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jueves, 20 de octubre de 2016

Que el 20N pongan otra urna

Rosa Díez
El Pleno del Congreso del pasado día 23 tenía trampa: su verdadero propósito no era convalidar un real decreto, sino anunciar que Zapatero y Rajoy se habían puesto de acuerdo en cambiar la Constitución para garantizar la estabilidad presupuestaria.
La forma me parece una falta de respeto hacia los diputados a los que se nos trata como si fuéramos espectadores de un acto de prestidigitación en el que sólo el mago y su ayudante saben de qué va el juego. Ahora pasemos al fondo.
En primer lugar, para garantizar la estabilidad presupuestaria no hace falta reformar la Constitución ni poner un corsé constitucional a nuestros políticos, dando la impresión -probablemente cierta- de que no son de fiar. Ya hay instrumentos constitucionales para fijar límites al endeudamiento tanto del Estado como de las CCAA; ya hay instrumentos constitucionales para sancionar a aquellas administraciones periféricas que incumplan el límite del déficit o que se endeuden por encima de lo establecido. No hace falta modificar la Carta Magna para gobernar de forma rigurosa, para no gastar por encima de lo que podemos permitirnos.
He escuchado argumentar -lo dijo el presidente y lo dice Rajoy- que esto devolverá la confianza a los mercados. Qué tontería. ¿Quién se va a fiar de los dirigentes de un país que reforman su Constitución en 48 horas, sin debate público, sin pronunciamiento del cuerpo electoral, sin haber llevado la propuesta en ninguno de los programas de gobierno? Si lo cambian en dos días en una dirección, ¿quién nos asegura que no lo harán en la siguiente ventolera en la dirección contraria?
Lo que daremos será una imagen penosa, de frivolidad y poca seriedad, que tendrá consecuencias aún más negativas en nuestra valoración como país; vamos, que pensarán, y con razón, que lo mismo les da so que arre. Y este argumento es de aplicación tanto al PSOE como al PP, porque Rajoy lo planteó en una conferencia, pero ni él ni nadie de su partido hizo nunca esta propuesta en el Congreso.
Insisto en que la reforma que se plantea es innecesaria para lograr el objetivo deseable de estabilidad presupuestaria en el conjunto de las administraciones públicas. Además, y aunque parezca menos importante, éstas no son maneras. Pero si se empeñan, y ya que el día 20 de noviembre estaremos llamados a elegir a nuestros representantes al Congreso y al Senado, póngase otra urna y demos a los ciudadanos la posibilidad de pronunciarse sobre esta reforma que nos dicen Rajoy y Zapatero que es tan necesaria. Dado que no entraría en vigor hasta 2018 (año en el que se prevé que la economía española llegaría a una situación normal que pueda justificar el déficit cero), no hay razón alguna para hacerlo de otra manera.
Si se sigue adelante con esta reforma constitucional, defenderemos que sea votada por el conjunto de los ciudadanos. Al menos así se podrá debatir públicamente sobre las verdaderas razones que tienen quienes la impulsan, se darán argumentos a favor y en contra, se plantearán propuestas alternativas; nos tomaremos en serio lo que supone reformar la Constitución.
Me dijo el presidente en el Pleno que hay que tomarse la reforma de la Constitución de forma natural; a nosotros nos lo va a decir, que llevamos cuatro años defendiendo reformas estructurales tan urgentes como necesarias para redefinir nuestro modelo de país y darle un horizonte de sostenibilidad y progreso. Desde Unión Progreso y Democracia nos lo tomamos de forma tan natural que nos parece que lo natural es hacerlo bien y abordar lo importante, que además es urgente. Por eso plantearemos una vez más en sede parlamentaria la reforma del modelo territorial del Estado, recuperando el Gobierno central algunas competencias imprescindibles para garantizar la competitividad y la cohesión de España y la igualdad de todos los españoles, tales como Educación y Sanidad; o la reforma de la Ley Electoral; o la reforma del Tribunal Constitucional, para conseguir que sea un órgano independiente y deje de estar al servicio de los partidos; o el sistema de elección del fiscal general, para que represente al Estado y no al Gobierno de turno; o la supresión de la primacía masculina en la sucesión de la Corona; o la supresión de las diputaciones provinciales.
La reforma constitucional es imparable. ¿Que es complicada? Claro, por eso hay que abrir el debate de forma natural, sin ningún complejo ni prejuicio. La Constitución no es inmutable, pero merece un respeto; la hicimos entre todos y entre todos la tenemos que cambiar. No debemos permitir que se haga ni por la puerta de atrás (como se ha reformado el modelo territorial a través de los estatutos de autonomía de segunda generación) para dar gusto a los nacionalistas y/o asimilados, ni en un despacho con sillones de cuero para protegernos de unos políticos cuyo juicio no nos merece confianza.
Tomémonos en serio la democracia y pongamos todas las cartas sobre la mesa. Empecemos por evitar que la reforma propuesta sea, además de innecesaria, chapucera: el 20-N, tercera urna. Y abramos sin demora y sin miedo el debate de fondo: el modelo de país para los próximos 30 años. A ver si nos ganamos el sueldo.

domingo, 20 de octubre de 2013

«Artur Mas está planteando un golpe de Estado» / «Que el tribunal del ‘Faisán’ determine que el fin justifica los medios es escandaloso»

