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viernes, 23 de marzo de 2012

La 'operación Galgo' se queda en nada


  • PABLO DE LA CALLE LUIS F. LÓPEZ MADRID
  • 23/03/2012 DEPORTES/El Mundo
  • La Audiencia Provincial declara nulas las escuchas telefónicas y los registros domiciliarios y bancarios / «El rumor, el chismorreo o la habladuría no pueden considerarse como indicios de delito», señala el auto


    La corrupción socialista no tiene fondoLa Audiencia Provincial de Madrid ha declarado nula la casi totalidad de las actuaciones realizadas dentro de la Operación Galgo porque considera que no había motivos suficientes para solicitar las escuchas telefónicas a los investigados. «Resultan ilegítimas por ser desproporcionadas», añade el auto, contra el que no cabe recurso. Por tanto, las pruebas derivadas de las intervenciones telefónicas también lo son. El caso no está cerrado, porque la juez aún debe decidir el archivo final de la causa, pero la de ayer fue una buena noticia, casi definitiva, para César Pérez, Manuel Pascua y Eufemiano Fuentes, los imputados más célebres. También para la atleta y senadora Marta Domínguez, aunque ella ya había sido absuelta por ausencia de pruebas. El auto conocido ayer reafirma que nunca hubo datos que justificasen su persecución, lo que abunda en la idea de que tras las actuaciones pudo haber intereses políticos, por la coincidencia de la redada con el conflicto de los controladores y por la adscripción ideológica de implicados como Marta Domínguez.

    Los magistrados de la sección primera de la Audiencia Provincial de Madrid consideran que no se respetaron los derechos de los investigados, de donde emanan seis nulidades: «a) Del auto inicial de intervenciones telefónicas. b) Los autos de prórrogas y nuevas intervenciones. c) Los autos y diligencias de entradas y registros domiciliarios. d) Las informaciones obtenidas con las vigilancias policiales. e) Los autos autorizando la obtención de información patrimonial y bancaria. f) Las declaraciones de los imputados».

    Casi nada, sólo las declaraciones que los imputados hicieron después del levantamiento del secreto del sumario (16 de diciembre de 2010). Antes de esa fecha, la Audiencia entiende que se dio una «notable limitación del derecho de defensa». Ahora, la juez Mercedes Pérez Barrios, la que ha instruido la causa salvo en la autorización inicial de las escuchas, tendrá que determinar qué parte de la investigación es nula y cuál es legal. Diversas fuentes consultadas por este periódico entienden que «no quedarán datos para sostener el procedimiento», porque las declaraciones posteriores al levantamiento del secreto del sumario son «irrelevantes». Así, pronto, la juez podría dictar un auto de sobreseimiento.

    «El rumor, el chismorreo o la habladuría no pueden considerarse como indicios de delito», se puede leer en el auto de la Audiencia Provincial de Madrid, una frase lanzada contra los investigadores, una enorme mancha para los agentes de la UCO, la unidad de la Guardia Civil encargada de las pesquisas. Ellos son señalados por la Justicia como los causantes del fracaso de la operación. Porque fueron ellos quienes solicitaron realizar escuchas telefónicas sin «ningún indicio objetivo o sospecha fundada de la comisión de un delito de dopaje deportivo». El oficio original de la UCO, además, pecaba por intencionado, según los magistrados. Así, en el caso de Marta Domínguez, por ejemplo, la Guardia Civil señalaba que su «rendimiento deportivo está fuera de lo normal». La Audiencia corrige que, sin embargo, «no se toma en consideración por la UCO que no ha dado positivo en ningún control antidopaje». Aunque sin citarlo, el auto deja otra víctima notable, Santiago Torres, titular del Juzgado de instrucción número 32 de Madrid. Fue él quien, estando de guardia, accedió a autorizar unas escuchas, señalan ahora los magistrados, «sin que existiese una previa investigación mínimamente consistente, sino en base a meras conjeturas y especulaciones centradas en generalidades, sin el más mínimo rigor indiciario de la comisión de un delito de dopaje deportivo, por lo que hay que concluir que el auto de 26/06/2010, origen de las presentes actuaciones, incumplía los requisitos de la necesidad y de la proporcionalidad de la medida cercenadora del derecho fundamental [constitucional al secreto de las comunicaciones]». No importa lo que los implicados reconociesen; carecen de relevancia los hallazgos en los registros... Por grave o inofensivo que fuese qué dijesen o qué tuviesen en sus domicilios, las pruebas estaban invalidadas por aquel oficio de la UCO, el origen, armado a partir de opiniones de foreros en internet, de fuentes no identificadas, con recortes de wikipedia y tras meses de seguimientos que no arrojaron resultados que justificasen avanzar en las pesquisas con escuchas telefónicas.

    César Pérez, Eufemiano Fuentes o Manuel Pascua seguirán imputados hasta que la juez, previsiblemente, les indulte. «Pero la operación Galgo no se habrá cerrado, porque quedarán dos agentes imputados por detención ilegal de mis defendidos», apunta José María de Pablo, abogado de Pascua y su mujer. «Habrá que investigar si se falsificaron pruebas para inculpar a Marta Domínguez», aporta su abogado, José Rodríguez. Ambos se refieren a causas abiertas como consecuencia de la mala praxis de la Guardia Civil. El resto de imputados también podría pedir daños y perjuicios a la administración, por vulneración de sus derechos.

