miércoles, 30 de marzo de 2011

El Gobierno dijo a Ruz que no tenía las actas de la negociación con ETA


RECLAMADAS POR EL INSTRUCTOR

Continúan saliendo datos del levantamiento de parte del sumario del caso Faisán.

Eguiguren, uno de los emisarios del Gobierno,

2011-03-30
Libertad Digital
ángela martialay

El Ministerio del Interior no aportó a la causa del chivatazo a la red de extorsión de ETA sus actas de negociación con la banda criminal porque, según han señalado fuentes jurídicas a Libertad Digital, el Ejecutivo alegó que esos documentos no existían ya que emisores no tomaron notas por escrito de los encuentros con los terroristas. Por este motivo, el Gobierno dijo no podía entregarle al magistrado del Juzgado de Instrucción Número 5 de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz.

En el auto hecho público este martes donde se alza parte del secreto del sumario, el juez señalaba que había solicitado los datos del encuentro que tuvo lugar el 22 de junio de 2006 entre ETA y los tres emisario del Gobierno porque "su realidad, alcance y significado" es "preciso aclararlo y valorarlo" ya que "se considera pertinente, necesario, útil y posible para los fines de la presente investigación en aras al completo esclarecimiento de los hechos investigados".

Dicha reunión se produjo dos días después de que la Policía detuviera a trece miembros de la red de extorsión de la banda criminal; los mismos etarras que no pudieron ser arrestados un mes y medio antes porque se frustró la operación en torno al establecimiento de Joseba Elosúa.

Para profundizar en esta línea de investigación, Ruz acordó la práctica de diversas diligencias enviadas a la Secretaría de Estado de Seguridad y a la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno. En concreto, el magistrado preguntó si constaban en el Ministerio del Interior antecedentes o documentación relativos a la citada reunión, quiénes estuvieron presentes, si el Ejecutivo conservaba el acta o resumen alguno de dicho encuentro por parte del Gobierno, que facilitara la identidad de sus emisarios, informando al mismo tiempo de las responsabilidades públicas que hubieran tenido en el pasado.

Según publicó El Mundo, los encuentros entre delegaciones del Gobierno español y ETA se celebraban bajo la atenta mirada de un 'observador imparcial' del centro de mediadores suizo Henry Dunant para el Diálogo Humanitario, encargado de redactar las actas oficiales de cada reunión, en las que se incluían punto por punto todos los temas tratados en el encuentro, los participantes en el mismo y que incluían la firma de todos los presentes.

Concluido cada encuentro, los mediadores del centro llevaban las actas hasta un lugar seguro, sin facilitar copia de las mismas a los participantes. Las actas estarían guardadas bajo llave, "en rigurosa y sofisticada custodia", en una caja de seguridad de una entidad bancaria suiza.Tan ocultas por un acuerdo previo que ni siquiera un futuro gobierno del PP podría sacarlas de allí. Esta hipótesis verificaría que el Gobierno no tiene en su posesión las actas que el juez reclamó hasta en dos ocasiones.

Por otro lado, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero sí que identificó a sus interlocutores a los que posteriormente Ruz tomó declaración en calidad de testigos. Se trata de tres emisores autorizado por el Gobierno para negociar con la banda criminal: el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, el vocal del CGPJ, José Manuel Gómez Benítez y Javier Moscoso, exministro de Presidencia de Felipe González.

Además, en el marco de estas diligencias, el magistrado también interrogó a diversos mandos policiales del momento en el que se produjo el soplo. Según han señalado fuentes de la investigación, estos testigos negaron haber recibido presiones por parte del Gobierno para rebajar la intensidad en la lucha antiterrorista y reducir el número de detenciones a miembros de ETA.

Ruz investiga si detrás del chivatazo se cometieron dos delitos: uno, de revelación de secretos (penado con hasta tres años de prisión) y otro, de colaboración con banda armada (cuya condena máxima es diez años de cárcel según la legislación vigente).

Las gravísimas acusaciones del SUP


29 de Marzo de 2011 - 22:09:22 - Luis del Pino / Libertad Digital

Traemos hoy la noticia de que el Sindicato Unificado de Policía - el principal de los sindicatos policiales españoles - acusa a Marruecos de complicidad con el 11-M, en un artículo publicado en el último número de su revista sindical, correspondiente al mes de abril:

"Creemos que algún servicio secreto de algún país cercano pudo conocer los preparativos del atentado y no se dio por enterado, como venganza por el asalto a la isla de Perejil".

Como cualquier otra opinión, ésta del SUP acerca de la complicidad de Marruecos con la masacre de Madrid resulta discutible. Yo, de hecho, no la comparto. Pero, por supuesto, cualquiera está en su derecho de formular las hipótesis que quiera. ¿O no? ¡Pues en realidad, no!