  • LA ENTREVISTA DE ESTHER ESTEBAN
  • 20/10/2013 ESPAÑA/El Mundo

  • ROSA DÍEZ


    Cuando a la líder de UPyD se le pregunta dónde está el secreto de su éxito para ser la política mejor valorada de España –por encima del presidente del Gobierno y del líder de la oposición– no mueve un músculo, ni siquiera se esfuerza por demostrar satisfacción. Dice, eso sí, que la gran mayoría de los españoles son de UPyD aunque aún no lo saben, porque ellos representan a esa «tercera España muy mayoritaria» que defiende otra forma de ser, estar y hacer política. Tiene un discurso claro, rotundo y decidido de regeneración democrática, y huye de las etiquetas ideológicas que encorsetan a los dos grandes partidos.
    Pregunta.–¿Qué le ha parecido la sentencia del Faisán, conocida hace unos días?
    Respuesta.–Una ignominia y una vergüenza. Me parece peligrosísimo que haya un tribunal en España que determine en un tema que tiene que ver con el terrorismo que el fin justifica los medios. Eso es escandaloso en términos democráticos, y algo muy grave y peligroso.
    P.–¿Por qué?
    R.–Porque se prueba que han hablado con una organización terrorista y les han dado información para no ser detenidos. Se considera que la causa, el bien –el tribunal llega a decir que el bien es el llamado proceso de paz–, no hay que perturbarlo, y eso es suficiente. Eso es incompatible con el Estado de Derecho y muy peligroso, porque a partir de ahí, si los tribunales de justicia van a juzgar no los hechos sino las intenciones de los delincuentes, ¿dónde están las garantías del Estado de Derecho?
    P.–Lo que está claro es que los policías se van a comer el marrón. ¿Es creíble que una decisión así la tomaran ellos?
    R.–La pregunta es si unos policías pueden actuar sin que ningún político les dé instrucciones, y yo creo que en un tema de esta dimensión, no. Si hubo chivatazo para proteger una decisión política, ¿por qué dice la sentencia que era para proteger el llamado proceso de paz? Yo voy a exigir que el fiscal actúe en defensa de la ley, de la justicia, y de lo más sagrado.
    P.–También la doctrina Parot está en el aire, y pueden verse en la calle terroristas y peligrosos violadores…
    R.–Espero que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo dicte una sentencia para hacer justicia. Confío en que no tengamos que ver a asesinos múltiples, violadores, pederastas y terroristas en la calle.
    P.–¿Qué le ha parecido la amenaza de Duran Lleida, advirtiendo DE que habrá una declaración unilateral de independencia si el Gobierno no mueve ficha?
    R.–Duran le dijo al presidente que o hace lo que quieren que haga, o habrá una declaración unilateral de independencia, y ésa es una amenaza que contiene la ruptura de la norma democrática y la explicitación de lo que va a ocurrir.
    P.–¿Y cuál es el margen de actuación del Gobierno ante el desafío independentista de Mas?
    R.–El Gobierno tiene todo el margen que le da la ley. El problema es que reacciona ante lo que está ocurriendo en Cataluña como si fuera un tema menor. De hecho, a mí Montoro me dijo que ésta no es la prioridad del Gobierno. Creen que si ellos no le dan importancia, las cosas no tienen importancia, pero están obligados a actuar cuando se están produciendo hechos que vulneran la ley. Y no lo hacen. Este Gobierno no está a la altura del reto del secesionismo catalán, que está rompiendo la convivencia entre españoles. Y tratan de robarnos el derecho a decidir sobre el futuro de nuestro país a todos los españoles.
    P.–¿Comparte la afirmación de Aznar de que el silencio puede dañar la verdad tanto como la mentira y que se ha ido muy lejos al aceptar el chantaje del nacionalismo?
    R.–La historia nos demuestra que cuando uno reacciona ante las cosas graves con cobardía es muy peligroso. Lo peor es la mediocridad y la cobardía juntas.
    P.–¿Está diciendo que el presidente es mediocre y cobarde?
    R.–No. Yo no hablo de personas, sino de políticas. Y el Gobierno, con el nacionalismo, tiene una reacción pueril, irresponsable y mediocre. Relativizar la importancia de las cosas es siempre un signo de mediocridad. Y eso termina siendo cobarde.
    P.–En resumen, que el Gobierno debe amparar a los catalanes no separatistas.
    R.–El Gobierno debe amparar a todos los españoles. La pretensión del nacionalismo catalán es convertirnos en extranjeros en nuestra propia tierra. Por eso necesitamos protección, y el Gobierno no puede mirar para otra parte.
    P.–Para usted, no hay duda de que el derecho a decidir es igual a secesión o independencia.
    R.–Derecho a decidir en España hay desde que tenemos democracia, y lo ejercemos siempre que vamos a las urnas. Lo que el nacionalismo catalán llama derecho a decidir significa que quieren quitarnos el derecho a decidir que la Constitución proclama para todos. Lo que quieren es que los españoles deleguemos nuestro derecho a decidir en unos pocos para que decidan por todos, y eso no es derecho a decidir, eso es un golpe de Estado democrático. Ésa es la ruptura de la Constitución y de los derechos que tenemos los españoles.
    P.–Vamos, que lo que está planteando Artur Mas es un golpe de Estado democrático. ¡Qué expresión tan dura!
    R.–Por supuesto que Mas está planteando dar un golpe de Estado democrático. Un golpe de Estado es vulnerar las reglas democráticas. Unas veces es sangriento y otras no, pero si se vulnera y se quiebra la regla democrática, eso requiere que actuemos. Los ciudadanos debemos tomar conciencia de cómo hemos actuado ante casos similares.
    P.–¿Se refiere al plan Ibarretxe?
    R.–Sí. El llamado plan Ibarretxe en su preámbulo apelaba al derecho a decidir y el lehendakari dijo entonces que se votara en el Congreso lo que se quisiera, pero que en seis meses habría un referéndum, y no lo hubo, porque el Estado de Derecho y los portavoces de los grandes partidos dijeron que no lo iban a consentir, y le pararon los pies. Si alguien le hubiera contestado al plan Ibarretxe como Montoro lo ha hecho con el tema catalán, habría habido referéndum en Euskadi.
    P.–¿Pero cómo se le paran los pies, si hasta el PSC defiende el derecho a decidir?
    R.–El Gobierno tiene que dejar claro que no se va a consentir que se ponga una urna ni consultiva ni no consultiva, y no se va a consentir que se vulnere el orden constitucional.
    P.–¿Qué le pareció el cara a cara Bárcenas-Cospedal? ¿A quién cree?
    R.–Aquí no se trata de creer a uno u otro. El juez deberá establecer la verdad judicial. Sobre la verdad política, me ha preocupado que Cospedal afirmara no sólo que no es cierto, sino que «no se podrá probar». Y eso es muy revelador. La pregunta es: ¿no se podrá probar porque no es cierto o porque se han destruido las pruebas?
    P.–¿De verdad tiene la convicción de que el presidente ha mentido al Parlamento en el caso Bárcenas? Porque eso es muy grave.
    R.–Rajoy no ha dicho la verdad al Parlamento, y eso es muy grave, aunque en este país mentir en el Parlamento no tenga, de momento, coste político, como ocurre en los países de nuestro entorno, que son mucho más exigentes que nosotros.
    P.–La corrupción afecta a todos: al PSOE, al PP, a los sindicatos…
    R.–La corrupción es la peor lacra de la democracia, y requiere una actuación radical. En las listas no pueden ir personas imputadas, en las instituciones cuando hay alguien procesado tiene que abandonar inmediatamente la institución. Además, hay que endurecer el Código Penal y otras muchas cosas, como que haya mayor trasparencia. Si hubiera habido transparencia, no se habrían producido los ERE.
    P.–Hasta la juez Alaya ha tenido que ser escoltada tras el acoso de los sindicalistas.
    R.–Hemos visto muchos jueces con escolta, porque los terroristas les amenazaban de muerte. ¿Y ahora amenazan los sindicatos a los jueces? Eso es inconcebible y realmente grave. Los sindicatos, en vez de condicionar a la juez, lo que deberían hacer es expulsar a los afiliados que han realizado o permitido esas prácticas. Lo que está ocurriendo en Andalucía en relación con los ERE y esa trama fraudulenta requiere clarificación y asunción de responsabilidades de todo tipo, penales, patrimoniales y políticas.
    P.–¿Comparte la propuesta de Feijóo de que no se permitan las donaciones a los partidos?
    R.–Nosotros hemos planteado la revisión de la ley de financiación de partidos políticos. Nos gustaría que los partidos en España nos financiáramos fundamentalmente de nuestras cuotas y hay que caminar hacia eso. Pero de entrada, lo más importante es que la ley se cumpla, y todo sea absolutamente transparente, que no lo es. Por ejemplo, que órganos como el Tribunal de Cuentas, que tiene la competencia de vigilar las cuentas, no las tenga para sancionar es paradójico.
    P.–¿Sería partidaria de que se quiten las donaciones, sí o no?
    R.–Yo soy partidaria de revisar el marco legal, para que nos afecte a todos, y que haya transparencia y garantía.
    P.–¿Le inquieta el nacimiento de Movimiento Ciudadano, de Albert Rivera? Porque defienden lo mismo que ustedes: regeneración, defensa de la unidad de España…
    R.–Ciudadanos ya se ha presentado en 2008 a las elecciones generales y europeas (con un partido de la extrema derecha xenófoba europea). Ahora parece que estudian cambiar de nombre para volver a presentarse. Nada que decir, allá cada cual con su estrategia.
    P.–Para muchos, si ustedes unieran sus fuerzas, perderían apoyo los grandes. ¿Hay posibilidad de una coalición UPyD-Movimiento Ciudadano?
    R.–No opino sobre hipótesis. Quiero recordar que UPyD nació para ser alternativa a los dos partidos que han gobernado históricamente en España, y con ellos competimos desde siempre.
    P.–¿UPyD es de izquierdas o de derechas? Porque resultan incómodos a todos…
    R.–Incomodamos porque decimos la verdad, somos insobornables, no nos callamos nunca, decimos lo que pensamos y no nos importa lo que piensan los demás. Eso molesta mucho porque el establishment estaba muy acostumbrado a que haya cosas de las que no se habla. Nosotros rompemos los tabúes y hablamos de todo, y eso hace peligrar el establishment, que es muy poderoso y reacciona.
    P.–Vamos, que usted cree que puede tener la llave del Gobierno de España y ser una fuerza bisagra.
    R.–Antes de ser alternativa en el sentido de tener la mayoría probablemente en España hay que pasar por tener la fuerza para condicionar la política y ser la llave. A mí me parece más importante qué política se hace que quién gobierna, lo importante es el qué, no el quién.
    P.–¿Y a qué votantes representa?
    R.–Nosotros representamos bien a esa tercera España –que es abrumadora mayoría– que huye de los fundamentalismos, que defiende la unidad y quiere otra forma de hacer política.
    P.–¿No es un riesgo que UPyD sea sólo usted, un partido personalista?
    R.–Ninguno. No hay ningún riesgo, no somos personalistas. Tenemos 6.500 afiliados, la lista de la dirección del partido la votan todos los afiliados y cualquiera se puede presentar en esa lista, porque la votamos completa. Nosotros apostamos por la reforma de la ley electoral, por las listas abiertas, desbloqueadas y porque las primarias sean obligatorias por ley.
    P.–¿Eso incluye hacer ERE para los diputados y disminuir su número en todos los parlamentos? 
    R.–El porcentaje de diputados nacionales está por debajo de la media de los países de nuestro entorno, aunque hay otros parlamentos autonómicos que están por encima. La cuestión no es hacer un ERE de diputados, sino adaptar la estructura de las instituciones al tamaño del país y al servicio que tenemos que prestar, no al contrario. Aquí hay mucho chiringuito de poder partidario. Y eso no hay país que lo soporte.
    P.–Por último, dígame. ¿Usted también quiere que el Rey abdique? 
    R.–Yo no voy a pedir al Rey que abdique. Lo que digo es que la Constitución previó que había que regular el Título II, no se ha hecho y creo que ha llegado la hora. Hay que regular todo: la sustitución temporal del Rey en la Jefatura del Estado, la transparencia de la Casa Real, la figura del Príncipe, etcétera. No deberíamos tener miedo a poner negro sobre blanco todo. Y eso no requiere reforma de la Constitución sino reglamentar solo el Título II.

    lunes, 29 de octubre de 2012

    Por un gran pacto contra el independentismo

    ROSA DÍEZ 29/10/2012 ESPAÑA /El Mundo

    La portavoz de UPyD exige a PP y PSOE que emprendan juntos de nuevo un viaje al Parlamento Europeo y a la Comisión para denunciar el delirio secesionista catalán y dejar claro que no consentirán que se vulnere la ley
    Hubo un tiempo en que en España se sabía que fuera de la ley no hay democracia; además, funcionaban los pactos de Estado y las cosas serias -la política antiterrorista, el modelo territorial del Estado, la política europea o la política exterior- no estaban sometidas al albur del resultado electoral.