    Es previsible una nueva oleada de críticas contra España por una supuesta laxitud con el dopaje. «Será así, y es una pena, porque no es que no se luche contra el dopaje, sino que se hace mal, por culpa de malas actuaciones como la actual», comenta José Rodríguez. Y su colega, también feliz ayer, sintetiza: «De la operación Galgo, como del casoGürtel, los jueces y los investigadores deben aprender algo fundamental: en un Estado de derecho, el fin no está por encima de los medios. Hay que respetar las leyes para que la persecución de supuestos delitos no quede después invalidada».

    martes, 12 de julio de 2011

    El PP exige que Rubalcaba pida perdón a Marta Domínguez tras archivarse el caso de dopaje


    LUIS F. LÓPEZ / P. CALLE / Madrid

    12/07/2011/El Mundo

    Marta Domínguez ni traficó ni administró sustancias prohibidas. Siete meses después de aquel mediático registro en su domicilio de Palencia, la jueza Mercedes Pérez Barrios ha decretado el sobreseimiento provisional y el archivo de las actuaciones sobre el delito de dopaje.

    Zapatero embusteroLa magistrada entiende que la atleta actuó correctamente en el tratamiento de iontoforesis de su liebre, Eduardo Polo, aquejado de una lesión. Mercedes Pérez Barrios también sostiene que la palentina en ningún caso puso en peligro la salud de su compañero de entrenamiento. Esta resolución es recurrible en un plazo de cinco días.

    Formalmente, Marta Domínguez podría regresar ya a la competición, pero retrasará su vuelta varios meses porque recientemente ha dado a luz un niño. Desde la entrevista realizada por Pedro J. Ramírez, el pasado 25 de enero, la campeona española no ha hablado con los medios de comunicación. Ayer, el director de EL MUNDO contactó con ella para felicitarla por la resolución de la jueza y en su cuenta de Twitter apuntó que la atleta le exclamó: «Te dije que el oro era oro y el ron era ron».

    El archivo de esta causa se une al del caso oro, dictado el pasado 14 de abril, cuando se certificó que el vial de color dorado que la atleta había entregado al mediofondista Alberto García no había rastros ni de trembolona, testoterona, nandrolona o estanozolol. Todos los exámenes de la Agencia Española del Medicamento y de los laboratorios Antidopaje de Madrid y Colonia fueron negativos. Marta aseguró que el oro era un producto permitido y que su composición se basaba en sustancias naturales. Ahora, sobre la atleta sólo recae un delito fiscal.

    Polo es un atleta amateur que colaboraba con Marta Domínguez en la preparación física. El pasado septiembre sufrió una tendinitis en un tobillo y decidió recuperarse con el método de la iontoforesis, un tratamiento por vía dermatológica que se aplica con electrodos y que incluye el uso de Fortecortín (corticoide autorizado fuera de competición) y Scandinibsa, un anestésico, y para ello acudió a una clínica de Palencia, donde trabaja el fisioterapeuta Manuel Corral. Este método fue utilizado por Marta, en mayo de 2010, para curar una lesión en el pie izquierdo. La iontoforesis fue prescrita por los servicios médicos de la Federación Española de Atletismo.

    En el nuevo auto judicial, con fecha del 4 de julio de 2011, la magistrada Pérez Barrios afirma que Marta Domínguez «suministró a Polo las mismas sustancias que le habían sido médicamente prescritas y que se adquirieron con receta médica». También añade: «No se puso en peligro la vida o la salud del deportista, máxime si se tiene en cuenta que tal sustancia le fue prescrita al día siguiente a Eduardo Polo por un médico... De esta circunstancia cabe inferir, además, que Eduardo Polo padecía una lesión o enfermedad que justificaba dicha medicación, por lo que tampoco cabe sostener, razonablemente, que la conducta de Marta Domínguez y Manuel Corral tuviese como finalidad aumentar la capacidad física de Eduardo Polo o modificar sus resultado en competición».

    Marta, tras acudir a una farmacia, compró Forticotín y Scandinibsa para el primer día de tratamiento de Polo. Las recetas para el resto de los nueve días de tratamiento las adquirió Polo. Esas recetas fueron presentadas por la liebre ante la jueza como prueba.

    La Guardia Civil sospechó que Marta dopaba a su compañero y por eso organizó un seguimiento de ambos. En el sumario de la operación Galgo aparecen fotos de ambos en la entrada de la clínica de Corral. Polo explicó que esas imágenes se captaron en un fin de semana en el que el fisioterapeuta se trasladó a Madrid a un curso y que como el tratamiento no podía suspenderse, le dejó las llaves del centro para que le aplicaran la iontoferesis. «El proceso es sencillo: le pones a la máquina la función de la iontoforesis; colocas dos electrodos con la gasa empapada con el medicamento y sujetas todo con una venda. Como no tengo tres manos, Marta me ayudó con la venda», afirmó en enero a este periódico.

    OORBYT.es

    >Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el análisis sobre desmoronamiento del caso Galgo

    El atleta 'amateur' y las motivaciones políticas

    Eduardo Polo es un deportista 'amateur' de 44 años que carece de licencia Federativa, desde hace año se entrena con Marta Domínguez sin ánimo de lucro, sólo por amistad. Siempre ha mantenido que la palentina nunca le dopó y sospechó que detrás del asunto había una clara intención política. «A Marta la meten porque sin galgo no hay 'operación Galgo'. Sin Marta, no tendría contenido. Los medios de comunicación siempre dicen: 'La operación en la que está implicada Marta'. A la operación le faltaba un galgo, y ése era Marta. No hay duda», explicó en un encuentro con EL MUNDO el pasado enero.