Yo sí que puedo formular cuantas hipótesis me plazcan, siempre que no incumpla las leyes. Igual que las puede formular un lector de este blog, o cualquier ciudadano que pase por la calle. Pero el SUP es el principal sindicato policial de este país, de modo que las hipótesis que formule tienen una relevancia y unas implicaciones que no existirían en caso de estar hablando de la opinión de un ciudadano normal.

Para empezar, muchos de los miembros del SUP han participado directamente en aspectos enormemente relevantes de las investigaciones y de la instrucción del sumario del 11-M. En consecuencia, cuando el SUP afirma que tiene la convicción de que "un país vecino" dejó que asesinaran a 193 españoles, la pregunta que cualquier ciudadano normal se hace es si el SUP formula esa gravísima acusación a partir de datos que sus afiliados pudieran haber recabado durante las investigaciones del 11-M. Si es así, ¿qué datos son esos?

En segundo lugar, si el SUP - repito, el principal sindicato policial de este país - tiene el más mínimo dato de que Marruecos pudiera haber participado, por acción o por omisión, en la masacre del 11-M, la obligación de sus dirigentes y afiliados - como funcionarios policiales que son - es poner esos datos en conocimiento del juez instructor. ¿Se ha hecho así?

Finalmente, si el SUP sospecha que Marruecos tiene alguna participación - aunque sea por omisión - en la masacre del 11-M, entonces la conclusión lógica es que Marruecos podría haber intentado "dirigir" o "conducir" las investigaciones del 11-M con el fin de alejar de sí las sospechas. En consecuencia, todas las peticiones de colaboración que el juez Del Olmo efectuó a Marruecos, y todas las informaciones proporcionadas por Marruecos, estarían automáticamente bajo sospecha de manipulación. Con lo que el SUP está afirmando, indirectamente, que el sumario del 11-M podría estar basado, al menos parcialmente, en datos falsos, puesto que son datos proporcionados por un presunto culpable.

Creo que el SUP debería aclarar a la opinión pública, con la máxima diligencia, en qué datos se basan esas acusaciones que realiza. Porque son acusaciones enormemente graves. Si existen datos, deben ponerse de inmediato a disposición de la opinión pública y de la Justicia. Y si no existen datos, entonces esa afirmación del SUP es una tremenda irresponsabilidad, precisamente por venir de quien viene.

Porque los funcionarios policiales no pueden lanzar acusaciones gratuitas. Entre otras cosas, porque nuestras leyes les encomiendan, justamente, la investigación de los delitos. Si el SUP cree que Marruecos está detrás del atentado del 11-M, ya está tardando en explicarnos qué investigaciones se han llevado a cabo para confirmar o descartar esa hipótesis.

El Gobierno a ETA tras la T-4: 'El acuerdo político es posible'


ÁNGELES ESCRIVÁ / Madrid / El Mundo

«El objetivo final del proceso no es la rendición de ETA, sino que pueda defender su proyecto político en igualdad de condiciones», según el acta de la reunión de 18 de mayo de 2007
Antes el enviado del Ejecutivo había asegurado: «El proceso sigue roto por [el atentado de] Barajas y los incidentes [detenciones de etarras] son consecuencia de ello»
Recordó a los observadores internacionales que «al Gobierno tampoco le gusta la Ley de Partidos pero que ésta respondió a los asesinatos que cometía ETA contra cargos políticos»
Zapatero embustero «Para el Gobierno, el acuerdo político es posible, pero su alcance es distinto si se garantiza el alto el fuego. La disposición del Gobierno es favorable aunque depende de qué acuerdo y depende de los compromisos de ETA». Ésta es una de las respuestas dadas por los representantes del Ejecutivo a los enviados de la banda durante una de las reuniones entre ambas partes tras el atentado en la T-4 en la que participaron dos miembros de Batasuna. Así lo recoge una de las actas incautadas a Thierry que describe el encuentro en el que el Ejecutivo fue más estricto.

El encuentro consta de dos reuniones. En la primera, destaca el planteamiento global realizado por el Gobierno, que pretende encontrar una solución política -no quiere que los esfuerzos de los meses anteriores queden baldíos- reactivando la mesa de partidos fracasada el otoño anterior porque Batasuna -por orden de ETA- no quiso firmar el acuerdo al que habían llegado.

El Ejecutivo se muestra dispuesto a ahondar en ese camino con el que trata de atar o arrastrar a ETA, igual que está dispuesto a avanzar en la denominada mesa técnica, aquella en la que se habla de presos, procedimientos judiciales y armas, pero argumenta que no puede hacerlo mientras la banda considere compatible la negociación y el proceso entero con los atentados.

