domingo, 13 de diciembre de 2020

El padre de las gemelas que ETA asesinó en Zaragoza: “Era Tedax y me imaginé lo peor. Mis hijas estaban irreconocibles

 


La Razón

Juan José Barrera relata a LA RAZÓN lo qué sintió al conocer la detención de Josu Ternera. Lejos de los focos, se aferró a su trabajo de guardia civil. Ha estado 36 años en el Cuerpo hasta que sufrió dos infartos.

 

Esther y Miriam, las dos gemelas de tres años que fueron asesinadas por ETA / Efe   

Nunca ha hablado, y prefiere pasar desapercibido al margen de fotos y focos mediáticos. Quiere seguir con su vida tranquila, la que tuvo que reconstruir después de que la banda terrorista ETA –de la que era jefe político Josu Ternera–, hiciera saltar por los aires con un coche bomba su hogar, la casa cuartel de Zaragoza. Juan Barrera, padre de las dos gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, a las que ETA sentenció a muerte cuando solo tenían tres años por el hecho de ser hijas de un guardia civil se enteró de la detención de uno de los inductores del atentado estando de viaje y espera que se haga justicia.

–¿Cómo recuerda ese día del atentado?

–Como si hubiera sido ahora mismo, con algunas lagunas lógicamente porque el cuerpo humano se preserva muchas veces de las lesiones espirituales. Pero prácticamente recuerdo ese momento. Estábamos durmiendo cuando nos sorprendió todo. 

 –¿Cómo ha logrado salir adelante después de lo vivido en ese momento?

–Decidimos seguir trabajando; me dediqué en cuerpo y alma a mi profesión, porque no dejé de trabajar en lo mismo que estaba haciendo, hasta ahora.

– Siguió ejerciendo de Guardia Civil... 

 

–Tanto mi mujer como yo tuvimos que visitar al psicólogo. Después de 36 años en el Cuerpo y tras sufrir dos infartos me dieron de baja en la Guardia Civil en 2015. Me hubiera gustado jubilarme por otro motivo. El psicólogo dice que sí que está relacionado con el atentado.

–Usted se dedicaba a desactivar explosivos, ¿supo aquél día lo que estaba ocurriendo?

–Era Tedax cuando atentaron en la Casa Cuartel de Zaragoza, y continúe hasta el año 2006. Luego me pasé al Grupo Rurales de Seguridad (GRS). Como Tedax, en todo lo que pude intervenir –tras el atentado– intervenía, y además lo hacía con muchas ganas porque sabía que todo éxito para la Guardia Civil era un fracaso para ETA. 

 

–¿Volvió a vivir en una Casa Cuartel?

–Había vivido con anterioridad en casas cuartel, mi infancia la pasé en Bilbao, mi padre era guardia civil y nos recorrimos bastantes cuarteles. En uno de ellos, nos pusieron otra bomba. Ahí tenía yo doce años. Lo recuerdo vagamente, aunque años después traté de revisar lo que había ocurrido. Sufrimos otro en otra casa cuartel, pero aquella noche lo pusieron en el hueco de una ventana, en la parte baja de la casa cuartel y coincidía con el cuarto de los solteros y no estaban, estaban todos de servicio. En Arrigorriaga también viví un ametrallamiento, tendría entonces 16 años. Ese cuartel estaba a 10 kilómetros de Miravalles, donde nació Josu Ternera.

–Entonces cuando ocurre el atentado de la Casa Cuartel de Zaragoza, ¿qué pensó?

 

–Yo tenía ya conocimientos de explosivos así que prácticamente me lo imaginé. Quedamos enterrados. A mi mujer y a mí nos salvó una viga y el armario que teníamos al lado. Tardaron poco más o menos que 45 minutos en rescatarnos y esos minutos estuvimos hablando mi mujer y yo y me imaginaba lo que había pasado. En esos momentos hay que intentar mantener la calma. Porque si no, ¿qué haces? ¿contra quién peleas, contra quién te revelas? No pensé nada más.

–¿Cómo se enteró de lo que le había pasado a sus gemelas?

–En aquella época nos pilló muy jóvenes. Tras rescatarnos, a mi mujer la llevaron por un lado al hospital y a mí por otro. Salimos con lo puesto, ibámos en ropa interior. Cuando llegamos al hospital nos pusieron la bata y me llevaron al hospital militar para que reconociera a mis hijas, pero eran irreconocibles. Y luego me tocó decirle a mi mujer lo que había ocurrido. 

