sábado, 21 de noviembre de 2015

Los TEDAX denuncian falta de medios y material caducado ante ataques químicos y bacteriológicos




 El Boletín.com

Los especialistas en explosivos de la Guardia Civil reclaman formación y medios adecuados para combartir una amenaza de este tipo.
TEDAX de la Guardia Civil
TEDAX de la Guardia Civil
/ • 13:04
La Comisión de Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX) están preocupados por la posible extensión a España de la amenaza de atentados terroristas tras los ataques a París. En este sentido, los TEDAX de la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) recuerdan que carecen de medios para enfrentarse a un ataque con armas químicas o bacteriológicas.

“La Guardia Civil tiene asignada como punta de lanza en la Defensa Nuclear, Radiológica, Biológica y Química (NRBQ) a los Grupos de Especialistas en Desactivación de Explosivos (GEDEX)-NRBQ, en los que trabajan los TEDAX-NRBQ. Estos, sin embargo, a fecha de hoy carecen de medios técnicos para enfrentarse de una forma segura, eficiente y eficaz a una amenaza de este carácter” informa el colectivo en un comunicado.

AUGC recuerda así no solo la carencia de medios, sino la falta de formación técnica en la Guardia Civil: recuerda que la Dirección General de la Guardia Civil está preparando mediante cursos de adaptación a los TEDAX para titularlos como TEDAX-NRBQ. “En estos cursos se les muestra a los agentes material y medios técnicos para la detección y resolución de incidentes NRBQ, para a continuación decirles que jamás tendrán esos medios técnicos”, denuncian los agentes, que creen que “se trata de una muestra de irresponsabilidad por parte de la Administración difícilmente justificable”.

“Hay equipos con robots de los años 70, con monitores en blanco y negro, o con trajes de desactivación caducados, con equipos de rayos X que ningún cuerpo policial utiliza y sin vehículos apropiados para transportar el material”.

Según el colectivo, los TEDAX de la Guardia Civil carecen de detectores de atmósferas explosivas, gases o detectores de radiaciones. Manejan “procesos mecánicos y reactivos químicos que por lo general están caducados” o que en otros cuerpos policiales hace años que ya no se usan. Además, la mayoría de los equipos de desactivación no tienen trajes con respiración asistida.

“Parece que la única preocupación de la Dirección General de la Guardia Civil con respecto a esta unidad de élite es cubrir las apariencias dando cursos -sin dotarlos del material necesario- para no perder competencias, sin comprender que el terrorismo islamista está ya aquí”, afirma la AUGC, que culpa al Ministerio de Interior y al secretario de Estado de Seguridad, que ha permitido que los TEDAX de la Guardia Civil carezcan, además de medios en la defensa NRBQ, de los propios de su tarea de desactivadores de explosivos.

Reclaman medios y dotación de material para desactivación de explosivos para hacer frente a incidentes químicos y bacteriológicos, “pues con el material adecuado no sólo se protegería la integridad de los profesionales de la seguridad pública, sino que, sin duda alguna, redundaría en una mejor eficacia de su servicio y, con ello, en la seguridad ciudadana amenazada una vez más por el terrorismo, esta vez de corte yihadista”, concluye la reclamación.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Comunicado de la comisión de TEDAX de AUGC




11/11/2015 Murcia.com
Fuente: AUGC

El pasado día 3 de noviembre, en la localidad de Mula, Murcia, se comunicó la aparición de un objeto desconocido en el campo