En la segunda parte, de hecho, el Gobierno experimenta una actitud mucho más estricta respecto a la mantenida en las conversaciones anteriores a la T-4 y, aunque está dispuesto a adquirir compromisos, restringe los que adquirió en secreto antes de empezar la negociación oficial, como intervenir en los procesos judiciales o no efectuar detenciones. La obsesión de la banda porque ponga sus pretensiones por escrito provocan la práctica ruptura.

Según el acta de ETA, en aquella reunión estuvieron presentes dos representantes de Batasuna, dos de ETA, dos del PSOE, dos del Gobierno, dos del Sinn Fein, dos del Ejecutivo de Las Landas [escenificación de los dos Estados «represores», según ETA] y uno del de Noruega. Los observadores internacionales acudieron «en calidad de testigos».

El intermediario de la Fundación Henry Dunant tomó la palabra: «Damos la bienvenida a todos los presentes, en especial a los observadores internacionales». Explicó que se estaban abordando temas «fundamentales para el futuro de Euskal Herria» y que las posiciones estaban muy alejadas respecto a los temas importantes tales como «Nafarroa, Euskadi o la decisión sobre su futuro del pueblo vasco».

Uno de los representantes del Gobierno intervino para subrayar que estaban allí para «reactivar el proceso», que eran partidarios del diálogo y de la implicación internacional y que debía mantenerse la tregua; que no cabía que se estuviese utilizando la violencia «como elemento de presión en un proceso de negociación». Recordó «el atentado de Barajas y advirtió que eso debe desaparecer al igual que el comunicado posterior de ETA en el que se mencionaba la posibilidad de respuesta».

El terrorista expuso los seis puntos con los que el Gobierno definió su ámbito de maniobra:

1) «El proceso sigue roto por Barajas y los incidentes [detenciones] son consecuencia de ello. En los contactos mantenidos no hemos llegado a superar esta situación. Lo ocurrido en las elecciones [las municipales de 2007] ha sucedido porque no retomamos el proceso antes.

Habrá que ver cómo abordar el tema de la legalización y desactivar elementos de la Ley de Partidos.

Se recuerda a los observadores internacionales que al Gobierno tampoco le gusta la Ley de Partidos, pero que esta ley respondió «a los asesinatos que cometía ETA contra los cargos políticos».

2) «El bloqueo del proceso se ha producido porque ETA ha querido atar al Gobierno hacia un final político en un proceso determinado. Eso no es posible. Eso debe dirimirse en las urnas de forma democrática, todas las opciones en igualdad de condiciones».

3) «La vía política avanzará si paralelamente avanza también la técnica. Si no se avanza en una, la otra se para. A partir del desbloqueo político habrá que avanzar en la mesa técnica. La violencia hará que ambas retrocedan».

4) «El Gobierno quiere remarcar que el Estado de Derecho sigue funcionando en un proceso de paz. No es posible parar a tribunales ni jueces ante actuaciones de violencia. No hay proceso de paz en el que esto pueda pretenderse».

5) «La situación política en el Estado no permite un pacto de Estado con la oposición para poder encarar el proceso de paz [ésta era una de las exigencias iniciales de la banda, que consideraba que sin que el PP respaldara el proceso, éste estaba abocado al fracaso]. Que el Gobierno salga reforzado en las elecciones generales es imprescindible para implementar el proceso».

6) «El objetivo final del proceso no es la rendición de ETA. Tampoco es la independencia de Euskal Herria, ni el estatuto único. El objetivo final del proceso es que la izquierda abertzale y ETA puedan defender su proyecto político en igualdad de condiciones y que ETA desaparezca porque existen esas vías políticas. Finalmente, la desaparición de presos y exiliados porque ya no existen las causas para que los haya».

También el representante de ETA saludó cordialmente a los representantes internacionales.

La banda sostuvo que, desde el inicio, había mostrado voluntad para resolver «un conflicto que dura desde hace 200 años y 40, y que no se resolvió con la Transición española por la imposición de la Constitución».

El dirigente de la banda terrorista argumentó, según viene en los documentos, que, tras el alto el fuego, el Gobierno respondió con incumplimientos y la no distensión. ETA, dice, se vio obligada «finalmente a responder con la acción militar de Barajas tras haber denunciado reiteradamente la situación mediante cartas a Rodríguez Zapatero en la mesa de negociación y públicamente». «El Gobierno no ha dado pasos de distensión [suficientes] y ETA tiene claro que no es posible desarrollar un proceso de paz con los mismos mecanismos que han originado la guerra».

