jueves, 30 de abril de 2026

 

 


 

 La crónica de Badajoz

Un cumpleaños más

El Policía Nacional de Badajoz que sobrevivió a ETA: 37 años del atentado frustrado a Juan Antonio Conejo en Vitoria

"Dije: ‘Tráeme al equipo TEDAX que creo que me han colocado una bomba'": el testimonio del pacense revive uno de los episodios de los años del plomo

 

Este 21 de abril se cumplen 37 años del atentado frustrado que sufrió el agente de Policía Nacional pacense Juan Antonio Conejo Blázquez en Vitoria-Gasteiz, un episodio que pudo costarle la vida a él y a la que era su esposa y que hoy revive con un testimonio marcado por la memoria y las secuelas.

"Fue un viernes 21 de abril de 1989, llevaba cuatro meses casado", recuerda Conejo. Aquella tarde, antes de salir de casa, siguió una rutina que en aquellos años era casi obligada para los agentes destinados en el País Vasco: revisar el vehículo. "Me agaché y vi un paquete adosado, le dije a la que era mi mujer: 'No toques el coche, no te apoyes'".

3,5 kilos de amonal y tres pastillas de TNT

El artefacto, colocado por la banda terrorista ETA en los bajos del coche, contenía 3,5 kilos de amonal, tres pastillas de TNT y diez metros de cordón detonante. La bomba era "antimovimiento" que la hacía especialmente peligrosa. "Había niños alrededor del coche jugando, si se hubieran apoyado, hubieran volado", rememora.

Sin teléfonos móviles en aquella época, Conejo tuvo que recorrer unos metros hasta una cabina para alertar a sus compañeros: "Llamé al 091 y dije: 'Tráeme al equipo TEDAX que creo que me han colocado una bomba'". Durante más de dos horas y media, los artificieros trabajaron para desactivar el explosivo. "Un cabo me dijo que iba a volar el coche porque estaba muy difícil la situación", explica.

Evitó una desgracia

Finalmente, la intervención fue un éxito y evitó una tragedia en pleno contexto de los conocidos como "años del plomo", cuando ETA intensificó sus ataques contra miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El atentado contra Conejo se enmarca en la actividad del "comando Araba", responsable de numerosos asesinatos y acciones violentas en la década de los 80.

Tras lo ocurrido, el agente permaneció varios días escoltado en casa y decidió abandonar el País Vasco. "Era el segundo aviso que me daban", señala, recordando que años antes ya había recibido una carta amenazante: "Este va a ser el primer anuncio que te vamos a dar para que abandones el País Vasco", le pusieron en un comunicado en el que lo insultaban por ser policía.

 

Secuelas permanentes

De regreso a Badajoz, se incorporó a la Jefatura Superior de Policía de Extremadura, donde desarrolló el resto de su carrera. Sin embargo, las secuelas han perdurado en el tiempo. "He seguido intentando olvidar, pero eso no se olvida", reconoce. Décadas después, fue apartado del servicio activo por un trastorno de estrés postraumático.

Hoy, 37 años después, la memoria sigue intacta. "Tengo un cuadro de ansiedad. Hoy hace justamente 37 años de aquel día fatídico que podía haber sido", afirma, agradeciendo el apoyo recibido por compañeros y asociaciones de víctimas. Por ello, como cada año celebra el día como si de un cumpleaños se tratara, pues conmemora que al no subirse al coche volvió a nacer.

El caso de Juan Antonio Conejo simboliza el riesgo constante al que se enfrentaron muchos agentes durante los años más duros del terrorismo en España y pone rostro a una historia de supervivencia que, más de tres décadas después, continúa buscando reconocimiento y justicia. 

 

lunes, 26 de mayo de 2025

 


 

 La Razón

23.05.2025

Las trampas de ETA para acabar con la vida de los TEDAX

Mañana se cumplen 36 años del asesinato en Bilbao de tres desactivadores, dos de la Policía y uno de la Ertzaintza


 ETA, a lo largo de su siniestra historia, ha utilizado diversos métodos para asesinar, siempre cobardes, a traición, propio del carácter de sus pistoleros, que se presentaban como gudaris (soldados) salvadores del pueblo vasco y no eran otra que unos delincuentes mafiosos incapaces de enfrentase cara a cara con sus “enemigos”, muy valientes ante los que aterrorizaban con sus armas y que temblaban ante la sola presencia de un uniforme de los servidores del orden.

 Entre estos métodos, que no les suponían ningún riesgo, estaba el de colocar trampas para los desactivadores de explosivos ( TEDAX) no pudieran inutilizar sus bombas y, si se daba la ocasión, acabar con sus vidas.

 Todas las especialidades de las Fuerzas de Seguridad son importantes poque se complementan unas a otras para lograr un fin común. Sin embargo, los TEDAX causan una especial admiración ya que, además de una gran preparación técnica, deben estar dotados de un valor y sangre fría “a prueba de bombas”, nunca mejor dicho. Honor para ellos. 

 Mañana se cumplen 36 años. Fue un de mayo de 1989. Tres de estos agentes del Cuerpo Nacional de Policía, aunque uno de ellos, Luis Hotelano, había decidido ingresar en la Ertzaintza (era el jefe de desactivadores) se enfrentaban a una incidencia en el barrio bilbaíno de Zorroza. Los otros dos eran Manuel Jódar y José María Sánchez. 

 Con el fin de atraer la atención de miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado, varios terroristas colocaron un artefacto explosivo de escasa potencia en las proximidades de un concesionario de Peugeot del citado barrio. Al mismo tiempo, los etarras estacionaron en las inmediaciones un vehículo cargado de explosivos. Una vez estalló el primer artefacto, llegaron al lugar varios miembros de los equipos de desactivación de la Policía Nacional y de la Policía Autonómica vasca. Inmediatamente, los artificieros procedieron a inspeccionar los alrededores ante la posibilidad de que hubiera más explosivos. Fue así como repararon en un taxi cuya desaparición había sido denunciada por su propietario después de que dos terroristas lo robaran pistola en mano la noche anterior. En el maletero del taxi se encontró una potente bomba instalada en un bidón con veinte kilos de amonal, cuarenta de metralla y un multiplicador de pentrita. Los artificieros iniciaron el procedimiento de desactivación. Después de manipular durante más de dos horas el explosivo y de haber neutralizado varios sistemas trampa de activación, se decidieron a retirar el bidón. Según palabras de testigos presenciales,, los tres artificieros "se acercaron al maletero y comenzaron a sacar con sus manos bolsas y un bidón, mientras una cuarta persona les hacía fotografías. Parecían demasiado tranquilos, como si pensaran que ya habían terminado".

 

Entonces tuvo lugar el estallido de la bomba que causó la muerte en el acto de los tres agentes.x. El artefacto explosivo contaba con un sistema de iniciación oculto entre cemento para que no fuera detectado fácilmente por los miembros de las Fuerzas de Seguridad. Asimismo, como resultado de la explosión, otras once personas —cuatro policías, un bombero y seis civiles— resultaron heridas de diversa gravedad (Vidas Rotas).

La sentencia número 72, dictada en 1995 por la sección 2.ª de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, condenó a José Luis Martín Carmona, en calidad de autor, a 20 años de reclusión mayor por un delito de atentado, y a dos penas de 28 años de reclusión mayor por dos delitos de asesinato. A los herederos de cada uno de los fallecidos se les reconoció una indemnización por valor de 20 millones de pesetas. En una sentencia anterior, otros dos etarras, Fernando del Olmo Vega e Inmaculada Pacho Martín, también habían sido condenados por su participación en el triple asesinato.

 

Luis Hortelano García, de 33 años, era natural de Bilbao, estaba casado y tenía dos hijos. Había ingresado en el Cuerpo Nacional de Policía en 1982, pero cuatro años más tarde lo abandonó para incorporarse a la Ertzaintza.

Manuel Jódar tenía 35 años. era natural de la localidad granadina de Rubite. Estaba casado y tenía dos hijos. Había ingresado en el Cuerpo Nacional de Policía en 1975. La familia de Manuel Jódar abandonó el País Vasco tras nueve años de acoso, según denunciaron ante el juez Baltasar Garzón en 2003 en el escrito de un procedimiento judicial abierto contra la «limpieza étnica» en esa comunidad autónoma. En el texto reza que la familia «se veía incapaz de aguantar la presión sufrida», cuyo «único motivo era no ser de ideología nacionalista».

