las esquirlas se esparcieron en un radio de un kilómetro.
Granadas y bombas de mano. ampliar foto
Granadas y bombas de mano.
Lo importante es que la persona que la encuentre no la toque, que la deje en ese sitio, y que avise al 112 o al 062, afirma el mando. “Ya nos encargaremos de actuar nosotros con ella. Si se tienen que marchar, que señalicen la zona para que nos eviten rastrear metros y metros. A veces hemos estado hasta tres horas hasta que lo hemos encontrado”, recomienda Domingo. El protocolo indica que se desplace al lugar la patrulla más cercana y que compruebe si existe el artefacto. Su trabajo consistirá en proteger la zona de forma que nadie se acerque. “Cada incidencia es un mundo. Unas veces, la aislamos y la explosionamos en el mismo lugar. Otras veces, sobre todo en zonas habitadas, nos toca trasladarlas. Las envolvemos en una manta antiexplosiva y la llevamos a un área segura”, explica un agente del Edex. Lo que no suelen hacer nunca es desactivarla: “El riesgo no compensa ni histórica ni materialmente”.
El equipo de un tedax requiere una gran forma física. El traje pesa 27 kilos y el casco, otros cinco. Ponerse esta prenda ya es un reto. Se precisa un cuello fuerte y no moverse con rapidez para no marearse. Lleva una visera muy potente para evitar una posible onda expansiva.
El año pasado los agentes del Edex de Madrid tuvieron que neutralizar 73 explosivos en diferentes puntos de la región. Eso no significa que haya sido toda su actividad en 2016. Al revés, hacen una media de tres o cuatro salidas a la semana y comprueban zonas antes de grandes actos a los que concurren mucha gente o personalidades. Entre ellos, la vuelta ciclista o el circuito del Jarama entre otros muchos. “No solo tocamos temas de explosivos. Nuestra especialidad también implica riesgos radiactivo, nuclear, químico o biológico [NRBQ]“, explica el sargento primero. La mayor actividad se dio en la época de grandes obras, como el AVE.

Cajeros automáticos

También analizan los artefactos explosionados, como el usado en diciembre del año pasado para reventar un cajero en pleno centro de Majadahonda. Este sistema ya era utilizado en los países del este de Europa al principio de los años 2000 y poco a poco se ha introducido en el centro de Europa, a través de Italia, Alemania y Francia hasta llegar ahora a España.
“Nosotros recibimos información de las técnicas terroristas e información de organismos internacionales como Europol y el FBI, entre otros. Cuando se produce un delito con explosivos, ya tenemos conocimiento de si se ha empleado en otras zonas antes”, concluye Domingo.

Las bengalas, un problema añadido cuando caducan

Uno de los productos que más reciben los especialistas en desactivación de explosivos son las bengalas de las embarcaciones. Estos productos, que resultan bastante peligrosos, tienen una fecha de caducidad, tras lo cual quedan inservibles para su uso.
Los propietarios de los barcos, al comprarlas, pagan un impuesto para la hora de tener de deshacerse de ellas, pero muchos lo desconocen. Eso hace que muchas veces vayan con ellas a los cuarteles de la Guardia Civil o incluso lo dejen en la puerta, aprovechando el horario en que no están abiertos al público. “Todo esto no los remiten y nosotros nos encargamos de neutralizarlos”, reconoce el sargento primero, Juan Domingo.
Los agentes también tienen en su exposición los diferentes detonadores de las bombas que han desactivado en los últimos años. Muchos son auténticas obras de arte, que incluyen temporizadores, a veces muy rudimentarios.