La banda se comprometió a mantener el alto el fuego siempre que el Ejecutivo «respete y desarrolle el acuerdo firmado» y siempre que se comprometa a que la «distensión sea bilateral». ETA exigía para desbloquear la situación que previamente el Gobierno y Batasuna llegasen a un acuerdo político y únicamente se comprometía a no emplear la violencia si el Estado tampoco lo hacía. La violencia del Estado para la organización son las detenciones, los procedimientos judiciales y la ilegalización de partidos, elementos a los que el Gobierno debía renunciar.

La banda insistió en pedir un pacto de Estado aunque fuera sin el PP, «con el resto de las fuerzas políticas que son mayoría»; reiteró que para conseguir «el desmantelamiento de las estructuras militares de ETA» es necesario «solucionar las causas del conflicto, que son la territorialidad y la autodeterminación», y advirtió: «La gravedad de la situación viene causada por excluir a las listas electorales de la izquierda abertzale».

Finalmente, el Gobierno insistió en «explorar las posibilidades de la mesa política» y ETA dio su visto bueno a que los representantes de Batasuna y los del Gobierno protagonizasen el siguiente encuentro.

Los folios de la segunda reunión se abren con una frase en la que los etarras afirman que tanto el Gobierno como el PSOE «condicionan su compromiso para el acuerdo político a las garantías de ETA sobre el alto el fuego permanente en todo el desarrollo del proceso».

Toda la primera parte de ese encuentro se consume en la disputa sobre si una cosa ha de ser antes de la otra. Lo que el Gobierno no llega a plantear nunca es que ETA deba disolverse como requisito para poner en marcha las reuniones políticas con Batasuna. Avanzada la discusión, el representante del Ejecutivo asegura, siempre según la organización terrorista: «Para el Gobierno el acuerdo político es posible, pero su alcance es distinto si se garantiza el alto el fuego. La disposición del Gobierno es favorable aunque depende de qué acuerdo y depende de los compromisos de ETA».

La banda insiste en «desbloquear» el acuerdo con político con Batasuna antes, pero acepta entrar en los detalles técnicos antes de volver a la política. Y en ese punto recuerda al Gobierno que debe cumplir las «garantías» que firmó al principio y «los agentes internacionales deben garantizar su cumplimiento».

«La verdad es que no sé muy bien qué decir», responde el enviado del Ejecutivo; «el Gobierno no viene aquí a firmar cualquier cosa para salvar el proceso si no se dan las situaciones y condiciones necesarias». Y más adelante: «Si lo que ETA pide es que el Gobierno se comprometa hacia un escenario político final determinado y que ponga todos los mecanismos a su alcance para cumplir totalmente las garantías y que eso sea verificado por instancias internacionales, eso no es posible».

ETA pregunta: «¿A qué se compromete el Gobierno?» y éste responde: «Es cuestión de voluntad política, no de problemas técnicos».

El intermediario sugirió en este punto más que delicado, dos reuniones paralelas, PSOE con Batasuna y ETA con el Gobierno.

Los enviados del Ejecutivo expusieron cuáles iban a ser las «garantías» que iban a asumir a partir de entonces, muy diferentes a los compromisos adquiridos en 2005. «No hay garantía en los casos de detenciones por actos criminales» [es decir, el Gobierno no garantiza que no vaya a detener a quienes hacen un atentado, a quienes lo preparan, a quienes extorsionan económicamente ni a quienes roban armas y explosivos]. El Ejecutivo pidió aquí «mecanismos de verificación». Tampoco se garantiza que no vayan a ser arrestados los vinculados al terrorismo callejero, quienes oculten armas y explosivos o quienes estén sujetos a órdenes de búsqueda internacional «que ya estén en marcha».

Respecto a la acción de los tribunales: sobre las personas aún no condenadas, «los juicios pendientes no se pueden parar aunque se pueden manejar los tiempos; si las condenas no tienen que ver con delitos de sangre, se tomarán las medidas posibles para un régimen de libertad o prisión atenuada; en fases avanzadas del proceso de paz se pueden habilitar medidas que permitan flexibilizar las medidas y legislaciones penitenciarias; todo sería reversibles».

Para los etarras ya juzgados, habría acercamientos al País Vasco y quienes tuvieran delitos de sangre, «sólo accederán a la libertad tras el desarme de la organización».

Los encarcelados tras el alto el fuego, serían un «paquete» aparte y los indultos se darían al final del proceso. «El Gobierno se reafirma en los acuerdos previos, pero las circunstancias han cambiado», dice el acta.