 

José María Sánchez tenía 34 años, había nacido en el pueblo salmantino de Galinduste. Estaba casado con Ana María Lerena, con quien tenía un hijo de cuatro años y una hija de apenas cinco meses. Había ingresado en el Cuerpo Nacional de Policía en 1981. Los restos mortales del agente fueron enterrados en el cementerio de su localidad natal, de setecientos cincuenta habitantes, donde SánchezGarcía veraneaba con su familia. Otro vecino oriundo de esa pequeña localidad salmantina, el guardia civil Esteban Sanz, también murió a manos de terroristas de ETA en Tolosa(Guipúzcoa) en 1979.

Otros 10 agentes de los TEDAX murieron por la acción de las distintas bandas terroristas. La labor de TEDAX ha sido reconocida en múltiples ocasiones contribuyendo a que esta especialidad alcance un elevado prestigio, nacional e internacional. En 1983 le fue impuesta la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Rojo a título colectivo; en 2005 se le concedió la Placa de Honor de la Orden al Mérito Constitucional; y el año 2015 la Orden de Isabel La Católica, según recuerda la propia Policía.

 

jueves, 27 de marzo de 2025

 


Marca 26/03/2025

Un infiltrado de ETA, protagonista en 'Código 10': "Tengo que estar pendiente porque me pueden matar"

 Nacho Abad consiguió entrevistar a Alberto, nombre ficticio de una persona amenazada en la actualidad

 
 
 En la última emisión de 'Código 10', Nacho Abad tuvo la oportunidad de hablar con Alberto, un infiltrado de la banda terrorista ETA. Un duro testimonio de una persona que reconoció que, actualmente, sigue recibiendo amenazas de muerte: "Necesito ayuda, he suplicado ayuda al Gobierno, he sacrificado mi vida por España y estoy totalmente abandonado"
Nacho Abad, en el inicio del programa, subrayó que esta persona, de la que no se facilitó su identidad real, "corre peligro". "Hice todo lo que pude y más por evitar que muchas familias estén destruidas", aseguró 'El infiltrado', como le denominó el espacio televisivo de Cuatro.  

Una entrevista que evidencia el miedo de muchos ciudadanos que lucharon contra el terrorismo armado en España y que siguen pagando su labor por el país: "La venganza existe y algún día alguien puede pasar mi nombre... Tengo que estar pendiente de que alguien esté detrás mío porque me pueden matar".

"Solamente le dije a mi madre que su hijo no era un terrorista en su lecho de muerte"

Alberto lo dejó todo cuando era joven para embarcarse en este proyecto y consiguió grandes logros como desarticular el comando Álava. Todo desde dentro y ocultando esta valiosa información a amigos, familiares y conocidos. "Era muy complicado todo porque me tenía que hacer pasar por uno de ellos", apuntó.  

En la última emisión de 'Código 10', Nacho Abad tuvo la oportunidad de hablar con Alberto, un infiltrado de la banda terrorista ETA. Un duro testimonio de una persona que reconoció que, actualmente, sigue recibiendo amenazas de muerte: "Necesito ayuda, he suplicado ayuda al Gobierno, he sacrificado mi vida por España y estoy totalmente abandonado".

Nacho Abad, en el inicio del programa, subrayó que esta persona, de la que no se facilitó su identidad real, "corre peligro". "Hice todo lo que pude y más por evitar que muchas familias estén destruidas", aseguró 'El infiltrado', como le denominó el espacio televisivo de Cuatro.

Una entrevista que evidencia el miedo de muchos ciudadanos que lucharon contra el terrorismo armado en España y que siguen pagando su labor por el país: "La venganza existe y algún día alguien puede pasar mi nombre... Tengo que estar pendiente de que alguien esté detrás mío porque me pueden matar".

"Solamente le dije a mi madre que su hijo no era un terrorista en su lecho de muerte"

Alberto lo dejó todo cuando era joven para embarcarse en este proyecto y consiguió grandes logros como desarticular el comando Álava. Todo desde dentro y ocultando esta valiosa información a amigos, familiares y conocidos. "Era muy complicado todo porque me tenía que hacer pasar por uno de ellos", apuntó.

Un infiltrado de ETA, protagonista en 'Código 10': "Tengo que estar pendiente porque me pueden matar"

"Son gente con ideas tan macabras que lo único que querían era matar y matar, gente joven que dices '¿cómo pueden pensar de esa manera?'. Lo que tienen es odio", añadió. Además, se tuvo que enfrentar a una pena de prisión siendo inocente. Nadie supo de su trabajo, excepto una persona: "Solamente le dije a mi madre que su hijo no era un terrorista en su lecho de muerte (...) Estaba sedada cuando me despido de ella. Yo creo que me oyó, quiero pensar que lo oyó".



sábado, 8 de marzo de 2025


 


 

 Estrella Digital

Este 8M hemos estado con mujeres TEDAX de la Policía Nacional… y nos hemos puesto el traje de 40 kg. que llevan ellas

 En el año 1990 ingresó la primera mujer en la especialidad TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional y en la actualidad hay tan sólo 19 mujeres de esta especialidad en toda España. Este 8M ESTRELLA DIGITAL ha estado con ellas

Sólo el traje pesa 35 kg.; el casco, alrededor de 5 kg. Y moverse y maniobrar con él no es sencillo. El peso del casco provoca que la cabeza se tambalee. De hecho, hay que mantener el cuello rígido para no perder el equilibrio.

A la hora de andar, da la sensación de que, de repente, te has convertido en un robot. No es fácil desplazarse con un equipo tan pesado y, además, el casco no es que facilite mucho el movimiento. Pero, a la hora de intervenir, y en según qué casos, hay que llevar esos 40 kg. sobre el cuerpo, porque la seguridad de los intervinientes es la prioridad; un error podría costarles la vida.


A la hora de intervenir, y en según qué casos, hay que llevar esos 40 kg. sobre el cuerpo, porque la seguridad de los intervinientes es la prioridad. (Foto: Policía Nacional).

 

Para llevar ese equipamiento hay que entrenar, porque no sólo se trata de desplazarse con él. Hay que tirarse (literalmente) al suelo para desactivar el explosivo, o poner una carga para realizar una explosión controlada del artefacto localizado. Y tampoco es sencillo llevar a cabo esas maniobras, muchas veces a contrarreloj, con 40 kg. sobre el cuerpo.

Pero ellas (al igual que sus compañeros) son capaces de hacerlo. Y ESTRELLA DIGITAL ha podido comprobarlo durante un reportaje que se publicará en los próximos días sobre el Grupo TEDAX-NRBQ de Madrid de la Policía Nacional. Esta especialidad celebra este año su 50º aniversario.

 La policía Teresa Manchado se ha puesto el traje durante el reportaje, con la ayuda (una persona sola no puede hacerlo) del inspector Víctor Araya y su compañera, también policía, Sara Fernández.

 La policía Teresa Manchado (con el traje puesto) y sus compañeros el inspector Víctor Araya y la policía Sara Fernández.

Después, el jefe del Grupo TEDAX-NRBQ de Madrid, el inspector Fernando Blázquez, ha retado a ESTRELLA DIGITAL a emular a Teresa Machado. ¡Y, aunque con dificultad, hemos superado el reto! (Este 8M, también tenía que ser una mujer la que superase el reto).

8M: sólo 19 mujeres forman parte de los TEDAX de la Policía Nacional

En el año 1990 ingresó la primera mujer en la especialidad TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional y en la actualidad, de los 300 técnicos en desactivación de explosivo que tiene el Cuerpo, sólo hay 19 mujeres, más otras tres que se incorporan ahora, cuando finalicen el el 40º Curso de Especialista TEDAX-NRBQ. Teresa Manchado y Sara Fernández son dos de ellas.

 Desde 1975 se han realizado un total de 438.000 intervenciones y 13 agentes TEDAX (técnicos en desactivación de explosivos) han fallecido en acto de servicio.


 



martes, 4 de marzo de 2025

 


 

Los Tedax, un cuerpo de élite sin margen de error

 Canal Sur

"los reporteros" 
2 de Febrero 2025

Esta unidad de la Policía Nacional ha cumplido esta semana 50 años. Nacieron como especialistas en desactivación de explosivos, una tarea de riesgo extremo a la que se han ido sumado nuevos desafíos como las amenazas nucleares, radiológicas, químicas o biológicas.

"Los Reporteros" visita el campo de prácticas operativas de Linares, y habla con el policía nacional que desactivó el coche bomba con más explosivos de ETA, hace 25 años en Sevilla. Hoy jubilado, es la primera vez que concede una entrevista.