martes, 14 de marzo de 2017

El 11-M y la izquierda islamófoba


Libertad Digital


 2017-03-11 Luis del Pino.
Hoy es el decimotercer aniversario de la masacre del 11 de marzo. Permítanme que rescate un artículo que publiqué en su día sobre las primeras horas de las supuestas investigaciones que dieron nacimiento a la versión oficial.
Veamos CÓMO SE FABRICA UN SOSPECHOSO HABITUAL
La detención
Una de las cosas que más llama la atención en el 11-M es la extraordinaria rapidez con que nuestras fuerzas policiales lograron detener, en menos de 60 horas, a los primeros implicados en los hechos. ¡Eso se llama efectividad!
Cuando la Policía encontró, 18 horas después de la masacre, una mochila-bomba milagrosamente intacta en una comisaría de Vallecas, la máquina de la investigación oficial del 11-M se puso en marcha.
En aquella mochila-bomba había dinamita, medio kilo de metralla y, además, un teléfono y una tarjeta telefónica, utilizados para detonar el artefacto. Y, al indagar dónde se había comercializado aquella tarjeta, se comprobó que quien la había vendido era una tienda de telefonía de Lavapiés, propiedad de ese marroquí llamado Jamal Zougham, el único supuesto autor material del 11-M que está en la cárcel.
A las doce y media de la mañana del 13-M, el Comisario General de Información, Jesús de la Morena, recibió una llamada en su despacho. Era Mariano Rayón, comisario jefe de la Unidad Central de Información Exterior, para decirle que el vendedor de la tarjeta, Jamal Zougham, ya había sido investigado anteriormente por su presunta relación con radicales islámicos. Horas después, Zougham era detenido en su tienda de Lavapiés, en plena jornada de reflexión para las elecciones de 2004.
Desde entonces, Jamal Zougham está en la cárcel. La Audiencia Nacional, primero, y el Tribunal Supremo, después, le han condenado a más de 40.000 años de prisión, considerándole autor material de los atentados del 11-M. Aunque, curiosamente, al final no fue condenado por la razón por la que fue inicialmente detenido, es decir, por vender ninguna tarjeta telefónica (porque eso no es un delito), sino porque muchas semanas después de su detención aparecieron dos testigos enormemente cuestionables que decían haberle visto en los trenes de la muerte.
Sospechoso habitual
Así pues, la extraordinaria rapidez de esas primeras detenciones del 13-M se debió, según la propia historia oficial, a que el nombre de Zougham ya era "conocido" de la Policía.
¿Y de qué era conocido ese nombre? Así es como el propio comisario Mariano Rayón se lo explicaba al fiscal Javier Zaragoza en el juicio del 11-M:
Para nosotros era una persona importante, porque ya nos había aparecido en el contexto de una comisión rogatoria de las autoridades judiciales francesas, creo que era en relación con un personaje llamado David Courtailler, francés, detenido por temas de terrorismo.
El asunto está, como se ve, bastante claro: si se pudo detener tan rápidamente a Zougham era porque ya estaba, desde unos años antes del 11-M, en la lista de "sospechosos habituales", a raíz de una comisión rogatoria enviada desde Francia.
Esa es la historia que desde el principio nos han contado, y que justifica esa "puntería" que las fuerzas policiales tuvieron a la hora de efectuar las primeras detenciones en un tiempo récord.
Lo que pasa es que las historias, a veces, no son lo que parecen.
La comisión rogatoria
¿Cómo fue, exactamente, ese episodio de la comisión rogatoria que hizo que Jamal Zougham ingresara en la lista de "sospechosos habituales" de terrorismo islámico?
Efectivamente, el 13 de marzo de 2000 (es decir, al día siguiente de la victoria de Aznar por mayoría absoluta), el comisario de la UCIE, Mariano Rayón, remitió a la Audiencia Nacional la traducción de una comisión rogatoria enviada por el juez Jean Louis Bruguiere desde Francia. En esa comisión rogatoria francesa se afirmaba que en la agenda del presunto terrorista David Courtailler se habían encontrado algunos números telefónicos españoles y, entre ellos, el 913974002, "suscrito a nombre de Aicha ACHAB [la madre de Zougham], domiciliada en la C/ Sequillo de Madrid. Según las declaraciones de COURTAILLER, este número le habría permitido contactar a un tal Djamal, a quien habría conocido en la mezquita de Madrid" (ver Documento 1).
Con esto, parece que está clara la respuesta a nuestra pregunta inicial: Jamal Zougham entró en el circuito de los sospechosos habituales de terrorismo porque en la agenda del terrorista francés David Courtailler apareció en el año 2000 el teléfono de su casa, ¿verdad?
Eso es lo que parece. Pero, como decíamos antes, las apariencias a veces engañan. Fíjense bien en el teléfono que hemos mencionado, 913974002, porque (como vamos a ver) cada uno de los dígitos que lo componen tiene una gran importancia.
Primera mutación del teléfono
Lo que los franceses querían pedir, en relación con Jamal Zougham y su madre, era que se les tomara declaración como testigos, que se obtuviera de la compañía telefónica el listado de llamadas de su teléfono y que se registrara su domicilio.
Sin embargo, al detallar las solicitudes, lo que los franceses pidieron realmente fue que se consiguieran los listados de llamadas del teléfono... 913974802, en lugar del que habían indicado al principio (ver Documento 2). Entre una y otra mención del teléfono, cambiaba un dígito:
913974002 -> 913974802 (cambia un 0 por un 8)
Como vemos, la cosa empieza a complicarse, porque ahora nos surge una duda: ¿cuál era el teléfono que se encontró en la agenda del terrorista francés David Courtailler? ¿El 913974002 o el 913974802? Porque, evidentemente, las consecuencias para Zougham y su madre eran completamente distintas, según que hubiera aparecido un teléfono u otro.
Segunda mutación del teléfono
El 20 de marzo de 2000, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, que era a quien le había correspondido el asunto por reparto, envió un oficio a la compañía telefónica para obtener los listados de llamadas del teléfono de la madre de Jamal Zougham.
Pero, en lugar de solicitar los listados del 913974802 (que era exactamente lo que los franceses habían pedido), lo que el juez Moreno solicitó fue que le mandaran el listado de llamadas del teléfono... 613974802 (ver Documento 3):
¡Se habían equivocado al transcribir el número! En el auto judicial, lo que en un principio era un teléfono fijo (ya que empezaba por 9), se había transformado en un móvil (que empezaba por 6):
913974802 -> 613974802 (cambia el 9 por un 6)
Evidentemente, se trataba de un simple error de transcripción, que tenía fácil solución, como a continuación veremos, pero que introdujo un cierto retardo en el proceso.
Tercera mutación del teléfono
El 4 de octubre de 2000 (es decir, más de seis meses después), Telefónica Móviles comunicaba al juez que el número 613974802 no existía (ver Documento 4).
Trece días después, el 13 de octubre, el juez envió un nuevo oficio a la compañía telefónica, esta vez referido al número correcto (ver Documento 5).
613974802 -> 913974802 (se deshace el error de transcripción anterior)
Cuarta mutación del teléfono