–Alguien que ha vivido todo esto, ¿cree en el final de ETA?

–¿En el final de ETA? Sí, pero no como nos lo están vendiendo. El final de ETA ha sido que han conseguido al final lo que querían. Una banda de delincuentes y sinvergüenzas que han tenido lo que han querido, han buscado dinero y lo han tenido, están en las instituciones del País Vasco, de Navarra y en el Parlamento. Y poco a poco irán consiguiendo lo que han querido. Estábamos ganando gracias a la Policía y la Guardia Civil y los políticos nos han vendido siempre. El Faisán, las llamadas a Ternera para que no pudiera ser detenido, las veces que nos decían que no se podía intervenir porque estaba en Oslo...

–¿Cree que se está haciendo otro relato?

–Sí, pienso que alguien está marcando los tiempos. Se detiene cuando se detiene, cuando se negocia, pienso que sí...

¿Se ha vuelto más duro con el tiempo?

No, yo tengo mis momentos, pero igual elijo mis momentos.

–Cuando se enteró de la detención de Josu Ternera, ¿qué pensó?

–Pues que le había tocado. Lo que tengo son dudas, después de lo de Bolinaga y de los años de De Juana Chaos o de la Tigresa que han estado en la cárcel, me pregunto a cuántos años le van a salir a Ternera los muertos o si va a entrar en la cárcel. Eso es lo que para mí ha significado las continuas manipulaciones que nos han hecho los políticos. En vez de estar alegre y contento, que es lo lógico, y así lo siento en mi foro interno, estoy descontento porque hay más de 300 atentados de otros compañeros que están sin resolver y nadie se acuerda de ellos. Y ahora, lógicamente me acuerdo de las familias de ellos, porque seguro que tienen familias. 

 

–Durante todos estos años ¿ha pensado mucho en Ternera?

–No, porque pensé que mi vida no iba a estar dirigida ni por él ni por nadie. Que yo quería ser guardia civil y seguir en el Tedax y no iba a permitir que ellos me marcaran mi vida. Me he ido de la Guardia Civil sin quererlo, pero la salud marca los tiempos, eso no lo puedes controlar.

–¿Tuvo más hijos?

–Sí. Hemos tenido dos niñas más que ahora tienen 28 y 30 años y tenemos una nieta.

–¿Cómo les contó lo que ocurrió aquel día?

 

–Tuvimos que hablarlo, se fueron enterando por comentarios en el colegio. La maestra nos llamó porque, en eso de «dibuja la profesión de tu padre», mis hijas dibujaron un bombero. Yo para ellas durante muchos años fui bombero. Y tuvimos que contarles. Luego veían una foto grande de nuestras hijas en el salón y empezaron a preguntar. Siendo muy pequeñas, para ellas eran «las tatas», pero siendo más mayores nos tuvimos que sentar y hablarlo. Tendrían unos 9-10 años porque tenían dudas...

–¿Qué le preguntaban?

–Ellas ya habían indagado por su cuenta. Solo les explicamos las dudas que tenían como la de por qué habían puesto la bomba en el cuartel de la guardia civil.

 

–¿Y qué les dijo?

–Es que no sabes cómo explicarle a un niño que hay gente que quiere quitar la vida de las personas simplemente por sus creencias y por su trabajo. Que quieren imponer sus ideas y si no las imponen de una manera las imponen por las armas. Es difícil de explicar...

–Si se tuviera que encontrar con Ternera, ¿qué le diría?

–Pues sí quieres que te diga la verdad, no lo sé, no me lo he planteado. No lo sé.

–¿Cómo está su mujer, Rosa?

Ha tenido un pequeño bajón cuando hemos ido a Zaragoza a celebrar el 175 aniversario de la Guardia Civil, pero ya estamos.

–¿Cómo han sido estos años para ella?

 

–Pues igual; unos días mejor, otros peor...

–¿De dónde ha sacado la entereza?

–Igual no lo expresamos... Además, cuando ya tuvimos a las niñas teníamos que continuar, hay que seguir adelante, sobre todo por la salud mental de ellas porque no las podíamos victimizar a ellas, sino desear que crecieran en libertad, con sus propias ideas, pero sin generarles un odio innecesario ni crearles una victimización innecesaria. En un principio tuvimos mucho cuidado, pero ahora ya son mayores y toman ya sus propias decisiones. Y luego, me aferré al trabajo.