Los Tedax, unidad de élite de la Policía Nacional, han cumplido esta semana 50 años. Nacieron como técnicos especialistas en desactivación de artefactos explosivos, una tarea de riesgo extremo a la que se han ido sumado nuevos desafíos como las amenazas nucleares, radiológicas, químicas o biológicas. Hemos compartido su historia e inquietudes y observado cómo se forman y entrenan para una profesión que va mucho más allá de esas escenas de película en las que se debe cortar el cable adecuado: el rojo o el azul... Han elegido el camino más arriesgado, ese en el que un mínimo fallo puede ser letal.

"Los Reporteros" visita el campo de prácticas operativas de Linares, y habla con el policía nacional que desactivó el coche bomba con más explosivos de ETA, hace 25 años en Sevilla. Hoy jubilado, es la primera vez que concede una entrevista. Julio se asoma al lugar que marcó sus 40 años como Tedax. A escasos metros de la estación de Santa Justa, en Sevilla, desactivó el coche bomba con más explosivos de ETA. Ocurría el día de Nochevieja del año 2000, frente a la Tesorería, adonde hoy retorna para evocarnos aquella agónica madrugada. Pese a evitar el que podría haber sido el mayor atentado de ETA en Andalucía sigue sin querer que le identifiquen.

¿Era consciente del peligro al que se enfrentaba? "Al principio no porque al fin y al cabo, las circunstancias en las que me encontré eran muy distintas a las que yo estaba viviendo en aquella época. Un explosivo industrial, que es la dinamita son 3 o 4 veces superior en potencia que el amonal. 168 kilos de dinamita sobresalían a todos los valores que yo entonces había visto. Cuando yo vi esta cantidad de explosivos y me veía yo que podía estar en ese momento y al día y al momento siguiente no podría haber existido siquiera ese golpe de adrenalina que te da, te hace seguir para adelante". Fueron horas tensas ante un coche, sobre el que volcó toda la experiencia que, como Tedax, adquirió en su anterior etapa en El País Vasco y Navarra.

ETA marcó con fuego la historia de los Tedax pero desde su inicios la unidad contrarresta también a otros grupos terroristas y amenazas. El cordobés Rafael Valdenebros fue el primer Tedax fallecido en acto de servicio. Murió por la acción de un grupo terrorista canario.

Las amenazas, en constante evolución, les obliga a actualizar conocimientos y a un exigente programa de entrenamientos. Para ser un agente del Tedax se requiere control emocional y nervios de acero. Además, una formación de alto nivel. Para empezar, superar las oposiciones a policía, 2 años de servicio, un expediente excelente, aprobar unos exámenes internos y un curso de especialización de 18 meses. Así lo comprobamos en el campo de prácticas operativas La Enira, en Linares, con policías que están a un paso de convertirse en Tedax.

https://www.canalsur.es/multimedia.html?id=2128981&jwsource=cl

 

domingo, 9 de febrero de 2025


 


 

Medio siglo al servicio de la ciudadanía:

 La especialidad TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional celebra hoy su 50 aniversario

 Ministerio del Interior


 

  • El 31 de enero de 1975 el Ministerio de la Gobernación mediante una “orden interna de carácter reservado” creaba en la Policía la especialidad de “Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos”
  • En 2004 esta especialidad se incorporó a la Comisaría General de Información, integrándose plenamente en la lucha contra el terrorismo
  • Los TEDAX han ido adaptándose a los nuevos riesgos de violencia terrorista asumiendo, entre otras, las funciones asociadas a la amenaza procedente de los agentes NRBQ (nuclear, radiológico, biológico y químico)
  • Desde 1975 se han realizado un total de 438.000 intervenciones y trece agentes TEDAX han fallecido en acto de servicio

 

La actual especialidad TEDAX-NRBQ (Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos-Nuclear, Radiológico, Biológico y Químico) celebra hoy su 50 cumpleaños. El 31 de enero de 1975, ante la creciente presión terrorista que sufría España, el Ministro de la Gobernación decidió crear la Especialidad de “Técnicos Especialistas en la Desactivación de Artefactos Explosivos” -TEDAX- dentro de la estructura de la Policía. Este hito tuvo su origen en un hecho terrorista ocurrido en noviembre de 1972, en el hotel Ritz de Barcelona, donde un paquete bomba dirigido a una personalidad de Oriente Medio fue exitosamente desactivado por técnicos de explosivos militares.

Esta especialidad tiene hoy como funciones principales intervenir y actuar ante la presencia de artefactos explosivos y agentes NRBQ, procediendo a su completa neutralización, minimizando los posibles daños ocasionados por su explosión o la liberación o diseminación ambiental de algún componente nuclear, radiológico, biológico o químico.

4.718 incidencias por terrorismo

Con su actuación, los TEDAX llevan 50 años enfrentándose a múltiples incidentes en los que los operativos policiales requieren de su pericia. Desde 1975 los agentes han intervenido en un total de 438.004 incidencias, destacando los 4.718 incidentes por terrorismo y las 2.851 intervenciones NRBQ. También intervienen en los avisos ante la detección de ARR (Artefactos Reales Reglamentarios), como piezas de artillería y munición procedentes de la guerra civil española, los cuales son descubiertos en múltiples circunstancias. En el año 2024 estas intervenciones fueron 247 y un total de 7.726 desde sus inicios.

A lo largo de estos 50 años, las actividades delictivas y el terrorismo han evolucionado al mismo ritmo que los avances científicos y tecnológicos. De la misma manera, la formación, la investigación, los procedimientos y los medios propios de los TEDAX han ido en continua y permanente adaptación a esas circunstancias.

Lucha contra el terrorismo

Durante la década de los 80 y 90, los TEDAX desactivaron multitud de artefactos explosivos de las bandas terroristas ETA y GRAPO. Entre ellos, el 14 de mayo de 1989 lograron neutralizar en Tudela (Navarra) una furgoneta bomba con unos 50 kg de explosivo. Ese mismo año, en San Sebastián, desactivaron un coche bomba y en Sevilla, el 31 de diciembre del año 2000, otro cargado con 161 kg de explosivo.

El 11 de marzo de 2004 tuvo lugar en Madrid el peor atentado de la historia de España, un acto terrorista en el que se colocaron trece mochilas bomba en cuatro trenes de cercanías, de las que diez explosionaron. Una de las que no explosionó pudo ser desactivada por los TEDAX.

13 TEDAX fallecidos en acto de servicio

El primer TEDAX que perdió su vida desactivando un artefacto explosivo fue en La Laguna (Tenerife). El agente falleció por las heridas ocasionadas mientras intentaba desactivar una bomba colocada por el MPAIAC en una sucursal bancaria el 24 de febrero de 1978. El último desgraciado suceso en el que, desactivando un artefacto explosivo fallecieron tres TEDAX, tuvo lugar en Madrid, el 1 de julio de 1991, cuando un paquete bomba remitido por ETA explosionó en una empresa del polígono industrial de Villaverde. En total han sido trece los TEDAX de Policía Nacional fallecidos a consecuencia de su actividad profesional, doce mientras actuaban ante un artefacto explosivo y uno víctima directa de un atentado terrorista, sin olvidar a aquellos que fallecieron por causas relacionadas con esa actividad y otros, que sin perder la vida, resultaron heridos de diversa consideración.

La labor de TEDAX ha sido reconocida en múltiples ocasiones contribuyendo a que esta especialidad alcance un elevado prestigio, nacional e internacional. En 1983 le fue impuesta la Cruz al Mérito Policial con Distintivo Rojo a título colectivo; en 2005 se le concedió la Placa de Honor de la Orden al Mérito Constitucional; y el año 2015 la Orden de Isabel La Católica.

 
 

 

 

miércoles, 16 de octubre de 2024



 

 

SER 100

Los agentes del TEDAX-NRBQ en Córdoba: preparación permanente contra amenazas desconocidas

Los agentes especializados neutralizaron 'a mano' una bomba de la Guerra Civil que fue dañada durante una obra en pleno casco urbano, una de las intervenciones "más complejas" en las que han participado

Córdoba 16/10/2024

"No hay rutina". Este es, al mismo tiempo, el mayor temor y el mayor estímulo de un agente del TEDAX-NRQB, reconoce José Cuadrado, jefe de esta especialidad en la Policía Nacional de Córdoba. Su teléfono no suena todos los días, pero cuando lo hace, es grave, pues la misión de su equipo pasa por la detección e intervención de artefactos explosivos e incendiarios, así como todo tipo de sustancias de carácter nuclear, radiológico, biológico o químico.