ETA consideró este planteamiento una declaración de guerra pero, al verse presionada, se comprometió a mantener el alto el fuego permanente y a no perpetrar actos de violencia callejera durante el proceso. Mostró su disposición a crear una comisión de verificación internacional, a «desactivar la lucha armada y a desmantelar sus estructuras militares en el marco de la consecución definitiva de los objetivos políticos y técnicos del proceso.

El Gobierno dijo que tenía que completar y precisar esa oferta y la banda le acusó de dilaciones y de no querer poner nada por escrito. Así la negociación quedó ya prácticamente rota.

Lo que se dijo... según los etarras

>Protagonistas. Estuvieron presentes dos representantes de Batasuna, dos de ETA, dos del PSOE, dos del Gobierno español, dos del Sinn Fein, dos del Ejecutivo de Las Landas (para escenificar la existencia de dos estados involucrados) y uno de Noruega.

>Intermediarios. Dieron «la bienvenida a todos, en especial a los observadores internacionales» y proclamaron que iban a abordar temas «fundamentales» para «Euskal Herria».

>Batasuna. «Habrá que ver cómo abordar el tema de la legalización y desactivar elementos de la Ley de Partidos [...] al Gobierno tampoco le gusta la Ley de Partidos pero esta ley respondió a los asesinatos que cometía ETA contra cargos políticos», dijo uno de los enviados del Ejecutivo.

>Bloqueo. «El proceso ha quedado bloqueado porque ETA ha querido atar al Gobierno hacia un final político en un proceso determinado. Eso debe dirimirse en las urnas de forma democrática, todas las opciones en libertad de condiciones».

>Acuerdos. «La situación política del Estado no permite un pacto de Estado con la oposición para poder encarar un proceso de paz. Que este Gobierno salga reforzado de las elecciones generales [2008] es imprescindible para implementar el proceso».

>Estrategia. « El objetivo final del proceso no es la rendición de ETA. Tampoco es la independencia de Euskal Herria ni el estatuto único. El objetivo final es que la izquierda 'abertzale' y ETA puedan defender su proyecto político en igualdad de condiciones y que ETA desaparezca porque existen esas vías políticas. Finalmente, la desaparición de presos y exiliados porque ya no existen causas para que los haya».

>Presos. «Si las condenas no tienen que ver con delitos de sangre, se tomarán las medidas penitenciarias posibles para un régimen de libertad o prisión atenuada». Quienes tuvieran delitos de sangre «accederán a la libertad tras el desarme de la organización».

>Límites. «El Gobierno no viene aquí para firmar cualquier cosa para salvar el proceso si no se dan las situaciones y condiciones necesarias».

La AVT se suma a la querella contra Manzano: «Que Interior sepa que vamos a luchar»


JOAQUÍN MANSO / Madrid / Eñ Mundo

Zapatero embustero La mayor asociación de víctimas de España, la AVT, ha solicitado a la juez Coro Cillán que acepte su personación como acusación popular en la causa contra el ex jefe de los Tedax Juan Jesús Sánchez Manzano por su actuación en el 11-M. De esta forma, ya le acusa alrededor del 70% de las víctimas de la matanza y destacados representantes de los dos cuerpos policiales.

La AVT supera así las presiones que asegura haber recibido desde el Ministerio del Interior y será la cuarta acusación popular en la causa: se suma a la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M, que presentó la querella en el verano de 2009 y ha llevado desde el principio la iniciativa de la investigación, y a dos de las asociaciones más representativas de los dos cuerpos policiales -el Sindicato Unificado de Policía y la Unión de Oficiales de la Guardia Civil-, que se han incorporado recientemente.

De esta manera, alrededor del 70% de las víctimas del 11-M, afiliadas a una u otra asociación de afectados o a las dos (y, en muchos casos, también a la de Pilar Manjón), acusa a Sánchez Manzano y a la perita química de los Tedax de los presuntos delitos de encubrimiento, omisión del deber de perseguir delitos y falso testimonio.

Zapatero embustero La AVT es, con mucha diferencia, la más representativa y plural asociación de víctimas de España y, desde luego, la más antigua. Cuenta con 3.600 afiliados -de ellos, unos 600 proceden del 11-M- que han padecido el azote de todos los grupos terroristas que han actuado en nuestro país: de ETA al FRAP, del GRAPO al islamismo salafista.

La propia presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, es víctima del 11-M. Su hija Miriam fue asesinada en el tren que estalló junto a la calle de Téllez.

Pedraza señaló ayer a este diario que la decisión de personarse se tomó porque «hay mucho que resolver en el 11-M y la AVT tiene que contribuir al esclarecimiento de la verdad». «Ahora sabemos que Manzano no hizo lo que debía, que no cumplió el protocolo, que no envió las muestras a la Policía Científica. Ha llegado el momento», aclaró, y añadió: «Que me mire a los ojos y me explique cómo es posible que se recogiesen toneladas de restos y al tribunal sólo le llegasen 23 tornillos».