Se activó el EDEX de la Guardia Civil compuesto por dos TEDAX para que averiguasen de qué objeto se trataba. Tras acordonar la zona y tomar las pertinentes medidas de seguridad, los TEDAX determinaron que el objeto no tenía explosivos en su interior, ni era emisor de radiación.
Las imágenes de los TEDAX y el objeto fueron atención de las agencias de noticias teniendo gran repercusión mediática, tratándose de un depósito auxiliar de combustible de algún cohete lo que se denomina “basura espacial”.
Lo que en los medios no salió es que los TEDAX de la Comandancia de Murcia para realizar su trabajo tuvieron que pedir prestado un contador Geiger porque la Dirección General de la Guardia Civil no ha dotado a los equipos de los TEDAX de contadores para medir la radiación. Pero no solo no tenían contador Geiger. Los TEDAX tuvieron también que pedir las bombonas de oxigeno  y espalderas porque desde hace cerca de dos años las tienen vacías al haber dado la DGGC la contrata de la gestión de las bombonas de oxígeno a una empresa que carecía de la catalogación necesaria para efectuarlas. Debido a ello no tenían de máscaras de respiración, espalderas y bombonas.
Estas deficiencias no son exclusivas del Equipo de Murcia. La DGGC no ha dotado a los equipos de TEDAX-NRBQ del material necesario para efectuar su labor y la mayoría carece de trajes de nivel tres uno, equipos de respiración autónoma (ERA), estaciones de descontaminación o medidores de radiación.
No se puede volcar TODA la responsabilidad de incidencias con explosivos y material NRBQ en los especialistas en desactivación de explosivos cuando no poseen el material apropiado para hacerles frente. La DGGC también tiene que responsabilizarse de esta tarea que ha asumido, eso sí, a costa de la seguridad personal de los TEDAX-NRBQ.
Desde AUGC y la Comisión de TEDAX, pedimos medios para realizar la tarea que tenemos asignada, que se nos dote a todos los GEDEX del mismo material para desactivación de explosivos y para hacer frente a incidentes de carácter NRBQ, además de que el Departamento al que pertenecemos empiece a velar por nuestros intereses como técnicos especialistas que somos, pues con la dotación del material adecuado no sólo se protegería la seguridad de los profesionales de seguridad pública, sino que, sin duda alguna, redundaría en una mejor eficacia de su servicio y, con ello, la Seguridad Ciudadana.