Dependientes de la Brigada de Información, el número de especialistas en Córdoba es un dato secreto, pero dos de sus integrantes se enfrentaron a finales de agosto a la intervención de neutralización de explosivos "más compleja de nuestra trayectoria", aseguran. Y eso que en su palmarés hay hitos en la lucha antiterrorista o el control de vertidos peligrosos.

Son el subinspector David Ruiz y el policía José Antonio Moreno. Entrenan a diario para manejar las situaciones más complejas a contrarreloj en materia de desactivación de explosivos, pero cuando acuden hasta el sitio del incidente, nunca saben qué van a encontrar. Y en las obras que el ayuntamiento de Córdoba está realizando para la edificación de un tanque de tormentas frente al centro comercial El Arcángel, encontraron lo peor.

 

Se trataba de un proyectil del calibre 107 milímetros con dos kilogramos de alto explosivo listo para detonar, que había quedado enterrado durante la Guerra Civil. "No es extraño", dicen los especialistas, acostumbrados a eliminar amenazas del conflicto nacional. Pero en este caso una excavadora había tocado la bomba con su pala, dañándola severamente. "La espoleta estaba destrozada", rememora David Ruiz, "y es una parte fundamental para hacer el trabajo con éxito y seguridad".

"Estabilidad y control emocional, capacidad de concentración, análisis y toma de decisiones" son las virtudes mínimas que la Policía exige a los TEDAX durante un proceso de formación considerado de los más exigentes del cuerpo. Dura quince meses y las prácticas son continuas, pero el curso habilitante —al que solo pueden acceder policías con más de dos años de servicio y con unas cualidades muy concretas— es solo un preámbulo de una vida dedicada a ensayar. La diferencia es que, en su caso, un mínimo error siempre cuesta la vida.
 
 

Esta intervención en Córdoba parecía una prueba dentro del curso de formación, en el que le complican al agente la situación todo lo posible para retarlo. Todo lo que podía estar mal, lo estaba. Mente fría y capacitación previa permitieron una resolución ejemplar

—  José Cuadrado, jefe de la especialidad TEDAX-NRBQ en Córdoba

Este verano, Moreno y Ruiz tuvieron que volcar todo su conocimiento en pleno balcón del Guadalquivir. "Siempre intentamos actuar a distancia con nuestro robot, o realizar una detonación controlada en un sitio seguro", detallan los efectivos, pero en este caso era imposible por los daños en el proyectil. Hacerlo explotar "hubiera requerido la evacuación de una zona muy amplia y habría tenido afectación a kilómetros a la redonda en pleno casco urbano de la ciudad".

Tocaba trabajar 'a mano' y en equipo. La presión a la que están sometidos estos operativos, unida a las altas temperaturas y el equipo de protección con el que van protegidos hace que tengan que turnarse en las intervenciones. "Somos una familia pequeña, pero una familia", recuerda el jefe de la especialidad, quien agradece que "aunque uno de mi efectivos esté de descanso, si este dichoso teléfono suena, todo el mundo está disponible para intervenir —es decir, para jugarse la vida— de forma voluntaria".

 

Y es que los TEDAX-NRBQ nunca van solos. A la presencia de un compañero de la misma especialidad siempre se suman unidades de apoyo de Seguridad Ciudadana, UPR, o lo que sea necesario. Fuentes de la comisaría provincial reconocen que "cuando los llaman a ellos es porque nadie más puede controlar la amenaza, así que todos nos ponemos a su servicio". También cuentan con asistencia remota, pues los 28 equipos de desactivación de explosivos que la Policía Nacional tiene por toda España "están perfectamente conectados y compartiendo Inteligencia, conocimientos e información" para hacer frente a cualquier incidente, concreta José Cuadrado.

Sin embargo, las amenazas de seguridad son cada día más globales. "Lo que ocurra en cualquier parte del mundo es susceptible de ocurrir aquí", recuerda José Antonio Moreno, así que ese sistema de intercambio de técnicas se ha ampliado a nivel internacional, gracias a la conexión directa con otras fuerzas de seguridad del Estado, otros cuerpos policiales o la red de cooperación que suponen Europol e Interpol.

 

Del TEDAX sales cuando te jubilas, porque aunque suene raro, nos encanta nuestro trabajo. Sabemos lo que nos jugamos aunque no lo pensamos permanentemente.

—  David Ruiz, subinspector del TEDAX-NRBQ en Córdoba

La lucha contra el terrorismo de ETA ha concedido a los TEDAX una amplia experiencia con 'fuego real', pero ese bagaje no basta. "Tenemos que estar actualizados permanentemente", dice Ruiz, "porque además en Internet hay mucha información que puede poner en riesgo la seguridad nacional". De este modo, su labor no se circunscribe a la reacción ante una amenaza, sino a la prevención, control y seguimiento de sustancias peligrosas, explosivas e incendiarias.

Así, la integración de estos efectivos dentro de las brigadas de Información no es casual. En nivel alto de alerta antiterrorista, los agentes aseguran que hay artefactos explosivos que se han sofisticado y otros que son incluso más rudimentarios que cuando empezaron a desempeñar su labor.

Por ello, dicen, parte de su trabajo consiste en hacer "ingeniería inversa". Es decir, recorrer el camino contrario al que hizo el diseñador de un dispositivo pensado para matar. En el caso de la bomba localizada en la obra cordobesa, se trataba de un dispositivo profesional manufacturado en una fábrica de armamento, pero las amenazas de fabricación casera son "un reto del que nunca paras de aprender".

Desde su fundación en el año 1975, los TEDAX han participado en la neutralización de explosivos confeccionados por ETA, el IRA, el Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) o el Exercito Guerrilleiro do Pobo Galego Ceibe, entre otros. El número de intervenciones en los últimos 49 años es secreto, aunque en 2005 se cuantifico en más de 350.000 actuaciones en todo el territorio nacional.

EL PRIMER AGENTE DEL TEDAX FALLECIDO EN ACTO DE SERVICIO ERA CORDOBÉS

En esta especialidad, "el primer error es el último", sentencia el jefe de equipo. Y la historia deja un triste número de bajas en el seno de los TEDAX. La primera de ellas fue la del cordobés Rafael Valdenebros, a los 28 años de edad.

El 23 de febrero de 1978 acudió a desactivar un explosivo que había colocado el MPAIAC en una sucursal bancaria de Tenerife. Ocho cartuchos de Goma-2 esperaban a a los agentes. Según recoge el Colectivo de Victimas del Terrorismo (COVITE), cuando Valdenebros intentó trasladar la bomba para cubrirla con una manta, detonaron.

Pasó 13 días ingresado en el hospital hasta que finalmente falleció el 9 de marzo, dejando atrás mujer y dos hijos. Sus restos yacen en el cementerio de San Rafael de la capital cordobesa.

"PREFERIMOS ACUDIR A UNA 'FALSA ALARMA' A QUE ALGUIEN MANIPULE EL ARTEFACTO"

José Cuadrado pertenece a los TEDAX-NRBQ desde el año 2003. A día de hoy, dice que "no es un trabajo, porque nos encanta lo que hacemos, aunque suene raro". Su papel como jefe del equipo pasa por la coordinación de efectivos, la evaluación permanente de los informes de Inteligencia que llegan hasta la comisaría y también la formación de nuevos policías que ingresan en la especialidad.

Los protocolos que a nivel interno se activan en la Policía Nacional para que se movilice a un equipo TEDAX son diversos; y en su mayoría, de carácter reservado. Sin embargo, Cuadrado sí hace un llamamiento a la ciudadanía: "ante el hallazgo de un artefacto explosivo, es fundamental que nadie manipule, que todo el mundo se aleje y se llame al 091 o al 112".

jueves, 10 de octubre de 2024

 

 


 

 DIARIO DE CÁDIZ

09 de octubre 2024

Policías nacionales despiden al jefe de los Tedax en Cádiz por su jubilación

Un grupo de agentes realiza un pasillo al subinspector Francisco Velasco en homenaje

Se le entregó como recuerdo la bandera nacional que ondeaba en la Comisaría Provincial

Cádiz/Un grupo de agentes de la Policía Nacional encabezado por el comisario provincial Santos Bernal rindió el pasado martes 8 de octubre un homenaje al subinspector Francisco Velasco con motivo de su último día de trabajo como Jefe del TEDAX-NRBQ de la Comisaría Provincial de Cádiz.