–¿Que cree que puede pasar a partir de ahora?

 –No lo sé. Lo que sí me ha sorprendido mucho es la victimización de algunos socialistas llorando por ahí porque le han detenido, llamándole héroe y otros con unas palabras vagas. Lo mismo de siempre, pero a la hora de la verdad están en la calle y fugados y más de 300 atentados sin resolver y sin autores.

 

 

miércoles, 19 de febrero de 2020

Félix Hernández: "Un tedax nunca tiene la oportunidad de decir me equivoqué"

El Heraldo de Aragón


El subinspector jefe del equipo de artificieros y NRBQ de la Policía Nacional en Aragón ha neutralizado casi 1.500 explosivos y visto morir a 14 compañeros de su especialidad en 41 años de carrera profesional.




FELIX HERNANDEZ ( SUBINSPECTOR DE LA POLICIA NACIONAL ) / TEDAX / 06/02/2020 / FOTO : OLIVER DUCH [[[FOTOGRAFOS]]]

 El subinspector de la Policía Nacional Félix Hernández se estrenó como técnico en desactivación de explosivo (Tedax) de la peor manera posible. El 5 de abril de 1979, en Pamplona, ETA mataba al dueño de la cafetería El Mohicano, frecuentada por policías y guardias civiles. Un artefacto compuesto por goma-2 conectado a un dispositivo de relojería, que había sido colocado a las 21.00 en el depósito de agua de los aseos de caballeros, estallaba dos horas después, tal y como había sido programado por los terroristas.

 Eran unos años duros en España, en plena transición democrática, en los que actuaban varios grupos terroristas a la vez. «En aquel momento el objetivo de ETA éramos los policías y, por ende, los tedax. Colocaban trampas, nos engañaban. Era un juego macabro entre nosotros y los terroristas. Les llamábamos las trampas ‘ven y ven’ porque las colocaban para que cayera el primer policía que llegaba», rememora el subinspector.

 «El objetivo de ETA éramos los policías y, por ende, los tedax. Colocaban trampas, nos engañaban. Era un juego macabro entre nosotros y los terroristas"

 En Pamplona estuvo destinado varios años, también en Alicante, hasta que en 1989 llegó a Zaragoza, donde ha hecho toda su carrera. En 41 años de profesión, ha visto morir a 14 compañeros de su especialidad. Con una memoria envidiable, Félix Hernández puede hablar de todas y cada una de las bombas colocadas por bandas terroristas con las que ha tenido que lidiar –bien para desactivarlas o bien para analizarlas una vez que habían estallado– y recuerda sus características e incluso la autoría material.

 En cuatro décadas ha visto evolucionar su trabajo y el de los terroristas. Indica que hubo un hito que supuso un cambio radical en la evolución del terrorismo: el paso del temporizador al radio control. «A partir de ese momento, hablamos de 1983 o 1984, surge el coche bomba que, obviamente, hacía todo más peligroso», explica. «Desde entonces tuvimos que luchar con más riesgo porque el terrorista se coloca en un lugar mejor y elige el momento que quiere», cuenta.

Campañas de costa y ferrocarril

El manejo de los temporizadores permitió a los terroristas de ETA planear lo que se llamaron ‘campañas de costa’ o de ‘vacaciones’. «Entonces empezaron a colocaban bombas con tres con cuatro o cinco meses de tiempo en las playas o las vías férreas», explica.

«Aquí, en Aragón, en Samper de Calanda, tras pegarnos toda la tarde del 25 de diciembre de 2003 buscando el artefacto en la vía férrea, no lo encontramos. Hubo que ir a buscar al terrorista para que nos dijera dónde la había puesto. En el interrogatorio no lo dijo exactamente pero, por lo que contó, calculamos el lugar en un radio de 150 metros. Al final, la localizamos y desactivamos», dice.

 La evolución ha sido enorme también en las técnicas como en el material empleado: «El terrorista es un hombre que vive y conoce el mercado y siempre coge aquello que tiene a mano. Lo que más le interesaría es pillar explosivos plásticos militares, que son los mejores que hay pero, como no los tiene, se los fabrica él. Va al mercado secundario y coge lo que puede».