En esta ocasión, Telefónica se dio más prisa en responder. El 19 de octubre de 2000 le enviaba la contestación al juez Moreno. Pero, sorprendentemente, lo que había resultado al realizar las correspondientes indagaciones es que el teléfono en cuestión no pertenecía a la madre de Zougham, sino... a la Universidad Autónoma de Madrid (ver Documento 6).
¡Pero entonces, era falso que ese teléfono 913974802 fuera de la madre de Zougham! ¿De dónde se habían sacado los franceses que el teléfono en cuestión le pertenecía a esa mujer?
¿O es que el número verdadero que apareció en la agenda del terrorista Courtailler era el que habían indicado los franceses al principio, el 913974002, y no el 913974802?
Desde el punto de vista jurídico, este episodio hubiera debido dejar sin efecto las solicitudes de los franceses en relación a Zougham y su madre, por lo menos hasta que se aclarara el lío de los teléfonos. Puesto que la solicitud de registrar el domicilio de Zougham y de tomarle declaración a él y a su madre se basaba en que en la agenda de un terrorista había aparecido el teléfono de la madre, ahora que Telefónica había dicho que ese teléfono no era en realidad de la madre, no había ningún motivo para continuar adelante con más indagaciones.
Sin embargo, después de diversas peripecias jurídicas, la Policía procedió, el 11 de junio de 2001, a registrar con autorización judicial el domicilio de Zougham y de su madre en la C/ Sequillo de Madrid.
Y al día siguiente, 12 de junio, en presencia del juez francés Jean Louis Brouguiere, se tomaba declaración como testigos, en la Audiencia Nacional, a Aicha Achab y a su hijo Jamal Zougham.
Y aquí viene lo mejor de todo.
Al tomarle declaración a la madre de Zougham, el juez español le preguntó, en presencia del juez francés, que desde cuándo era propietaria del número de teléfono 913974802.
Y, entonces, la madre de Zougham respondió que ese teléfono no era suyo (lógico, dado que el teléfono pertenecía a la Universidad Autónoma de Madrid) y que su teléfono era... ¡el 913774802!
¡O sea, que el teléfono del domicilio de Zougham no coincidía con ninguno de los que las autoridades francesas y españolas habían estado barajando (ver Documento 7)!
913974802 -> 913774802 (cambia un 9 por un 7)
Así pues, era mentira desde el principio que en la agenda del terrorista Courtailler hubiera aparecido el teléfono del domicilio de Zougham. Lo que había aparecido era un número telefónico que correspondía (como ya hemos visto) a la Universidad Autónoma de Madrid.
Es decir, que a Jamal Zougham se le introduce en el circuito de "sospechosos habituales" de terrorismo islámico porque en la agenda de un terrorista detenido en Francia se encontró un teléfono que simplemente se parecía al del domicilio de Zougham, pero que difería en un dígito de él.
Finalmente, el 14 de septiembre de 2001 (tres días después del atentado de Al Qaeda en Nueva York), se cerraron repentinamente las diligencias abiertas con motivo de la comisión rogatoria contra Zougham enviada desde Francia, sin que en ningún momento se detuviera a Zougham, ni a su madre, y sin que en ningún momento llegara a formularse ningún tipo de acusación contra ellos.
Todo se había debido a un error.
¿Saben ustedes qué es lo más curioso? Pues que el 20 de junio de 2001, ocho días después de su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional y su colega francés, se le concedía a Jamal Zougham el permiso permanente de residencia en España. Lo tenía solicitado desde el 19 de octubre de 1999, pero se le concedió justo después de celebrarse la comparecencia motivada por la comisión rogatoria francesa. Supongo que si hubiera existido la más mínima duda sobre la peligrosidad de Zougham, ese permiso no habría sido concedido.
Errores que nunca se deshacen
Sin embargo, a partir de aquel momento, Zougham (que carecía de antecedentes penales y a quien se había metido en la historia a partir de un teléfono que no era suyo) quedaría ya marcado para siempre como sospechoso habitual de terrorismo islámico, lo que terminaría conduciendo a su detención en plena jornada de reflexión de las elecciones de 2004, como presunto responsable de los atentados del 11-M.
Ni siquiera podría ya librarse nunca de esas acusaciones que le vinculaban (falsamente) a David Courtailler. Hagan ustedes la prueba de buscar en Internet (por ejemplo con Google) los nombres de Zougham y Courtailler. Verán que aparecen cientos de páginas de noticias donde se da por "probada" esa falsa relación entre los dos personajes.
Aunque no es necesario acudir a Internet para verificar el largo recorrido que tienen las mentiras y los errores. Como hemos visto al principio, el propio comisario Mariano Rayón volvió a repetir en el juicio del 11-M la cantinela de la (falsa) relación entre Zougham y Courtailler, a pesar de que él debía conocer, mejor que nadie, que aquel episodio de la comisión rogatoria francesa cumplimentada unos años atrás no había sido sino un auténtico fiasco.
Un error tan providencial
Volvamos a plantearnos la pregunta que nos hacíamos al principio: ¿cómo pudo la Policía detener en un tiempo récord de 60 horas a los primeros implicados en el 11-M?
Y resulta que la respuesta es: porque la tarjeta de la mochila de Vallecas había sido comercializada por alguien a quien se había metido en la lista de "sospechosos habituales" cuatro años antes del 11-M gracias a un error judicial. Error que no sabemos si responde a la mera casualidad o si deriva de un intento chapucero de "marcar" a Zougham desde el principio.
O sea, que si no hubiera sido por ese error judicial cometido 4 años antes del 11-M, no habríamos podido detener a nadie durante la jornada de reflexión de las elecciones de 2004.
Qué error tan providencial, ¿verdad?
La izquierda islamófoba
Resumamos entonces: tras el 11-M, se produce una masiva destrucción de pruebas, achatarrándose los escenarios de los crímenes y haciendo aparecer, en su lugar, una mochila-bomba en una comisaría de policía, 18 horas después de la masacre.
De esa mochila sabemos que no es como las bombas que detonaron en los trenes (porque la mochila de Vallecas tenía metralla y las bombas de los trenes no). Sin embargo, tirando del hilo de una tarjeta telefónica encontrada en esa prueba falsa, se detiene casi enseguida a un marroquí a quien se introdujo cuatro años antes en el circuito de sospechosos habituales por un extrañísimo error judicial.
Si esto hubiera pasado con cualquier otro caso, la izquierda española estaría denunciando la islamofobia de los jueces y de la policía españoles, porque está claro que a Zougham se le detiene por el único motivo de que hacía falta detener a un moro.
Sin embargo, como estamos hablando del 11-M, la izquierda española calla e incluso intenta desacreditar a quienes denuncian el escándalo de que las investigaciones sobre la mayor masacre terrorista de nuestro país se basen en una prueba manifiestamente falsa y en una detención absolutamente arbitraria.
Así que permitidme que os de una mala noticia, chicos: lo queráis o no, sois islamófobos. Porque quien consiente por razones políticas o de estado la detención arbitraria de un musulmán contribuye, le guste o no le guste, a alimentar la islamofobia.
La próxima vez que os miréis al espejo, deciros: "Si la gente piensa que el Islam es terrorismo es, entre otras razones, porque yo he consentido que a un moro se le enmarrone en el 11-M por el simple hecho de ser moro".
Hala, salud.