    Aprendimos en la Transición que el triunfo de la tercera España dependía de que las dos primeras se entendieran. Nuestros padres, que sufrieron las consecuencias de la guerra fratricida, apostaron por que no se repitiera la historia en sus hijos o en sus nietos. Y eso nos enseñó a buscar el acuerdo sin señalar vencedores o vencidos. Y supimos entender que todos los proyectos políticos son respetables y discutibles, con dos únicas condiciones: que son ilegítimos todos aquellos proyectos que, para triunfar, requieran eliminar al adversario o situarse fuera de la ley.
    Conozco las consecuencias de dar la batalla contra el totalitarismo nacionalista. Como se ha explicado en muchas ocasiones, no es el método empleado por los terroristas lo que resulta ilegítimo; lo ilegítimo es el propio objetivo, en la medida en que sólo puede triunfar aplicando métodos fascistas.
    La segunda causa de ilegitimidad de un proyecto político es la falta de respeto a la ley. Si, para que triunfe una idea en una comunidad política, ha de prescindirse del respeto a las reglas del juego, es la idea misma la que no merece ser respetada ni contrapuesta como una más en el juego democrático.
    Esto segundo es lo que está ocurriendo en Cataluña con el mal llamado debate abierto por los nacionalistas alrededor de la independencia. A estas alturas nadie se engaña sobre los verdaderos objetivos del viaje de Mas a La Moncloa; nadie puede pensar que Mas acariciara la idea de que Rajoy fuera a ceder a la primera al chantaje. No estamos en esa época de vacas gordas en la que Mas fue a Moncloa para escuchar atónito cómo el presidente Zapatero le animaba a seguir adelante con un Estatuto que era, en sí mismo, la ruptura del pacto constitucional. Tampoco está Rajoy en situación de hacerlo, con todos los ojos europeos fijos en nosotros, en nuestro desastre de modelo territorial, en la ruptura de nuestro mercado interior, en los diversos modelos fiscales que pueblan nuestro país, en las dificultades para cumplir el déficit… Ni queriendo -que no sé si quería- podía Rajoy darle el plácet a Mas.
    Mas sabía -y quería- la respuesta de Rajoy: venga, vamos a hablarlo… No esperaba, ni obtuvo, una respuesta tajante, ésa que ha tardado más de un mes en darle a través de los medios de comunicación. Deseaba distraer al presidente, provocar cábalas: «Se va a estrellar»; «Va a ser el siguiente Ibarretxe»; «Está superado por los acontecimientos»… Y mientras la ingeniería de comunicación monclovita se apañaba en dar ese mensaje tranquilizador: «No llegará la sangre al río», «Cataluña no es un problema…», la bola seguía creciendo y nos encontramos con la convocatoria de unas elecciones que son cualquier cosa menos unas elecciones autonómicas.
    En Cataluña han convocado un plebiscito, y sería un enorme error abordar ese reto como si se tratara de una campaña electoral de las previstas en nuestro ordenamiento jurídico. Ni la economía, ni los recortes, ni el funcionamiento de la sanidad, la educación o las infraestructuras… van a motivar que uno solo de los ciudadanos llamados a la urnas se mueva de su casa. La pregunta que nadie querrá hacer explícitamente durante la campaña es la única que todos interpretarán cuando el recuento de las papeletas esté finalizado: ¿Está usted a favor o en contra de la independencia?
    Quienes creemos en el imperio de la ley y sabemos que todo lo que afecta a una parte de España nos afecta en primera persona y tenemos, por tanto, la obligación de pronunciarnos, hemos de dar la batalla contra el silencio cómplice o cobarde; contra el determinismo, contra la mentira y contra el miedo. No deberemos consentir que los nacionalistas -como en una versión catalana de Psicosis- saquen la muerta a pasear cuando les venga en gana. Lo que hemos de hacer es abrir el desván y que se vea el espectro. Enseñárselo a todos los catalanes y a todos los españoles. Y llevarlo a Bruselas y airearlo bien para que todos nuestros socios lo vean, lo palpen y lo huelan de cerca. Y para que se pronuncien sobre la conveniencia o no de meter ese espectro en su desván.
    Formamos parte de la UE. No debiéramos consentir que en el Parlamento y en otras instancias europeas la iniciativa la tomen quienes quieren romper el vínculo de ciudadanía, quienes quieren excluir a una parte de los españoles de esta comunidad democrática llamada España. No es la primera vez que los que quieren romper la convivencia entre españoles llevan a las instancias europeas lo que llaman la «internacionalización del conflicto». Y no sería tampoco la primera vez que la respuesta de quienes han de defender la legitimidad y la verdad en nombre de todos los españoles se haga de esperar. Ha llegado la hora de reaccionar ante la campaña de desprestigio de España llevada a cabo por el Gobierno de Cataluña y por diversos diputados del Parlamento Europeo, que, por cierto, han sido elegidos en circunscripción única nacional, por todos los españoles.
    Esta batalla por la legitimidad democrática supera la acción de cualquier partido, incluso la del propio Gobierno de la Nación. Más allá de las legítimas aspiraciones partidarias, de la lucha electoral en que cada cual intentará obtener los mejores resultados, creo que, por patriotismo constitucional -y por pura supervivencia-, debemos concertar una respuesta europea entre todos los partidos políticos que no estamos dispuestos a que, en nombre de sentimientos tribales superados por el derecho de ciudadanía, nos quieran obligar a renunciar a una parte de lo que somos.
    El 31 de enero de 2001, sendas delegaciones del PSOE y el PP, encabezadas por Luis de Grandes, Jesús Caldera y Alfredo Pérez Rubalcaba (sí, como lo oyen), viajaron a Bruselas a defender ante el Parlamento Europeo y ante la Comisión el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Ambos partidos, juntos, hablaron no sólo con Prodi y Fontaine, sino que explicaron el acuerdo a los grupos parlamentarios europeos. El acuerdo, consecuencia de un gran pacto para acabar con ETA y excluir de la vida política a todos sus cómplices, había sido duramente criticado por los partidos nacionalistas, que siempre encuentran acogida en las almas cándidas del Parlamento Europeo. Por eso, los dos partidos que pugnan en España por la alternancia quisieron que los socios europeos vieran que en esta materia no había disputa, sino grandeza y sentido de Estado.
    Ha llegado la hora de que PP y PSOE hagan un nuevo viaje al Parlamento Europeo y a la Comisión. Que vayan y expliquen, por si hubiera alguna duda, que España es un miembro de la Unión comprometido con la defensa de los valores proclamados en nuestra Constitución y también en la europea. Que preservaremos el derecho al libre albedrío de nuestros ciudadanos y que no consentiremos que dentro de nuestras fronteras se vulnere la ley.
    Cuanto antes lo hagamos, antes se frenará este delirio que nos distrae de lo importante para exacerbar los más bajos sentimientos humanos. Los millones de españoles parados, desahuciados, sin esperanza… están impotentes. Hagan política con mayúsculas, pónganse por delante y actúen. Demuestren que aún pueden ser útiles para los ciudadanos.
    Y, si quieren, aquí nos tienen, para lo que haga falta.
    Rosa Díez es diputada nacional y portavoz de Unión, Progreso y Democracia.

    martes, 10 de julio de 2012

    Rosa Díez: "Si queréis, podemos resistir y podemos ganar"









    Hace 15 años ETA secuestró y - unos días después - asesinó a Miguel Ángel Blanco, concejal del Partido Popular en Ermua. Aquel crimen bárbaro movilizó como nunca a la sociedad española, que compartió el sufrimiento y la angustia de su familia, amigos y compañeros y los transformó en acción política: los ciudadanos se echaron a la calle con la firme voluntad de resistir y de vencer. Aquella movilización social permitió, primero, un sentimiento de comunidad sin precedentes en un país tan dividido como España; y, segundo, empujó a los partidos mayoritarios - siempre remisos a ejercer el liderazgo - a firmar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y elaborar la Ley de Partidos, los instrumentos políticos y legales más fructíferos en la lucha contra ETA.

    Quince años después, aquel sentimiento de comunidad y aquella voluntad política se han desvanecido. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero traicionó a los españoles con una negociación vergonzosa con los terroristas. El Partido Popular mantuvo una actitud crítica que hacía suponer que cambiarían de dirección al llegar al poder, pero no ha sido así. El PP se ha sumado al “nuevo tiempo”: se ha negado a instar la ilegalización de Bildu y Amaiur, como pedía Unión Progreso y Democracia; ha puesto en marcha un plan de reinserción que altera la política penitenciaria llevada a cabo hasta ahora (hoy mismo informa el diario El Mundo de la redención de condenas propuesta por Interior a algunos asesinos acogidos a la llamada “vía Nanclares”); y ha mantenido la politización del Tribunal Constitucional, que explica por qué ETA está hoy en las instituciones. En el País Vasco, la esperanza que se abrió con el gobierno de PSE y PP se ha cerrado con un rotundo fracaso: nada esencial ha cambiado, ni siquiera la política lingüística discriminatoria impuesta por el nacionalismo durante décadas. Socialistas y populares no se han atrevido a tocar el régimen intervencionista instaurado por el PNV, un régimen excluyente que prima lo identitario sobre cualquier otra consideración y que reconviene al terrorismo con la boca pequeña mientras recoge las nueces a dos manos. Parafraseando a Churchill, PP y PSE eligieron el deshonor para mantener el poder y ahora, según las encuestas, tendrán el deshonor y perderán el poder. Entre tanto, ETA, que estaba moribunda gracias a la ley, la acción policial y a muchos jueces, renueva su chantaje y su amenaza. Toda la verborrea de sus panfletos se resume en un mensaje simple: “si no hacéis lo que queremos, volveremos a matar”.