domingo, 25 de octubre de 2015

El otro aniversario





Diario de Burgos.es
JAVIER M. FAYA (SPC) - sábado, 24 de octubre de 2015

Los colectivos de víctimas piden seguir en la memoria de la sociedad cuando se cumplen cuatro años del cese de la violencia de una ETA que destrozó sus vidas
Muchos no quieren hablar del tema sin dar ninguna explicación. Algunos dejan escapar una lágrima solo de recordar una desgracia que incluso no les tocó de lleno, pero sí a sus amigos. Los hay que optan por callar pues, aseguran, dormirían «hoy mismo» en el calabozo. Otros agradecen contactar con ellos, aunque sea de año en año, por aquello de que el pasado martes se cumplió el cuarto aniversario del comunicado de ETA en el que se comprometía a dejar de matar. Son las víctimas del terrorismo que solo piden Justicia y, por encima de todo, que no se las olvide. Ellas tienen su propio aniversario.
«Recuerdo que cuando llegó mi hermano al hospital, donde se encontraba mi marido tras el atentado, se me abrazó con lágrimas y me dijo:Tenía que haber sido yo», comenta con emoción Lucía, cuyo marido resultó herido grave en el atentado del barrio madrileño de Vallecas. Fue el 11 de diciembre de 1995. La banda asesina hacía explosionar un coche-bomba al paso de una furgoneta de la Armada. Murieron seis personas -todas civiles- y resultaron heridas 17. Yel joven que se fundió con ella era militar, un marino que vivía con la diana permanentemente pintada sobre sus anchas espaldas.
Está siendo una semana dura para los protagonistas de esta historia, de 859 historias, y sus correspondientes anexos. Es duro recordar, sobre todo cuando se trata de polvo y sangre, odio y muerte. «Lo tengo todo aquí en la cabeza (con metralla), fotograma a fotograma», confiesa Alfonso Sánchez, secretario general de la AVT, que fue uno de los protagonistas de la masacre del 9 de septiembre de 1985. Tenía 19 años y era uno de los 24 guardias civiles que llevaba un autobús que nunca llegó a su parada. Solo murió un ciudadano estadounidense que pasaba por allí...
Reconoce este antiguo agente de la Benemérita -se tuvo que jubilar hace 11 años- que goza de una pensión «generosa», como la indemnización, pero también que existen «casos sangrantes». Como el de Víctor y José María Pino, que el 11 de diciembre de 1987 se quedaron sin padres y sin hermana. Todo ocurrió en Zaragoza, en la Casa Cuartel de la Guardia Civil. Cada uno fue a un colegio de huérfanos de la Benemérita. «Su tío se quedó con todo el dinero de la indemnización. Ingresaron en el Cuerpo y tuvieron que dejarlo. No pudieron aguantar. Reciben una ayuda muy pequeña».
Hablar de dinero, aunque suene mal, es inevitable. De hecho, para Pedro, un médico que no quiere dar más datos, «hay víctimas de primera, de segunda y de tercera», al tiempo de que se queja de que Mari Mar Blanco, la presidenta de la FVT, que el pasado miércoles pronunció un discurso en la ONU, cobra 8.000 euros al mes «por ser del PP». Yañade que el colectivo que representa la hermana de Miguel Ángel Blanco, nació en 2001, cuando la AVT lo hizo hace 34 años y cuenta con 4.500 miembros. Ynadie de esta asociación fue a Nueva York... ¿Por qué?«Somos una mosca cojonera», sostiene Lucía, indignada al escuchar las palabras del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que ante Naciones Unidas presumió de que el Gobierno ha mejorado la inserción laboral y los derechos laborales de las víctimas, priorizando su acceso a la vivienda. «¡Yuna mierda!», grita, mientras recuerda que las partidas para su asociación, que la sacó del «pozo», se reducirán a la mitad el año que viene.
Gran parte de los gastos de todas estas asociaciones se destinan a ayuda psicológica, porque las secuelas se extienden incluso a los hijos. «¿Quién crees que ha alojado y arropado a la gente que viene de fuera de Madrid a los juicios?», se pregunta en alto Luis, de otro grupo que no quiere citar, al tiempo que añade que hay socios a los que hay que ayudar a final de mes, «con una tarjeta del Mercadona».
Ramón tiene 51 años y presume de tener otros tantos expedientes por pertenecer a la Unión de Guardias Civiles. Habla este superviviente de los años de plomo -entre 1986 y 1995, cuando caían dos o tres inocentes a la semana- del síndrome del Norte, que afecta a muchos de los miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado que vivieron en el País Vasco, él incluido. Ysu familia. «No te puedes imaginar lo mal que lo pasaba mi mujer cuando iba a comprar el pan».  Miguel Ángel, que fue militar y también escolta, no está de acuerdo con eso: «Hubo muchos  cuentistas, con bajas psicológicas por tonterías, pero también gente que quedó muy tocada».



QUIROGA. La polémica ponencia presentada y retirada por la expresidenta del PP vasco, Arantza Quiroga, no podía dejarse pasar por alto. Esta semana, víctimas como Roberto Manrique, que se salvó de la matanza de Hipercor -donde trabajaba de carnicero- de 1987, en Barcelona, la apoyaron. «Se ha retratado. Aquí nos conocemos todos», sentencia Alfonso. Este punto, el de la desunión, resulta especialmente espinoso. «Las verdaderas víctimas no salen en la foto, no tienen mil calles y plazas». «Todo esto se olvidará, desgraciadamente», sentencia. Yse hace el silencio, un silencio de cuatro años. 

miércoles, 17 de junio de 2015

Un artículo de Ascanio levanta ampollas entre los sindicatos de la Policía Nacional

La Opinión.es

El líder de Unid@s se puede tilda de "franquista" al tedax que murió en 1978 cuando desactivaba una bomba del Mpaiac y lo considera "víctima de un trágico accidente"