    «El tratamiento de iontoforesis ni es dopante, ni se pincha. Yo mismo compré las recetas», insistió este funcionario de Tráfico que en los últimos años ha trabajado en Palencia

    Una carrera (favorable) de obstáculos

    Recibió la noticia del sobreseimiento de la causa de dopaje en su domicilio de Palencia, al cuidado de su hijo Javier, a punto de cumplir sus dos primeros meses de vida. Marta Domínguez ha tenido que vivir una dolorosa carrera de obstáculos para intentar recuperar la credibilidad y subsanar su imagen pública después de que la Guardia Civil irrumpiera en su casa, el pasado 9 de diciembre, para realizar un exhaustivo registro en busca de sustancias dopantes. No se encontraron productos prohibidos.

    Antes del auto conocido ayer, el primer golpe de efecto favorable apareció cuando la jueza Pérez Barrios consideró que no existía nexo de unión con el doctor Eufemiano Fuentes y el entrenador Manuel Pascua, supuestos cabecillas de una red de sustancias dopantes que suministraba productos a algunos deportistas.
    Esta decisión judicial cimentó la tesis de que la palentina fue utilizada para otorgar relevancia a un caso que carecía de un nombre llamativo. El segundo paso relevante para la campeona del mundo de los 3.000 metros obstáculos se dio cuando se decretó que el producto entregado, por mediación del representante José Alonso Valero, a Alberto García no vulneraba la legalidad, ya que se trataba de una sustancia natural que sirve como relajante muscular y que está al alcance de cualquier ciudadano de a pie en los herbolarios.

    LUIS F. LÓPEZ / P. CALLE / Madrid

    12/07/2011

    El perdón que nunca llega

    El PP emplaza a Lissavetzky y Rubalcaba que se disculpen ante la campeona española / Ambos destacaron en el proceso contra la atleta

    Siguiendo la línea argumental de su íntimo Jaime Lissavetzky, Alfredo Pérez Rubalcaba puede decir, para negar su responsabilidad en el caso Marta Domínguez: «Yo ya no soy ministro del Interior». Porque Jaime Lissavetzky, cuando le preguntaron cómo podía haberse enviado a Alemania, sin autorización judicial, la prueba clave contra la atleta, respondió: «Cuando se envió, yo ya no era presidente del CSD [Consejo Superior de Deportes]». Lo cierto es que, cuando se produjo ese envío, Lissavetzky sí presidía el CSD. Pero eso se supo tiempo después, el tiempo suficiente para que el asunto no interfiriese en la carrera de Lissavetzky por la Alcaldía de Madrid.

    A Rubalcaba la sentencia de Marta le llega en plena carrera por la Presidencia del Gobierno. En estas circunstancias, podría excusarse en la línea de Lissavetzky, esgrimiendo: «Yo ya no soy ministro del Interior». Dicho eso para negar toda carga en una persecución que tuvo a Lissaveztky y Rubalcaba como actores principales. Por eso, Esteban González Pons, vicesecretario de Comunicación del Partido Popular reaccionaba ayer así: «Si Rubalcaba y Lissavetzky no piden perdón a Marta [ex concejal del PP en Palencia], le harán un flaco favor a la credibilidad del sistema policial y judicial español». Y aún incrementó el tono de la queja para proclamar: «La etapa de Rubalcaba va a ser recordada por utilizar las actuaciones policiales como instrumentos de propaganda y publicidad política a costa de la escabechina con algunos ciudadanos honrados».

    Lissavetzky y Rubalcaba opinaron, como les correspondía, desde los primeros pasos de la operación Galgo, inaugurada un 9 de diciembre de 2010, en fechas vecinas de la crisis de los controladores aéreos. Aunque sus cargos quizá aconsejasen mayor cautela, se manifestaron contrarios a la atleta. No obstante, sus palabras no desentonaron en el griterío general de condena de la campeona. A los pocos meses se retrataron más claramente, pese a que los hechos reorientaban la trama en una sentido distinto al original.

    El despliegue mediático en el arranque de la redada y las filtraciones de las primeras horas configuraron un perfil terrible de la palentina. Esa imagen se sostuvo hasta principios de enero, gracias a interesadas filtraciones.

    Cuando otros medios, especialmente EL MUNDO, tuvieron acceso al sumario, se comprobó la fragilidad de la investigación. Sin embargo, Lissavetzky y Rubalcaba persistieron. De hecho, la juez del caso llegó a exigir por escrito a la Guardia Civil, dependiente de Rubalcaba, «independencia». Mientras, el CSD de Lissavetzky llegó al extremo de expatriar, sin autorización judicial, la prueba clave contra Marta Domínguez, en un intento desesperado de encontrar algo prohibido. Al descubrir esa treta, la juez archivó la parte del caso que tenía a Marta como supuesta traficante de sustancias dopantes.

    Esa realidad tampoco se correspondió con palabras cálidas de Lissavetzky o Rubalcaba. Podrían haber celebrado que la mejor atleta de la historia de España quedase libre de esa mancha, pero no lo hicieron. Ayer, la juez borró el última imputación contra Marta por un delito de dopaje. Y un portavoz del CSD reaccionó: «Como hemos hecho siempre, respetamos las resoluciones judiciales. Nos alegramos por lo que concierne a la deportista». Palabras de cortesía