    De este panorama se podría desprender que todo está perdido, pero no es así. La gran mentira que nos han querido vender desde el poder es que la batalla había terminado y que habíamos ganado. Ni la hemos ganado, ni la batalla ha terminado. Y, por tanto, nada está perdido. Ahora, como hace quince años, es el momento de la resistencia democrática. El gobierno y los partidos mayoritarios cuentan con que nadie hará nada, con que el espíritu de Ermua caducó y con que, en realidad, a poca gente le importa ya el resultado de la batalla contra el terrorismo. El pasado 30 de junio se celebró en Vitoria una asamblea de afiliados de UPyD con motivo de la elección de los cabezas de lista y de Gorka Maneiro como candidato a lehendakari de cara a las próximas elecciones autonómicas. Como afiliada vasca del partido acudió Rosa Díez, portavoz en el Congreso de los Diputados. Pidió la palabra e improvisó una intervención en la que explicó el valor de la resistencia democrática, dejando claro que hay personas que no van a darse por vencidos. El suyo fue un llamamiento a la acción y contra la indiferencia. Ni en el País Vasco ni en España han fracasado el constitucionalismo, la democracia ni la lucha por la libertad, sino las personas y partidos que deberían haberlos liderado. Ahora, como en 1997, la sociedad tiene la posibilidad de obligarlos a hacer lo correcto.

    Sábado 14 de Julio a las 12h. En la Plaza del Arca de Vitoria, acto público con Gorka Maneiro y Rosa Díez.

    domingo, 8 de julio de 2012

    ROSA DÍEZ «Las Cajas se repartían el botín como se reparte ahora el Constitucional y el CGPJ»

  • 08/07/2012 ESPAÑA/El Mundo

  • LA ENTREVISTA DE ESTHER ESTEBAN
    Necesitamos un modelo de Administración basado en la libertad, la igualdad y la solidaridad, sin exclusiones, y que sea sostenible, es decir, que no resulte confiscatorio para nuestros bolsillos. Pregunta.- ¿Usted quiere ver en la cárcel a Rato y a todo el establishment de Bankia?

    Respuesta.- Yo no quiero ver en la cárcel a Rato ni a nadie, quiero que se haga justicia y que no haya impunidad.
    P.- Pues da la sensación de que la querella que UPyD ha presentado quiere poner en la picota a todo el sistema financiero…

    R.- Nosotros hemos sido el vehículo para que los tribunales actúen ante un engaño masivo que ha tenido consecuencias muy negativas para centenares de miles de ciudadanos y nuestra economía.

    P.- Pero Bankia no es la única donde ha habido una gestión desastrosa. ¿Van a actuar contra todas?

    R.- Bankia no es un caso aislado en el sistema financiero español. El problema es la politización de las cajas de ahorros y los órganos institucionales. Todos los organismos reguladores han fallado porque están preñados de una politización que pone en riesgo su independencia. Las cajas de ahorros se repartían el botín como se reparten ahora el Constitucional o el CGPJ, con ese sentido patrimonialista que tienen de las instituciones.

    P.- ¿El caso Bankia es el detonante para que se investigue a todas?
    R.- Hay que investigar a todas porque es todo un entramado y está todo el establishment pillado porque se han dedicado a taparse los unos a los otros y las consecuencias las ha pagado nuestro país. Hay algunas cajas de ahorros con procesos abiertos antes, como la de Castilla-La Mancha, y otras que nosotros pediremos que se sumen a éste. Todo ese entramado hay que revisarlo.

    P.- ¿Y que se haya abierto la vía judicial descafeína que se abra una investigación parlamentaria?

    R.- En absoluto. Al margen de la vía judicial, hay que facilitar la vía parlamentaria, y nosotros estamos dispuestos a seguir con ello, tanto en el Congreso como en la Asamblea de Madrid, y si no se abren el PP lo pagará en las urnas, porque los ciudadanos están escandalizados.

    P.- Los delitos son gravísimos: falsificación de cuentas, administración desleal, alterar el precio de las cosas… ¿Usted cree que la sentencia debe ser ejemplar y ejemplarizante?

    R.- Creo que será ejemplar y ejemplarizante sea cual sea el resultado. Que la Audiencia Nacional han intervenido ya es muy tranquilizador y bueno para los ciudadanos.

    P.- ¿Está convencida de que Rato y sus colaboradores montaron un gran engaño para ganarse la confianza de los inversores y salir a Bolsa?

    R.- No es sólo un convencimiento personal, es que nosotros lo hemos argumentado jurídicamente. El juez ha asumido la querella íntegramente porque está bien armada jurídicamente.

    P.- Ha llamado la atención que no aparezcan como imputados Virgilio Zapatero y otros dos consejeros más. Se ha dicho que es por su amistad personal con su ex compañero de partido.

    R.- Yo no tengo amistad personal con nadie a la hora de presentar una querella. En la lista de responsables hemos utilizado el folleto de la propia Bankia, con el que salió a Bolsa, y en él no aparecían ni Virgilio Zapatero ni las otras dos personas. Eso se podrá arreglar, porque que no estén en este momento imputados no significa que no vayan a estar en el futuro.

    P.- Tampoco aparecen imputados los reguladores que permitieron esto, el gobernador del Banco de España, el presidente de la CNMV, Deloitte…

    R.- Bueno, puede haber imputados que entren como imputados y salgan libres de responsabilidad, y otros que entren como testigos y salgan imputados. Eso es lo que tiene que dilucidar el juez. Evidentemente, han fallado los organismos reguladores que tenían que ejercer el control. Aquí ha fallado todo, como ocurrió cuando estalló Lehman Brothers.

    P.- ¿Equipara este caso al de Lehman Brothers?
    R.- No sé si Bankia es un caso de Lehman Brothers a la española. Por supuesto las dimensiones son distintas, pero había fallos de control y engaño masivo, y por lo tanto tiene similitudes.
     P.- Pues están todos: sindicatos, partidos mayoritarios y hasta el presidente de la Cruz Roja. ¿No le llama la atención?

    R.- Están todos porque es el sistema que han montado de control de las instituciones y lo infectan todo. Se trataba de que estuvieran todos para que todos estuvieran callados. Con eso es con lo que hay que terminar para regenerar la democracia. Es la hora de defender la democracia y de que cada cual asuma su responsabilidad. Los ciudadanos no entienden ya otra cosa.

    P.- Ya han salido voces diciendo que esta querella tiene intereses ocultos y que UPyD busca populismo y titulares. ¿Qué intereses ocultos tiene usted?

    R.- Hay intereses absolutamente claros: que se haga justicia y que no haya impunidad, y la defensa del interés general, que es para lo que estamos en política. A UPyD no le van a poner la mordaza.

    P.- ¿Cree que el presidente del Gobierno y el PP se pueden ver afectados por este escándalo? Porque Rato es un icono de ese partido.

    R.- Esto no va contra Rato sino contra todos. Yo no persigo que se vea afectado el presidente del Gobierno, sino que no se vea afectada la democracia española.

    P.- Admita que este asunto le da un subidón a UPyD, que aspira a quitarle la llave a los nacionalistas y ser la tercera fuerza.

    R.- UPyD va a ser la tercera fuerza, eso va a ocurrir muy pronto, como consecuencia del hundimiento del bipartidismo. Lo que ha ocurrido en otros países europeos que es un retroceso de los dos partidos tradicionalmente mayoritarios ahora se está produciendo en España.

    P.- Quien baja en las encuestas es Rajoy. Hay quien le augura una legislatura breve si sigue la dureza de los recortes.

    R.- No es fácil que un dirigente que tiene mayoría absoluta renuncie a ella y convoque elecciones, y creo que no lo tiene que hacer. Lo que tiene que hacer es gobernar.

    P.- ¿No lo está haciendo?
    R.- Rajoy está gobernando mal. Está desconcertado. A este Gobierno le falta planificación, mirada de conjunto, ambición de país y algo muy importante, que es la humildad de saber que para situaciones dramáticas como la que sufre España hace falta intentar el acuerdo de todos y ni siquiera lo ha intentado.

    P.- Tampoco Rubalcaba y el PSOE levantan cabeza. Tal vez porque la mochila de la herencia es demasiado pesada, ¿no?

    R.- Estamos en una situación verdaderamente dramática, con un Gobierno desacertado y el partido mayoritario de la oposición noqueado. Todos los dirigentes actuales del PSOE no es que sean herederos de Zapatero, es que son los propietarios porque estaban en ese Gobierno, lo permitieron y lo siguen tutelando. Por eso ni levantan ni levantarán cabeza. Son los mismos que han dejado a España como está.

    P.- ¿Usted pide un cambio en la Ley de Partidos para que no se repitan legalizaciones como la de Bildu o Sortu?

    R.- La Ley de Partidos hay que reformarla para blindar la democracia, y evitar que un tribunal politizado pueda devaluar el objetivo de la ley. Por eso planteamos una reforma muy limitada a tres artículos, queremos introducir la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo que dijo en relación con Batasuna que la mera declaración de los estatutos no es causa suficiente para legalizar un partido. Si eso hubiera estado no hubiera sido posible la legalización de Sortu.

    P.- ¿Y con la Ley de Partidos en la mano ahora habría motivos para pedir la ilegalización de Bildu por el vídeo proetarra, etcétera?

    R.- Por supuesto que hay motivos para instar la ilegalización. El Gobierno debería dar instrucciones a la Fiscalía del Estado para que inicie un procedimiento. Es chocante que no lo haga.

    P.- Vamos, que sospecha que el PP está siguiendo la hoja de ruta de Zapatero en materia antiterrorista con la ley de reinserción.

    R.- No me gusta simplificarlo tanto, pero Rajoy se ha acomodado a la política antiterrorista de Zapatero, unos lo lideran y otros se ahorman a ello.