17.06.2015 | 02:00
El cabeza de lista y concejal electo de Unid@s se puede, Rubens Ascanio, durante una entrevista.
El cabeza de lista y concejal electo de Unid@s se puede, Rubens Ascanio, durante una entrevista.
Un artículo de Rubens Ascanio, publicado en varios medios digitales en agosto de 2013 y que aún puede leerse en internet, ha levantado ampollas entre diferentes organizaciones sindicales del Cuerpo Nacional de Policía. Si las palabras escritas entonces por un militante de una organización política pueden considerarse "desafortunadas", el hecho de que hoy Ascanio sea concejal electo de Unid@s se puede, una formación que obtuvo seis concejales en las pasadas elecciones del 24 de mayo, e incluso se vislumbre la posibilidad de que sea alcaldable si fragua un pacto a tres en el Ayuntamiento de La Laguna, ha revuelto los ánimos entre muchos funcionarios policiales. Sus representantes sindicales, en cambio, han sido más "moderados" en sus apreciaciones.
Ascanio escribió entonces que "la colocación de una placa en memoria de un policía fallecido en acto de servicio en 1978 en La Laguna me genera bastantes dudas. La muerte de un ser humano es en sí misma terrible, algo que éticamente rechazo, pero recordar públicamente a un policía franquista destinado a Canarias tampoco me genera la más mínima simpatía, una persona que en ningún caso fue una víctima buscada sino fruto de un trágico accidente" (...).
Dicho texto se refería al homenaje que el Ayuntamiento lagunero dispensó al policía nacional Rafael Valdenebros Sotelo, integrante del Tedax que falleció en 1978 como consecuencia de las heridas producidas por el artefacto explosivo que intentaba desactivar y que fue colocado por el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (Mpaiac) en la sucursal del Banco Vizcaya, en la calle Tabares de Cala.
Rafael Dios, secretario regional de la UFP, aseveró ayer que "un representante público debería ser moderado y representar a todos los ciudadanos de La Laguna, le hayan votado o no" y considera que lo expresado por Ascanio en este artículo "es muy radical". "No debemos olvidar que la muerte de Valdenebros se produjo cuando desactivaba un artefacto explosivo" y a su juicio "no es el mejor candidato para representar una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad".
El dirigente sindical considera que en el citado texto "no se respeta a un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que se dejó la vida para salvar la de muchos". "Los planteamientos expresados por Ascanio no son los deseables de un candidato que aspira a ser alcalde de La Laguna" y subraya que "con sus palabras demuestra que no va a representar a todos los vecinos".
Cristina Álvarez, secretaria provincial del SUP, manifestó que "no voy a entrar en las descalificaciones" de Ascanio "pese a que sus palabras son tan desacertadas". No obstante, Álvarez invita al político a reflexionar: "Si seguimos con rencillas y odios de épocas pasadas, por muy duras que hayan sido, nunca seguiremos avanzando en pro de la libertad, igualdad y una unidad más justa para con todos". En segundo lugar, la representante sindical indica que "cualquier fallecimiento en acto de servicio, y más en un caso como éste, se merece todo nuestro respeto". Asimismo, la delegada sindical invita a Ascanio a "informarse antes de hablar, porque cuando uno trabaja del lado de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado lo hace con independencia de quien ostente la representación del mando, sea de derechas, izquierdas o cualquier otro color político", concluyó.
Por su parte, José Luis Gallardo, secretario provincial de la CEP, considera "muy desafortunadas" las palabras de Rubens Ascanio, entre otras cosas porque "no es serio hacer generalizaciones como las que hace Ascanio". "El hecho de ser policía en el franquismo no es sinónimo de que fuera franquista, como tampoco cualquier otro profesional, por el hecho de vivir en la dictadura, tenía que ser franquista". El delegado sindical discrepa también con el hecho de que hable de "víctima accidental" porque "existe el dolo eventual" y se preguntó por lo que hará en el Ayuntamiento con los uniformes de los policías locales, de los que dice sentir "alergia".