jueves, 9 de marzo de 2017

El fraude de las policías autonómicas



Alerta Digital


 
07/03/2017
José L. RománPor todos es sabido lo complaciente que la partitocracia ha sido y es con los independentistas catalanes y vascos. Y esto ha sido así porque ellos –los separatistas-, son parte esencial del sistema. El compadreo de González, Aznar, Zapatero y ahora Rajoy con los separatistas ha sido y es vomitivo, pero, hay algo en ese panfilismo que me ha llamado siempre la atención, y no es otra cosa que el amparo, el lisonjeo y el apoyo incondicional que el Estado ha brindado siempre a las policías políticas catalana y vasca, si lo comparamos con el desamparo e indiferencia a la Guardia Civil y al Cuerpo Nacional de Policía. Ejemplos no faltan:
¿Se acuerdan ustedes cuando el actual alcalde de Zaragoza partía el bacalao en la Audiencia Provincial de Bilbao? Pues bien, este déspota no tenía más misión ni empeño que cargarse el aparato antiterrorista, procesando a todo guardia civil o policía nacional señalado por el dedo de un etarra; ordenó que cientos de guardias civiles y policías nacionales pasaran por ruedas de reconocimiento, para que los terroristas detenidos por cometer los crímenes más abyectos, acusasen a placer a los que denominaban sus “torturadores”. Garantías procesales para nuestros guardias civiles y policías, ninguna, eran el objetivo del sistema en manos de un juez dedicado a la política. Bonita imparcialidad la suya señor Belloch, pero sin embargo, usted se escondió como una comadreja y su silencio lo hizo cómplice, de los crímenes de Estado diseñados por su propio partido en el gobierno, cuando se asesinaba arbitrariamente a supuestos etarras en el sur de Francia y se enterraban sus cadáveres con cal viva en territorio español.
¿Se acuerdan ustedes del caso Linaza, en el que el padre de un etarra denunció a la Guardia Civil por torturas? Pues a pesar de quedar demostrado que aquel padre pertenecía a un comando de información terrorista y tras veinte largos años de proceso judicial, hubo guardias civiles insertos en aquel sumario, que ya en situación de retirados en su casa con su familia y tras cuarenta años de servicio a España, fueron detenidos y recluidos en la prisión de Logroño.
¿Se acuerdan de la congelación salarial ordenada por Aznar en 1996 para los funcionarios españoles? Pues esa congelación de sueldos tan campanuda, no afectó en absoluto a las policías autonómicas ni a funcionarios de las administraciones separatistas, porque todos ellos continuaron firmando sus convenios colectivos unilateralmente y al margen del Estado, con subidas salariales pactadas entre los sindicatos policiales autonómicos y los gobiernos antiespañoles. El endeudamiento en el que pudieran incurrir los separatistas con estas golosinas para sus respectivas guardias pretorianas les importaba un carajo, detrás estaba “papá” Aznar que necesitaba sus votos para sacar adelante los presupuestos en las Cortes.
¿Se acuerdan del caso ROQUETAS DE MAR donde nueve guardias civiles fueron cesados de inmediato acusados de matar supuestamente a golpes a un detenido? Pues bien, la Justicia siguió el procedimiento habitual y nadie, absolutamente nadie ha pedido amparo ni el indulto para ninguno de estos agentes. Por el contrario, los policías políticos del gobierno catalán procesados y condenados por torturar a un joven en 2006 que detuvieron por error y a quien llegaron a meterle una pistola por la boca según mostraron las imágenes, fueron indultados por el gobierno de Rajoy en diciembre de 2012 sin dar explicaciones absolutamente a nadie.
Pero, por si todo esto fuera poco, el pasado 5 de Octubre de 2013, asistimos a otro caso protagonizado por estos policías políticos del gobierno catalán, que mataron supuestamente a golpes a un empresario del barrio del Raval de Barcelona cuando procedían a su detención. En esta ocasión, el gobierno del Estado no ha dirigido a través de ningún portavoz, la firme repulsa y condena que por ejemplo lanzó contra los jóvenes que el pasado 11 de Septiembre de 2013 irrumpieron con banderas nacionales en el club Blanquerna de Madrid.
Pero hay más, en Marzo de 2013, el gobierno autónomo de Cataluña anunció la convocatoria de un nuevo concurso, para provisionar varias plazas fijas de mozos de escuadra en toda la región. Este concurso y como viene siendo habitual -según denuncias de varios mozos a la prensa-, se ha convertido en un mercado negro de compraventa de plazas.
A ver si puedo entenderlo. Cuando cualquiera de nosotros tiene un local y sus paredes necesitan una mano de pintura, es más que evidente que buscaremos un profesional o una empresa que nos haga el trabajo por el menor coste posible en igualdad de condiciones que otra cuyo precio sea superior. Pues bien, en España tenemos dos Cuerpos de Seguridad estatales, estos son por orden de antigüedad: Guardia Civil y Policía Nacional. Tomemos como ejemplo solamente uno de ellos, el más antiguo. Si los españoles tenemos la suerte de contar con la Guardia Civil, que a pesar de su bajo presupuesto es considerada incluso por los Estados Unidos de Norteamérica uno de los Cuerpos de Seguridad más efectivos del mundo, ¿cómo es posible que los distintos gobiernos del Estado, hayan restado competencias a este Cuerpo en dos regiones españolas y se hayan empeñado y se empeñen en crear y mantener cuerpos de policía cuyo coste es un despilfarro más que evidente para las arcas públicas, además de haber demostrado hasta la saciedad que no son efectivos por falta de imparcialidad, debido principalmente a su carácter político?
Un policía autonómico catalán o vasco, le cuesta al erario público el doble que un guardia civil. Estos policías autonómicos, a pesar de tener competencias en seguridad ciudadana trabajan en demarcaciones circunscritas únicamente a esas regiones y, lo más importante, ambos cuerpos de policía son las guardias pretorianas de partidos políticos que persiguen la independencia de España de aquellos territorios donde estos agentes están desplegados. Por el contrario, la Guardia Civil ha sobrevivido a cualquier régimen político desde su creación en 1844; tiene en su haber una hoja de servicios que es la envidia de cualquier cuerpo policial de mundo; tiene competencias de toda índole en cualquier punto y rincón de España peninsular, insular y africana; es un Cuerpo que con relación a sus medios la efectividad es a todas luces sobresaliente y, como ha quedado demostrado y para vergüenza de la casta, lo han convertido en la “cenicienta estatal” de la democracia, al contar con el presupuesto más exiguo de todas las Instituciones del Estado, de lo que se desprende, que sus agentes sean los peor pagados de toda la Unión Europea a pesar de la férrea disciplina a la que están sometidos. Esta es la cruda realidad. Desde aquella época en que sus caídos en Vascongadas eran enterrados en silencio y a la hora de la siesta, pasando por una dotación de vehículos de “juguete” o tener que patrullar a pie por falta de combustible, y recordando la triste y vergonzosa etapa del socialista Roldán al frente de la Benemérita, la Guardia Civil ha sido indiferente para todos los gobiernos del sistema como lo demuestra el hecho, de que al frente de la Institución siempre han sido colocados los más incompetentes, iletrados e ineptos de cada partido en la poltrona. Los caídos en el cumplimiento del deber y sin invocar ningún derecho se cuentan por centenares, mientras sus padres, hermanos, viudas y huérfanos son humillados por la casta, viendo como sus asesinos son puestos en libertad y régimen abierto carcajeándose de las víctimas.
Todavía existen cuarteles de la Guardia Civil que se caen literalmente a pedazos en las mismas poblaciones, donde se levantan edificios oficiales con presupuestos millonarios pero que nadie sabe para qué sirven. Un ejemplo lo podemos encontrar en TRAGACETE (Cuenca) donde el cuartel de la Guardia Civil amenaza ruina total, y a escasos metros del cochambroso acuartelamiento ha sido levantado un edificio cuyo coste ha superado los 4.000.000 de euros, que permanece cerrado con desperfectos de toda índole, y que en su día fue inaugurado pomposamente bajo el nombre de: “Centro de interpretación de la naturaleza de la Serranía de Cuenca”. Por el contrario, vean ustedes cualquier comisaría de las policías políticas de Cataluña o Vascongadas donde la casta no ha parado en barras a la hora de invertir dinero a chorros, millones y millones de euros en la construcción de amplias y modernas dependencias, buenos equipos, medios de trabajo y tecnología al más alto nivel, y un parque automovilístico que ya lo quisieran muchos estados europeos para sus respectivas policías.
Podríamos seguir durante horas enumerando un sinfín de inmoralidades y felonías de esta casta y de este sistema, donde el fraude de las policías autonómicas es sólo la prueba evidente de que los españoles tenemos lo que nos merecemos. Una vez neutralizada por la casta nuestra capacidad de reacción ante los ataques a la Patria, no nos hemos preocupado en absoluto como contribuyentes, de saber lo que cuestan las televisiones y radios autonómicas o las policías políticas; no hemos sabido valorar en su justa medida a la Guardia Civil ni a la Policía Nacional a tenor del nulo respaldo a pesar de la sangre vertida frente a los terroristas. Solo cuando las víctimas comenzaron a tener color político, la casta y sus medios escritos y audiovisuales comenzaron a movilizar al populacho con manifestaciones silenciosas, lazos negros y manos pintadas de blanco. Los votantes por un día y contribuyentes de por vida no han castigado al corrupto ni al mentiroso en las urnas, lo han encumbrado más todavía. El pueblo, atontado y ensordecido por la cantinela lanzada a través de los medios audiovisuales del sistema desde hace 37 años, ha insistido en votar a quienes hoy se sientan en el banquillo de los acusados por corruptos y ladrones. Sólo esta crisis con la brutal cifra de desempleo por la fuga veloz de capitales, y agudizada principalmente por la explosión de la burbuja inmobiliaria, cuya onda expansiva ha dejado al descubierto la deuda astronómica de las autonomías políticas y las Cajas, ha sido capaz de despertar a este pueblo que por fin empieza a desperezarse y a darse cuenta de que sólo esta casta y esta partitocracia de autonomías políticas, nos han llevado hasta el capítulo doloroso del que hoy nos lamentamos.

miércoles, 8 de marzo de 2017

La metralla fantasma del 11-M

El Español

Imagen de los atentados del 11 de marzo.
Imagen de los atentados del 11 de marzo. GTRES






