jueves, 7 de octubre de 2010

Las cartas de extorsión



María Luisa G. Franco

07:49 (07-10-2010) | 1

El presidente de la patronal vasca, Miguel Lazpiur, recordó ayer que ETA sigue enviando cartas de extorsión a los empresarios, a pesar de que, según dijo, haya un “proceso iniciado” y se hayan producido declaraciones de ETA que, en su opinión, resultarían incompatibles con el mantenimiento del chantaje.

El presidente de la patronal vasca, Miguel Lazpiur, recordó ayer que ETA sigue enviando cartas de extorsión a los empresarios, a pesar de que, según dijo, haya un “proceso iniciado” y se hayan producido declaraciones de ETA que, en su opinión, resultarían incompatibles con el mantenimiento del chantaje. La novedad no es que los terroristas sigan recaudando el llamado impuesto revolucionario, ya que en ningún teórico proceso de tregua anterior dejaron de hacerlo, sino que desde Confebask y desde las instituciones vascas se airee el problema.

Tras el alto el fuego de 2006, lo ocultaron hasta el extremo de descalificar al presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra, José Manuel Ayesa, por denunciar una realidad que resultaba molesta para quienes habían apostado por un final dialogado de la banda terrorista ETA.
Hace unos días, el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, exhibía una de esas cartas de extorsión en las Juntas Generales de su territorio. Entonces me llamó la atención que alguien tan cercano a la dirección del PNV diera tal publicidad al mantenimiento de la actividad de ETA, en un momento en el que se especula con la voluntad de la organización terrorista de dejar las armas. Las declaraciones, ayer, del presidente de Confebask, van en la misma línea. Vienen a advertir que nadie debe creer que ETA está en retirada, porque sigue recaudando el dinero con el que financiar su actividad terrorista.

Entre el anuncio de tregua de 2006 y las declaraciones de encapuchados del pasado 5 de septiembre han pasado muchas cosas, pero parece que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero se ha quedado políticamente anclado en el pasado. El combate policial a ETA avanza sin tregua, pero en términos de actitud política, el Gobierno se mantiene al margen, como si ni las cartas de extorsión denunciadas por Lazpiur, ni los entrenamientos a etarras en Venezuela fueran algo ante lo que sería necesario reaccionar con contundencia.

1 comentario:

  1. A esto se le llama, a Dios rogando y con el mazo dando.
    Son unos malnacidos, y no merecen nada más que la carcel.

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