martes, 16 de junio de 2015

Defensa no indemnizará a las viudas de los TEDAX muertos en Hoyo de Manzanares


MURIERON CINCO ARTIFICIEROS Y DOS QUEDARON CON SEVERAS LESIONES

Defensa no indemnizará a las viudas de los TEDAX muertos en Hoyo de Manzanares

Pasan las honras militares y queda una bandera doblada… y nada más. El Consejo de Estado ha propuesto que no se indemnice a las familias de cinco TEDAX muertos en un pavoroso accidente en 2011 cuando se preparaban para ir a Líbano de misión internacional. Consideran que con las pensiones, cercanas a 1.400 euros, basta para viudas y huérfanos

Equipos de socorro y militares en la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares donde murieron los cinco TEDAX.
Equipos de socorro y militares en la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares donde murieron los cinco TEDAX.
El Consejo de Estado ha elevado su informe al ministro de Defensa con la propuesta de no indemnizar a las viudas y huérfanos de las cinco víctimas mortales del brutal accidente que tuvo lugar el 24 de febrero en Hoyo de Manzanares, en la Academia de Ingenieros del Ejército. Esta propuesta será definitiva tras la firma de Pedro Morenés. Fuentes de Defensa aseguran que el Ministerio seguirá la recomendación del Consejo de Estado. Más de medio centenar de kilos de TNT detonaron ese 24 de febrero mientras hacían prácticas los militares expertos en desactivación de explosivos (TEDAX), que se preparaban para su misión en Líbano. Además de los cinco fallecidos, hubo tres heridos, dos de ellos de extrema gravedad, que han quedado con severas lesiones.
Los TEDAX fallecidos –tres sargentos y dos cabos– pertenecían al Ejército de Tierra y a la Infantería de Marina de la Armada. Estos últimos estaban acabando la preparación y concentración para la misión en Líbano, donde iban a tener que desactivar minas anticarro. Ese era precisamente el material de la práctica que se preparaba aquella mañana en la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares. La carga explosiva que detonó fue el equivalente a 1.000 kilos de Goma 2. Los perros de rescate encontraron restos hasta a doscientos metros del lugar de la deflagración.
Las autoridades de Defensa –entonces la ministra era Carme Chacón– prometieron apoyo a las familias. Sin embargo, el procedimiento que llevan hasta ahora para cobrar indemnizaciones ha sido muy complicado. Las familias –padres y viudas– de los fallecidos cobraron exclusivamente el seguro colectivo que tienen los miembros de las Fuerzas Armadas, según fuentes en torno a 20.000 euros, descontados impuestos (se trata de uno de los escasos seguros de accidente que cotizan). Además, les corresponde una pensión por viudedad o bien orfandad, que va de los 1.400 euros a los 900, según los casos. En el caso de las pensiones a los padres (tres de los militares fallecidos eran solteros sin hijos, uno soltero con un hijo y otro más casado con una hija), estas son mucho más bajas aún.
La investigación del Togado Militar concluyó que no había responsabilidades penales en la brutal explosión. En consecuencia, las familias debieron presentar una reclamación patrimonial a Defensa, que es como se resarcen los daños terribles morales por la pérdida de un familiar e estas circunstancias. Según la jurisprudencia, estas reclamaciones son independientes de seguros y pensiones.
Fuentes conocedoras del expediente que lleva años en varias instancias de Defensa aseguran que las reclamaciones solicitadas estaban en la línea de las que se reclaman en accidentes de tráfico, de en torno a los 120.000 euros para las viudas y 50.000 para los huérfanos.
Estas reclamaciones fueron vistas por un instructor, que informó favorablemente, posteriormente por los servicios jurídicos de Defensa –que fueron desfavorables–, el interventor del Ministerio y posteriormente han pasado al Consejo del Estado, que es quien hace la resolución definitiva que firmará el ministro Morenés.
Así las cosas, la muerte de un militar en acto de servicio para acudir a una misión internacional se despachará con el monto del seguro colectivo y pensiones lejanas de las máximas posibles.
Fuentes de Defensa explican que en las misiones internacionales no sucede así, ya que se activa un protocolo específico en el que se indemniza más adecuadamente. La singularidad del caso es que los fallecidos estaban a pocos días de acudir a Líbano a su misión. Por eso estaban trabajando con material especializado en la Academia de Hoyo de Manzanares. Una misión que no pudieron realizar.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Todos lo saben