Por su interés, publicamos el estudio del ingeniero Carlos Sánchez de Roda sobre el tratamiento que tanto en la investigación como en el juicio del 11-M se dio al asunto de la metralla. Sánchez de Roda es autor del libro 'Los trenes del 11-M' (Última línea, 2015), en el que expone cómo la precipitación en el desguace de los vagones provocó grandes lagunas e incluso errores judiciales que podrían haberse evitado.
La versión oficial de lo ocurrido en el atentado del 11-M está fundamentada en una mochila aparecida en la comisaría de Vallecas junto con multitud de enseres procedentes del tren explotado en la estación de El Pozo. Pero cinco agentes Tedax [Técnico Especialista en Desactivación de Artefactos Explosivos] habían sacado todos los enseres del tren, habían abierto paquetes y bolsas uno a uno para revisarlos por dos veces (1). Tras la explosión de dos bombas y la desactivación de otra en esa estación, ¿cabe en la cabeza que a esos cinco agentes se les colara otra con 10 kg de dinamita entre esos enseres?
El mismo día de la desactivación, 12 de marzo de 2004, el comisario Sánchez Manzano [jefe de los Tedax] emite una “Nota informativa” sobre "Desactivación de artefacto explosivo en Vallecas”. Y dice encontrar “640 gramos de tornillos y clavos introducidos como metralla en la sustancia gelatinosa”, pero no se incluyen las fotografías. El carrete con el que se tomaron las fotos en Parque Azorín fue recogido por los Tedax y las fotos quedaron ocultas (2).
Las fotografías de esa metralla aparecieron por primera vez en sendos informes Tedax, uno personal de Sánchez Manzano, firmado por él y sólo por él, y otro de sus peritos, con los que se atendía una orden del juez Del Olmo(3). El de Sánchez Manzano se refiere sólo a la mochila de Vallecas (4), e incluye una fotografía de la metralla que él atribuye a esa mochila (5); Manzano cita expresamente la presencia de "clavos, con la función de ser dispersados como metralla", sin mencionar que haya también tornillos. En el de los peritos (6), se incluye la misma fotografía de esa metralla que había publicado la cadena de televisión ABC Newus el 30 de marzo anterior, diferente de la utilizada por Sánchez Manzano.
Foto publicada por la cadena de televisión abc news el 30 de marzo de 2004, que es la misma que utilizaron los Tedax en su informe de 11 de junio.
Foto publicada por la cadena de televisión abc news el 30 de marzo de 2004, que es la misma que utilizaron los Tedax en su informe de 11 de junio.

No hay actas de recogida de las muestras

Finalmente, en la pericial sobre metralla de 7 de diciembre de 2005, vuelve a aparecer la metralla de la mochila de Vallecas, pero esta vez dividida en 5 partes, todas ellas fotografiadas. Las mismas fotos fueron utilizadas en la pericial de explosivos efectuada durante el juicio, en mayo de 2007.
Para no alargar este trabajo, no voy a entrar en la interesante comparación de la metralla que se ve en las primeras fotos con la contenida en las cinco bolsas de la última versión; en todo caso, vemos la abundancia y variedad de componentes que en todas las versiones se atribuye a esa metralla.
Foto de la metralla de la mochila de Vallecas utilizada por S. Manzano en su personal informe pericial.
Foto de la metralla de la mochila de Vallecas utilizada por S. Manzano en su personal informe pericial.
En el sumario no hay actas de recogida de las muestras de los trenes. No se conocen los imprescindibles inventarios, descripciones o fotografías de lo recogido. Las muestras se llevaron al laboratorio Tedax, y ahí tampoco se redactó un acta que incluyera el inventario, la descripción y las fotografías de todas y cada una de las muestras analizadas, como sí se hizo ya en 2007 en la pericial de explosivos efectuada durante el juicio.

Metralla consistente en un solo clavo

Así pues, no hay más información de la naturaleza de la metralla recogida en los trenes que lo que dicen las actas de las periciales realizadas con posterioridad. Pues bien, para cuatro periciales realizadas antes de diciembre de 2005 sólo existe, como única metralla recogida en los trenes, un clavo recogido en el tren de Téllez, el cual es fotografiado. En una quinta pericial se dice que sólo se recogió metralla en el tren de Téllez, sin dar más detalles.
En el desescombro de la casa de Leganés apareció una caja de clavos todos iguales (7). El 21 de mayo de 2004, la juez del juzgado nº 3 pidió a los Tedax de Sánchez Manzano "un informe detallado sobre sobre el material explosivo y detonadores encontrados en la casa de Leganés" (8). Sánchez Manzano envió el informe el 29 de junio (9), y en él incluyó los clavos entre el material explosivo investigado, y los analizó de una manera muy especial que marcaría después la forma de actuar en otras tres periciales posteriores específicas sobre metralla.
Fotos de la metralla de la mochila de Vallecas utilizada por los peritos de la pericial sobre metralla de 7 de diciembre de 2005.
Fotos de la metralla de la mochila de Vallecas utilizada por los peritos de la pericial sobre metralla de 7 de diciembre de 2005.
Se compararon sólo geométricamente esos clavos con los de los trenes y con los de la mochila de Vallecas para buscar un posible origen común. Es razonable pensar que, para buscar esas posibles coincidencias, habría que comparar uno de los clavos iguales de Leganés con todos los diferentes recogidos en los trenes y en la mochila. Pues bien, de los trenes se compara un único clavo, procedente de Téllez -al parecer no había más- y de la mochila se utiliza otro único clavo, cuando ya hemos visto que había una gran variedad de ellos. Y se hace la comparación con resultado negativo: no hay coincidencias entre la metralla de esos tres lugares y no se busca más. Se ignora el resto de los 640 gramos de metralla de la mochila.

Asignada una medida única a todos los clavos

Y lo que es más asombroso, se justifica implícitamente ese absurdo proceder mediante la asignación de una medida única a los clavos de la mochila, como si todos fueran iguales, o como si sólo hubiera uno, cuando hemos visto que las fotos atribuidas a esa metralla muestran una gran variedad de clavos y tornillos.
Hay que hacer notar que, así como de la mochila había evidencias de la existencia de abundante metralla, y de Leganés se sabía por el acta de recogida que había una caja de clavos, en el momento de esa pericial no había dato alguno oficial de la naturaleza de la metralla recogida en los trenes. Ésta es la primera vez que se pone de manifiesto la existencia de metralla en los trenes, y se trata de un solo clavo.
¿No sería absurdo que si había más no se comparasen todos ellos con el de Leganés para buscar coincidencias? Y con un solo clavo procedente de los trenes, sería muy difícil admitir que la mochila de Vallecas, cargada de metralla, también había estado en los trenes. Habría que disimularlo como fuera. Y cabe pensar que esa puede ser la explicación del raro proceder de los peritos en esta pericial al escoger también un solo clavo de la mochila. Y en el acta de la pericial, se incluye una foto comparativa de tres clavos: uno de los muchos iguales de Leganés, otro de la mochila y el de Téllez.

Ningún tornillo procedente de los trenes

Este procedimiento operativo parece obedecer a una línea de actuación ya marcada por alguien para las posteriores periciales. Cada vez que en la instrucción aparece algún clavo en un lugar posiblemente relacionado con el 11-M, el juez ordena compararlo con los de los trenes, y así ocurrió con la metralla aparecida en dos ocasiones en Mina Conchita, en la primera de las cuales las muestras acabaron en la basura (10), y con la aparecida en el lugar de trabajo de un investigado (11).
Imagen del folio 1116 de la pieza separada de Leganés
Imagen del folio 1116 de la pieza separada de Leganés
En las tres correspondientes periciales (12) efectuadas por peritos Tedax se repite una y otra vez machaconamente el mismo procedimiento: se comparan las muestras sospechosas con el clavo de Téllez como único procedente de los trenes, se ve que no hay coincidencias y se descarta la relación, como si no hubiera más metralla que comparar. Y cuando hay tornillos que comparar, se añade un tornillo de Vallecas, pero no se analiza nada de los trenes, al parecer no había ningún tornillo procedente de los trenes.
En la primera de esas tres periciales, el juez ordena hacer la pericial tanto a Tedax como a Policía Científica (13), no consta la respuesta de Policía Científica, a pesar de que para comparar clavos, sin limitarse a comparar sus dimensiones, parece que éste sería el organismo más adecuado. Las periciales posteriores ya sólo se piden a Tedax.