    P.- Después del rescate a la banca, ahora…
    R.- Oiga, oiga, rescate no se puede decir, es palabra prohibida.
    P.- Ya, pero ahora según Rajoy hay que pisar el acelerador de las reformas y se teme la subida del IVA la rebaja del sueldo a los funcionarios, tocar las pensiones, etcétera.

    R.- Rajoy no sabe qué hacer y está esperando a que le digan qué hay que hacer, por eso hace estas cosas tan contradictorias que desconciertan tanto a los ciudadanos. Lo del IVA está claro, y lo demás es muy probable. Antes Rajoy decía que era un hombre previsible. Y ahora lo es. Basta que diga que no va a hacer una cosa para que la haga.

    P.- Admita que hay reformas estructurales del Estado, que usted ha calificado de elefantiásico.

    R.- Nosotros creemos que hay que fusionar municipios, eliminar diputaciones, y hay que refundar el Estado, hacer una revisión del modelo territorial del Estado que conlleva una reforma de la Constitución para revisar la distribución competencial.

    P.- ¿Sobran políticos, diputados, senadores, asesores…? Porque ése es un clamor entre los ciudadanos.
    R.- Creo que sobran malos políticos.
    P.- Por último, dígame, ¿qué le parece que no haya debate del estado de la Nación?

    R.- Rajoy, puesto a recortar, lo que quiere es recortar la capacidad del Parlamento de controlar al Gobierno, y eso es muy malo para la democracia

    viernes, 27 de abril de 2012

    Sin perdón

  • ROSA DÍEZ
  • 27/04/2012 ESPAÑA/El Mundo

  • .En algo se equivoca el Gobierno en el Plan de Reinserción de asesinos cuando lo aplauden quienes sabotean sistematicamente todas sus iniciativas «No, no he perdonado a ninguno de los culpables, ni estoy dispuesto ahora ni nunca a perdonar a ninguno, a menos que haya demostrado (en los hechos: no de palabra, y no demasiado tarde) haber cobrado conciencia de las culpas y los errores del fascismo [...] y que esté decidido a condenarlo, a erradicarlo de su conciencia y de la conciencia de los demás. En tal caso sí, un no cristiano como yo está dispuesto a seguir el precepto judío y cristiano de perdonar a mi enemigo; pero un enemigo que se rectifica ha dejado de ser un enemigo». Primo Levi. Leo entre la perplejidad y el bochorno las aclaraciones del ministro del Interior en relación con el plan integral para la reinserción de terroristas que han anunciado que va a poner en marcha. Si por la mañana me sentí engañada al conocer la noticia, cuando he leído las explicaciones del ministro me he sentido completamente traicionada como ciudadana. O sea, que el Partido Popular, que llegó al Gobierno de la Nación prometiendo a los ciudadanos que iba a ser implacable con los terroristas y asegurando que exigiría el cumplimiento íntegro de las penas para los presos encarcelados por delitos de terrorismo, ahora nos dice que no sólo no exigirán los mínimos establecidos en la ley para optar a los beneficios penitenciarios -petición de perdón, desvinculación de la organización terrorista y colaboración con la Justicia-, sino que relajarán esas exigencias cuando los asesinos sean terroristas. Dice el Gobierno de Mariano Rajoy que los terroristas ya no tendrán que pedir perdón a sus víctimas para ser considerados reinsertables en una sociedad democrática a la que quisieron destruir; dice el Gobierno de Mariano Rajoy que los terroristas que quieran reinsertarse -o sea, que quieran acceder a beneficios penitenciarios- ya no tendrán que colaborar con la Justicia para resolver los más de 300 crímenes de ETA que aún no han sido esclarecidos ni juzgados. O sea, que el Partido Popular ha llegado al Gobierno para hacer aquello que ni siquiera el PSOE se atrevió a hacer con luz y taquígrafos. El PP ha llegado para hacer el trabajo sucio a quienes siempre quisieron tratar a los terroristas como si fueran unos chicos descarriados a los que hay que premiar por haber decidido que, de ahora en adelante y en tanto les demos la paga y les guardemos respeto, nos perdonarán la vida. Y dice el ministro del Interior que todo este plan es producto de aquella enmienda que presentaron conjuntamente PNV, CiU, PSOE y PP para rechazar la propuesta de UPyD de ilegalizar a Bildu y Amaiur. O sea, que la cosa era para eso; que no se trataba, como explicaron en la tribuna del Congreso de los Diputados, de reforzar el compromiso contra ETA, sino de ceder ante ETA en una de sus eternas reivindicaciones: que se trate a los terroristas como a presos políticos y se les aplique la Ley de forma más relajada que a otros asesinos. Qué cobardía la de este Gobierno, incapaz de explicar en sede parlamentaria su nueva estrategia en relación con la banda terrorista… Ahora nos dirán que no se han explicado bien. Pero su problema, señor Rajoy, es que lo hemos entendido perfectamente. Como dijo el ministro del Interior cuando le preguntaron por qué ahora hacían en esta materia cosa distinta que la que prometieron respondió, tan lacónico como sincero: «Ahora somos Gobierno». Ya lo dijo hace años Pilar Ruiz, la matrona de los Pagaza: «¡Qué solos se quedan los muertos!». Y los vivos también, diría yo. Al menos aquéllos que creyeron -entre los que me encuentro- que al menos en esta materia ustedes iban a comportarse. Qué vergüenza la de este Gobierno, que quiso enmascarar en un presunto pacto para fortalecer la unidad de los demócratas frente a ETA lo que no era otra cosa que una coartada para darle otro triunfo político… ¡Qué vergüenza, que cobardía y qué falta de honor! Qué quieren que les diga, su comportamiento es un fraude democrático para el conjunto de la sociedad, más allá de que hayan votado o no al partido que gobierna España. Sepan ustedes que, cuando renuncian a exigir que los terroristas pidan perdón, cuando renuncian a exigir a los terroristas que colaboren con la Justicia para esclarecer los crímenes impunes, cometen un acto de traición. ¿Se acuerdan de cuando le llamaban traidor a Zapatero? Pues aplíquense el cuento. Son ustedes, Gobierno de don Mariano Rajoy, señores del Partido Popular, los que no merecen perdón. Rosa Díez es diputada nacional y portavoz de Unión, Progreso y Democracia.

    lunes, 9 de abril de 2012

    El día de la patria vasca


  • ROSA DÍEZ
  • 09/04/2012 ESPAÑA/El Mundo

  • Los socialistas sois culpables de haber arruinado el país y de sumirnos en la indigenciaUn año más los nacionalistas vascos han celebrado el día de su patria vasca. No lo han hecho juntos porque las ramificaciones de Batasuna se han ido a Pamplona para que nadie olvide que Navarra forma parte del lote. Pero desde Navarra y desde Euskadi han celebrado el día de la misma manera: reivindicando una sociedad uniforme, normalizada, en la que sólo tengan cabida quienes tienen la misma visión que ellos: sólo es vasco quien no es español; sólo es vasco quien quiere la independencia; sólo es vasco quien hace borrón y cuenta nueva de los crímenes de ETA. Por eso han celebrado el día de su patria.

    Todo el entramado de los testaferros de ETA nos ha recordado que están más fuertes que nunca. Nos han recordado que el crimen sirvió para esto, para que se mezclen entre las gentes de bien y parezcan de los nuestros, de los que nunca amenazaron ni extorsionaron, de los que siempre defendieron la ley, de los que defendieron la sociedad plural, de los que defendieron que se les aplicase -también a ellos- unos derechos constitucionales que muchos de nosotros aún no habíamos disfrutado: el derecho a la vida, el derecho a la libertad de expresión, el derecho a la libertad de movimiento… Ya están aquí, entre nosotros, reconocidos por el poder político, ostentándolo, ejerciendo el liderazgo de esa sociedad que han venido construyendo a golpe de socializar el terror y de asesinar a quienes no aceptaban ser normalizados… Sé que soy una ceniza por empeñarme en hablar de esas cosas que han sido proscritas por lo políticamente correcto; ya sé que es mejor hacer como que estamos muy contentos porque ya no nos matan; ya sé que no hay que llamar la atención sobre las soeces palabras del lehendakari vasco, que dice que hay gente en la cárcel (por Otegui) por cosas que hoy no tienen sentido…

    «P.- ¿Qué opina de la sentencia sobre la doctrina Parot y las pendientes sobre Bateragune y la legalización de Sortu?

    R.- El planteamiento no puede ser otro que el respeto a los tribunales, pero estoy seguro de que actuarán según la realidad y el nuevo tiempo que vivimos. Dicho esto, me gustaría que la izquierda abertzale tuviera una fuerza legal, para hacer legal lo que es real. Está gobernando en instituciones no poco importantes de este país. La sociedad vasca no entendería otra cosa, igual que le sorprenden sentencias que hacen que esté en la cárcel cierta gente por cosas que ya no tienen ningún sentido».

    No quiero callarme ante tanta indignidad, ante tanta complicidad, ante tanta cobardía; no quiero dejar de señalar esta nube de cloroformo que se extiende sobre Euskadi y sobre el resto de España. Una nube densa, que tapa conciencias.

    La nube de cloroformo propicia ese olvido que todo lo cura, que convierte en iguales a los que sufren y a los que infligen el dolor, a las víctimas y a los verdugos. Ese olvido imprescindible para que los enemigos de la democracia se muevan como pez en el agua dentro de las instituciones plurales que quieren destruir; ese olvido que reclama Günter Grass a los alemanes respecto del holocausto.