El subinspector Velasco entró en la Policía Nacional en 1981 y su primer destino fue en la Jefatura Superior del País Vasco, donde estuvo más de una década hasta su traslado a la Comisaría Provincial de Cádiz en 1993 para formar parte de la especialidad TEDAX-NRBQ. Durante su larga trayectoria profesional, cabe destacar que desde 2000 se hizo cargo de la Jefatura Provincial de la especialidad TEDAX-NRBQ.

El pasado martes se le realizó un pasillo de honor y se le entregó como recuerdo la bandera nacional que ha estado ondeando en los últimos días en el edificio de la Comisaría Provincial de Cádiz. 

 

miércoles, 11 de septiembre de 2024

 

 

 


 

 El Correo de Pozuelo

Hace 20 años, el 11 de septiembre de 2004, cambió el rumbo de la investigación de los atentados del 11 de marzo en Madrid: El tren de la Estación de San Eugenia no fue desguazado

 10/09/2024

 

Tal día como hoy, hace 20 años, alguien tomó una decisión que cambió definitivamente el rumbo de la investigación del 11-M. El 11 de septiembre de 2004, uno de los cuatro trenes que seis meses antes la barbarie terrorista había atacado con saña[1] y que la instrucción, el juicio y la sentencia darían siempre por desguazados, el de Santa Eugenia, fue discretamente trasladado a un taller para repararlo, concretamente al taller que la empresa Tafesa tenía en Villaverde Bajo.

Ese fue el final de un misterioso periodo de seis meses en el que ese tren gozó de un extraño y nunca explicado privilegio: mientras los otros tres eran, en primer lugar, despojados del material más importante para la investigación[2], y luego desguazados y vendidos como chatarra, el tren de Santa Eugenia era retirado a un discreto lugar en el que permaneció apartado mientras se decidía su futuro. Y todo ello tuvo una extraña coincidencia temporal con los siguientes hechos:

El 23 de noviembre de 2011, el inspector jefe de la brigada Tedax[3] de Madrid, Cáceres Vadillo, declaró lo siguiente[4] ante la juez Coro Cillán[5]:

Los Tedax de Madrid propusieron trasladar los trenes del 11-M a un apeadero del distrito de Vicálvaro donde tenían previsto buscar durante semanas pruebas y muestras de explosivo a través de una inspección exhaustiva de los convoyes explosionados. De hecho, dejaron parte de su trabajo sin realizar porque contaban con que se haría así. Para su sorpresa -que, años después, compartió el Tribunal Supremo-, empezaron a ser retirados para su desguace esa misma noche.

Así, explicó cómo los artificieros bajo su mando abandonaron las tareas más dificultosas de búsqueda de prueba -por ejemplo, la extracción de piezas metálicas o la inspección ocular de zonas de difícil acceso- porque daban por hecho que podrían llevarlas a cabo con tranquilidad y discreción durante las semanas siguientes, sin el apremio que se les exigía en las horas posteriores al 11-M y sin interferirse con los servicios de emergencia o con otros cuerpos policiales.

Es decir, tras el atentado, los Tedax de Madrid pidieron que los trenes atacados fueran trasladados a Vicálvaro para examinarlos allí durante semanas, y fue precisamente a Vicálvaro a donde se llevó únicamente el tren de Santa Eugenia y allí lo dejaron durante muchas semanas, como solicitaron los Tedax. Allí lo tuvieron éstos a su disposición nada menos que durante seis meses, tiempo más que sobrado para hacer esa inspección exhaustiva que querían hacer ¿La realizaron realmente? No hay noticias de ello, nada al respecto consta en el sumario y nada se dijo en el juicio. En todo caso, no se conoce informe pericial alguno realizado a través de esa hipotética inspección exhaustiva.

Y así se llegó al 11 de septiembre. Sin que las partes en la causa, que lamentaban la rápida destrucción de los trenes, tuviesen noticias de la excepción realizada con ese tren, sin que fueran informadas de ello, sin que conste que tal decisión fuese oficialmente comunicada a un juez instructor[6] del que no se conoce que tomase decisión alguna sobre el devenir de los trenes, Renfe Cercanías, que había solicitado verbalmente a Remimfer[7] el presupuesto de reparación, lo recibió y lo aprobó, y el 11 de septiembre de 2004 el tren  terminó su larga y misteriosa estancia en Vicálvaro para ser trasladado al taller de Tafesa para su reparación.

Así que esa fecha marcó un antes y un después en lo ocurrido con los trenes del 11-M. Ya no había vuelta atrás. El tren de Santa Eugenia no se desguazaba, como sí se había hecho seis meses antes con los otros tres. Y en esa misma fecha se iniciaba un asombroso y nunca explicado episodio que, a pesar de su enorme importancia, se ha mantenido siempre oculto a todas las partes en la causa.

Pero no todo el mundo sufrió esa ocultación. Determinadas instancias policiales sí estuvieron al tanto de lo que ocurría, pero no lo comunicaron a quienes debían hacerlo. En efecto, el 20 de enero de 2012, el Director General de Remimfer declaró ante la juez Coro Cillán lo siguiente[8]:

Que ese vagón se apartó en Vicálvaro. Se quedó allí hasta que hubo peticiones de Dirección de Trenes para ver si se podía arreglar o no. Querían que se presupuestara para su reparación, y se hicieron fotos. Que el encargo del trabajo fue verbal…… Que en Vicálvaro sólo existía esa unidad. Que se llevó un 11 de septiembre a Villaverde Bajo para repararlo. Que pasó dos veces la Policía y la Guardia Civil mientras hacía la reparación de la unidad. Que pasaron Policía y Guardia Civil y Vigilancia de Renfe, para ver los materiales…. Que las piezas que se substituían iban a un depósito.

Es decir, mientras se hacía la reparación del tren, agentes de Policía Nacional y Guardia Civil pasaron dos veces por el taller para ver los materiales. Nada de eso consta en el Sumario, nadie dio cuenta de ello al juez ni a las partes cuando todos ellos daban el tren por desguazado y lamentaban la carencia de muestras para analizar. Nadie dio cuenta de que policías y guardias civiles eran conocedores de la existencia de ese tren salvado del desguace y puesto en reparación, y que incluso lo visitaban discretamente en el taller.

Pero aún hay más. Recordemos ante todo la frase final que acabamos de ver de la declaración judicial del Director General de Remimfer: “las piezas que se substituían iban a un depósito”. Y es que, cuando en ese 11 de septiembre de hace 20 años se llevaba el tren de Santa Eugenia al taller, ya alguien con poder para ello había decidido algo tan importante como era el conservar en secreto el material de su único foco de explosión, pues en el presupuesto presentado por Remimfer para la reparación de ese tren se incluyó la siguiente coletilla: incluso recuperación de la zona afectada por atentado en su estado actual[9]. Y efectivamente, el material de la zona afectada por la explosión fue recuperado y guardado en secreto en un escondido almacén improvisado en lo más recóndito del taller. Y digo en secreto porque, aunque lo conocieran esos policías y guardias civiles que lo visitaron dos veces mientras se efectuaba la reparación, ese hecho también se ocultó a todas las partes que, personadas en la causa, lamentaban profundamente la desaparición de los trenes con sus focos llenos de pruebas.


Y para colmo de despropósitos, de hechos disparatados nunca investigados judicialmente, salvo por la juez Coro Cillán que pagó muy cara su valentía, cuando ocho años después, el 29 de febrero de 2012, se descubrió y publicó[10] la existencia de esos restos y su asombrosa e increíble historia, la fiscalía de Madrid cuyo jefe era el fiscal Eduardo Esteban, y siendo Fiscal General del Estado Eduardo Torres Dulce, emitió el 6 de junio de 2012 una nota de prensa en la que, sin sonrojarse lo más mínimo, manifestaba que esa ocultación de pruebas se llevó a cabo con pleno conocimiento de los órganos judiciales de la instrucción de la causa y del enjuiciamiento, que fueron informados en su momento, y que se había constatado la adopción de medidas para la conservación de dichos restos, ante la eventualidad de posibles análisis posteriores.