    Un último frente abierto

    Sobreseída provisionalemente su imputación y archivadaa las actuaciones sobre el caso del suministro de un producto farmacéutico al atleta Eduardo Polo, a Marta Domínguez únicamente le queda un frente abierto, el referido a un posible delito fiscal.
    Tras las investigaciones realizadas por la Guardia Civil se sabe que la palentina posee dos cuentas bancarias en Andorra y el Principado de Mónaco. En la primera, con un saldo de 45.000 euros, no hay movimientos desde 2008 y los intereses que genera son utilizados para la gestión de la cuenta. En la segunda, con 37.000 euros, tampoco hay movimientos desde hace cinco años (2006) y los intereses anuales ascienden a unos 200 euros.
    La ley establece que se considera fraude fiscal a partir de los 120.000 euros, pero Marta Domínguez no ha llegado a esa cifra. No obstante, en su declaración de ingresos de 2009 no incluyó el premio ganado en los Mundiales de Berlín de atletismo -alrededor de los 60.000 dólares (unos 42.700 euros)- porque aún no lo había recibido y, aunque cotizó por ello en Alemania, ya se ha puesto al día con Hacienda y ha regularizado su situación fiscal. La juez Mercedes Pérez Barrios tiene todos los papeles en su poder, incluidas las declaraciones de la renta de la atleta en los últimos cuatro años, la correspondiente declaración de bienes y su situación patrimonial

    jueves, 12 de mayo de 2011

    La juez exige a la Guardia Civil «objetividad» con Marta


    FERNANDO LÁZARO / LUIS F. LÓPEZ

    12/05/2011 / El Mundo

    Le pide que «se abstenga» de hacer valoraciones y de presionar para que se haga otro análisis del 'oro', que dio negativo por dopaje ya dos veces

    Zapatero embusteroEstaba fuera de duda que desde el juzgado que instruye la operación Galgo se miraban con recelo ciertas pesquisas de la Guardia Civil. Pero un último paso resalta ese malestar, pues se ha plasmado de forma fehaciente, negro sobre blanco. Esta misma semana, la juez Mercedes Pérez Barrios ha notificado a las partes y a los investigadores una providencia en la que deja en muy mal lugar al Poder Ejecutivo, en concreto, al Ministerio del Interior, que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba. De hecho, acusa claramente a la Guardia Civil de tomar partido contra Marta Domínguez, campeona del mundo de 3.000 metros obstáculos (2009).

    Según consta en el escrito, la juez reclama al Instituto Armado que «mantenga la objetividad» en sus iniciativas sobre la atleta. En una dura argumentación notificada a la Fiscalía y a las defensas de los imputados, la instructora responde a varias peticiones planteadas por la Guardia Civil -las pesquisas sobre Marta Domínguez y el resto de encausados en la operación Galgo están en manos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil-.

    Los agentes habían pedido a la juez que reconsiderara algunas decisiones relacionadas con los test de laboratorio del material incautado durante la redada del pasado 9 de diciembre. Entre sus peticiones, el Instituto Armado exigía a la magistrada que diera «el valor legal oportuno» a algunas de las pruebas de laboratorio que la instructora no consideró pertinentes. La Guardia Civil también le requirió que reconsiderase su decisión de anular el análisis en el laboratorio de Colonia de la muestra de oro, sustancia clave en la investigación que Marta hizo llegar al atleta Alberto García. Se trataba de la única evidencia que vinculaba a la palentina con el tráfico de sustancias prohibidas en el deporte.

    Los investigadores sospechan que se trata de un producto dopante, algo que no pudieron confirmar los análisis de la Agencia Española del Medicamento ni de la Agencia Estatal Antidopaje. En ese momento, el Consejo Superior de Deportes (CSD), sin autorización judicial, decidió enviar el oro a Colonia, suponiendo que allí si daría positivo. De hecho, debe seguir sospechándolo y por eso, el pasado jueves, el nuevo secretario de Estado para el Deporte, Albert Soler, decía: «No descarto que el resultado de Colonia aparezca en algún momento a través de un medio de comunicación». Sería la enésima filtración encaminada a condenar mediáticamente a Marta.

    Lo cierto es que, cuando la magistrada descubrió que el oro se había enviado sin su conocimiento, ordenó paralizar cualquier análisis -en su primera fase también había dado negativo por dopaje-, ante la constatación de que se había roto la cadena de custodia judicial de la prueba. No obstante, la Guardia Civil, como si de una parte más se tratara, pedía en su escrito a la juez que rectificara, con referencia a que habría «indicios de criminalidad» de las personas investigadas -en este caso, además de Marta, su representante, José Alonso Valero- .

    Ante esa solicitud, la juez responde con una dura providencia, pues entiende que los agentes se extralimitan. Mercedes Pérez Barrios les precisa que sólo deben realizar las gestiones que autorice ella; reafirma que son los agentes quienes están a sus órdenes y les exige que «se abstengan» de hacer valoraciones sobre el proceso o de decirle qué tiene que hacer. En resumen, les recuerda su «deber de objetividad» en las pesquisas y que tienen que limitarse a informarle. De forma velada, la magistrada advierte a la Guardia Civil que, si sigue por ese camino, las actuaciones dejarán de estar en sus manos. Del escrito se desprende que la instructora adivina una intromisión del Poder Ejecutivo en el Judicial.