    Esta misma nube de cloroformo ya la quiso extender Zapatero en su proceso de negociación con ETA; pero entonces soplaba demasiado viento y se hizo girones: las víctimas, los movimientos cívicos, algunos políticos huérfanos de partido, el PP (si, el PP también) movieron con fuerza los brazos y la nube dejó al descubierto toda la ignominia del pacto, toda la cesión democrática que se estaba tejiendo. A pesar de que había fiscales y jueces dispuestos a «mancharse la toga con el polvo del camino», sin niebla que adormeciera las conciencias y nos impidiera ver la descarnada realidad, no pudieron hacer pasar por héroes a los traidores, por víctimas a los verdugos, por democrático lo totalitario.

    Pero ahora no corre ni un soplo de aire. Las huestes que fueron apostándose en la retaguardia con la ayuda de los que siempre creyeron -incluso mientras portaban féretros con los cadáveres de sus amigos asesinados por ETA- que los asesinos «tenían sus razones», han salido a la luz. Hoy esas huestes hambrientas de poder y de dominio ocupan instituciones y plazas públicas, mezclados entre nosotros, como si fueran uno más. Cuando uno de los suyos sale de la cárcel le bailan un aurresku de honor y le reciben como un héroe; en la calle llevan la cabeza alta, orgullosos de lo que son y de lo que hicieron, y nos exigen que olvidemos. Los que extienden el cloroformo le llaman a eso «un tiempo nuevo». Sí, es verdad que es un tiempo nuevo; es el tiempo en el que te marginan si sostienes que no hay ninguna obligación de perdonar y mucho menos de olvidar. Es el tiempo en que te miran mal si afirmas que ETA sigue existiendo y que mientras eso sea así sus testaferros no deberán estar en las instituciones ni ser tratados como demócratas. En este tiempo nuevo cualquiera se cree con derecho a descalificarte por exigir a este Gobierno lo mismo que se le exigía al anterior: mientras ETA exista, ni agua. En este tiempo nuevo te conviertes en una persona molesta si no eres capaz de entender que el «ahora somos Gobierno» justifica cualquier cambio de táctica en relación con ETA.

    Bueno, que todo esto era para decirles que los amigos de ETA, los que comparten sus fines, los que han colaborado para que sus medios tengan éxito, los que no condenan ni condenaron ninguno de sus actos, están entre nosotros; era para decirles que están más chulos y ensoberbecidos que nunca; que nosotros estamos más callados, más humillados y más solos que nunca. ¿Que no todos nos sentimos así? Es verdad; es que el «nosotros» se ha hecho cada vez más pequeño. Hay mucha gente que ha salido de este «nosotros» para abrazar la causa de los ganadores.

    Hace muchos años, cuando mis hijos eran pequeños, mi marido y yo hablamos de irnos de Euskadi. Nos planteamos si teníamos derecho a obligar a nuestros hijos a vivir en una sociedad objetivamente menos libre que la del resto de España. Llegamos a la conclusión de que precisamente porque teníamos hijos había que dar la batalla para que la sociedad vasca fuera normal, no normalizada; para que nuestros hijos fueran de mayores lo que quisieran, para que no tuvieran que asimilarse a ninguna ideología totalitaria si querían vivir en libertad. Y nos quedamos por eso. Nunca más volvimos a hablarlo y nunca pensamos irnos por miedo. Hoy que mis hijos son mayores y sé lo que sufrieron pienso en aquello y me pregunto si mereció la pena. Pienso que nunca me iré por miedo, pero que existe el riesgo de que nos terminemos yendo por asco hacia el dominio de los malos y por la incomprensión, cuando no el furor, de los que se dicen buenos. Repaso lo que ha sido nuestra vida y concluyo rápidamente que ha merecido la pena; y que seguirá mereciendo la pena mientras alcemos la voz y demos testimonio.

    Rosa Díez es diputada nacional y portavoz de Unión Progreso y Democracia.

    miércoles, 7 de diciembre de 2011

    Rosa Díez: "Hay suficientes indicios para reabrir el sumario del 11-M"


    "CULPABLES QUE NO ESTÁN EN LA CÁRCEL"

    La diputada y líder de UPyD asegura que hay "suficientes indicios" para reabrir el sumario.

    LIBERTAD DIGITAL 2011-12-07

    La diputada y líder de UPyD, Rosa Díez, ha señalado que, debido a las últimas informaciones aparecidas sobre los atentados del 11 de marzo, "no se entendería" que "no se abriera otra vez" el sumario ya que hay "suficientes indicios" para que se proceda a ello.

    Según informa Europa Press, Díez ha indicado desconocer si Jamel Zougam es culpable pero ha subrayado que "hay más culpables que no están en la cárcel". "No sé si Zougam es culpable pero lo que parece claro es que hay mas culpables que no están en la cárcel. Creo que eso merece una apertura del sumario y que se vuelva a investigar", ha manifestado.

    En este sentido, la líder de UPyD ha reconocido que con la lectura de las ultimas informaciones "no se entendería que no se abriera otra vez el sumario". "Que no se abriera una investigación, que no lo hiciera la Fiscalía y la Justicia de forma autónoma", ha reclamado.

    "Si se vuelve a cerrar porque se llegue a la conclusión de que no hay nada más de lo que ya está juzgado y condenado, no habremos perdido nada pero si no lo hacemos habremos perdido mucho", ha destacado.

    Por ello, Rosa Díez cree que "hay suficiente indicios para que se abra el sumario" ya que esto "no le hace daño a la democracia". "Sencillamente porque tenemos la obligación de averiguar simplemente. Que la Justicia actúe", ha pedido.

    martes, 6 de diciembre de 2011

    La traición revelada


  • 06/12/2011/El Mundo
  • 13
  • OTRAS VOCES
  • TERRORISMO / ROSA DÍEZ

    La autora expresa su repulsa ante las mentiras vertidas por el Gobierno durante su negocación con los terroristas

    Lamenta la desidia con que la opinión pública está reaccionando a las mentiras sobre ETA del Ejecutivo de Zapatero

    Rajoy Presidente

    he dudado mucho antes de sentarme a escribir este artículo porque siento un profundo desasosiego ante la cuestión que voy a abordar. Nunca se está suficientemente preparado para conocer y reconocer el mal; siempre se abriga una esperanza, aunque sea ligera, de que las cosas no sean tan horribles como aparentan. Pero llega un momento en que no cabe ya albergar ninguna duda. Es ese momento en el que quien ha hecho el mal se siente impune, presume de sus fechorías e incluso quiere ganar dinero con el relato de las mismas.

    El golpe llega cuando el macguffin de la paz deja de ser tal y se convierte en espanto; la bofetada, inmisericorde, golpea cuando lo perpetrado por quienes tienen el encargo de velar por que se cumpla la ley y se haga justicia hacen cosas que serían perseguibles de oficio en cualquier país en el que la separación de poderes fuera algo más que una declaración constitucional. Pero el shock definitivo se produce cuando ese complot contra el orden instituido se pone en evidencia y nadie reacciona, y no pasa nada.

    Hago estas consideraciones tras leer las dos primeras entregas del diario de la negociación entre el Gobierno y ETA escrito en comandita por el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, y el periodista de cabecera de José Luis Rodríguez Zapatero, Luis Rodríguez Aizpeolea. Dos hombres que estuvieron en los pormenores de la traición tantas veces negada y tantas veces consumada por el Gobierno socialista y el PSOE. Dos hombres que cuentan ahora con todo lujo de detalles lo que hicieron mientras lo desmentían e insultaban de paso a quienes lo denunciábamos y criticábamos; no me sorprende que los que nos vendieron ante ETA quieran vendernos ahora su historia de indignidad y sacar suculentos dividendos con ello.

    Pero me asusta la falta de respuesta democrática ante estos hechos; me da más miedo el silencio que la propia traición. Es, una vez más, el síntoma de una sociedad democráticamente imberbe, falta de cuajo, necesitada de una profunda regeneración. Una sociedad decente no aloja en su seno gobernantes dispuestos a mentir en nombre de una paz que no encierra sino la renuncia a defender los valores democráticos. En un país que se respete a sí mismo no hay espacio para quienes traicionan los principios democráticos; tampoco lo hay para quienes por cálculo y/o por cobardía callan y otorgan.

    El silencio tiene muchas caras. Quizá haya quien calla porque espera repartirse dividendos, aunque se opusiera cuando el proceso de claudicación ante ETA estaba en marcha; otros piensan que el fin justifica los medios, así que si ETA no mata no vale la pena pensar cuál ha sido el precio pagado. Luego están los que se buscan una coartada para no hablar del asunto, los que prefieren mirar para otro lado mientras se proclaman amantes de la paz. Son esas gentes que lo único que buscan es que les dejen en paz, seguir con su vida, no comprometerse con nada ni con nadie; son los que prefieren olvidar que centenares de españoles, conciudadanos suyos, arriesgaron y perdieron la vida para defender sus libertades.

    Están también los que han llegado a la conclusión de que los enemigos de la paz somos nosotros, los que no estamos dispuestos ni a olvidar ni a callar; nos llaman intransigentes y nos culpan del mantenimiento del conflicto; a veces son los mismos que siempre acompañaron la estrategia de mimetizarse con la bestia para humanizarla; algunos nos odian más que a ETA porque no les dejamos que vivan en paz con su mala conciencia y con su mentira.