Es decir, los órganos judiciales de la instrucción “tuvieron pleno conocimiento” y “fueron informados en su momento”, pero sería con la condición de que guardaran el secreto, pues nada de eso se comunicó a las partes ni consta en el sumario. Y si todo ello se llevó a cabo con pleno conocimiento de los órganos judiciales, sería por algo, algún valor probatorio tendrían esos restos, y si se habían conservado ante la eventualidad de posibles análisis posteriores ¿cómo es posible que su existencia se ignorara en importantísimos análisis posteriores, como ocurrió nada menos que con la pericial de explosivos de 2007, en la que los peritos se lamentaron reiteradamente y por escrito de la escasez de muestras, y pidieron con insistencia que se aportaran más sin que se les atendiera? La lamentable realidad es que no consta en todo el sumario ni una sola investigación realizada con esos restos que, según se atrevió a afirmar la fiscalía, se guardaron precisamente para eso.

¿Y qué decir del rocambolesco e insólito final de ese material tan cuidadosamente guardado? ¿Cómo es posible que no se haya abierto ninguna investigación policial ni judicial sobre el asunto? Y es que lo que ocurrió fue nada menos que esto:

Una vez precintados esos restos por la Guardia Civil y puestos así a disposición del juzgado 6 de la Audiencia Nacional[11], quedaron en el olvido durante más de un año. Tafesa, que había caído en concurso de acreedores, abandonó unas instalaciones que poco a poco se fueron degradando. Finalmente, ya en octubre de 2013, unos supuestos ladrones realizaron el asalto final en unos días en los que se pudo ver a agentes policiales ante la puerta de las instalaciones. Esos individuos cargaron en camiones los últimos restos de un tren del 11-M, el propio almacén desmontado y otras vigas y materiales que encontraron por allí, camiones cuya circulación era regulada por agentes de la Policía Municipal de Madrid que, aparte de asegurar el tráfico en la salida del taller, se limitaban a identificar a las personas que iban en esos camiones y a dejarlas marchar con el producto de su pillaje, como se diría más tarde en sesión plenaria del Ayuntamiento de Madrid y quedó recogido en el diario de sesiones. 

Por supuesto, nunca se ha sabido nada en relación con posibles medidas tomadas contra los identificados autores de ese expolio, ni mucho menos en relación con la recuperación de lo “robado”.

Pues bien, todo ese cúmulo de actuaciones policiales y judiciales totalmente insólitas e incomprensibles, totalmente incompatibles, e incluso contrarias, con una correcta investigación del 11-M, se iniciaron hace ahora 20 años, el 11 de septiembre de 2004; es decir, en el caso de que en esos hechos se hubiera cometido algún delito, hoy se cumple su plazo de prescripción, lo cual no tiene ninguna importancia, pues nunca hasta hoy ha habido intención judicial o policial alguna de investigarlos, salvo, hay que volver a recordarlo, la instrucción que inició la valiente juez Coro Cillán, con las terribles consecuencias que tuvo para ella.

Carlos Sánchez de Roda, Ingeniero de caminos, canales y puertos y Autor de “Los misterios del 11-M”

[1] En Atocha y Téllez, sendos trenes sufrieron 4 explosiones cada uno; en El Pozo, otro tren sufrió dos explosiones, y en Santa Eugenia, un cuarto tren sufrió una única explosión

[2] Desaparecieron 90 toneladas del material más importante para la investigación, se ignora cuál fue su destino y los resultados de la posible investigación a la que, en su caso, se les hubiera sometido

[3] Tedax: Unidad de la Policía Nacional que interviene ante la presencia de supuestos artefactos explosivos. Al frente de ella estaba el comisario Sánchez Manzano. Al frente de la brigada provincial de Madrid estaba el inspector jefe Cáceres Vadillo

[4] Información de El Mundo del 24 de noviembre de 2011, páginas 17 y 35

[5] Dentro de la instrucción de la querella presentada por la Asociación de Víctimas del 11-M contra el Jefe de los Tedax del 11-M, Sánchez Manzano, y su perito químico

[6] El Juez Juan del Olmo

[7] Remimfer era la filial de Tafesa que se encargó de realizar la reparación del tren

[8] Declaración prestada el 20 de enero de 2012, dentro de la instrucción de la querella presentada por la Asociación de Víctimas del 11-M contra el ex responsable de los Tedax, Sánchez Manzano y su perito químico

[9] Presupuesto reproducido en los folios 24.607 a 24615 del sumario. Con descripción de los trabajos presupuestados

[1o] En Libertad Digital

[11] Así lo afirmó Torres Dulce el 7 de junio de 2012, día siguiente al de la nota de prensa, en la inauguración del XIII Congreso Nacional de Procuradores, según información de la agencia EFE recogida por varios medios de comunicación

 


 


 


 



 



 

 











domingo, 24 de marzo de 2024

 


 

"La bolsa de Vallecas" en los atentados terroristas del 11M 

 

Han pasado 20 años desde los atentados del 11 de marzo en Madrid, y parte de la ignorancia sigue arraigada en la sociedad de este hermoso país llamado España

Alonso Holguín           EDATV        23 de Marzo 2024




 Han pasado 20 años desde los atentados del 11 de marzo en Madrid, y parte de la ignorancia sigue arraigada en la sociedad de este hermoso país llamado España. Una de las funciones esenciales es la educación, la formación intelectual para asegurar un futuro mejor. Enviamos a nuestros hijos a las escuelas con la sana intención de mejorar lo que recibimos de nuestros padres: un estado democrático y de derecho. Un derecho que proporciona seguridad jurídica a los ciudadanos; un derecho necesario para cumplir y hacer cumplir la ley con el fin de alcanzar una convivencia en paz y libertad. Un derecho con mayúsculas.
 
 Sin embargo, después de estos 20 años, debemos considerar que nuestro esfuerzo ha sido en vano. Observa, todo el esfuerzo, no solo una parte. Ahora bien, querido lector, los malos, bribones, oportunistas, personas con complejos de inferioridad, aquellos temerosos de todo el orbe ibérico, deben saber que no lograron su objetivo con algunos de nosotros. Y, como tal, debemos dedicarnos a educar a las nuevas generaciones. No inventaremos teorías, no buscaremos argumentos sofisticados ni de inteligencia artificial; no crearemos nada nuevo ni innovador. Será un trabajo de búsqueda, confrontación, y recopilación de cuestiones enterradas en cientos de miles de documentos. Porque ocultaron la verdad y promovieron la mentira para engañar a la sociedad, a la nación, a un estado cuya clase política cedió ante los terroristas. ¿Listos? ¡A por ellos!
 

Mi hijo estudia Formación Profesional –Informática y Comunicaciones– en una escuela de una orden religiosa, concertada por el Ministerio de Educación y Ciencia en la Comunidad de Madrid. Recientemente, llegó a casa y dijo:

—Papá, hoy nos explicaron algo sobre el 11M: utilizaron teléfonos móviles para activar las bombas.

—Hijo, déjame contarte un par de cosas…

Este es el propósito de esta serie: descubrir la mentira que cambió el curso de España. Enfatizaré algunos aspectos según avance el artículo. No, no serán repeticiones ni errores en la confección.

La mañana del 11 de marzo de 2004, España sintió su núcleo herido por unas acciones terroristas en los trenes de Cercanías de Madrid. El juez Del Olmo, a cargo de las diligencias, ordenó el traslado de los fallecidos y sus pertenencias a la Institución Ferial de Madrid –IFEMA– para centralizar las investigaciones tendentes a averiguar la autoría de ese atentado terrorista. Las pertenencias consistían en ropa, bolsas y mochilas de diversos tamaños. Uno de los aspectos más confusos fue la llamada "mochila de Vallecas". En teoría, los objetos recolectados en el tren de la estación "El Pozo" se reunieron en bolsones de basura. El inspector jefe Cáceres Vadillo, jefe de la brigada TEDAX –Técnicos en Desactivación de Artefactos Explosivos– de Madrid, ordenó revisar dos veces, sí, dos, todos los coches del tren en esa estación. Los agentes desobedecieron las órdenes. Realizaron esa revisión cuatro veces, sí, cuatro. Es decir, una revisión más que exhaustiva.

 Esos bolsones conteniendo los objetos fueron llevadas en dos furgonetas tipo "Combi" de la Policía Nacional a la comisaría de Villa de Vallecas. De esa dependencia, trasladaron a la comisaría de Puente de Vallecas –Vallecas cuenta con dos comisarías de la Policía Nacional–. Por la tarde se ordenó su remisión al IFEMA hacia las 16:30 h. Allí fueron depositadas, se acordonó el área con una cinta en uno de los pabellones. La jueza a cargo del IFEMA ordenó la devolución de los objetos a la comisaría vallecana porque no estaban inventariados. ¿Por qué no se realizó el inventario allí mismo? Volvieron a cargar los objetos en dos furgonetas y los depositaron en la comisaría.