«Queremos que el Ministerio del Interior sepa que las víctimas vamos a seguir luchando y que no vamos a consentir obstrucciones. Si no hay nada que ocultar, el Gobierno debería cumplir con su obligación de colaborar con la Justicia», insistió la representante de los afectados.

Pedraza hizo hincapié en que comprende que Manzano y los tedax subordinados a él «actuaron cumpliendo órdenes», pero les reclamó que «piensen en cómo se sienten las víctimas». «Tienen que contar qué ocurrió, no pueden seguir ocultando cosas y llevando ese peso sobre sus conciencias», concluyó.

La AVT se incorporará definitivamente al procedimiento en cuanto la juez lo decida y les imponga una fianza que, para el resto de acusaciones, fue de 300 euros. La causa que se inició con la querella de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M se encuentra ya muy avanzada gracias, sobre todo, a las iniciativas de su letrado, José María de Pablo, y entrará próximamente en su fase definitiva: la apertura de juicio oral y la calificación de las acusaciones.

La presidenta de la Asociación de Ayuda, Ángeles Domínguez, saludó ayer la personación de la AVT: «Es gratificante, después de haber estado solos durante tanto tiempo, con el único apoyo de los poquitos medios de comunicación que siempre han estado con nosotros, comprobar cómo ahora van surgiendo las adhesiones a la querella. Primero un sindicato policial, luego la Guardia Civil y ahora la AVT. Estamos encantados».

La querella arranca con las declaraciones de varios tedax ante el tribunal del 11-M. Entre ellas, la del responsable de la Brigada Provincial de Madrid: «Nos dedicamos a recoger todo, todo tipo de muestras y vestigios que pudiéramos». En las últimas semanas, precisamente, otros artificieros de ese grupo han declarado ante la juez después de que el Ministerio del Interior se resistiese durante un año a identificar a los que participaron en la recogida de restos de explosivo en el 11-M. Todos ellos corroboraron que se recogieron «cientos» o «toneladas» de muestras, entre ellas muchas que, como los algodones impregnados, nunca se destruyen por su importante valor en la investigación. Además, insistieron en que los tedax de la Unidad Central, el grupo que dirigía Manzano, incumplieron los protocolos y trasladaron los restos sin clasificar y sin etiquetar.

El empeño del letrado de las víctimas se centra ahora en seguir la pista a ese traslado para acreditar la cadena de custodia y averiguar quiénes, cómo y por qué participaron en la destrucción de las muestras.

El resultado fue que al tribunal del 11-M sólo llegaron 23 pequeños restos, algunos casi inservibles. El propio Manzano reconoció ante la juez que destruyó la mayoría, aunque el reglamento de los Tedax le atribuye a él la responsabilidad de su custodia.

Esa normativa también dispone que la «competencia exclusiva» para el análisis de los restos de explosivo corresponde a la Policía Científica y, de hecho, así se ha hecho en todos los atentados. Con una notable excepción: el 11-M. Manzano retuvo las muestras para que su perito las analizase en el rudimentario laboratorio de los Tedax y nunca las envió a la Policía Científica, pese a que los resultados que obtuvo fueron prácticamente inútiles: «Componentes genéricos de la dinamita».

Las víctimas sostienen que esa actuación dificultó la investigación de la autoría del 11-M e hizo imposible determinar con precisión si todo el explosivo que estalló en los trenes era el mismo que tenían los islamistas.

martes, 29 de marzo de 2011

Otegui negoció en Ginebra pese a tener prohibido salir de España



07:29 (29-03-2011) | La gaceta

El proetarra viajó a Suiza junto a Rufino Etxeberria en mayo de 2007. Ambos estaban procesados en la Audiencia Nacional.

A. L. G. Madrid

Pese a tener prohibido salir de España, los portavoces de Batasuna Arnaldo Otegui y Rufino Etxeberria viajaron a mediados de mayo de 2007 a Ginebra (Suiza) para participar en las últimas negociaciones del llamado proceso de paz. Ambos partieron en un avión desde Biarritz (Francia), según relatan las fuentes consultadas por LA GACETA.

Las conversaciones, siempre al amparo del Centro Henry Dunant para el diálogo, se celebraron los días 14, 15, 16 y 21 de aquel mes en varios establecimientos de la capital suiza. Ante el desacuerdo entre las partes, el proceso de paz quedó roto.