Súbita aparición de metralla dos años después

En cumplimiento de otra orden judicial, peritos de la Policía y de la Guardia Civil elaboraron un informe conjunto sobre las explosiones en los trenes. Pues bien, en ese informe lo peritos afirman que únicamente del tren de Téllez se recogiera metralla tras las explosiones (14).
Extrañados sin duda por la abundancia de metralla en la mochila de Vallecas y la escasez de la misma -un solo clavo- en los trenes, una de las partes le dice al juez que debe precisarse "en qué focos de explosión se encontró metralla, ya que los informes comparativos sólo mencionan metralla en el tren de la calle Téllez". Y el juez ordena la unidad Tedax que informe "en qué focos se encontró o localizó metralla, atendiendo al artefacto explosivo desactivado en Parque Azorín de Vallecas".
El 9 de diciembre, Sánchez Manzano remite al Juzgado el informe (16). En él se da cuenta de la existencia de nada menos que de 21 tornillos y 33 clavos, es decir, surge de la nada todo un muestrario de clavos y tornillos de casi todos los focos de los trenes. Los cuales no existían para ninguna de las periciales anteriores.

Un clavo se convierte en 21 tornillos y 33 clavos

O sea, en diciembre de 2005, cuando por primera vez el juez pide expresamente la comparación del contenido de la mochila de Vallecas con lo recogido en los focos de los trenes, cuando podían ponerse de manifiesto diferencias que implicaran que la mochila de Vallecas no era una de las utilizadas en el atentado, el misterioso clavo de Téllez se convierte de pronto en nada menos que en 21 tornillos y 33 clavos aparecidos en casi todos los focos, los cuales, por razones desconocidas, no habían existido para ninguna de las periciales anteriores dedicadas a la metralla.
En cuanto a la mochila de Vallecas, al único clavo y al único tornillo utilizados en las periciales anteriores, se añaden ahora los 640 gramos de metralla de la mochila que, por motivos igualmente misteriosos, no se habían utilizado hasta esta pericial de diciembre de 2005. Ya no hay que contar la falacia de que, como son iguales, basta con comparar uno de ellos. Ahora, hay que sacarlos todos, sacarse de la manga y de los trenes otra metralla hasta ese momento desconocida y compararlos positivamente con ella.
Modelos de la metralla atribuida a la mochila de Vallecas en el informe de diciembre de 2005.
Modelos de la metralla atribuida a la mochila de Vallecas en el informe de diciembre de 2005.
Y tras analizar toda esa multitud de nuevas muestras, desconocidas hasta entonces, se llega a la siguiente conclusión: 1. Los restosde tornillos y clavos recogidos en los distintos lugares de las explosiones, presentan coincidencias con alguno de los modelos de clavos y tornillos recuperados en el artefacto desactivado en el Parque Azorín.

La estupefacción del juez Del Olmo

Que no quede duda de que la mochila de Vallecas era igual que la de los trenes. Pero claro, en las periciales anteriores no se habían encontrado diferencias entre la metralla de Vallecas y la de otros lugares, como las minas asturianas. Había que corregir también ese error, y se escribió esta otra conclusión: 2. Los modelos de clavos y tornillos recogidos en los diferentes escenarios de los atentados (17), tienen coincidencias entre ellos, y con los que llevaban incorporados el artefacto desactivado, especialmente los modelos A, B, C, D y G.
Ya estaba todo arreglado. Casi dos años después del atentado quedaba demostrado que la metralla de Vallecas era la misma que la que acababa de aparecer en los trenes con motivo de la realización de esta pericial, e incluso, desdiciéndose de periciales anteriores, era también igual a la de Mina Conchita.
Tras haber recibido el juez Del Olmo tres periciales en las que se utilizaba únicamente un clavo de Téllez como única muestra de los trenes, debió de quedar estupefacto cuando, al pedir la comparación de los restos de Vallecas con los de los trenes, aparecieron de pronto una gran multitud de clavos y tornillos hasta entonces ignorados. Y también debió de sorprenderle que las muestras de Mina Conchita, cuya similitud con las de los trenes y con la mochila de Vallecas fue descartada en dos periciales anteriores, fuesen ahora reconocidas como similares a las de la mochila.

Los peritos se desdicen por segunda vez

Así se entiende que hiciera repetir las periciales de las muestras de las minas asturianas. Lo que no se entiende es que el juez no pidiera también explicaciones de por qué los peritos ignoraron esa ingente cantidad de clavos y tornillos en sus anteriores periciales. El informe se emitió con fecha 14 de febrero de 2006 (18), y en él se dice:"Respecto de la mayor parte del material recuperado en Mina Conchita, el 14 de abril de 2005, se puede afirmar que no coincide con ninguno de los modelos en que, para su estudio, se clasificó el material objeto del informe pericial de fecha 7 de diciembre de 2005".
Es decir, como cabía esperar, los peritos se arrepienten de lo escrito en el informe anterior(19). Tras haber afirmado en dos periciales que no había coincidencias entre la metralla de las minas asturianas y la de los trenes, tras desdecirse y encontrar similitudes en la de diciembre de 2005, vuelven ahora a desdecirse y a rechazar las coincidencias. De haber encontrado esas coincidencias habrían quedado en muy mal lugar quienes hicieron los anteriores informes (20) tomando sólo como metralla recogida en los trenes un único clavo de Téllez.
Ahora ya se sabe que nada habría cambiado utilizando más metralla, si es que la había. En fin, el juez Del Olmo podía quedar tranquilo. El aluvión de nuevas muestras aparecidas en diciembre de 2005 no habría cambiado en nada los resultados de las periciales si hubieran aparecido en marzo de 2004.

No existe cadena de custodia de las muestras

Dada la extraña y súbita aparición de muestras inicialmente ignoradas, dado que hubo muestras que terminaron incluso en la basura (21), surgen lógicas dudas sobre la cadena de custodia que garantizase su autenticidad desde el día del atentado hasta su envío al laboratorio de la Policía Científica para la pericial de explosivos de 15 de mayo de 2007.
El último eslabón de esa cadena sería por lo tanto su llegada al laboratorio de la Policía Científica. Pues bien, en el informe de la pericial realizada en ese laboratorio se puede leer (22): "La cadena de custodia de las evidencias es desconocida para los peritos actuantes salvo para una de ellas. Téngase en cuenta la importancia de saber dónde, cómo, o por ejemplo cuánto tiempo y en qué condiciones ha estado una evidencia almacenada, sobre todo si sobre ella hay sospechas de contaminación".
Y algunos peritos expresaron su opinión particular al respecto, escribiendo (23): "Que hemos solicitado por activa y por pasiva que se nos informase de la cadena de custodia a la que han sido sometidas las muestras No ha habido respuesta a dicha petición".