    En su último escrito, Mercedes Pérez Barrios pide además datos sobre el proceder del Consejo Superior de Deportes en la concesión de las becas ADO. ¿Por qué? En contra de la posición de la Federación de Atletismo, el CSD decidió congelar la beca ADO de los atletas implicados en la operación, como Reyes Estévez o Nuria Fernández. Esa decisión, jurídicamente cuestionable, fue tomada bajo la autoridad de Jaime Lissavetzky, el ahora candidato socialista a la Alcaldía de Madrid

    «A Marta se le debe una explicación»

    El presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, cree que Marta «no tiene que justificarse de nada». «Es una estupenda persona y una atleta brillantísima que, como ha reconocido la Justicia, no tiene que justificarse de nada», dijo ayer Herrera en un encuentro digital con los seguidores de la edición de internet de EL MUNDO de Castilla y León. En opinión del representante del PP, «son otros los que le deben, y en general a todos los ciudadanos de Castilla y León, una explicación del por qué tanto daño gratuito, tanto escándalo sin fundamento, tanta actuación excesiva».

    martes, 26 de abril de 2011

    El PP pide explicaciones a Rubalcaba sobre Marta Domínguez


    AGUSTÍN YANEL / Madrid / El Mundo

    Solicita que tanto él como el presidente del CSD comparezcan en el Congreso

    El Partido Popular ha reclamado que el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y el presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), Albert Soler, expliquen en el Congreso las presuntas irregularidades cometidas por ese organismo y por la Guardia Civil -que EL MUNDO desveló ayer- en relación al supuesto dopaje de Marta Domínguez, considerada la mejor atleta española de todos los tiempos.

    Esta deportista fue acusada en otoño pasado de traficar con sustancias prohibidas, porque presuntamente las facilitó a algunos compañeros suyos, pero la juez que ha investigado este caso acordó recientemente su sobreseimiento provisional y archivo por falta de pruebas contra ella.

    Según la información que publicó ayer este periódico, cuando los primeros análisis no detectaron ningún rastro de dopaje en esta atleta, el laboratorio de la Agencia Estatal Antidopaje -dependiente del CSD- y la Guardia Civil aceptaron que se realizaran otras pruebas en Colonia (Alemania), pero sin pedir autorización a la juez de la llamada operación Galgo.

    Tras enterarse de esa información a través de este diario, la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció que iba a pedir la comparecencia en esa Cámara no sólo del ministro Rubalcaba, sino también del actual presidente del CSD.

    Zapatero embustero«Queremos saber lo que ha pasado y cómo se ha gestado este caso», declaró a Telemadrid, porque «vamos conociendo noticias de determinadas pruebas que no se custodiaron de forma debida y de una instrucción que no contó con el seguimiento de la juez».

    Indicó que los «encargados y competentes» en este asunto son el ministro del Interior y el presidente del CSD, por lo que ambos «tendrán que explicar lo que ha pasado». «Y tendremos que llegar hasta el final, porque el honor de las personas también es importante y máxime en un ámbito, el de los deportistas, en que su valía depende de una imagen que tiene que ajustarse a la realidad», dijo.

    La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, también se refirió poco después a este mismo asunto. Se preguntó cómo es posible que «se hayan producido actuaciones ordenadas desde el Ministerio del Interior, al margen de los dictados de la juez».

    En concreto, el PP pide que el vicepresidente y ministro Rubalcaba explique en la Comisión de Interior del Congreso las «instrucciones, actuaciones y responsabilidades» de su Departamento en esa investigación policial.

    Zapatero embusteroRespecto al presidente del CSD, Albert Soler, los populares piden que comparezca en la Comisión de Educación y Deportes para aclarar el papel que han desempeñado en esa operación policial contra el dopaje en el deporte tanto él como su antecesor en el cargo, Jaime Lissavetzky, actual candidato del PSOE a la Alcaldía de Madrid.

    Marcelino Iglesias, secretario de Organización del PSOE, dijo que pensar en un interés del CSD en este caso es un planteamiento «demasiado complicado». «No veo qué ganaría el Consejo Superior de Deportes yendo en esa dirección. Ni lo veo ni lo entiendo».. LÁZARO / L. F. LÓPEZ / Madrid

    La "camarilla policial socialista" no aclara por qué ocultaron datos a la juez

    En su argumentación, incurren en nuevas contradicciones
    Preguntas básicas: 1. ¿Por qué se ocultó a la juez el resultado negativo del análisis de la sustancia que vinculaba a Marta Domínguez con el dopaje? 2. ¿Por qué la Guardia Civil, que tenía obligación de tutelar la prueba, autorizó el envío de la sustancia a Colonia sin contar con la magistrada? Preguntas básicas sin respuesta. Ni el Consejo Superior de Deportes (CSD), que velaba por el examen realizado en su laboratorio antidopaje en Madrid, ni la Guardia Civil respondieron a esas cuestiones.

    Se centraron en explicaciones secundarias para acabar contradiciéndose. Baste el ejemplo de la Guardia Civil, que informaba en una nota oficial: «Como aclaración a las informaciones aparecidas en varios medios de comunicación [por EL MUNDO], la Guardia Civil reitera que desarrolló la operación Galgo una vez que la Juez, junto con la Fiscalía, determinara, a mediados de noviembre de 2010, que la misma se realizase el 9 de diciembre». Y añadía: «Esta circunstancia ya fue aclarada en nota oficial del pasado 12 de diciembre». Ese 12 de diciembre, cuando sólo un medio, El País, y parcialmente, había conocido partes relevantes del sumario, nadie podía contradecir a la autoridad. Hoy sí. Fue la Guardia Civil quien pidió autorización para lanzar su operativo el 9 de diciembre, como se observa en los documentos que acompañan a esta noticia. La juez se limitó a aprobarlo.

    En un oficio del 29 de noviembre, la Sección de Consumo y Medio Ambiente de la Unidad Central Operativa de la Guardia civil pedía: «Considerándolo imprescindible para el esclarecimiento de los hechos, solicito a V.I. [la juez]: Mandamientos judiciales para proceder a la entrada y registro, en horas diurnas y nocturnas del día 09 de diciembre de 2010 en los siguientes domicilios y establecimientos (...)». La precisión de la Guardia Civil busca negar la hipótesis de que la operación se lanzó para desviar la atención de otros asuntos políticos. Y vuelve a mentir, pues dice que la juez determinó la fecha de la operación «a mediados de noviembre». La magistrada ordenó «la entrada y registro en diversos domicilios» el 1 de diciembre, y ratificó su decisión el 3 de diciembre, la misma fecha en que el Gobierno cortaba en seco las demandas de los controladores y éstos respondían con una huelga salvaje.