    La historia de la indignidad de principios del siglo XXI en España tardará tres o cuatro generaciones en escribirse. Hará falta tiempo para que tomemos distancia, para que los protagonistas no se sientan culpables por acción u omisión, para que puedan hablar de ello sin pedir perdón en primera persona. Y es que la historia de la indignidad tiene algunos nombres propios, pero los protagonistas han hecho su trabajo miserable porque una ingente mayoría de ciudadanos cobardes lo han permitido. Por eso digo que hace falta tiempo para que alguien cuente a nuestros nietos la verdad de este tiempo oscuro; porque quien más y quien menos ha sido cómplice de la felonía.

    Sé que mucha gente que me tiene simpatía preferiría que no escribiera sobre estas cosas. Habrá quien me llame exagerada, quien me recrimine la crudeza de los términos que empleo, quien me acuse de no ser objetiva por ser vasca… Pero me consta que hay muchísimas personas que no tienen una tribuna en la que decir lo que piensan y que se encuentran tan aturdidas y avergonzadas ante la traición desvelada como yo; por eso no callaré.

    Aunque a nadie represento, no callaré en nombre de los más de 300 crímenes de ETA que aún no han sido juzgados; no callaré en nombre de todos los que siempre creímos que con ETA no cabe negociación política alguna, que si se empieza a hablar con la banda terrorista de una sola de las reivindicaciones en cuyo nombre instauraron la primera víctima ya se ha traicionado a la democracia; no callaré en nombre de los que nos negábamos a creer que el PSOE pudiera caer tan bajo; no callaré en nombre de tantos compañeros y amigos que fueron asesinados por ETA mientras la banda hablaba con sus jefes de filas; no callaré en nombre de tantos hombres y mujeres buenos que vinieron desde pueblos remotos de España a recoger a sus hijos muertos, a sus maridos asesinados, a sus hermanos, a sus padres…; no callaré en nombre de todos esos nombres propios que no conocemos, de todas esas fotos de carné en blanco y negro que nos recuerdan cada día que hay asesinos vivos que aún no han sido juzgados, que aún no han pagado por sus crímenes.

    Rajoy Presidenteno callaré porque un día creí en alguno de ellos, de los culpables de la traición; no callaré porque creí que me decían la verdad quienes siguen dirigiendo el Partido Socialista Obrero Español; no callaré porque me mintieron cuando pregunté si estaban negociando con ETA en el 2004, en el 2005, en el 2006… No callaré porque nos engañaron a todos, porque siguieron negociando mientras los cuerpos de las víctimas aún estaban calientes; no callaré porque lo hicieron premeditada y alevosamente, porque fueron cobardes y mentirosos, porque nos faltaron al respeto. No callaré porque hemos de defender la democracia de sus enemigos y también de aquellos que no están dispuestos a protegerla.

    Tampoco callaré ante el silencio estruendoso de quienes tienen más voz que yo pero prefieren callarse. No callaré ante la hipocresía ni ante el cálculo partidista; no callaré para tener la fiesta en paz; no callaré si se empiezan a archivar expedientes, si se pone sordina, si se extiende el cloroformo, si deciden que por la paz un avemaría… No callaré mientras haya un solo crimen de ETA sin juzgar, mientras una sola familia no haya podido hacer su duelo, no conozca el nombre de los asesinos de sus seres queridos, no haya sido recompensada por y con la justicia.

    En España convivimos bien con la mentira; fíjense que nuestro particular Chamberlain y su estratega ni siquiera reconocieron que hubieran viajado a Múnich y a pesar de la mentira y de sus consecuencias millones de españoles siguieron votándoles. Es desolador, lo sé; pero yo me niego a aceptar que no nos quede otro remedio que vivir en una sociedad que no se avergüenza de su indignidad colectiva; sé que existen millones de españoles esperando una señal para despertar de este letargo que les ha llevado a considerar la baja calidad de nuestra democracia más como una atmósfera que como un accidente, que diría Chesterton. Por eso, porque tengo fe en el ser humano, sigo escribiendo sobre estas cosas. Por eso y porque hay 852 conciudadanos nuestros que ya no pueden hacerlo y que fueron asesinados para que otros pudiéramos seguir disfrutando de nuestra vida en compañía de nuestros seres queridos.

    Rosa Díez es diputada nacional y portavoz de Unión Progreso y Democracia.

    lunes, 5 de diciembre de 2011

    Carta de Rosa Díez personal a cada afiliado, simpatizante..



    Madrid, a cinco de diciembre de 2011
    Hola…
    Quisiera escribir esta carta de forma personalizada y llamaros a cada uno por vuestro nombre. No será posible, pero quiero que sepáis que, al escribir, os estoy poniendo cara, os estoy viendo caminar a mi lado por todos los lugares de España que hemos recorrido los últimos meses; os estoy escuchando hablar con los ciudadanos al repartir las convocatorias, al explicar el programa, al invitarles a sumarse a un proyecto regenerador; os estoy viendo dar la palabra en los mítines; acercaros sonriendo a quien pedía información; teclear en tiempo real para transmitir los mensajes, explicar que votar útil es votar a favor de las ideas propias; recordar a quien mostraba la preocupación por los efectos de la injusta Ley Electoral que cada voto vale porque nada más valioso que votar en conciencia y porque todos y cada uno suman para conseguir el grupo parlamentario propio, instrumento imprescindible para defender nuestras ideas.
    Gracias a vuestro trabajo, un millón ciento cuarenta mil doscientos cuarenta y dos ciudadanos repartidos por la geografía de toda España nos dieron su confianza el pasado veinte de noviembre. Nos han votado en las ciudades y en los pueblos, en la costa y en el interior, en los colegios en los que la mayoría ha sido tradicionalmente de derechas o en aquellos en los que los ciudadanos acostumbraban a votar más hacia la izquierda. Han depositado su confianza en nosotros hombres y mujeres, personas mayores, chicos y chicas muy jóvenes (el catorce por ciento de los nuevos votantes han elegido a UPyD); nos han votado personas que llevaban tiempo en la abstención y/o en el voto en blanco; nos han elegido personas que llevaban demasiado tiempo sintiéndose huérfanos de la política, que no recordaban cual fue la última vez que fueron a la urna con alegría y sintiéndose a gusto con lo que representa la papeleta que iban a depositar.
    Sé que vosotros, cada uno de vosotros, sois los protagonistas de ese milagro y por ello os doy las gracias. Os agradezco que me hayáis acompañado a llevar el fuego, la palabra, a todos los rincones de España. Os doy las gracias por haber contribuido a devolver la esperanza a millones de españoles, a muchos que, a pesar de no habernos votado, confían en nuestra honestidad y en nuestro sentido de la justicia. Os doy las gracias por haber corrido a mi lado y haber demostrado con vuestro trabajo la grandeza y el altruismo propios de la mejor gente.
    2
    Ahora nos toca seguir trabajando y cumplir la palabra dada. Porque en España se ha roto la cohesión y las desigualdades son cada vez mayores; porque hay cada vez más jóvenes sin expectativa, jóvenes formados que han de marcharse de nuestro país para encontrar un puesto de trabajo acorde con su especialización o jóvenes expulsados del sistema educativo y condenados a la precariedad y con grave riesgo de exclusión; porque hay un número creciente de trabajadores en paro que no encuentran fórmulas para volver incorporarse al sistema; porque la corrupción, la falta de transparencia, los privilegios de unos pocos y el despilfarro de los recursos públicos siguen creciendo mientras se recortan derechos básicos del conjunto de los ciudadanos.
    Los ciudadanos esperan de nosotros sentido de la responsabilidad y sentido de Estado. Nos han dado su confianza para que defendamos la justicia y la igualdad de todos los españoles, para que protejamos el libre albedrío, la ciudadanía española y el derecho efectivo a ejercerla en condiciones de igualdad al margen de la parte de España en la que residamos. Os aseguro que dedicaremos todo nuestro esfuerzo para construir una sociedad más justa; que lo haremos para honrar a nuestros padres y para brindarles una expectativa de futuro a nuestros hijos. Sentimos el orgullo y la responsabilidad por el reto que hemos asumido; y cumpliremos porque no estamos solos, porque todos vosotros nos seguiréis ayudando a conseguirlo.
    Muchos nos dijeron que era imposible. Que no había espacio para una fuerza política progresista, laica, transversal, que defendiera sin complejos el federalismo cooperativo y el patriotismo constitucional. Les dijimos que se equivocaban y seguimos trabajando para lograr aquello en lo que creemos. Y aquí estamos, demostrando que la política ha de servir para hacer posible lo que es necesario.
    Como diría Benedetti: “…pensándolo mejor, quizá no sea como fundar una doctrina, sino más bien como fundar un sueño”.
    Un abrazo muy fuerte, amigos.
    Rosa Díez

    domingo, 23 de octubre de 2011

    «PSOE y PP han aceptado como válida la hoja de ruta de ETA»


    ROSA DÍEZ Portavoz de UPyD

    LUIS ÁNGEL SANZ / Madrid

    23/10/2011/El Mundo

    Pregunta.- ¿Estamos ante el fin del terrorismo en España?

    Respuesta.- Si lo estamos, no es por el último comunicado. Estamos más cerca, pero porque los 30 años de lucha en democracia no han sido en vano, ni el trabajo de la Policía, la Guardia Civil, ni la cooperación internacional. El comunicado me ha dejado fría y no representa nada en relación con el tiempo que nos costará acabar con la banda totalitaria.

    P.- ¿ETA volverá a matar?