Mezcla de las muestras: "Aquí mando yo"

Y no es de extrañar que los peritos denunciaran la ausencia de esa cadena de custodia, pues ésta fue inexistente desde el primer instante, desde su recogida en los trenes. Una idea de cómo se efectuó esa recogida nos la dio José María de Pablo, abogado de la Asociación de Ayuda a las víctimas del 11-M, en un artículo publicado en El Mundo(24), en el que relata lo declarado bajo juramento por peritos Tedax (25).
"El 11 de marzo de 2004, el inspector jefe del grupo Tedax de la Brigada Provincial de Madrid, Cáceres Vadillo, se puso al mando de la operación de recogida de muestras y repartió a sus agentes entre los cuatro escenarios del atentado. A mitad de la mañana, irrumpió en la estación de Atocha el comisario Sánchez Manzano, por entonces jefe de la Unidad Central Tedax, quien se atribuyó el mando de la operación, y colocó en cada escenario del atentado a un superior de su unidad que tuviera mayor rango que los Tedax desplazados del grupo de Madrid. Por primera y única vez en la historia de la lucha antiterrorista, la Unidad Central (que no tiene funciones operativas, sino de apoyo a los grupos provinciales) asumió el mando de una incidencia relegando al grupo provincial competente. Es así como Manzano, que carecía por completo de experiencia en la recogida de restos de explosivos -ni siquiera había hecho el curso de especialidad-, se hizo con el mando de la operación.
Lo primero que ordenó Manzano fue que los Tedax de Madrid entregasen a los de la Unidad Central las muestras recogidas hasta entonces, impidiéndoles incluso terminar de etiquetarlas y clasificarlas. Cáceres Vadillo se indignó al ver que Manzano estaba mezclando todas las muestras recogidas, sin ni siquiera clasificarlas previamente según el foco de recogida, y le advirtió de que al hacerlo así se rompería la cadena de custodia. Pero Manzano zanjó el asunto gritando “¡aquí mando yo!”, y terminó mezclando todas las evidencias".

Rota la cadena de custodia

Creo que es evidente la ausencia del primer eslabón de la cadena de custodia. Tras esa peculiar forma de tomar las muestras, éstas llegaron al laboratorio químico Tedax, y la perito no dio información alguna sobre el número y la naturaleza de las muestras que analizó (26). Tampoco existe, pues, cadena de custodia de su paso por el laboratorio.
Tras lo ocurrido en las periciales de 7 de diciembre de 2005 y 14 de febrero de 2006, es fácil suponer que el juez Del Olmo se sorprendiese por todo lo que estaba ocurriendo con unas muestras que aparecían y desaparecían de forma tan inexplicable, y que por ello se decidiese a ordenar a la Dirección General de la Policía, el 16 de marzo de 2006, que le remitiese, entre otros elementos, las muestras de los trenes (27). En respuesta a esa orden, dos agentes Tedax trasladaron al juzgado el 29 de marzo de 2006 todas las muestras que tenían almacenadas (28), acompañadas de la correspondiente acta de entrega en la que figura una lista de todas ellas.
Casi un año después, en enero de 2007, en cumplimiento de la orden del Tribunal de realizar una pericial sobre los explosivos, todas las muestras obrantes tanto en el juzgado como en los almacenes Tedax fueron entregadas a agentes de la Policía Científica. Pero no consta en el sumario el acta de esa entrega de las muestras de los trenes (29) desde el juzgado a la Policía Científica. No se sabe quién hizo la entrega, qué se entregó, en qué fecha, ni en qué condiciones.

¿Por qué hay diferencias en el empaquetado?

Los códigos de todas las muestras analizadas en la pericial de explosivos son correlativos desde el M-1 hasta el M-10, códigos que fueron asignados en 2007, al iniciarse los trabajos de la pericial (30). Las muestras de los trenes se encuentran en bolsas numeradas del 1 al 13 más el clavo de Téllez incluido en la bolsa 14. Las bolsas 10 a 13 tienen un contenido claramente diferente, pues ninguna de ellas contiene metralla, mientras que las otras nueve sólo llevan clavos y tornillos. Además, cada una de esas cuatro bolsas 10 a 13 corresponde a uno de los trenes, pero sin distinción de los focos de cada tren, que se encuentran mezclados en cada bolsa, mientras que casi todas las muestras de clavos y tornillos de las bolsas 1 a 9 sí que tienen indicación del foco al que pertenecen. Y las bolsas 10 a 13 se distinguen además claramente de las restantes por llevar la siguiente anotación "recogidos para análisis de las explosiones", anotación que no figura en ninguna de las bolsas que contienen la metralla.
Creo que alguien debería contestar a las siguientes preguntas: ¿Por qué sólo en las bolsas 10 a 13 se dice que su contenido fue "recogido para análisis de las explosiones" y sin embargo no se menciona su utilización en ninguna pericial? ¿Por qué no se dice lo mismo en las de metralla? ¿Por qué hay diferencias entre el empaquetado de las muestras de metralla y las otras? ¿Por qué los clavos y tornillos no se utilizaron en ninguna de las seis periciales sobre metralla anteriores a diciembre de 2005? ¿Cuándo se incorporaron los clavos y tornillos al laboratorio Tedax? ¿Por qué no aparecieron hasta la pericial de diciembre de 2005? ¿Existían antes?
Dado el mar de dudas que hemos puesto de manifiesto sobre la naturaleza de las muestras de metralla, cabe intentar aclararlas recurriendo a las fotografías tomadas en las diversas periciales. Lamentablemente, no se conoce ninguna tomada antes del informe de 7 de diciembre de 2005, en el que por primera vez se analizan y fotografían todas las muestras (31).

Las sorpresas que deparan las fotografías

Las muestras se enviaron al juzgado y de ahí al laboratorio de la Policía Científica, lugar en el que volvieron a ser fotografiadas para el informe de la pericial de explosivos (32). Tenemos pues dos series de fotos de esas muestras, la primera tomada en el laboratorio Tedax, la segunda en el de la Policía Científica. Y si comparamos ambas series de fotos, obtenemos unos resultados verdaderamente sorprendentes, y es que las mismas muestras varían de una pericial a otra.
Valga como ejemplo el caso de la muestra M-6-9, única procedente de Santa Eugenia, la cual se define así en diciembre de 2005 (33):  "Restos del cuerpo de dos clavos, sin cabezas. Restos del cuerpo de cuatro clavos, sin cabezas. Restos del cuerpo de cuatro clavos, sin cabezas. Un clavo deformado". Y en la pericial de explosivos de 2007 (34): "Tornillos y clavos doblados".
Imágenes de las muestras M-6-9. Izquierda, en 2005; derecha, en 2007.
Imágenes de las muestras M-6-9. Izquierda, en 2005; derecha, en 2007.
Las diferencias que se ponen de manifiesto entre las respectivas fotos son realmente asombrosas. No es que aparezcan en 2007 numerosos elementos ignorados en 2005, es que hay otro numeroso grupo de ellos que, al parecer, fueron estudiados en 2005 y que en 2007 habían desaparecido, y son grupos que teóricamente son el mismo fotografiado en dos ocasiones distintas. Y esta sorprendente variación de muestras se da, con mayor o menos claridad, en casi todos los demás casos. ¿Qué tipo de cadena de custodia tuvieron esas muestras?

