miércoles, 17 de noviembre de 2010

Prisiones tiene en libertad vigilada a 5 de los 23 etarras ‘arrepentidos’ de Nanclares


Carlos Fonseca.- 17/11/2010 (12:11h)

Prisiones tiene en libertad vigilada a 5 de los 23 etarras ‘arrepentidos’ de Nanclares

Foto de archivo de Alvarez Santacristina 'Txelis' (Efe).

Tres presos de ETA salen a diario de prisión para estudiar o trabajar y otros dos cumplen su condena en libertad bajo control telemático tras haber abandonado la banda y defendido el fin de la violencia. Todos ellos están en la prisión alavesa de Nanclares de Oca, que acoge a los 23 etarras que han abandonado la disciplina de la organización. Un documento oficial del Ministerio del Interior define su situación con las iniciales SA (Sección Abierta).

Los presos que salen a diario de prisión para estudiar o trabajar son José Luis Álvarez Santacristina ‘Txelis’, uno de los miembros de la dirección de ETA desarticulada en la localidad vascofrancesa de Bidart en 1999; Fernando de Luis Astarloa, detenido en Francia en 1987, extraditado a España dos años después y condenado a un siglo de prisión por su participación en dos asesinatos, y Andoni Muñoz de Vivar, condenado a 67 años de prisión por la colocación de varias bombas como miembro del comando Lanbroa, que está encarcelado desde 1994.

Los tres estaban clasificados en segundo grado, el régimen penitenciario ordinario, y se les ha aplicado el artículo 100.2 del Régimen Penitenciario, que como medida excepcional permite que se beneficien de algunos beneficios del régimen abierto como parte un tratamiento de reinserción individualizado. Un portavoz de Prisiones matizó a este diario que los internos permanecen fuera del recinto penitenciario tan sólo durante el tiempo que dura su actividad, lo que no es equiparable al tercer grado penitenciario, que les permite pernoctan tan solo en prisión. El mismo interlocutor señala que esta circunstancia hace que su situación no se pueda definir como "libertad vigilada".

A estos tres etarras se suman Ángel Carlos Figueroa Fernández, miembro también del comando Lanbroa antes citado y como su compañero en el mismo condenado a 67 años de reclusión, y Miguel Simón Ruiz de Eguilaz, detenido en México en 1997 y deportado a España días después. A ambos se les aplicó tiempo atrás el artículo 86.4 del Reglamento Penitenciario, que establece que el interno no tendrá siquiera que dormir en prisión si acepta ser controlado mediante dispositivos telemáticos que permitan conocer en todo momento dónde se encuentra. Figueroa fue excarcelado en 2001 por encontrarse gravemente enfermo y Simón lo fue al margen del actual proceso de reinserción que se lleva a cabo con los etarras que abandonan la disciplina de la banda.

A los cinco presos antes citados se suman otros dieciocho, la mayoría de ellos clasificados en segundo grado, el régimen penitenciario normal, que les permite disfrutar de 36 días de permisos al año. Los 23 etarras presos en Nanclares se han desvinculado de la banda, han pedido perdón a las víctimas y las han comenzado a resarcir económicamente. Esta prisión es la ‘estación término’ del proceso de reinserción de los presos de ETA. Antes pasan por las ‘cárceles laboratorio’ de Zuera (Zaragoza) y Villabona (Asturias), donde se evalúa su distanciamiento de la banda.

Entre los presos de Nanclares figuran algunos ‘históricos’ como Jose Luis Urrusolo Sistiaga ‘Macario’, jefe del comando Madrid autor de numerosos asesinatos; Rafael Caride Simón, condenado por el atentado del Hipercor de Barcelona, el más grave cometido por la banda; Pedro Picabea, Esteban Murillo e Iñaki Recarte. En el módulo de mujeres están Idoia López Riaño ‘Tigresa’, que formó parte del comando Madrid, y Carmen Guisasola, del comando Nafarroa. La tercera y última mujer en Nanclares es Sagrario Yoldi.

El resto de etarras en esta prisión son José Arizmendi, Aitor Bores, Luis María Carrasco, Ibon Echezarreta, José Manuel Fernández Pérez de Nanclares, Jesús García Corporales, Luis María Lizarralde, Jurgi Oteiza, Jorge Uruñuela y Antonio Alza. Éste último es uno de los afectados por la ‘doctrina Parot’, que ha prolongado la estancia en prisión de muchos etarras En su caso estaba previsto que recuperara la libertad en 2006 y la ha visto demorada hasta 2018. La mayoría ha hecho públicos documentos para condenar la violencia y pedir a ETA que deje de matar, o para anunciar el abandono de la banda.

1 comentario:

  1. A este paso, ya les queda poco para sacarlos a todos a la calle, en cuenta gotas y sin que se entere nadie.
    Porca miseria.

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