    El CSD, por su parte, insistió en que envió la sustancia a Colonia conforme al protocolo de la Agencia Mundial Antidopaje, «con el objeto de obtener una segunda opinión». Pero la sustancia no era una común obtenida tras una competición deportiva cualquiera, sino que se encontraba bajo custodia policial. Porque actuar así era contrario a la ley, la juez le ordenó «interrumpir el proceso», como admitió el propio CSD.

    SALVADOR SOSTRES

    Muchos culpables

    La juez ha archivado el principal caso de dopaje contra Marta Domínguez. No es que la haya absuelto, es que ha considerado que no hay causa contra ella. Fue expuesta casi como una criminal ante la opinión pública y se pusieron en duda todos sus éxitos deportivos, y, a través de ellos, los éxitos del deporte español en general. El Ministerio del Interior -siempre Rubalcaba- levantó la falsa liebre con una actuación frívola e irresponsable; y lo que El País dijo que era periodismo de investigación parecieron sólo filtraciones de este Gobierno al que no se cansan de hacerle los coros, con tutús y pompones. Una vez más, Rubalcaba y sus sicarios dejaron su habitual rastro de injusticia y de crueldad.

    Porque los días de asedio y difamación que conoció Marta Domínguez no pueden archivarse. Es inaceptable que una ciudadana inocente -y ejemplar- haya visto cómo su honorabilidad era pisoteada y haya sido molestada e insultada de un modo tan grave. La actuación irresponsable de un ministro con ganas de desviar la atención pública de los desastres de su Gobierno no tendría que quedar impune y es impresentable que algunos periódicos fueran cómplices de la trama publicando chismes sin otra comprobación que la del ordeno y mando de un ministro afín. Cuando, en lugar de pensar, obedeces, acabas con las manos manchadas de las peores barbaridades.

    Marta tendría que querellarse contra quienes la envenenaron con aquellos días terribles. No puede quedar como un simple incidente, porque lo que hicieron con ella fue arrastrarla por la arena pública sin ninguna piedad -y sin ninguna prueba, como se ha comprobado- y usando un despliegue policial incendiario e innecesario, con el único propósito de armar lío mediático y de humillarla. Con su actuación, los medios de comunicación afines al Gobierno se saltaron todos los artículos del código deontológico del periodismo y, después de saltárselos, volvieron al lugar del crimen para orinarse en ellos.

    Sólo la sección de Deportes de EL MUNDO funcionó como una sección de periodistas y no de animadoras. Mucho antes de que la juez archivara el caso, los periodistas Luis Fernando López y Pablo de la Calle llegaron a la trabajada conclusión de la inocencia de la atleta, y la entrevista que le hizo el director de EL MUNDO en Veo 7 marcó un antes y un después en el devenir de las investigaciones y puso fin al linchamiento. Lo peor de la España negra persiste en este destrozar a inocentes e indefensos para disimular las propias vergüenzas y culpabilidades. Este regusto a checa y a gulag que tienen siempre los encarnizamientos.

    Lo que tuvo que soportar Marta durante los días en que los de siempre decidieron lincharla fue mucho peor que cualquier multa imaginable, y nadie se ha disculpado por haberle causado aquel tormento, ni nadie ha asumido tampoco ninguna responsabilidad. Sufrió, de hecho, una condena de angustia personal y de escarnio público que fue muchísimo más allá de la sanción que habría recibido si se hubiera confirmado la peor de las falsas acusaciones.

    El caso archivado de Marta no sólo subraya su inocencia, sino que deja en evidencia que hubo muchos culpables de asedio y de mentira. Sería un escándalo político, moral y cívico que no tuvieran que pagar por ello.

    lunes, 25 de abril de 2011

    Contra Marta por encima de la ley


    FERNANDO LÁZARO / LUIS F. LÓPEZ / El Mundo

    Zapatero embusteroEl CSD y la Guardia Civil enviaron al laboratorio de Colonia, sin autorización judicial, la prueba clave contra ella / Habían comprobado que el análisis en Madrid era negativo y buscaban un último recurso
    Ni el Consejo Superior de Deportes (CSD) ni la Guardia Civil se dieron por vencidos y, en un intento por encontrar evidencias contra Marta Domínguez, buscaron auxilio en la avanzada tecnología del laboratorio de Colonia (Alemania) para poder así mantener la acusación contra la atleta. Ambas instituciones conocían que el examen del bote que vinculaba a la palentina con una trama de dopaje había dado negativo por trembolona o alguna de las otras 12 sustancias dopantes buscadas. Sin embargo, en lugar de comunicar a la magistrada de la operación Galgo el resultado de los test realizados en el laboratorio de Madrid, consintieron el envío de una muestra a Colonia, sin la autorización judicial pertinente.