Luis del Pino
 Libertad digital-11años del 11-M
Recientemente, a raíz del atentado terrorista contra Charlie Hebdo, el inefable Willy Toledo publicó un mensaje en Facebook sugiriendo, más o menos, que aquello era un montaje. Ese mensaje de Willy Toledo corrió como la pólvora por las redes sociales, y en muy poco tiempo cosechó centenares de comentarios, que estaban divididos más o menos al cincuenta por ciento: la mitad de los lectores insultaban a Willy o le preguntaban qué había fumado; la otra mitad de los intervinientes apoyaban la peregrina afirmación, aportando alambicadas teorías sobre cómo los servicios secretos americanos e israelíes se dedican a montar sangrientas farsas disfrazadas de terrorismo. Según esa mitad de lectores de Willy, el 11-S, el atentado de Londres e incluso el grupo terrorista ISIS no serían otra cosa que montajes destinados a justificar la agresión imperialista de Occidente contra los musulmanes en general, y contra los palestinos en particular.
Pero lo más llamativo de aquellas contestaciones de apoyo a Willy era... aquello de lo que no osaban hablar: ninguno de aquellos cientos de predicadores de la conspiración se atrevía a mencionar el 11-M como ejemplo, ni para bien ni para mal.
¿Tendríamos, de acuerdo con eso, que llegar a la conclusión de que, para una parte de la izquierda española, todos los atentados islamistas del mundo mundial son falsos, salvo el 11-M, que sí que sería el único atentado verdadero cometido por Al Qaeda en toda su historia? En realidad, no. Simplemente, el 11-M se ha convertido en un tema tabú para ese sector de la izquierda española.
Y no solo para ese sector. El 11-M no existe para la clase política española, tampoco para la mayoría de la clase periodística. Se ha convertido en un secreto de familia que todos han aprendido a no mencionar.
Déjenme que les ponga un ejemplo, que ilustra perfectamente hasta dónde alcanza el pacto de silencio:
Como ya saben ustedes, en el 11-M desaparecieron TODAS las pruebas materiales recogidas en los escenarios del crimen. Los propios escenarios del crimen (los trenes atacados) se empezaron a desguazar a las pocas horas de la masacre. Y en paralelo con esa labor de destrucción de pruebas, dieciocho horas después de la masacre aparecía en una comisaría, de forma milagrosa e inexplicada, un artefacto sin explosionar: la famosa mochila de Vallecas. Y sin tener la más mínima prueba de que ese artefacto proviniera de los trenes se construyó a partir de él toda la versión oficial del 11-M.
Es decir: en lugar de analizar la escena del crimen y deducir a partir de ahí cómo estaban hechas las bombas, se plantó en una comisaría de policía una bomba confeccionada por sabe Dios quién y se nos dijo: "Las bombas de los trenes eran como ésta".
Pues bien, hace ya siete años que publicamos en Libertad Digital el testimonio de Carmen Baladía, la forense encargada de coordinar las autopsias de las víctimas del 11-M, que declaró que, a diferencia en de lamochila de Vallecas (que contenía cientos de clavos y tornillos como metralla), EN NINGUNO DE LOS CUERPOS DE LAS VÍCTIMAS del 11-M había metralla de origen terrorista.
Ese solo dato bastaba para demostrar que es físicamente imposible que las bombas que estallaron en los trenes fueran como la mochila de Vallecas. Es decir, ese solo dato bastaba para invalidar como prueba la prueba sobre la que descansaba TODO el sumario del 11-M.
Pues bien, el único medio que publicó aquellas declaraciones de la forense del 11-M fue... Libertad Digital. Ningún otro medio (y digo bien: ninguno, ni siquiera El Mundo) se hizo eco de aquel dato que tiraba por tierra todo el sumario del 11-M y que demostraba, más allá de toda duda razonable, que la versión oficial del 11-M solo era una chapucera estafa.
No se engañen ustedes: todos lo saben. Todos saben que el 11-M no fue un atentado de Al Qaeda. Tampoco de ETA. Todos saben que el 11-M no fue sino un sangriento episodio de esa sucia guerra de cloacas que lleva tanto tiempo desarrollándose en España. Todos saben que el sumario del 11-M es una porquería de principio a fin.
Todos ellos lo saben. Pero todos callan.
Porque todos saben también que el día en que se abra el tarro de las mentiras acabaremos todos nadando en mierda.