Fueron días de duras negociaciones en que, por primera y única vez, coincidieron en el mismo lugar las famosas dos mesas de diálogo. En una de ellas se veían los representantes mencionados de la izquierda abertzale y los del Ejecutivo, liderados por José Manuel Gómez Benítez, entonces abogado y hoy vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a petición del PSOE. En la otra, se sentaban los jefes etarras, comandados por Javier López Peña, alias Thierry, que también tenían en frente a los enviados gubernamentales.

Mediadores
Los mediadores internacionales que aportaba el Henry Dunant se afanaron por salvar la negociación. Pero finalmente, el diálogo naufragó. Los motivos fueron, básicamente, los incumplimientos mutuos de lo acordado en 2005 en Oslo. Entre ello, destaca el brutal atentado perpetrado por ETA en diciembre de 2006.
Los líderes militares de ETA que participaron en las conversaciones de Ginebra en mayo de 2007 no eran los únicos con causas pendientes con la Justicia. En el momento del diálogo, tanto Otegui como Etxeberria estaban procesados en la Audiencia Nacional y, por ello, no debían salir de territorio español.

Por aquel entonces, Otegui debía ser juzgado por enaltecimiento del terrorismo en el mitin de Anoeta de 2004, por su participación en el homenaje al etarra José María Sagarduy Gatza, y por la financiación ilegal de Batasuna a través de las herriko tabernas. Precisamente en esta última causa, que aún está por juzgar, estaba también procesado Etxeberria, hoy convertido en el portavoz más importante de Batasuna. Fue él, por ejemplo, quien presentó los estatutos de Sortu el pasado 7 de febrero.

Ninguno de estos dos individuos han negado en momento alguno que participasen en el proceso de paz. Justo al contrario, si se tiene en cuenta que en mayo de 2006 Batasuna presentó en público su “comisión negociadora”, que lideraban ambos.

Durante toda la negociación, Otegui y Etxeberria conciliaron dos actitudes, la pública y la privada. En público, fueron los encargados de reunirse con Patxi López en un hotel de San Sebastián, así como con el entonces lehendakari, Juan José Ibarretxe. En privado, fueron dos de los tres representantes de Batasuna en las conversaciones de Loyola (Azpeitia) con PNV y PSE.

Fracaso y cárcel

Tras el fracaso estrepitoso de la negociación, Otegui y Etxeberria continuaron liderando el brazo político del entramado terrorista. Eso sí, no duraron mucho en libertad, puesto que ambos fueron detenidos poco después. Etxeberria fue detenido en octubre de 2007 en Segura (Guipúzcoa), cuando las Fuerzas de Seguridad desbarataron la reunión que estaba manteniendo clandestinamente la Mesa Nacional de Batasuna.

Su compañero de andanzas, Otegui, no estaba en aquel encuentro de los jefes proetarras porque “estaba en el maco”, según sus propias palabras, aparecidas en una conversación desvelada anteayer por este diario. Y es que Otegui había sido arrestado en junio, a los 20 días de acabar las negociaciones de Ginebra, para cumplir condena por enaltecimiento del terrorismo por su participación en el homenaje al etarra José Miguel Beñarán, Argala.

Cuando el proetarra salió de prisión, insistió en exigir una y otra vez la segunda parte de la negociación. Hasta que en octubre de 2009 fue encarcelado por urdir de nuevo Batasuna.

El Gobierno se comprometió a liberar «en secreto» a De Juana


El Gobierno, según documentos de la banda que obran en poder de la Guardia Civil, ofreció a ETA tras la T4 retomar la negociación política de Loyola si no había más atentado.

De Juana Chaos
29 Marzo 11 - Madrid - Ep/ La Razón.es

El Gobierno ofreció a ETA tras el atentado de la T4 en el Aeropuerto de Barajas retomar la negociación política de Loyola si la banda se comprometía por medio de una declaración a no hacer más atentados, según consta en los documentos que obran en poder de la Guardia Civil sobre las actas de aquella negociación incautadas al que fuera 'número uno' de la banda, Francisco Javier López Peña, alias 'Thierry', detenido el 20 de mayo de 2008 en Francia.

Según estos documentos difundidos por El País y recogidos por Europa Press se demuestra que el Gobierno propuso a ETA retomar el proceso tras el atentado que acabó con la vida de dos personas en Barajas el 30 de diciembre de 2006: "ETA tiene que asegurar con una declaración que no hará más atentados. Tras la declaración se activaría el proceso en el punto que quedó en Loyola".

"También se propone que Batasuna cambie los estatutos, una etapa sin atentados y se comienza la mesa de partidos. El Gobierno manifiesta ahora que si se rompe ahora no volverá a haber nuevas opciones durante años", añade el acta que corresponde a la primera reunión tras el atentado de Barajas (Marzo-abril 2007).