 Admite que, ahora, con internet, el escaparate se ha ampliado: «Internet hace que se den casos como el que hubo en 2017 en el Camino de las Torres donde un señor (se refiere a Alfonso S., de 38 años) estaba fabricando TATP (triperóxido de triacetona), lo que llaman el explosivo yihadista, y se puso a fabricarlo con unas normas publicadas en internet. Pero resulta que hacerlo es bastante más dificultoso de lo que parece (le explotó y perdió varios dedos)».

Pedagogía y muertes anunciadas

El subinspector incide en que internet sirve para muchas cosas, incluso de pedagogía de lo que «no» hay que hacer. Cuenta que cuando vio un vídeo grabado en Alemania por unos jóvenes que estaban fabricando TATP –«y daban vueltas al producto con una navaja»– sabía que era una muerte anunciada. «Y así fue», asevera.

 Insiste en que el triperóxido de triacetona es un material «muy inestable». Así se demostró con el chalé que voló en Alcanar con dos yihadistas dentro, horas antes de que el resto de la banda atentara en 2017 en las Ramblas de Barcelona y en Cambrils.

En esta última localidad costera, los terroristas iban pertrechados con cinturones de explosivos, una novedad para los artificieros españoles. ¿Qué se hace en una situación así? «Es un problema que hasta la fecha no he tenido, pero lo hemos interiorizado y planteado», responde. «Es bastante peligroso –añade– porque si partimos de la premisa de que ese señor piensa suicidarse, cuando yo me vaya a acercar y me vea próximo, tocará el interruptor, ya que no tiene nada que perder. Yo, con autorización judicial, intentaría acercarme con mi robot y solucionarlo a distancia».

El subinspector admite que cabe la posibilidad de que los explosivos sean falsos, pero subraya que los policías que tienen que actuar siempre como si fueran buenos. «En mi trabajo no vale el me he equivocado», afirma, sobre todo con la experiencia que le proporciona todos los años en que ha bregado con las trampas de ETA y los artefactos simulados que preparaban para engañar al especialista.

 Como ejemplo, expone que en el año 1991, en la calle de La Verónica de Zaragoza, el Grapo atracó un furgón blindado. «Para facilitar la huida, nos colocó una granada. Nosotros no sabíamos que era falsa, como así era. Tuvimos que tratarla como si fuera real. Pero claro, ahí ya perdimos un tiempo», señala.

 Aún así, resalta que los tedax nunca dan un tiempo por perdido. «Para nosotros es esencial adoptar siempre las máximas medidas de seguridad. Primero para las personas y luego para las cosas. Así no tendremos problemas ni nosotros, ni las personas ni las cosas», subraya.

 Grapo reapareció después con otro atraco a un furgón blindado con funestas consecuencias. Fue en abril de 1993 en la calle Madres de la plaza de Mayo, en la Bombarda. Aquella acción terrorista les costó la vida a tres de los cinco miembros del grupo criminal, pero también se llevaron por delante la del vigilante de seguridad Manuel Escuder y dejaron en silla de ruedas a su compañero Ignacio Hernández.

 «En el atentado de la calle de la Verónica, los grapos dispararon contra el cristal de seguridad del blindado, pero no consiguieron que se bajaran los guardias. En el segundo, colocaron un artefacto explosivo en la puerta y otro debajo; pero el de la puerta se les cayó, y fue el que causó la muerte de los tres terroristas y del vigilante y dejó varios heridos», cuenta.

 En cuanto a ETA, Félix Hernández conoce perfectamente la huella de este grupo asesino en Zaragoza. El atentado más terrible fue sin duda el de la casa cuartel de la avenida de Cataluña. Pero destaca que el que se cometió el mismo año, 1987, contra un autobús militar a su paso por la iglesia de San Juan de los Panetes –en el que murieron asesinados el comandante del Ejército Manuel Rivera y el conductor Ángel Ramos Saavedra– podría haber sido «mucho peor (iban 44 personas)».

El miedo es necesario

«En ese atentado hubo suerte –dice sin vacilar–. Los terroristas no supieron sincronizar emisor y receptor con la velocidad del vehículo. Lo que digo parece fácil, pero es difícil. Eso evitó que la bomba cogiera de lleno el autobús».
Su arriesgado trabajo ha salvado muchas vidas. Al preguntarle por el miedo, Félix reconoce que es «necesario». «Si no tienes miedo eres un irresponsable. Hay que tener miedo. Distraerlo y vencerlo. Es innato y lo tenemos todos», manifiesta. ¿Su familia se ha alegrado de que se jubile: «No les he preguntado». 