    Según explicaron a EL MUNDO fuentes cercanas al caso, el pasado 4 de abril, el laboratorio de la Agencia Estatal Antidopaje, «dependiente del CSD», como confirmaban ayer desde el propio organismo, trasladó a Alemania una muestra de la sustancia clave en la investigación. Porque la imputación de Marta Domínguez como suministradora de sustancias dopantes se basaba en que había hecho llegar un bote sospechoso a Alberto García. Ese vial, que Marta y Alberto llamaban «oro», alertó a los investigadores, que creyeron que los atletas hablaban en clave de una sustancia prohibida. En la redada que dio inicio a la operación Galgo, el 9 de diciembre, los agentes intervinieron tres viales de oro en casa de Alberto García, pero quedaba pendiente su análisis. La acusación sostenía que se trataba de trembolona, mientras Marta defendía que era un producto natural permitido, un recuperador muscular comprado en un herbolario.
    El oro fue analizado en primera instancia por el laboratorio de la Agencia Española del Medicamento, que no encontró rastro de dopaje. Por eso, la juez, Mercedes Pérez Barrios, en un auto del 17 de febrero pasado, autorizó a la Guardia Civil remitir los tres viales de oro a la Agencia Estatal Antidopaje, que gestiona el laboratorio de Madrid. Éste tampoco encontró nada tóxico. Sin embargo, la Guardia Civil, que tutelaba la prueba, en lugar de comunicar ese dictamen a la magistrada, permitió su envío hasta Colonia. Desde el CSD explican que se hizo porque forma parte del protocolo del laboratorio de Madrid contrastar sus datos con otro. Pero en este asunto se trataba de una sustancia bajo control judicial.

    El CSD y la Guardia Civil, en su empeño por probar la culpabilidad de la atleta, se saltaron la autorización de la magistrada para realizar una tercera prueba que avalara sus sospechas, tras los dos hechos en España sin rastro de dopaje. Contra Marta por encima de la ley. Porque ese análisis en Colonia -el informe preliminar también era negativo-, no hubiera sido validado en ningún caso, porque una vez que parte del material salió del laboratorio de Madrid sin permiso judicial, la cadena de custodia quedaba rota.

    En el juzgado, la actuación de la Guardia Civil provocó un fuerte malestar. Este cuerpo sabe perfectamente qué supone una cadena de custodia y romperla representa invalidar la conclusión. «¿O es que trataban de que la instructora lo avalase sin más si el oro daba en Colonia lo no se hallaba en Madrid?», se preguntan estas mismas fuentes.

    La maniobra quedó desactivada por la juez, que se percató de ella 10 días después, cuando requirió a la Policía Judicial (Guardia Civil) para que le aportara datos sobre los informes que estaban pendientes del material intervenido. Cuando le transmitieron los nulos hallazgos del laboratorio de Madrid y, molesta porque la sustancia fuese exportada sin su consentimiento, acordó sobreseer el caso, el 14 de abril, una decisión que este diario adelantaba el pasado miércoles 20 de abril.

    El CSD aún no se plegó y ese mismo día 20 presentaba un recurso contra el archivo de la causa. De hecho, el 21 de abril, El País informaba: «El CSD ha decidido recurrir a la espera de lo que resulte del análisis de una muestra [del oro] en el laboratorio alemán de Colonia». Pero un día después, el viernes santo, El País rectificaba: «El CSD retira el recurso» ¿Qué pasó la madrugá del jueves que explique ese cambio? Pasó que, a lo largo del miércoles, desde el CSD filtraron a El País su iniciativa, sin embargo, a última hora, desde el juzgado, vía email, les ordenaron interrumpir cualquier análisis en Colonia, pues carecía de validez. En ese punto, la juez había dicho basta y el CSD tenía que renunciar a su presa. Hoy mismo retirará su recurso.

    Marta Domínguez es cada día menos culpable y más víctima en el asunto del oro, mientras crece la hipótesis que veía un interés político en su caso. La actuación de la Guardia Civil, dependiente del ministro Rubalcaba, y del CSD, de su íntimo Lissavetzky, fortalecen esa teoría.

    Colonia, allí donde todo es posible

    Ningún otro laboratorio hubiese detectado clembuterol en la orina de Contador, pero sí lo hizo el de Colonia. Ese centro volvió a mostrar su inigualable capacidad detectora en la 'operación Galgo'. El AMTH-2, producto intervenido a César Pérez, técnico de Marta, había dado negativo en Madrid, pero arrojó un positivo en Colonia, en cantidades mínimas, por dos tipos de testosterona. La Guardia Civil y el CSD pensaron que sería igual con el 'oro' de Marta. Se llevaron un doble revés. La falta de control judicial invalidaba el análisis que, además, resultó también negativo en su primera fase.

    PEDRO SIMÓN / Madrid

    Una liebre del PP y la caza del 'Galgo'

    La detención de la atleta se produjo sólo unos días después de que el Gobierno decretara el estado de alarma y aprobara nuevos recortes sociales
    Y justo después de que el Gobierno decretara el estado de alarma para someter a los controladores aéreos y de que Zapatero bendijera una nueva remesa de recortes sociales, se desencadenó una espectacular acción antidopaje que hizo torcer cámaras y micrófonos en un giro providencial de 180 grados.

    Cuando aquella mañana del 9 de diciembre, los hombres de Harrelson de la Operación Galgo entraban a la casa de la atleta, hacía sólo dos horas que Zapatero había comenzado a dar explicaciones en el Congreso sobre el caos aeroportuario. Entonces lo de menos fue que España se desangrara por el aire. Entonces lo de más fue que se desangraba por tierra. Marta Domínguez, la reina del fondo, estaba entre los 14 detenidos.

    La liebre (permítase el término dado que hablamos de atletismo) la levantó por entonces Esteban González Pons, vicesecretario general de Comunicación del Partido Popular, que se metió en esta carrera de tartán y política nada más enterarse de que entre los arrestados estaba la cara más amable de la pista, la campeona sencilla, la portada de todos los periódicos del día siguiente.