Según consta en el documento, esa reunión entre un representante del Gobierno y ETA se produce después de otra reunión del PSE con Batasuna en el que se negó un estatuto para las tres provincias vascas y Navarra.

"Sobre la mesa la detención de Yurrebaso. ETA exige la liberación del etarra y garantías de seguridad para el futuro" , prosigue el acta de esa misma cita en la que aparece reflejado que "ETA exige acuerdo político. ETA se niega a hacer más gestos".

En cuanto a la situación de Yurrebaso, el Gobierno responde que "no está en sus manos liberar al detenido", pero que "espera que lo liberen" y añade que "después de Barajas el proceso está roto y hay que intentar retomarlo".

Según se recuerda en otra parte de los documentos, Jon Yurrebaso fue detenido el 27 de marzo en Francia y "formaba parte del equipo de negociación de ETA". En el momento de su detención este etarra advirtió a la autoridades galas su estatus de negociador y mostró a modo de salvoconducto un cartón en el que aparecían varios número de teléfono, uno de ellos presuntamente utilizado por el ex director general de la Policía, Víctor García Hidalgo.

Actualmente estos hechos se investigan en el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional del que es titular el juez Pablo Ruz en el marco de una pieza separada de la causa del 'chivatazo', el presunto soplo policial que frustró una operación contra la red de extorsión de ETA en mayo de 2006.

Este suceso también aparece en varias fases de los documentos. En el acta de la reunión mantenida el 27 de octubre de 2006 uno de los negociadores del Gobierno admite que "por dar el aviso del faisán hay un alto policía encausado (en referencia a Víctor García Hidalgo) y casi el jefe de seguridad del PSOE".

DE JUANA CHAOS

Por otra parte, en reuniones celebradas entre junio y septiembre de 2006, la banda terrorista y el Ejecutivo central acordaron que De Juana, con 25 asesinatos a sus espaldas, saliera de prisión en libertad condicional. En este periodo, en concreto entre el 7 de noviembre de 2006 y el 1 de marzo de 2007 el etarra mantuvo durante 115 días una huelga de hambre tras ser condenado a 12 años y medio por un delito de amenazas terroristas.

El trato era otorgarle la libertad condicional, previa rehabilitación en un hospital de Madrid "manteniendo la situación de libertad en secreto", y posteriormente, ser trasladado a "Euskal Herria en libertad". Según las actas, "se estableció con De Juana la forma de hacer esto por medio del hombre de la Iglesia".

En la siguiente reunión Gobierno-ETA celebrada en octubre --cuando la situación del etarra le había llevado a pasar por un quirófano, como consecuencia de las secuelas de la huelga-- las actas recogen un bloqueo en las negociaciones por el robo de armas en Francia. En la citada cita, el Gobierno recalca que se había apartado al fiscal del caso por haberse negado este a rebajar la condena del etarra de 12 a cuatro años. La banda terrorista, por su parte, recuerda que De Juana abandonó la huelga "por orden de ETA". "Si no queda libre, se actuará en consecuencia", advertía.

El Tribunal Supremo rebajó finalmente de 12 años y medio a tres la condena impuesta al etarra por amenazas en un artículo publicado en el diario 'Gara'. Por este motivo, De Juana abandonó la huelga el 1 de marzo de 2007 tras serle concedido el régimen de prisión atenuada.

Marruecos ya tiene planeado en qué regiones meterá Ceuta y Melilla


"SON UN OBJETIVO DESDE SIEMPRE"

Rabat ha vuelto a reclamar las dos ciudades españolas. Ya les han encontrado sitio en la estructura territorial.


2011-03-28
LIBERTAD DIGITAL

Durante una rueda de prensa de la Comisión Consultiva de la Regionalización de Marruecos, su presidente, Omar Azziman, ha hablado de la organización territorial del país dando por hecho que Ceuta y Melilla formarán parte de él en poco tiempo.

Según ha dicho, las dos ciudades autónomas españolas se integrarán en las regiones marroquíes en las que están situadas geográficamente. Afirmó que "Ceuta será integrada de forma natural en la región de Tánger-Tetúan y Melilla se integrará en la región del Rif Oriental".

Añadió, informa Efe, que "Marruecos está trabajando para que un día lleguemos a la recuperación de Ceuta y Melilla. Es una realidad en nuestras relaciones exteriores y nuestra política exterior". Recordó que Ceuta y Melilla son "un objetivo nacional de Marruecos desde siempre", y agregó que el cuándo, cómo y de qué manera se recuperen es "otra cosa".