Bombas de la Guerra Civil

El subinspector jefe de los Tedax y NRBQ de la Policía Nacional en Aragón, Félix Hernández, acumula una gran experiencia en la desactivación de bombas de la Guerra Civil: ha intervenido en cerca de 1.474 neutralizaciones. La tierra aragonesa, especialmente la de Teruel, quedó sembrada de explosivos. Aunque no con el mismo ritmo que años atrás, cuando grandes obras como la A-23 o los cinturones de los barrios hicieron aflorar muchos de ellos, ocho décadas después siguen apareciendo. Recuerda el caso del joven herido gravemente cuando limpiaba un almacén en Teruel. «A raíz de aquello se creo mucha sensibilidad en ciudadanía y el entonces jefe de Policía, Jesús Navarro, tomó conciencia de la situación e hizo difusión de estos peligros. Nos llamó mucha gente y nuestro trabajo aumentó mucho». Félix pide la máxima precaución y alerta: «No podemos permitir que el último muerto de la Guerra Civil esté por caer»





jueves, 17 de octubre de 2019

COMPAÑERO JOSÉ ANTONIO FERREIRO GONZÁLEZ






Hoy recordamos

A las tres de la tarde del sábado 23 de septiembre de 1978, la banda terrorista ETA asesinaba al agente de la Policía Armada JOSÉ ANTONIO FERREIRO GONZÁLEZ mediante una bomba trampa colocada en las proximidades del puerto de Vitoria.

La explosión hirió de gravedad a otros cuatro agentes: Javier Arranz Freire, Amancio Gutiérrez Álvarez, Valeriano Arroyo Bernal y el capitán que mandaba el destacamento, Luis Más Pérez. El agente Arranz Freire, de 31 años, y el agente Gutiérrez Álvarez, de 22, perdieron la visión de un ojo cada uno de ellos a causa de la explosión. El inspector Arroyo Bernal, de 26 años, sufrió heridas de carácter grave en la cara y el pecho.

Ese día se había recibido en torno a la una de la tarde en la comisaría de Vitoria una llamada anónima que informaba de que un hombre estaba maniatado en las proximidades del puerto de Vitoria, a ocho kilómetros de la capital en dirección a Logroño. El anónimo comunicante facilitó la situación exacta donde 
 encontraba el hombre, en un camino que arranca del kilómetro 7,800 de la carretera comarcal 132 Vitoria-Logroño y junto a un poste telefónico a cien metros de la carretera.

Ese tipo de llamadas eran habituales desde hacía meses, pues numerosas personas habían sido dejadas abandonas en lugares apartados después de que miembros de la banda terrorista les hubiesen robado sus vehículos a punta de pistola. Por lo tanto, el capitán Luis Más organizó un destacamento para dirigirse a la zona, e inmediatamente se desplazaron al lugar miembros de la Policía Armada y del Cuerpo General de Policía.

Al parecer, según algunas versiones, el comunicante anónimo habría añadido que al presunto secuestrado se le había adherido una bomba en el pecho. Este sería el motivo por el que en el destacamento enviado hubiese un equipo de desactivación de explosivos

Al llegar al lugar indicado, el artificiero de la Policía Armada José Antonio Ferreiro vio una cadena con un candado y otros objetos al pie de un árbol. Tras una primera inspección ocular, Luis Más dio la orden de retirada, dando por sentado que la persona que buscaban había logrado escapar. En ese momento, Ferreiro se agachó y fue entonces cuando se produjo la explosión. "Salimos por los aires y cuando recobré el conocimiento, vi a dos hombres a mi lado, uno de ellos muerto", contó el capitán Más Pérez (La Vanguardia, 24/09/1978). En el lugar de la explosión se abrió un cráter de dos metros de diámetro y uno de profundidad y los restos del buzo del policía fallecido quedaron esparcidos por los arbustos próximos.

Inmediatamente se personaron en el lugar altos mandos de la Policía Armada y la Guardia Civil, mientras las ambulancias evacuaban a los heridos al Hospital Civil de Santiago, en Vitoria, donde también fue llevado el cadáver del agente asesinado.

DEP

viernes, 6 de septiembre de 2019

El 11 de marzo de 2004, se fraguó la mayor "fake news" de la historia reciente de España.