    «Qué casualidad que la cúpula del Ministerio del Interior», dijo Pons, «decidiera que el día ideal para hacer una operación muy mediática como es la del dopaje en el deporte fuera justo cuando Zapatero terminara de dar su breve explicación en el Congreso sobre todo lo ocurrido la semana pasada».

    Así fue. El nombre de ella estaba alimentando los digitales, copando telediarios y ocupando portadas de todos los medios el 10-D. Embarazada de tres meses, estuvo ocho horas declarando ante la Guardia Civil de Palencia. Quedó en libertad con cargos. Luego casi nadie creyó en ella.

    Con Marta en la diana, el Ministerio del Interior hizo dos cosas.

    Una fue sacar una nota con el membrete del Instituto Armado en el que respondía al portavoz popular: la tesis era que la idea de reventar la Operación Galgo justo en esas fechas ya estaba tomada desde hacía un mes.

    La otra fue pronunciarse al respecto a través del ministro Rubalcaba: «La detención de Marta Domínguez es una pésima noticia, pero no todos los atletas hacen trampas (...). Sería tremendo que porque unos pocos, aunque sean importantes, hagan trampas, se piense que todo el mundo hace trampas. No es verdad (...). Hay mucha gente que compite honestamente por su país y para simplemente mejorar sus marcas. Es a ellos a quienes toca que el Gobierno defienda».

    Para el entorno de Marta Domínguez, aquel mandoble en la plaza pública podía tener que ver con otras cosas. No obstante, la atleta militó en el PP y dio su apoyo público a Mariano Rajoy en las elecciones generales de 9-M de 2008.

    El director de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez, le inquirió por ello en Veo7, donde rompió su silencio en exclusiva: «La gente de mi alrededor me dice que esto podría ser algo político. Que necesitaban un galgo importante para que fuera un éxito, un caso grande».

    Los que antes la vitoreaban cuando salía a entrenar por Palencia empezaron a insultarla cuando se la cruzaban por la ciudad.

    En el último mes del embarazo, Marta anda buscando la paz como esas madres que están a punto de serlo. Fue Benedetti quien dijo que después del invierno siempre viene la primavera.

    Dará a luz en mayo la chica de la cinta rosa. A ver quién le pone nombre a esta aventura.

    F. LÁZARO / L. F. LÓPEZ / Madrid

    Y la juez mandó callar

    Para atajar las interesadas filtraciones mediáticas al inicio de la operación, llamó a su despacho a dos de los máximos responsables del operativo
    «El dinero traicionó a Marta» (12 de diciembre, 2010). «Marta se metió a fisio» (24 de diciembre). «Queda media botella de ron» (9 de enero 2011).

    Estrictamente, tres exclusivas periodísticas de El País, que se corresponden con las tres imputaciones contra Marta Domínguez. La primera hablaba de un posible delito de blanqueo de capitales, que ha sido reducido a presunto delito fiscal y que parece encauzado hacia la intrascendencia. El segundo daba cuenta de la última imputación deportiva que pesa sobre la palentina, por su participación en el supuesto dopaje de un atleta amateur de 44 años, compañero de entrenamiento. Y el tercero, el caso del ron/oro con el que supuestamente traficaba, fue sobreseído. Esa es hoy la realidad.

    Sin embargo, justo en un mes desde el inicio de la operación Galgo (9 de diciembre de 2010), todo lo denunciable sobre Marta había llegado a la opinión pública como inequívoco y a través de un mismo medio. Eso indicaba que El País tenía hilo directo con alguien importante, pues, en ese momento, las fuentes de información estaban bastante restringidas. De hecho, hasta bien avanzado diciembre, la instructora de la causa, la Fiscalía, los investigadores y algún superior político, probablemente, eran los únicos que conocían los fundamentos de la operación. Y sobre la magistrada no había duda, pues siempre se caracterizó por negar información a los medios. Ni siquiera la fecha de comparecencia de los encausados.

    Según explicaron a EL MUNDO fuentes cercanas al caso, la magistrada llegó a llamar al orden a la Guardia Civil. Entendía que las filtraciones provenían desde la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, responsable de las operaciones. La juez pidió explicaciones a los responsables de esta unidad. Así, por el despacho de Mercedes Pérez Barrios pasaron, al menos en una ocasión, dos de los máximos responsables del operativo policial.

    La titular del juzgado de instrucción número 24 de Madrid les dejó claro que no iba a tolerar nuevas filtraciones. Entendía, y así se lo transmitió, que no podía existir una investigación secreta si se pasaban datos sobre las pesquisas. Además, se estaba juzgando públicamente a los implicados, vulnerando su presunción de inocencia. Amenazó con que, si aparecían nuevas revelaciones del sumario, abriría una pieza separada para esclarecer el origen de las filtraciones. La juez logró acallar, temporalmente, ese juicio paralelo.

    Decidió que el mensaje dado a los mandos de la Guardia Civil llegara también a sus superiores y envió una requisitoria a la Guardia Civil y al Ministerio del Interior. Porque lo que se estaba filtrando, desde luego, no eran buenas noticias para los imputados, entre ellos Marta Domínguez, que veía como salían a la luz sus supuestas vergüenzas, de manera del todo parcial u orientada.

    Cuando este diario accedió a partes relevantes del sumario, pudo comprobar la tibieza de las pruebas o los excesos cometidos desde el mismo inicio de la investigación, especialmente en la autorización de las escuchas telefónicas a partir de una base dudosa, incluidas informaciones de la wikipedia. Eso ha hecho que pese un recurso de nulidad sobre toda la causa que debe gestionar también la juez Mercedes Pérez Barrios. ¿Habrá más sorpresas?