    R.- ETA siempre nos ha demostrado que nunca ha modificado su estrategia: imponer su modelo totalitario al conjunto de la sociedad. Lo único que ha hecho es variar su táctica. Ha matado o ha dejado de matar para conseguir sus objetivos y según la situación de sus comandos. Si ETA cree que necesita matar, lo hará porque ni se ha disuelto ni ha renunciado a ninguno de sus objetivos.

    P.- ¿Por qué UPyD se ha quedado solo como el único partido que cuestiona el último comunicado?

    R.- Rubalcaba embustero No lo sé. Pero mi perplejidad viene porque el PP y el PSOE dan la impresión de haber concertado una interpretación fraudulenta del comunicado de ETA, lo que me parece desolador. El comunicado es uno más. Es la interpretación del PP y del PSOE lo que lo hace diferente.

    P.- ¿Por qué lo han concertado?

    R.- La duda está en el cambio del PP, que o ha decidido aceptar el comunicado por conveniencia política o no se ha atrevido a decir lo que, piensa y ha tenido miedo a quedarse solo. Esta respuesta concertada crea una gran burbuja que estallará en algún momento. Lo que están diciendo del comunicado es mentira. No está en el papel. PP y PSOE están mintiendo a los ciudadanos. Es un fraude a la democracia y un insulto a toda la gente que ha luchado durante tanto tiempo en defensa de las libertades. Es tremendo que aquéllos que exigen juzgar al franquismo y a los franquistas, aunque estén muertos, renuncien a juzgar a ETA. Esta concertación lleva a la impunidad de los terroristas. Al aceptar el discurso de ETA, aceptan que hay un conflicto armado que requiere de mediadores internacionales. El PSOE lo venía asumiendo tradicionalmente. Pero que lo acepte ahora el PP por miedo a quedarse solo o por conveniencia... No sé qué es peor.

    P.- ¿El PSOE y el PP conocían el contenido del comunicado antes de que se publicara?

    R.- No sé, pero no les ha debido sorprender mucho. Hasta el último momento, creían que iba a introducir la disolución, pero estaban dispuestos a decir que este comunicado era el fin dijera lo que dijera.

    P.- ¿Qué credibilidad le merecen a usted ETA y sus comunicados?

    R.- Ninguna. Pero no porque sea malpensada, sino porque tengo memoria y he decidido utilizarla. No quiero plegar mi memoria ante ningún condicionante ni táctica electoral. Los comunicados de ETA siempre han encerrado trampa. Nos hemos creído muchos, pero ha llegado el momento en que sería absurdo volver a caer en los mismos errores.

    Éste es un comunicado muy similar a los anteriores. Tanto PSOE como PP dijeron que el de los mediadores internacionales les parecía frustrante. ¿Cómo es posible que cuatro días después digan que el de ETA, fiel reflejo del primero, es una gran novedad y una «gran noticia»?

    La novedad es que dedica el 80% del texto a glosar la historia del terror y del crimen. Pero incluso eso les ha parecido bien.

    P.- Aunque nos ciñéramos al comunicado, ETA reclama «abrir un proceso de diálogo directo» con el Gobierno para «resolver las consecuencias del conflicto». Acto seguido, afirma que así se «superará la confrontación armada». ¿O sea, ETA admite que no está superada, no?

    R.- No sólo ETA no la da por superada. Es que si no se abre el proceso que reclama, ¿vuelven a matarnos? Cuando dicen que no ponen condiciones, pienso que he debido leer un texto distinto...

    P.- ¿Cree que PP y PSOE lo dan por bueno por cálculo electoral?

    R.- Claro, porque estamos en campaña, estamos a un mes de las elecciones. El PSOE, desde 2008, ha venido diciendo que las dos condiciones para creer a ETA es que difundiera un comunicado que anuncie el cese definitivo y su disolución. No han hablado de disolución y lo han aceptado. Estaban dispuestos a aceptar cualquier cosa, lo importante era generar una mentira, que el terrorismo se ha acabado para tratar de rentabilizar políticamente cómo se ha hecho. Y a esta estrategia del PSOE se ha sumado el PP, lo que es desolador. Cuando les hemos vencido desde el punto de vista operativo, ¿por qué darles un triunfo político?

    P.- Rajoy dijo que no ha habido concesiones políticas.

    R.- ¡Claro que sí! La primera es que se ha permitido que los terroristas estén en las instituciones sin que renuncien a nada. La segunda, que se ha aceptado que en territorio nacional se realice una llamada conferencia de paz que afirma que hay una confrontación armada en España. Ningún gobierno de nuestro entorno lo hubiera aceptado. El objeto de todas las cesiones es la impunidad de ETA y el reconocimiento de que tenía sus razones. Otra concesión es aceptar que ETA dice lo que no dice, que renuncia. ETA no renuncia a ninguno de sus objetivos y sigue tutelando. Y la última es que las listas de Amaiur, que están encabezadas por miembros de Batasuna, parece que no van a ser impugnadas. No sólo hay un perfil bajísimo en el Gobierno, disimulando, como si no pasara nada, sino que también hay un perfil bajísimo en el PP.

    P.- ¿ETA hace campaña electoral con este comunicado?

    R.- ETA siempre ha estado presente en las campañas utilizando tácticas diferentes. Unas veces ha estado presente con asesinatos y otras con comunicados. La diferencia es que ahora reaparece para engañar a todos con la complicidad de aquéllos que otras veces no se dejaron.

    P.- ¿Después de las elecciones, todo el documento de los terroristas puede ser papel mojado?

    R.- Es posible. Pero lo que ya han ganado no se lo podemos quitar. Montesquieu lo describió: «Quien paga por la paz, tiene que volver a pagar por ella». Hemos aceptado el discurso de la paz cuando nunca tuvimos un problema de paz en Euskadi. La última confrontación armada en Euskadi fue la Guerra Civil española. Y ahora, vienen éstos al palacio de Franco [el Palacio de Ayete, sede de la conferencia internacional] y aceptamos lo que nunca aceptamos. Nunca aceptamos la paz de Franco y aceptamos la paz de ETA.

    P.- Traduciendo a Montesquieu a 2011, ¿significa que PP y PSOE han cedido al chantaje de ETA?

    R.- Si se reconoce a ETA la mediación internacional, el asesinato como producto de una confrontación, que no tiene que rendir cuentas, ni pedir perdón, que no tiene que colaborar con la Justicia, hemos cedido a sus reivindicaciones. Nos hemos plegado a su relato. Decir que esto es el fin es renunciar a que el fin signifique el reconocimiento del daño causado. Todavía queda la investigación de los más de 300 crímenes sin esclarecer, la entrega de las armas y la entrega de los criminales. ¿Pedimos que se juzgue a los franquistas muertos y renunciamos a que se juzgue a los terroristas vivos? ¿Qué Estado de Derecho es éste?

    P.- ¿Qué papel han cumplido los mediadores internacionales?

    R.- Han servido en bandeja a ETA su discurso. Le han dado un triunfo con el que poder presentarse ante el mundo. Y lo han hecho porque lo ha permitido el Gobierno de España.

    P.- ¿Por qué participó el PSOE en la conferencia?

    R.- Porque el Gobierno y el PSOE conocían la hoja de ruta de ETA y se han plegado a la estrategia de los terroristas en su momento de mayor debilidad. La hoja de ruta que escribimos en el Pacto contra el Terrorismo ha sido sustituida por la de ETA después de que les hemos vencido operativamente. Y para que no nos dé vergüenza, decimos que no hemos cedido nada.

    P.- ¿Además de conocer la hoja de ruta, ha habido un pacto previo para llegar hasta aquí?

    R.- Había una obra escrita en la que cada cual iba a interpretar su papel. ETA interpretaba uno; para ello, necesitaba actores invitados. El Gobierno y el PSOE interpretaban el suyo y finalmente han dado también otro al PP. Y todos juntos han fabulado para que el espectador viera lo que no estaba en el escenario.

    P.- ¿Mariano Rajoy conocía también la hoja de ruta de ETA?

    R.- Si no la conocía, cuando se la contaron la aceptó como válida. No sé si la conocía o si le dieron el guión y reparto de papeles escrito, pero la compró sin duda.

    P.- El lehendakari ha anunciado que va a convocar a todos los partidos para iniciar un diálogo, incluido Bildu; el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, propone excarcelar a Arnaldo Otegi. ¿Más concesiones?

    R.- ¡Por supuesto que sí! Ya empezamos a ver nuevas concreciones de esta hoja de ruta pactada a medias. El lehendakari dijo hace tres meses que no se reuniría con Bildu mientras no condenara el terrorismo o ETA no desapareciera. Ni la ha condenado ni ETA ha desaparecido, y se va a reunir con Bildu. Pero lo peor es que el PP ha aceptado que Patxi López se reúna con Bildu como si fuera un partido político más. Están continuamente acercándose a las posiciones de los terroristas.

    P.- ¿Qué opinan las víctimas del terrorismo con las que ha hablado?

    R.- Están desoladas. Saben que vienen muy malos tiempos para los que decidamos no callarnos. Del comunicado de ETA no esperaban nada. Pero los que humillan a las víctimas son quienes interpretan lo que han dicho los terroristas como una «gran noticia» [lo ha dicho Rajoy].

    P.- ¿Llegará el fin del terrorismo?

    R.- Claro que sí. Para ello, los demócratas tenemos que escribir nuestra hoja de ruta para desmantelar políticamente a ETA. La Policía y la Guardia Civil han hecho su trabajo. Ahora lo deberíamos hacer los políticos. Pero lo que les hemos declarado es una tregua política