ECSaharaui.com




A las 15.00 del 11 de marzo de 2004, el comisario Sánchez Manzano ya sabía que el atentado de Atocha no tenía nada que ver con ETA. Pero ese domingo eran las generales. “Si es ETA barremos, pero si son los yihadistas ganará el PSOE”, le dijo a Aznar un asesor. Y se fraguó la mayor 'fake news' de la historia reciente de España.

Madrid, 05 Septiembre de 2019. -(ECsaharaui)

Por Lehbib Abdelhay/ECS.




 


 La cúpula policial que investigó los ataques del 11-M tenía la sospecha, nunca investigada, de que los servicios secretos de Francia y Marruecos participaron en los atentados terroristas que segaron la vida de 191 personas en Madrid hace ahora 15 años.

 Según desveló Moncloa.com, esta tesis fue sustentada por varios de los responsables policiales con más peso en el Ministerio del Interior de Alfredo Pérez Rubalcaba, protagonistas de una grabación obtenida por el diario. "Mi criterio es que fueron los marroquíes con apoyo de los franceses, sin lugar a dudas", explica el excomisario José Villarejo,según acredita la cinta, grabada en diciembre de 2009.

"Estaban detrás", afirma a renglón seguido Juan Antonio González, entonces máximo responsable de todos los operativos de Policía judicial en España.

La grabación se realizó en una comida a la que asistían cuatro altos jefes policiales: el comisario Villarejo -en prisión preventiva desde hace más de un año por orden de la Audiencia Nacional-, el mencionado Juan Antonio González, el comisario José Luis Olivera -que entonces dirigía la Unidad de Delincuencia Económica (UDEF) y llegó a ser director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO)- y Eloy Quirós -responsable de la UDYCO y actual comisario general de la Policía Judicial-.

 En un monto de la conversación, el comisario Villarejo se dirige directamente a Juan Antonio González, entonces número dos de la Policía.

-"Yo he estado en Siria, en Líbano, recogiendo de una cabina de teléfonos llamadas que se hicieron durante el 11-M, que luego después las han tenido aquí y que antes, precisamente antes, fueron los servicios secretos franceses a cortar parte de esas llamadas. Entonces, yo, mi criterio, después de todo eso, es que fueron los marroquíes con el apoyo de los franceses, sin lugar a dudas".

"Vamos", refuerza el comisario Olivera. A lo que González responde: "Estaban detrás".

"Yo no tengo ninguna puta duda de que los servicios secretos marroquíes estuvieron hasta el culo y que los franceses les dieron apoyo logístico", continúa Villarejo.

El mayor atentado terrorista en España.

Veintiún minutos antes de las ocho de la mañana tres bombas estallaban en un tren que llegaba a Atocha. Otras siete lo hacían después en otros convoyes aquel 11 de marzo de 2004, el día de la mayor acción terrorista de España, que inundó de solidaridad el país y también lo sacudió a tres días de unas elecciones. La política española cambiaría para siempre tras el 11-M.
  
 192 personas fueron asesinadas en los atentados perpetrados por una célula de terroristas de los servicios secretos marroquíes: 34 perecieron en el tren que explotó en la estación de Atocha; 63 en el que lo hizo frente a la calle Téllez; 65 en el de la estación de El Pozo; 14 en el que estaba en la estación de Santa Eugenia y 16 en diferentes hospitales, la última en 2014 tras permanecer en coma diez años. Más de 1.800 viajeros resultaron además heridos.


martes, 9 de abril de 2019

Los tédax desactivaron más 6.000 bombas de la Guerra Civil desde 1975




Lavozdegalicia.es

Una granada de la Guerra Civil desactivada por los artificierosDurante el pasado año se neutralizaron 172 artefactos militares en toda España, siendo Madrid y Zaragoza las ciudades con más actuaciones

 

 Madrid / colpisa 08/04/2019

La Guerra Civil terminó hace 80 años, pero los artefactos que se lanzaron siguen estallando en la actualidad y son un peligro para los ciudadanos. Enterrados o a la vista, granadas, obuses de mortero, bombas de aviación, cartuchería varia, cada año aparecen estos peligros recuerdos de la contienda que tienen que ser retirados por los especialistas de las Fuerzas de Seguridad del Estado o el Ejército.
Los miembros de los tédax de la Policía Nacional han desactivado más de 6.000 artefactos procedentes de la Guerra Civil desde su creación en 1975, 1.540 de ellos en Madrid. Durante el pasado año se neutralizaron 172 artefactos militares en toda España, siendo Madrid (55) y Zaragoza (41) las ciudades con más actuaciones, mientras que en el primer trimestre del 2019 ya se han desactivado 42 -trece de ellos en Zaragoza, nueve en Madrid o cuatro en Murcia-.