Mientras realizaban ese inventario, una agente encontró una bolsa con un peso "superior" a lo habitual en los objetos hacia la 01:30/01:45 h –en un futuro próximo veremos la importancia de las horas y minutos–. Al abrir la bolsa, observó un teléfono móvil conectado a un par de cables de manera muy extraña. No, no es normal un teléfono móvil con dos cables saliendo del mismo. Estos objetos se encontraban dentro de una bolsa de basura azul y esta dentro de la bolsa de deporte; bolsa de deporte, que no mochila. Un agente que transportó los bolsones, afirmó después que esa bolsa de deportes nunca estuvo en IFEMA.

La agente del inventario transmitió la novedad de inmediato al inspector, quien ordenó desalojar la comisaría y avisar al equipo TEDAX. Estos agentes se personaron hacia las 02:20 / 02:30 h, desplazados desde su sede en el complejo de Latacona, distrito de Moratalaz.

Siguiendo órdenes del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano, jefe da la unidad central de TEDAX –diplomado en Derecho, pero NO contaba con el curso de técncio especialista en desactivación de artefactos explosivos (TEDAX)–, trasladaron el artefacto en un vehículo escoltado por otros dos al parque Azorín; dicho parque se encuentra a 700 m de distancia del edificio oficial. El traslado contradice la doctrina europea para la desactivación de artefactos explosivos. Esta doctrina aconseja evacuar a todas las personas –excepto a los agentes TEDAX– y operar in situ sobre el artefacto. Conviene recordar, esa misma mañana se intentaron desactivar dos artefactos en las estaciones de "Atocha" y "El Pozo"; ambos explosionaron en sendos intentos. Por ello, los TEDAX determinaron que eran "artefactos inestables". ¿Qué llevó al comisario Juan Jesús Sánchez Manzano a ordenar el traslado de un artefacto que podría ser "inestable", como los activados esa misma mañana? Sigamos.

En dicho parque, el agente "Pedro" TEDAX fue el encargado de intentar la desactivación. Según dicta la doctrina, realizaron una serie de radiografías. Dada la escasez de luz en la zona, no pudieron apreciar el interior de la bolsa. Las radiografías se visionaron posteriormente en la sede de la unidad central de TEDAX en el complejo policial de Canillas. Además de las radiografías, se encargó al inspector "José Luis" de la brigada de Madrid un reportaje fotográfico de la bolsa. Fueron los TEDAX quienes realizaron el reportaje con una cámara de fotos analógica, el tradicional carrete. Él se quedó viendo a distancia los diferentes destellos del flash sobre la bolsa de deportes. ¿Seguro? Continuemos.

 

El agente "Pedro" optó por la opción de "poteras" para intentar desactivar el artefacto. Las "poteras" son una serie de cables que intentan retirar el cableado del detonador y del explosivo. No tuvo éxito. Tras conversar con los compañeros TEDAX en el lugar de los hechos, y ante las presiones de los comisarios por recuperar la mayor parte de los efectos del artefacto para encontrar a los autores de la masacre, el agente "Pedro" decidió proceder con sus propias manos en la bolsa. Lo primero fue buscar el cableado y la conexión al material explosivo. Dio por desactivado el artefacto explosivo. Al mismo tiempo, recogieron el material de la bolsa y confiscaron el carrete de fotografías del inspector "José Luis" al devolverle la cámara fotográfica.

Este agente "José Luis" declaró en el juicio oral: "No vemos ningún tipo de bolsa de deportes, en ningún momento hay bolsa de deportes" (Juicio Oral 03–05–07). ¿Raro no? Todo quedó a disposición de la unidad TEDAX central, bajo el mando del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano. Eran las 5:15 a.m. del 12 de marzo.

Explosivos. Posteriormente se determinó la composición del explosivo: Goma 2 ECO. Esta es una de las formas de la dinamita con componentes claramente diferenciados de otras dinamitas.

Los componentes son fundamentales. En la investigación de un delito, una de las partes principales es el hallazgo del arma del crimen. En este caso, los explosivos. ¿Saben por qué se denominó Titadyn "50" a esa dinamita? Porque "50" es el porcentaje de nitroglicerina en su composición. ¿Qué es la nitroglicerina? Una sustancia explosiva muy "inestable" cuando se activa. Sigamos con la bolsa de Vallecas y su contenido.

El teléfono móvil era de la marca Motorola, modelo Triumph T–110. Quien confeccionó la bolsa dejó también un cargador dentro. Según nos informaron durante la investigación y los procedimientos judiciales, su posición en la bolsa de Vallecas era servir de iniciador del detonador eléctrico. Los cables estaban soldados en el interior y enviarían la electricidad necesaria al sonar la alarma del móvil. Es decir, con los cables soldados y la alarma programada, al activarse se iniciaría el detonador para comenzar la explosión.

El dispositivo telefónico tiene un número de serie único que la compañía puede utilizar para identificar dónde se vendió el dispositivo. En aquellos días, los teléfonos se configuraban en origen para cada compañía de telefonía móvil. Este aparato se vendió en la tienda "Bazar top", propiedad de los hermanos Suresh y Rakesh Kumar, ciudadanos de origen hindú y dependientes de la tienda también. Ese teléfono fue parte de un lote de 10 dispositivos vendidos en su tienda en tres días diferentes a dos personas. Dichos teléfonos móviles fueron liberados –presuntamente– en la tienda "Test Ayman", propiedad de Maussili Kalaji, ciudadano de origen sirio. Kalaji, tras su paso por el ejército sirio y su formación en Rusia, llegó a España. Al parecer, colaboró en varios servicios con la Policía Nacional, lo que le sirvió para acceder a la nacionalidad española e ingresar en dicho cuerpo policial. Dentro del cuerpo, ha prestado servicios en la UCIE (Unidad Central de Información Exterior) y como escolta–conductor del entonces juez Baltasar Garzón en la Audiencia Nacional. Es importante destacar sus conocimientos avanzados en telecomunicaciones. Recuerden este nombre, Kalaji, para un futuro no muy lejano.

 Una vez liberados –presuntamente– los teléfonos móviles, fueron vendidos a dos individuos que hablaban en un idioma diferente al español o al árabe. Los hindúes no distinguen entre el búlgaro (según apuntaron los compradores) ni el euskera o vascuence. Los compradores anotaron los diferentes números de serie en su libro de ventas. Resulta paradójica esta anotación, ya que son los ÚNICOS números de dispositivos que registraron en su libro de ventas, y en la última página del mismo. Además, en una de las compras, los mismos compradores adquirieron un reloj marca Casio y una cinta de video. Originalmente, los móviles estaban asociados a la empresa Movistar. Volvamos al parque Azorín.

 

El agente "Pedro" TEDAX fue introduciendo cada elemento del artefacto en bolsas separadas. Enviaron esas bolsas a la sede de la unidad central de TEDAX en el complejo policial de Canillas. Primero, enviaron el dispositivo y el cargador –ambos encontrados en la bolsa de Vallecas– a Policía Científica para el análisis lofoscópico –la búsqueda de huellas dactilares o perfiles genéticos depositados–. De ese informe, no se tiene ninguna noticia posterior en el sumario. ¿Por qué? No hay datos.

Los agentes de Policía Científica observaron la presencia de una tarjeta SIM de la compañía Amena. La tarjeta SIM es el número de teléfono asignado a un dispositivo y la identificación de una persona como su legítimo propietario; me refiero al número. Esa tarjeta, como es comúnmente conocido, se utilizaba para realizar llamadas telefónicas –en aquellos tiempos no era posible navegar por Internet desde los móviles, ¡qué tiempos!–. Dicha tarjeta fue enviada a la brigada de Información. Se entiende que esa "brigada" era la comisaría general de Información, dentro del mismo complejo policial de Canillas. Tras ese análisis lofoscópico, el aparato fue devuelto a la unidad central TEDAX.