En los cuerpos de las víctimas no había metralla

Hasta aquí hemos visto la gran cantidad de irregularidades, de actuaciones inexplicables, de dudas que surgen sobre la autenticidad de la metralla analizada en las distintas periciales realizadas antes y durante el juicio del 11-M. Pero hay algo definitivo en el asunto, se trata de la inexistencia de metralla en los cuerpos de las víctimas.
Eso es lo que afirmó en el juzgado la doctora Carmen Baladía, que el 11-M, como directora que era del Instituto Anatómico Forense, coordinó y supervisó las labores de identificación y las autopsias de las víctimas. Si hubo metralla en las bombas, ésta tuvo que dejar su huella en los cuerpos de las víctimas.
Y en ese sentido, la doctora Baladía fue muy clara cuando al preguntársele directamente sobre el asunto respondió bajo juramento (35): "Nada, nada en absoluto. No había metralla entre nuestros 191 muertos. En los informes en los que se hicieron radiografías, no se aprecia eso que se ha venido a llamar la tornillería, ni tuercas, ni clavos, ni tornillos. En ninguno de los cuerpos se encontraron restos de metralla. En ninguno de los cuerpos había "ni tuercas, ni clavos, ni tornillos”.

Dudas sobre la autenticidad de la mochila

Las afirmaciones de la doctora Baladía constituyen la clave de todas las dudas relativas al anormal tratamiento de las muestras atribuidas a los trenes e incluso al tratamiento dado a los propios trenes tras el atentado. La ausencia de metralla en los cuerpos de las víctimas obliga a plantearse varias preguntas capitales: ¿La existencia de gran cantidad de metralla en la mochila de Vallecas no descarta por sí sola la autenticidad de esa mochila? ¿Por qué en diciembre de 2005, cuando por primera vez el juez pidió comparar el contenido de la mochila de Vallecas con los restos de los focos de los trenes, apareció súbitamente un numeroso grupo de clavos y tornillos atribuido a los trenes pero inexistente para 4 periciales anteriores? ¿Dónde estuvo hasta entonces esa metralla? ¿Fue realmente recogida en los trenes? ¿Por qué se destruyeron los trenes antes de que nadie hiciera una investigación sobre la posible existencia de efectos de explosiones con metralla?
Éstas y otras muchas preguntas que surgen de todo lo antes expuesto habrían podido sin duda ser aclaradas en la instrucción y en el subsiguiente juicio oral de la querella presentada por la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra el comisario Sánchez Manzano y su perito químico. En la parte de instrucción que pudo llevarse a cabo por la juez Coro Cillán ya se efectuaron muy importantes declaraciones, como las ya mencionadas de la doctora Baladía y otras referentes al tratamiento y destrucción de los trenes. Pero el 6 de febrero de 2012, Coro Cillán tomó declaración al presidente de Renfe el 11-M, Miguel Corsini; el día siguiente la misma juez admitió a trámite una ampliación de la querella contra los directivos de Renfe y -eso ya era demasiado- tres días después, el 10 de febrero de 2012, la Audiencia Provincial archivaba la causa.
Se había llegado demasiado lejos. Se acabaron las declaraciones de testigos incómodos, y se anularon las ya prestadas ante la juez Cillán por testigos que no aparecieron en el sumario ni en el juicio del 11-M. Esos testimonios no se han producido, que a nadie se le ocurra invocarlos. Y la juez Coro Cillán fue apartada de la judicatura de forma expeditiva.
NOTAS
1.-Declaración del agente TP54868 en la sesión del juicio oral del 19-03-2007.
2.-Declaración del testigo protegido TP 17054, Policía Científica, realizada el 03-05-2007.
3.-El 27 de abril el juez Del Olmo pidió a Tedax y Policía Científica que le remitiesen un informe sobre "todos los vestigios, elementos y sustancias encontrados en varios lugares relacionados con el atentado … y se proceda a establecer una similitud entre las sustancias, efectos, cables, detonadores, ... encontrados". Entre esos lugares se cita la mochila de Vallecas, pero asombrosamente no se cita el lugar principal: los trenes.
4.-Informe de10 de junio de 2004. Folios 16.943 a 16.947 del sumario.
5.-La foto va acompañada de otras tres de otros artefactos utilizados por grupos terroristas contra Israel. Esa misma foto fue utilizada en el informe conjunto Policía-Guardia Civil de 24 de junio de 2005.
6.-Folios 17.027 a 17.062 del sumario.
7.-Folio 451 de la pieza separada de Leganés.
8.-Folio 812 de la pieza separada de Leganés.
9.-Folios 1.081 a 1.118 de la pieza separada de Leganés.
10.-Las primeras muestras recogidas y analizadas terminaron en la basura del juzgado (folio 44.002 del sumario), por lo que el juez ordenó hacer una segunda recogida de muestras en la mina, las cuales fueron también peritadas.
11.-Tornillos recogidos en la empresa en la que trabajaban dos supuestos implicados en el 11-M, folios 4.258 a 4.263 del sumario.
12.-Periciales de 26 de julio de 2004 (folios 22.087 a 22.098), 2 de agosto de 2004 (folios 22.079 a 22.084) y 6 de mayo de 2005 (folios 49.375 a 49.394).
13.-Folio 18.012 del sumario.
14.-Folios 53.826 a 53.828.
15.-Folio 67.257.
16.-Folios 69.217 a 69.234.
17.-La expresión “diferentes escenarios de los atentados” es la utilizada en periciales anteriores para referirse, entre otros lugares, a las minas asturianas y, en concreto, a Mina Conchita.
18.-Folios 73.209 a 73.232
19.-Cada informe lo realizan 2 peritos. El perito 27.390 es autor de ambos informes contradictorios.
20.-Los anteriores informes de la metralla de Mina Conchita fueron firmados por peritos distintos de los de febrero de 2006.
21.-Las primeras muestras recogidas en las minas asturianas terminaron en la basura del juzgado (folio 44.002 del sumario).
22.-Folio 18 del informe pericial.
23.-Folio 183 del informe pericial.
24.-Especial de El Mundo en el 10º aniversario, marzo de 2014. Artículo: “Lo que contaron los Tedax del 11-M”.
25.-En el juicio y en la instrucción de la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra Sánchez Manzano.
26.-Pericial metralla. Fecha de la declaración: 28-05-2007. Orden en la sesión: 06.
27.-Folio 80.186.
28.-Folios 92.093 y siguientes.
29.-Sólo consta una copia del acta de entrega del almacén Tedax al Juzgado de 29 de marzo de 2006. No se sabe quién ni cuándo hace la entrega a la Policía Científica.
30.-Así se dice en el folio 1 del informe de la pericial.
31.-Folios 69.224 a 69.232 del sumario.
32.-Folios 39 a 48 del acta de la pericial de explosivos.
33.-Folio 69.232 del sumario.
34.-Folio 48 del acta de la pericial de explosivos.
35.-Declaración de Carmen Baladía, el 28 de octubre de 2011, en la instrucción de la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M contra Sánchez Manzano, ante la juez instructora del caso. Según información del 23 de enero de 2008 aparecida en Libertad Digital y El Mundo.