 Las dos últimas desactivaciones de artefactos militares se realizaron el pasado jueves en Talavera de la Reina (Toledo) y el viernes en Madrid. En la localidad toledana se halló una bomba de aviación en un campo de las afueras y en la capital madrileña fueron unos operarios quienes localizaron una granada de mano en las inmediaciones de la Plaza Elíptica. Hasta ambos lugares se desplazaron especialistas tédax y, tras establecer el correspondiente dispositivo específico, llevaron a cabo su desactivación in situ, debido a la peligrosidad que implica la manipulación y traslado de este tipo de artefactos de gran calibre.

Huertas, tejados y obras
Este tipo de artefactos tienen un denominador común, según la Policía Nacional, que es el tiempo de permanencia, ya que llevan más de ochenta años en un ambiente intrusivo para su conservación. Los lugares donde generalmente se localizan son tierras de labranza, tejados de edificaciones antiguas, áreas de terreno despoblado que en algún momento se urbaniza y, en algunas ocasiones, almacenes o alacenas privadas donde han sido guardados como «recuerdo» y que actualmente se convierten en un problema a resolver.

 El estado del artefacto es uno de los principales inconvenientes ante los que se encuentran los especialistas en desactivación de explosivos, explican desde la Policía Nacional. El deterioro de los sistemas de activación de la munición, causado por el paso del tiempo y las condiciones de conservación, contrasta con que la carga explosiva suele permanece intacta con lo que su manipulación es compleja.


 

lunes, 11 de marzo de 2019

La Policía de Rubalcaba asumía que Marruecos y Francia "estaban detrás" del 11-M. Escuche el audio





11 de marzo 2019

Una grabación de Villarejo de 2009 revela cómo la cúpula policial admite que los servicios secretos de ambos países propiciaron el atentado.

La cúpula policial que investigó los ataques del 11-M tenía la sospecha, nunca investigada, de que los servicios secretos de Francia y Marruecos participaron en los atentados terroristas que segaron la vida de 191 personas en Madrid hace ahora 15 años.

Según desvela hoy Moncloa.com, esta tesis fue sustentada por varios de los responsables policiales con más peso en el Ministerio del Interior deAlfredo Pérez Rubalcaba, protagonistas de una grabación obtenida por el diario. "Mi criterio es que fueron los marroquíes con apoyo de los franceses, sin lugar a dudas", explica el excomisario José Villarejo, según acredita la cinta, grabada en diciembre de 2009. "Estaban detrás", afirma a renglón seguido Juan Antonio González, entonces máximo responsable de todos los operativos de Policía judicial en España.  

La grabación se realizó en una comida a la que asistían cuatro altos jefes policiales: el comisario Villarejo -en prisión preventiva desde hace más de un año por orden de la Audiencia Nacional-, el mencionado Juan Antonio González, el comisario José Luis Olivera -que entonces dirigía la Unidad de Delincuencia Económica (UDEF) y llegó a ser director del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO)- y Eloy Quirós -responsable de la UDYCO y actual comisario general de la Policía Judicial-.
En un monto de la conversación, el comisario Villarejo se dirige directamente a Juan Antonio González, entonces número dos de la Policía.
-"Yo he estado en Siria, en Líbano, recogiendo de una cabina de teléfonos llamadas que se hicieron durante el 11-M, que luego después las han tenido aquí y que antes, precisamente antes, fueron los servicios secretos franceses a cortar parte de esas llamadas. Entonces, yo, mi criterio, después de todo eso, es que fueron los marroquíes con el apoyo de los franceses, sin lugar a dudas".
"Vamos", refuerza el comisario Olivera. A lo que González responde: "Estaban detrás". 
"Yo no tengo ninguna puta duda de que los servicios secretos marroquíes estuvieron hasta el culo y que los franceses les dieron apoyo logístico", continúa Villarejo.