domingo, 8 de marzo de 2015

El tecnociudadano Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX del 11-M


Público.es

08 mar 2015
  
Comunidad Editorial 4º Poder en Red
Once años después del atentado del 11-M ya nadie duda de la autoría del mismo. Sin embargo, tuvo que pasar una década desde los dramáticos acontecimientos para despejar todas las incógnitas sobre quién había perpetrado la brutal acción. Una sorprendente paradoja, sobre todo, si se considera que la misma mañana del atentado los Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (TEDAX) de la Policía Nacional ya habían desechado la autoría de ETA, al descartar que fuera Titadine la dinamita utilizada en el atentado (y que habitualmente empleaba la banda). En la misma tarde del día 11, los propios TEDAX ya estaban en condiciones de asegurar que se trataba de una acción terrorista del radicalismo islámico.
¿Qué ocurrió entonces? Durante una década, el periodismo inmundo, junto a una serie de políticos que no lo son menos, construyeron y fomentaron una teoría de la conspiración sobre la autoría del atentado. Contaminaron deliberadamente la esfera pública y contribuyeron a confundir a la opinión pública. Elaboraron y reformularon a su antojo una pseudoteoría que nació de la confluencia de unos intereses políticos y comerciales espurios. Se apoyaron en una gran mentira de origen. Protagonizaron la mayor (des)vergüenza política y periodística de la España contemporánea. Sus actos les invalidan como portavoces públicos. Provocan sonrojo o náusea.
Tras más de una década, hoy puede afirmarse con rotundidad que el Gobierno de José María Aznar ocultó y manipuló información clave a los ciudadanos con fines electorales. Y que medios de comunicación como El Mundo, Libertad Digital o Cope hicieron de la tragedia un negocio. Quebrantaron todos los principios de la ética periodística. Publicaron informaciones sin contrastar ni rigor, en el mejor de los casos; mintiendo sin escrúpulos, en el peor.
El resultado fueron diez años de tergiversación de los hechos, de oscurantismo y de falsas ambigüedades. El Mundo promovió la teoría, el PP la alimentó, y el PSOE guardó silencio. Pero les faltó hilvanar una hebra: las multitudes online desafiaron la versión oficial aquel 13 de marzo de 2004, en lo que se denominó “la noche de los teléfonos móviles”. Y algunos tecnociudadanos, con determinación, recogieron el guante de la ética periodística prostituida por los grandes medios. Han dado una lección de ciudadanía y compromiso con la verdad. Es el caso de Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe de los TEDAX durante el 11-M.
¿Qué es un tecnociudadano? 
Es aquel ciudadano que tiene conocimientos y destrezas tecnológicas suficientes para autorrepresentarse en la esfera pública sirviéndose de medios digitales. Como quedó ejemplificado con los indignados del 15-M, los ciudadanos han demostrado —y demuestran continuamente— que es posible romper el monopolio de los grandes medios convencionales, desde esa periferia compuesta por esferas públicas digitales. Ello ha permitido, como con el caso de la teoría de la conspiración del 11-M, desmentir versiones falaces, poner en evidencia negligencias (políticas y periodísticas), emplear la Red como un mecanismo orientado al bien común, y dignificar la profesión periodística, promoviendo prácticas sustentadas en valores cívicos.
¿Por qué Sánchez Manzano es ejemplo de ello?