 El comisario Juan Jesús Sánchez Manzano emitió un informe temprano en la mañana del día 12 sobre el teléfono móvil: "En el teléfono móvil se han observado modificaciones que permiten utilizarlo como sistema de temporización y activación. Se desconocen las causas por las que no ha funcionado". Recordemos aquí que dicho comisario jefe de la unidad central de TEDAX es licenciado en Derecho, pero no está diplomado en el curso de TEDAX: NO ERA UN TEDAX. Pues bien, días más tarde, el día 15, emitió un segundo informe. En el punto 4 de este último, decía: "Si bien el teléfono en cuestión se recepcionó apagado en la Unidad Central de Desactivación de Explosivos y NBQ, tras su estudio se pudo comprobar que tenía activadas las funciones de despertador, concretamente a las 07:40 h, y de vibración como señal de salida". Es importante recalcar que el teléfono se recibió apagado. Luego, comprobaron la activación de las funciones de despertador a las 07:40 h y la señal de vibración como señal de salida. Si eso era así, ¿por qué no se activó la mañana o la tarde del día 11 de marzo a las 07:40 h? ¿Recuerdan que los artefactos explosionaron a las 07:38 h? ¿Ven la importancia de las horas exactas?

Personas ajenas a la investigación oficial se lanzaron inmediatamente a realizar comprobaciones con dicho dispositivo de la marca Motorola, modelo Triumph T-110. Primero comprobaron que, para acceder al lugar de colocación de la tarjeta SIM, se debe retirar la batería del teléfono móvil. Si se retira la batería y no se coloca inmediatamente, el teléfono móvil pierde la programación de la hora, la alarma programada… ¡Y las afirmaciones del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano se vuelven irrelevantes!.

Avanzada esa tarde, en un fax enviado a las 19.35 h por el comisario jefe de la brigada provincial de Información de Madrid, se decía: "Este teléfono actuaba como sistema detonante a través de su alarma o emitiendo una llamada a dicho terminal". ¿Hagamos memoria? ¡Vamos! ¿Recuerdan que el dispositivo se recibió "apagado"? Si estaba apagado en el momento de la desactivación en el parque Azorín, ¿cómo iba a funcionar el dispositivo con una llamada si estaba APAGADO? Profundicemos un poco.

El teléfono móvil se encontraba "liberado", en teoría. En origen, asociado a la empresa Movistar, pero se liberó –presuntamente– en la tienda "Test Ayman" del agente Kalaji de la Policía Nacional. Por lo tanto, podría funcionar con cualquier tarjeta. La tarjeta encontrada en su interior –tras la desactivación– correspondía con la empresa Amena. Sin embargo, uno de los agentes TEDAX introdujo su tarjeta de la compañía Vodafone en el laboratorio cuando analizaron el teléfono. No funcionó. Procedieron a instalar otra de Movistar. En ese preciso instante el número del agente recibió una llamada en dicho dispositivo. ¡Hay que joderse con la oportunidad!

Pero, ¿qué necesidad hubo de introducir una tarjeta de telefonía? El dispositivo, una vez encendido, con la batería puesta y sin haber "perdido" la programación de fecha, hora y alarma de los presuntos terroristas que confeccionaron el artefacto, podría revelar dichos datos. Es más, ¿qué necesidad hay de una tarjeta si el teléfono se introduce apagado y la activación ha de ser por alarma, ya que la llamada queda invalidada al no estar encendido?

 La SIM identifica al "propietario" de la tarjeta, quizás del teléfono; la SIM aporta un acusado de perpetrar el atentado. En este caso, Jamal Zougam, ciudadano marroquí trabajador de un locutorio. En dicho locutorio vendía tarjetas de telefonía, daba de alta a usuarios de tarjetas. Por lo tanto,  acceso a nombres, apellidos y DNI –NIE– de otras personas para identificar tarjetas SIM. ¿Quién se cree que fuera tan calamidad de insertar o ceder una de esas tarjetas con sus datos personales para ser colocada en un teléfono y activar un artefacto explosivo? En serio, ¿se puede ser tan idiota? ¡Vamos, no me jodas! Perdón. Volvamos al artefacto.

 Los cables salientes del teléfono no estaban conectados al explosivo ni protegidos con cinta aislante, como es frecuente y necesario en la confección de artefactos. Una vez se abrió el teléfono móvil en la unidad central de TEDAX en Canillas, comprobaron que se habían soldado los cables al sistema de vibración del teléfono móvil. ¿Recuerdan que dicho teléfono estaba apagado? Bien. ¿Recuerdan que un teléfono móvil apagado no funciona si recibe una llamada? Bien. ¿Recuerdan que un teléfono móvil activa su vibrador al encenderse, sea para iniciar el dispositivo, sea para iniciar su alarma? Bien. ¿Por qué el dispositivo no se activó a las 7:40 h de la mañana o de la tarde, hora programada para la alarma, según afirma en informe el comisario Juan Jesús Sánchez Manzano? Ese modelo permite programar la hora, bien por la mañana o tarde, pero no el día concreto de la alarma. ¿Por qué no se activó por la mañana o tarde del día 11 o 12 de marzo? No se tiene constancia de ello. ¿Conservó el teléfono móvil la configuración de fecha, hora y alarma, tras retirar la tarjeta Amena, colocar la batería de nuevo, retirar la batería, insertar la tarjeta Vodafone y luego Movistar –propiedad del TEDAX que analizaba el teléfono–? ¿Sí? ¡Qué suerte!

 Vamos a fiarnos del comisario Juan Jesús Sánchez Manzano –por unos momentos–, no se alarmen. Una vez el dispositivo en poder de los TEDAX, comprueban la fecha, hora y alarma; observan la presencia de una tarjeta de telefonía; comprueban que el vibrador del aparato está conectado a un detonador eléctrico: "El detonador eléctrico con cápsula de cobre de 64 cm de longitud, dos mordazas que terminan con la cápsula, tapón de estancamiento de color azul turquesa, cableado unifilar de cobre y recubrimiento de plástico de color rojo y azul, de 205 cm de longitud el cable azul y 198 cm el cable rojo. En el culote del detonador figura inscrito el número 5, y en el cableado se encuentran adheridas dos etiquetas, una con las inscripciones 5 2.5, y la otra con el logotipo UEB DETONADOR ELÉCTRICO –BLASTING CAP– DETONATEUR ELECTRIQUE –Made in Spain, por una cara, y CE 0163 –PELIGRO EXPLOSIVO – DANGER EXPLOSIVE – DANGER EXPLOSIF por la otra". Recordemos, de ese detonador eléctrico salen dos cables sin conectar ni encintar ni insertar en la sustancia explosiva. Por lo tanto, el impulso eléctrico necesario para detonar la dinamita tipo Goma 2 ECO… ¡No podía explosionar con ese método! ¿Cómo? Exacto. Si la alarma hubiera funcionado –quedó claro que el teléfono no se activaría con una llamada porque estaba apagado– habría transmitido la energía al detonador, que se habría activado e iniciado el impulso eléctrico… ¡A ninguna parte porque los cables no estaban conectados! ¿Es tan complicado? ¿Creen ahí acaban los aspectos oscuros de este sistema? ¿Qué elemento falta en un artefacto explosivo confeccionado por los terroristas de forma habitual? Una pila de petaca, habitualmente de 9v, para garantizar el impulso eléctrico necesario. Sigamos

Metralla. Concretamente una serie de clavos con un peso de 600 gramos. Según mencionó el TEDAX "Pedro", estos clavos estaban adheridos al explosivo Goma 2 ECO. Sin embargo, esta bolsa no explotó. Especialistas consultados tienen serias dudas sobre la eficacia de estos clavos como metralla debido a su fragilidad a la temperatura de detonación de explosivos. De hecho, recuerdan a los terroristas más "profesionales", quienes utilizan rodamientos de acero, tornillos y tuercas de mayor entidad, volumen y peso para causar mayores daños a las víctimas del atentado terrorista.

Un último detalle. Tras analizar la bolsa de Vallecas, los agentes de Policía Nacional pudieron comprobar la existencia de una anotación en el asa de la misma. Una serie de letras que sin determinar significado ni autoría. Las letras parecen adivinarse: E Fs Mq –siendo la última letra posiblemente una "g"–. Observarán que estos caracteres son de alfabetos occidentales, distintos a signos de lenguas árabes. Quizás pasen detalles frente a nosotros que no vemos; no vemos porque tapan el sol con un dedo y dicen "es de noche". Y nosotros, de buena fe, confiamos y tragamos.

 En fin, espero haber ayudado a aclarar uno de los puntos clave de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid: "La bolsa de Vallecas: el inicio de la mentira". En un futuro cercano, analizaremos con detalle otro punto. Hay varios más. ¿Creen posible generar más dudas en base a los elementos de la investigación, sumario, comisión de investigación, juicio oral y sentencia?