La intervención de los servicios franceses

La versión aportada en esta grabación coincide con la declaración que el comisario Villarejo ha realizado en la Audiencia Nacional quince años después. Ante el juez Manuel García Castellón, Villarejo mantuvo que organizó un viaje a Líbano para captar información sobre las llamadas recibidas desde allí por los terroristas del 11-M.
Sin embargo y según la versión del ex comisario, esos datos fueron cercenados por miembros del servicio secreto francés. Esa misma versión fue aportada en 2011 por el traficante de armas Monzer Al Kassar
En el seno de la operación Tándem, Villarejo utilizó estos viajes para explicar su participación en el pago de cinco millones de euros por parte del BBVA para frenar la compra de acciones del banco por parte de Sacyr. Pagos que sirvieron presuntamente para intervenir de forma ilegal los teléfonos de miembros del Gobierno de Zapatero.
La pasada semana, la defensa del excomisario presentó un escrito solicitando a la Audiencia Nacional que pida al Consejo de Ministros la desclasificación de documentos secretos que, a su juicio, "señalan la autoría real del 11-M". 


Víctimas del 11-M: "Por pedir explicaciones nos han visto con desprecio y como conspiranoicos"





El español.com

Reprochan al excomisario Villarejo su silencio durante 15 años y le piden que si tiene pruebas "las presente al juez".

9 de marzo 2019

Carmen Lucas-Torres
En las vísperas del 15º aniversario del atentado más cruento de la historia de España, que dejó 191 muertos y casi 2.000 heridos, las manifestaciones realizadas por el excomisario José Manuel Villarejo a la Audiencia Nacional sobre este caso no han dejado indiferentes a las víctimas.
El ex policía, ahora acusado y encarcelado preventivamente por corrupción, presentó la pasada semana un documento ante el Juzgado Central de Instrucción número 6 con datos desconocidos de la investigación policial del 11-M, tal y como ha avanzado EL ESPAÑOL en exclusiva.
Villarejo afirmaba en ese documento que los servicios de Inteligencia españoles tuvieron conocimiento de que "sujetos vinculados a la embajada marroquí" instruyeron en el montaje de los explosivos a los terroristas y "no se siguió ninguna acción para su identificación". También que los servicios secretos franceses estuvieron al tanto de una "entrega controlada de explosivos" que la Guardia Civil española habría organizado para atrapar a los terroristas. Sin embargo, no aportó ninguna prueba para acompañar sus afirmaciones.

"Que aporte las pruebas"

Ahora las asociaciones de víctimas piden al excomisario que aporte pruebas: "Si de verdad tiene información, si tiene pruebas y va a sacarlas ahora, qué pena que no lo haya hecho antes. ¿Por qué no lo dijo hace 15 años? En todo este tiempo nos hemos desgastado física y psicológicamente para saber la verdad", lamenta Ángeles Domínguez, presidenta de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M.
Tanto Domínguez como su marido, Eduardo León, secretario de la misma asociación, reclaman que el Ministerio de Interior, como solicita Villarejo, desclasifique toda la información de la investigación relativa al atentado. "Llevamos pidiéndolo con todos los gobiernos del PP y del PSOE y nunca nos han hecho caso. Hemos desistido de pedirlo porque nos han mirado con desprecio y tratado de conspiranoicos", afirma León.
Desde la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) también consideran que tanto en la sentencia de la Audiencia Nacional como en la posterior del Tribunal Supremo sobre los atentados, con 18 condenados, quedaron incógnitas sin resolver, como la autoría intelectual o el tipo de explosivos utilizados. Sin embargo, se muestran reticentes ante las manifestaciones de Villarejo. 
También le piden que si tiene pruebas, "las presente al juez" y le recuerdan que lo que ocurrió en Madrid hace 15 años fue "muy grave para frivolizar y mercadear con ello". "Es doloroso que saque esta información en vísperas del aniversario para obtener algún rédito personal. Para las víctimas, cualquier información sobre los atentados, que siempre son casos abiertos, supone un nuevo sobresalto", explica la abogada de AVT, Carmen Ladrón de Guevara
Desde la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo directamente no dan ninguna credibilidad a las manifestaciones expresadas por Villarejo ante el juez Manuel García-Castellón. Su presidente, Eulogio Paz, lo considera "una teoría más de la conspiración". "Estamos hartos de las teorías conspiranoicas. Este año le toca a Villarejo, esta es la moda, ¿quién será el próximo?", se queja. "Estamos encantados de que la gente presente pruebas, pero no cuentos chinos para ocultar que la Guerra de Irak estuvo detrás", añade Paz, quien sí se muestra conforme con "los hechos probados de dos sentencias". 
Monumento en homenaje a las víctimas del 11-M.