Juan Jesús Sánchez Manzano fue el jefe de los TEDAX cuando ocurrió el 11-M, por lo que era el máximo responsable en explosivos dentro de la Policía Nacional. Desde la misma mañana del atentado supo y notificó a las autoridades “competentes” que aquellos explosivos no eran Titadine, el utilizado habitualmente por ETA. Una verdad que él siempre ha defendido, y que se ha intentado silenciar, incluso con querellas tan estrambóticas como la que le interpuso la Asociación Ayuda a Víctimas del 11-M (archivada en firme por la Audiencia Provincial de Madrid).
El año pasado, cuando la teoría de la conspiración empezaba a decaer, Sánchez Manzano publicó Las bombas del 11-M: Relato de los hechos en primera persona. Un libro fundamental para comprender qué pasó entonces, y que revela hechos claves que desmontan y desmienten dicha teoría. El exjefe de los TEDAX (hoy comisario principal, jefe de Móstoles) decidió además liberar el libro en la Red, y poner con ello al descubierto las miserias de los periodistas inmundos. Tan metafórico como cierto. Mientras éstos alentaron informaciones no contrastadas con el fin de aumentar la audiencia, Sánchez Manzano destina todo beneficio económico originado por el libro a la Fundación Huérfanos del Cuerpo Nacional de Policía.
¿Cómo se restituye el Cuarto Poder? 
Periodistas como Pedro J. Ramírez o Federico Jiménez Losantos (contra quien Sánchez Manzano se querelló por injurias) difundieron desde sus medios una teoría de la conspiración que más que exponer la verdad buscaba polarizar y crispar. Pero, ante todo, era falsa y se fue inventando y reinventando como parte de una gran operación político-mediática.
Tanto los gobiernos del PP como del PSOE no estaban interesados en desmentir la pseudoteoría de la conspiración, aun sabiendo de su falsedad. Al tiempo que tampoco ofrecieron crédito a las informaciones técnicas que, desde los primeros días del atentado, fue proporcionando Sánchez Manzano. El PP buscaba exculparse de sus negligencias en materia de defensa y seguridad. Mientras que el PSOE quería arrogarse una victoria antibelicista, con su postura en Irak. Esperaba, además, que la derecha terminara atrapada en su propia mentira (eso explica por qué ni el presidente J.L. Rodríguez Zapatero ni sus  ministros de Interior quisieron reunirse con Sánchez Manzano, por más que éste insistió).
Esta operación mediática surgió de la unión de políticos involucrados de forma directa en la manipulación informativa entre el 11 y 14 de marzo de 2004: Ángel Acebes (entonces ministro del Interior) y Eduardo Zaplana (portavoz del Gobierno). Junto con los medios y periodistas antes citados, verdaderos brazos propagandísticos de la conspiración, enfangaron el propio Congreso de los Diputados. El PP llegó a presentar más de 400 preguntas parlamentarias sobre cuestiones relacionadas con dicha teoría.
Este periodismo inmundo —enfatizamos el calificativo y volvemos a pedir que se le vete en los campus de Periodismo— no sólo antepuso el interés privado-comercial de vender periódicos frente al bien público de la información veraz. No dudó en cuestionar el proceso judicial que se siguió por el 11-M, sin aportar ninguna prueba que condujese a determinar las responsabilidades. Construyeron mediáticamente determinadas víctimas y estigmatizaron a otras… Acabaron enfrentándolas. Pagaron para adulterar las versiones de los testigos o intentaron amedrentar a los expertos, como fue el caso del propio Sánchez Manzano.
Frente a todo ello, el exjefe de los Tedax ha dado un ejemplo de compromiso con la verdad, destapando las vergüenzas de quienes construyeron la teoría conspirativa. Contribuyó como tecnociudadano a restituir el valor clásico de ese Cuarto Poder que, hoy en Red, aplica (y demanda) un periodismo acorde a unos públicos que se reclaman sujetos políticos y comunicativos de pleno derecho.
*Para acceder al libro de J.J. Sánchez Manzano y otros documentos, se pueden consultar en Dropbox en este enlace.